Programa del PCR-RCP Canada (II) – Nuestra ideología es el Marxismo-Leninismo-Maoísmo

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2. Nuestra ideología es el Marxismo-Leninismo-Maoísmo

A nivel ideológico, el Partido Comunista Revolucionario se basa en el Marxismo-Leninismo-Maoísmo, una síntesis de la experiencia del movimiento comunista revolucionario desde su nacimiento hasta nuestros días. Durante las luchas del proletariado y las masas oprimidas, algunos de los pensadores y activistas revolucionarios y comunistas, en particular Karl Marx, Vladimir Lenin y Mao Zedong, estudiaron, interrogaron, experimentaron y teorizaron esta experiencia para establecer una nueva ciencia. El nombre de esta ciencia es Marxismo-Leninismo-Maoismo y es una guía indispensable para crear un movimiento revolucionario y guíar a la humanidad hacia el comunismo.

El establecimiento de esta ciencia no se deriva únicamente de las experiencias personales de Marx, Lenin y Mao. La Historia es su mayor maestra. Mientras el capitalismo desarrollaba intensivamente la ciencia y las fuerzas productivas, también dio a la humanidad la oportunidad de comprender de manera definitiva cómo funciona el mundo y cómo se ha desarrollado la historia. Antes del capitalismo, era imposible entender la historia y todos sus caprichos. La elaboración de la ciencia del comunismo fue posible a través de la participación de estos hombres en la lucha de clases y en intensos debates ideológicos, incluso dentro de sus propios partidos y la Internacional Comunista. Sin su participación en la lucha de las masas y en la discusión política e ideológica, habría sido imposible para ellos desarrollar esta ciencia a pesar de sus grandes cualidades personales.

“Sin teoría revolucionaria no puede haber movimiento revolucionario”, escribió Lenin en su célebre obra, “¿Qué hacer?”. A lo largo de la historia, las clases oprimidas y dominadas (los “marginados”) dirigieron luchas y se rebelaron contra sus opresores. Para dirigir dichas revoluciones aprendieron de lo que las luchas del pasado les habían enseñado; así ocurrió en la Revolución Francesa. Analizando exhaustivamente la Historia a través de la perspectiva de la lucha de clases, Marx sentó las bases de una teoría que aspiraba a transformar el mundo. Dedicó su vida al avance de la lucha revolucionaria: marcó el camino que permitió al movimiento proletario caminar hacia el comunismo y su liberación. Para continuar su trabajo, y para hacer avanzar nuestra sociedad hacia el comunismo, derrocando a la burguesía y dando el poder al proletariado (trabajadores, obreros, parados, e inmigrantes), debemos aprender de las experiencias pasadas y actuar consecuentemente.

El Marxismo-Leninismo-Maoismo analiza los cambios históricos. La Historia avanza a través de la lucha de clases. Una clase social es algo más que un grupo de individuos que comparten unos intereses debido a la forma en la que se relacionan entre ellos y con el resto de la sociedad a través de las relaciones de producción. Una clase social también debe ser consciente de estos intereses compartidos. Para ello es necesario ayudarse de la síntesis histórica y la ideología correcta de un partido proletario.

La creación de una ciencia nueva es un proceso en desarrollo permanente. Esto también se aplica a la ciencia de la lucha de clases y la revolución proletaria, que ha visto un gran avance en su plano teórico. El Marxismo fue el punto de partida; después vino el Marxismo-Leninismo; y hoy el Marxismo-Leninismo-Maoísmo (MLM). Estos importantes avances fueron posibles gracias a la crítica teórica y la experencia práctica ganadas durante las revoluciones en Rusia y China. Los nuevos avances sirvieron para superar ciertos errores y para adaptarse a los cambios, tanto en el modo capitalista de producción como en los procesos de reproducción económica en general. Las batallas que están por llegar nos ayudarán a avanzar todavía más.

La mayor parte de los conceptos del MLM fueron concebidos por Marx en estrecha colaboración con Frederick Engels. Marx percibió que el proletariado se convertiría un día en la clase dominante y que esto llevaría, un día, a una sociedad comunista sin clases. Su análisis materialista y dialéctico del desarrollo histórico empezando desde la época esclavista, con sus revueltas, el feudalismo, marcado por las convulsiones entre los campesinos y el ascenso de la burguesía en las ciudades, acompañada por el proletariado y sus propias batallas como las del movimiento Cartista en Inglaterra o los muy activos grupos socialistas de la Comuna de París. En aquel momento las clases dominadas no tenían una visión histórica y teórica clara de sus tareas políticas pendientes. Los pensadores socialistas describían la miseria del proletariado y el campesinado e inventaban nuevos sistemas sociales, pero sus ideas eran en su mayor parte utópicas. A través del cuidadoso análisis del funcionamiento económico de la sociedad capitalista, todavía en desarrollo, Marx comprendió que una nueva sociedad emergería de ésta y que el socialismo sería creado por el proletariado, las masas trabajadoras, que es la única clase que liderará la lucha hasta su éxito final.

