Marx y Engels y la construcción del Partido – Partido Comunista del Perú (PCP)

Marx y Engels fundaron la concepción de la clase obrera, el marxismo; y hasta ellos se remontan macizas verdades que no podemos abandonar, así el principio de la lucha de clases para comprender el mundo y transformarlo, la violencia como partera de la historia, la dictadura del proletariado y la necesidad de la transformación revolucionaria de la vieja sociedad a través de un largo proceso histórico, entre otras. Pero además, y a veces no se resalta suficientemente, Marx y Engels concretaron sus tesis en la necesidad de la construcción del Partido de la clase obrera como instrumento indispensable para pugnar por sus intereses de clase. Así, en medio de ardua lucha contra viejas concepciones anarquistas de profunda esencia burguesa, lograron sentar en los Estatutos de la Internacional en 1884 y 1872:

 

“En su lucha contra el poder unido de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase más que constituyéndose él mismo en partido político y opuesto a todos los antiguos partidos políticos creados por las clases poseedoras”.

“Esta constitución del proletariado en partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la revolución social y de su fin supremo: la abolición de las clases.”

“… Puesto que los señores de la tierra y del capital se sirven siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos y para sojuzgar al trabajo, la conquista del Poder político se ha convertido en el gran deber del proletariado”.

 

Marx y Engels partieron de que los obreros deben luchar ellos mismos por su emancipación como clase y que la emancipación económica del proletariado es “el gran fin al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio”, plantearon la necesidad que tiene la clase obrera de organizarse como Partido Político para luchar por sus propios intereses de clase, para tomar el Poder y así, en consecuencia, servir a su meta, al cumplimiento de su meta histórica: la abolición de clases y la construcción de una nueva sociedad sin explotadores ni opresores.

Asimismo sentaron que la clase obrera se organizaba “en partido político distinto y opuesto a todos los antiguos partidos políticos…” Esto porque la clase obrera al organizarse como partido político lo hace tomando como sustento su concepción de clase, el marxismo: porque tiene su propio programa, el que Marx y Engels sentaron en el Manifiesto, que lleva a los comunistas a hacer “valer los intereses comunes a todo el proletariado, independientemente de la nacionalidad” y a que “en las diferentes fases del desarrollo porque pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan siempre los intereses del movimiento en su conjunto”, sujetándose constantemente a su concepción de clase que se puede resumir “en la fórmula única: abolición de la propiedad privada”. De esta forma planteaban la construcción de un partido “distinto y opuesto” que sirviera a la unión de la clase que la revolución demandaba: o en sus propias palabras:

“Para asegurar el éxito de la revolución es necesaria la unidad del pensamiento y de la acción. Los miembros de la Internacional tratan de crear esta unidad por medio de la propaganda, la discusión y la organización…”

Además el desarrollo y la lucha del Partido del proletariado los concebían ligados a la etapa de la revolución y en modo alguno desligados de este problema fundamental. Marx planteaba que en Alemania la revolución de la clase obrera dependería de respaldarla “con una segunda edición de la guerra campesina”, mientras Engels sustentaba: “En un país agrario, es una bajeza alzarse exclusivamente contra la burguesía en nombre del proletariado industrial, sin mencionar para nada la patriarcal ‘explotación del palo’ a que los obreros rurales se ven sometidos por la nobleza feudal.” Por tanto, como Lenin resaltara:

“Mientras en Alemania no estuvo terminada la revolución democrática (burguesa), Marx concentró toda la atención, en lo que se refiere a la táctica del proletariado socialista en impulsar la energía democrática de los campesinos”.

Finalmente Marx y Engels, libraron intensa y gran lucha por la construcción del Partido del proletariado; largos años invirtieron en combatir contra el anarquismo hasta convertir el marxismo en concepción reconocida de la clase obrera y en sustento de su organización política. Marx y Engels tuvieron que enfrentarse a las maquinaciones de Bakunin y su grupo que “encubriéndose con el anarquismo más extremista, no dirige sus golpes contra los gobiernos existentes, sino contra los revolucionarios que no aceptan su ortodoxia y su dirección”; que “se infiltran en las filas de la organización… e intenta al principio apoderarse de su dirección; pero cuando fracasa su plan, trata de desorganizarla”; que “organiza… sus pequeñas sectas secretas”; que “ataca públicamente en sus periódicos a todos los elementos que se niegan a someterse a su voluntad”; que “no retrocede ante ningún medio, ante ninguna deslealtad; la mentira, la calumnia, la intimidación y las asechanzas le convienen por igual”. En síntesis, contra el anarquismo que tras todas sus mascaradas de izquierdismo radicaloide y altisonante esconde su esencia derechista y su economicismo que niega la política de clase del proletariado.

Lucha que también libraron posteriormente, contra desviaciones derechistas y el oportunismo en el seno de los partidos socialdemócratas, especialmente el alemán por sus negaciones de los principios de la clase y por las deformaciones burguesas del programa político. Esta como la anterior lucha la libraron en defensa de la unidad, demandando que “se debe tener el valor de renunciar a los éxitos inmediatos en aras de cosas más importantes”, enseñando la autocrítica y el enjuiciamiento serio de los errores y, lo que debe resaltarse mucho, señalando la raíz de la lucha y de la escisión:

“Por lo demás, ya el viejo Hegel decía que un partido demuestra su triunfo aceptando y resistiendo la escisión. El movimiento proletario pasa necesariamente por diversas fases de desarrollo, y en cada una de ellas se atasca parte de la gente, que ya no sigue adelante. Esta es la única razón de que en la práctica la solidaridad del proletariado se lleve a cabo en todas partes por diferentes grupos de partido que luchan entre sí a vida o muerte, como las sectas cristianas del imperio romano en la época de las peores persecuciones”.

Estas son cuestiones fundamentales que Marx y Engels nos enseñaron con relación a la necesidad del Partido, su construcción y desarrollo en lucha. Esta es una parte muy importante del socialismo científico, de la propia teoría de los clásicos fundadores que muchas veces no se recuerda y hasta se omite. Si Marx y Engels no hubieran planteado estos problemas su gigantesca tarea no hubiera tenido sentido ni concreción. Pero, como es muy necesario reiterar, desde su aparición la concepción científica de la clase obrera, el marxismo, planteó y resolvió el problema del Partido; lo que sucede es que, como en otros campos del marxismo, esta teoría y práctica revolucionaria sobre la necesidad del Partido, su construcción y la lucha de dos líneas en su seno, ha sido desarrollada sintetizando las grandes experiencias posteriores de la clase obrera internacional, labor que han cumplido a nivel mundial Lenin y el Presidente Mao Tsetung.

Nota – Extraído del artículo Sobre la Construcción del Partido y publicado en el periódico del Partido Comunista del Perú (PCP) Bandera Roja, Nº 46, agosto 1976. Reproducido en Guerra Popular en el Perú. El Pensamiento Gonzalo. Ediciones El Diario Internacional, Alemania, julio 1994, págs. 9 – 12.

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