Una potencia de 200 millones de personas, contra la que ninguna guerra sería posible

Communist Rally in Berlin in 1918

“Cuando los delegados de Alemania llegaron [a Moscú], probablemente a principios de Septiembre, encontrarían el ambiente de la capital Soviética transformado por el entusiasmo revolucionario generado por la proximidad del Octubre Alemán [de 1923]. La ciudad estaba cubierta de carteles encomiando a los jóvenes Rusos a aprender Alemán con el fin de ayudar a la inminente revolución. Reuniones llenas de emoción se celebraban a diario en fábricas, escuelas y universidades con el fin de ayudar a los trabajadores Alemanes en todo lo que necesitasen. Bukharin recibió grandes aplausos cuando pidió a los estudiantes que tirasen sus libros y se preparasen para empuñar rifles. Reuniones de masas en las fábricas acordaron que los trabajadores Rusos estaban dispuestos a rechazar aumentos e incluso a aceptar reducciones en sus sueldos para ayudar a la Revolución Alemana. Unidades del Ejercito Rojo se declararon dispuestas a acudir en ayuda de la Alemania revolucionaria, cumpliendo su deber de “vanguardia de la revolución mundial”, y enviaron resoluciones a los trabajadores Alemanes a ese efecto. Se abrieron dos fondos de reserva especiales, uno de oro y otro de grano. Para el primero, se llegó a pedir a las mujeres que entregasen sus anillos de boda. Para el segundo, el comisariado de comercio planeó la formación de una “Reserva Alemana” de 60 millones de “puds”, almacenados cerca de la frontera occidental. El Buró Político ordenó a las unidades del Partido que identificasen a los miembros del mismo que supiesen Alemán, con el fin de crear una reserva militar que pudiese servir de “brigadas internacionales” en Alemania. Las Juventudes Comunistas se prepararon con entusiasmo para la lucha revolucionaria, sería la batalla de su generación. La prensa acuñó consignas que fueron repetidas con insistencia: la alianza de la “maquinaria Alemana” y el “pan Soviético” conquistarían el mundo, creando una potencia de 200 millones de personas, contra la que ninguna guerra sería posible.”

The German Revolution, Pierre Broué, páginas 758-759

[Nota: esta traducción es responsabilidad de Gran Marcha Hacia el Comunismo]

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