El pilar principal en la teoría desarrollada por Marx fue la creación de un vasto y brillante análisis de la economía política. A la vez que dirigía la Primera Internacional y a través de su participación en el Partido de los Trabajadores Social-Demócrata de Alemania, Marx criticó las teorías de economía política de su tiempo. Estas críticas nos ayudan a entender el funcionamiento del capitalismo, y su modo de reproducción, en minucioso detalle. Marx nos enseñó que cada clase que lucha en el escenario político está representada por sus propias organizaciones políticas. Organizados como un partido, los proletarios pueden derrocar a los burgueses, destruir su aparato Estatal e imponer una dictadura contra ellos para prevenir que retomen el control de la sociedad.

La Segunda Internacional creada por Engels después de la muerte de Marx no duró por mucho tiempo. Fue sin embargo en ese terreno donde Lenin perfeccionó sus habilidades. Hechos posteriores pervirtieron el Marxismo, convirtiéndolo en una teoría contemplativa incapaz de sostener un movimiento revolucionario. Las versiones “burguesas” y derechistas del socialismo mostraron su peor cara durante la Primera Guerra Mundial cuando varios de sus representantes parlamentarios votaron a favor de los presupuestos de guerra. En Rusia, los bolcheviques rechazaron esta actitud y decidieron luchar contra su propia burguesía. En 1917 dirigieron al proletariado a su primera victoria histórica. Al dirigir la Revolución de Octubre, Lenin convenció a los trabajadores de que la revolución era posible y debía ser ganada a través de la lucha armada.

El enfrentamiento de Lenin con los líderes de la Segunda Internacional le llevó a fundar la Tercera Internacional. Esta organización organizó a los comunistas de todo el mundo hasta la Segunda Guerra Mundial. Lenin mejoró la ciencia de la revolución y clarificó las transformaciones en curso del capitalismo. También expandió nuestro entendimiento sistematizando la teoría sobre las funciones del partido comunista y su rol como organización centralista-democrática. Explicó la naturaleza del capitalismo monopolista (imperialismo) y definió cómo los proletarios de los países ricos y los de las naciones oprimidas debían trabajar unidos. Su brillante declaración – el Imperialismo significa guerra – ha resistido el paso del tiempo. Lenin también entendió que la aristocracia obrera de los países ricos era la base social del reformismo de derechas. Por lo tanto, los comunistas debían contar únicamente con las capas realmente revolucionarias del proletariado. Para hacer esto debían de trabajar para crear un partido de ideas claras que ayudase a abrir el camino.

Tras la muerte de Lenin, los Bolcheviques y Stalin continuaron su labor. Trataron de construir el socialismo en Rusia y ayudaron a construirlo a lo largo y ancho del mundo. Stalin libró una lucha sin cuartel contra la vieja burguesía y contra las desviaciones oportunistas como el Trotskismo. También lideró la lucha del proletariado y el pueblo contra el fascismo en los años 30 y 40. El proletariado Ruso, de hecho, sufrió enormes sacrificios durante la Segunda Guerra Mundial. En general, sin embargo, Stalin fue incapaz de comprender las contradicciones inherentes de una sociedad socialista y las desviaciones y debilidades del Partido Bolchevique. El proletariado fue finalmente derrocado y los triunfos de la Revolución de Octubre, perdidos. En el ámbito internacional Stalin y el Partido Bolchevique fueron demasiado dominantes, lo que llevó a promover los aspectos erróneos de su pensamiento por todo el movimiento comunista internacional.

Los líderes del Partido Comunista de la Unión Soviética acabarían andando por el camino del capitalismo de estado. Una nueva burguesía surgió del aparato del estado. La explotación y dominación de los trabajadores fue restituida. Es cierto que el periodo comprendido entre 1917 y la traición de los líderes del partido dependía en última instancia de vastos sectores de la economía que funcionaban a través del intercambio de mercancias. Sin embargo, una economía socialista que dependiese de la puesta en común de recursos y bienes en lugar de dicho intercambio de mercancías, podría haber sido capaz de protegerse de y disminuir la influencia de esos otros sectores de la economía. Cuando la cúpula revisionista tomó el poder en 1956 con Khrushchev a la cabeza, diversas reformas económicas abrieron el camino para el retorno del capitalismo en Rusia. Los líderes revisionistas se aprovecharon de las debilidades del anterior regimen comunista.

El revisionismo Soviético impuso su punto de vista sobre la mayoría de los otros partidos comunistas. Su línea política defendió la “competencia pacífica” con los países capitalistas y la sumisión de los otros países socialistas a los intereses de la “patria soviética”. Los revisionistas defendieron la idea de que era posible ser tan o más productivos que los países capitalistas avanzados, y adoptaron sus estructuras de consumo. Plantearon la transición pacífica del capitalismo al socialismo y la obsolescencia de la revolución.

China, donde un fuerte movimiento revolucionario había surgido anteriormente, se negó a seguir a los revisionistas rusos. La revolución que se produjo en China evitó un gran número de errores que habían ocurrido en Rusia. Por ejemplo, en vez de embarcarse en el tipo de insurreciones aventuradas defendidas por la Tercera Internacional que habían llevado a la derrota en ciudades como Cantón o Nanchang, el Partido Comunista de China, bajo la dirección del Presidente Mao, tomó las armas para luchar en una guerra popular prolongada. Tenían un método y un plan. En los años 30 Mao ya había criticado las deficiencias de la revolución Rusa. Una de sus contribuciones fue la de resaltar la importancia revolucionaria del campesinado, una cuestión que Stalin analizó incorrectamente. En China los campesinos desempeñaron un importante papel en la lucha revolucionaria y en la construcción de un nuevo tipo de poder.

La ciencia militar del proletariado experimentó un gran salto hacia adelante gracias a la lucha del pueblo Chino y la revolución de 1949. La guerra popular prolongada, que incluye la participación de las masas como el pilar de la guerra revolucionaria; la creación de bases rojas; el uso de dichas bases para una transformación de la sociedad que conduce a la construcción del socialismo; el liderazgo del Partido sobre las fuerzas armadas, ayudaron a restablecer la importancia de la violencia revolucionaria y a luchar contra las tesis pacifistas y conciliadoras que prevalecian en el movimiento comunista internacional de la época.

Mao también desarrolló el concepto de “revolución de nueva democracia”, resolviendo el problema de la estrategia revolucionaria en los países oprimidos por el imperialismo y la relación entre las tareas democráticas y socialistas durante la revolución.

Mao y los líderes del Partido Comunista Chino analizaron la naturaleza de la contradicción, la relación entre teoría y práctica. Mao mostró cómo utilizar este análisis para avanzar la tarea revolucionaria. Elaboró el concepto de “línea de masas”, proveniente de la noción de que la lucha de clases es el motor de la revolución. El método científico de investigación fue otra de sus contribuciones innovadoras. Sintetizar las ideas correctas de las masas y fijar la línea política de acuerdo a éstas fue otra de sus grandes contribuciones. Añadió que una vez que esta línea quedaba establecida, los comunistas debían regresar a las masas con ella con el fin de difundir, explicar y revisar su pertinencia en la práctica.

Pero es sobre todo su análisis del socialismo lo que hizo la experiencia China más decisiva. De ella proviene el análisis de las contradicciones en la sociedad socialista, la crítica de la “teoría de las fuerzas productivas”, el análisis del papel del partido y la lucha de dos líneas dentro de él después de la conquista del poder del Estado, así cómo el hecho de que la burguesía surge y anida dentro del nuevo estado socialista. Mao Zedong percibió este peligro y alertó a las masas con su slogan “Cañonear el cuartel general”, que pronunció ante los guardias rojos y la vanguardia. Este grito marcó el comienzo de la Gran Revolución Cultural Proletaria. Gracias a esta iniciativa, y por más de una década, las masas proletarias y campesinas profundizaron en la práctica del socialismo y estancaron la toma del poder por parte de la burguesía. El hecho de que este proceso fuese abortado tras la muerte de Mao demuestra la necesidad de comenzar varias de estas revoluciones culturales durante el periodo de la construcción socialista. Las masas deben ser parte activa en la dictadura del proletariado y la prevención de la restauración capitalista.

El Marxismo-Leninismo-Maoismo es el estado más avanzado de la ciencia revolucionaria. El Maoísmo echó raíces en el Marxismo-Leninismo y consiguió ir más allá de algunas de sus deficiencias y límites históricos. Esta ciencia debe ser continuamente mejorada ya que que la sociedad y la experiencia revolucionaria de las masas también sufren cambios de forma constante. Los Partidos y organizaciones que utilizan el MLM para liderar la guerra revolucionaria contribuyen a su mejora. Cuando todo ha sido dicho, el Marxismo-Leninismo-Maoísmo es nuestra única arma para hacer la revolución.

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