Las imperecederas enseñanzas del camarada Mao Tsetung para nuestro pueblo y para nuestra lucha (II)

mao_zedong_at_the_december_meeting_1961_jin_shangyi_640
Además de un gran estratega y táctico militar, Mao Tsetung ha sido siempre un gran estratega y táctico político, como lo demuestran sus posiciones y planteamientos en relación con la política de alianzas, y en función de las distintas situaciones objetivas. En oposición a la noción estática de algunos en materia de alianzas en el seno de un Frente Unido, Mao Tsetung ha aplicado una táctica adecuada para cada situación concreta sobre la base, claro está, de que ni las fuerzas motrices ni las principales han de ser relegadas como tales en ningún momento y de que el papel hegemónico del Partido en el seno del Frente Unido debe mantenerse en cualquier circunstancia.
Así pues, cuando en 1937 se produce en China la invasión por parte de los ejércitos imperiales japoneses, la burguesía nacional y su reaccionario partido el Kuomintang, se vieron obligados para sobrevivir a oponerse al Japón y aceptaron una alianza con las fuerzas comunistas y el resto del pueblo organizadas en el Frente Unido revolucionario, que dirigía el Partido Comunista Chino encabezado por Mao Tsetung. En ningún momento, señala Mao Tsetung, el Partido debe abandonar su independencia política y militar.
Para nosotros en España, que vivimos una situación de dominación yanqui y de dictadura monarco fascista, estas enseñanzas son de gran valor, en particular a la luz de los enormes errores cometidos en este sentido durante nuestra guerra nacional contra el fascismo, y la intervención fascista italo-alemana, por parte del antiguo Partido Comunista de España, que no supo conservar su independencia ni su hegemonía en la coalición de fuerzas republicanas. Por ejemplo, puede perfectamente concebirse la circunstancia actualmente, de que ante la grave situación de crisis internacional y dada la política cada día más rapaz del imperialismo norteamericano, así como su dominación sobre nuestro país y su aventurerismo militar, se cree una situación totalmente asfixiantes para amplios sectores de nuestra burguesía y para parte de la oligarquía (para el pueblo ya lo es, claro está); es evidente que siendo nuestro Partido y el FRAP las únicas fuerzas políticas que organizan al pueblo para la lucha contra la dominación norteamericana, esos sectores se verían obligados a coincidir con parte de nuestra lucha patriótica.
En 1945, en el momento de un complicado viraje político en China, a raíz de la derrota de los ejércitos japoneses, y cuando los EEUU pasaron a apoyar a Chiang Kai Check frente a las fuerzas revolucionarias, las negociaciones de Chung Ching, en las que Mao Tsetung participa personalmente, constituyen una valiosísima lección de habilidad política, sobre la base del justo principio de que a veces no negociar es luchar, y que otras, negociar es también luchar. Se trataba entonces por parte del Partido Comunista Chino y de Mao Tsetung de hacer frente a las amenazas de guerra civil por parte de Chiang Kai Check si el Partido Comunista no entregaba el poder al Kuomintang y los territorios liberados y fuerzas armadas de los ejércitos revolucionarios. Pero Mao Tsetung acude a negociar contando con unas zonas liberadas demás de 100 millones de habitantes, con un Ejército Rojo de un millón de soldados y con dos millones de milicianos populares. Se trataba en esas condiciones de fuerza, de demostrar al pueblo chino la verdadera naturaleza reaccionaria del Kuomintang, que buscaba y quería la guerra civil para aplastar a la revolución y al pueblo. No haber ido a discutir en esas condiciones y permitir que el Kuomintang hubiera desencadenado la guerra civil acusando al Partido y al Frente de no querer negociar para evitarla, hubiera sembrado la confusión y disminuido la autoridad del Partido. Tras 45 días de pacientes negociaciones, el pueblo chino comprendió que lo que quería Chaing Kai Check no era negociar sino aplastar al Partido Comunista y al Frente y a sus fuerzas armadas, e imponer una vez más el feroz dominio de la burguesía sobre el pueblo. Los hechos dieron la razón a la política del partido y del camarada Mao Tsetung, que supieron poner al desnudo la verdadera naturaleza y las intenciones del Kuomintang y también la capacidad de negociar políticamente y sobre posiciones de fuerza del Partido y del Frente.
Mao supo mantenerse vigilante, tanto en lo político como en lo militar, sin deponer jamás las armas, gracias a lo cual pudo hacer frente y derrotar a los traidores ataques que tras las conversaciones lanzó pérfidamente el Kuomintang contra las fuerzas revolucionarias. O sea, discutir cuando se dispone de la necesaria fuerza y cuando existe una base para negociar manteniéndose vigilante y alerta para hacer frente y responder a los ataques políticos y físicos que la reacción siempre lanza en último extremo contra las fuerzas populares.
El camarada Mao Tsetung deja a todos los pueblos del mundo un valiosísimo caudal de enseñanzas y lecciones basadas en una experiencia que él mismo vivió con incomparable intensidad no sólo para todos los militantes del Partido, sino también para las masas revolucionarias que quieren luchar con nosotros para que también en España ondee algún día la roja bandera de la revolución.

Nota – Artículo de E. Odena publicado en Vanguardia Obrera, órgano del Comité Central del Partido Comunista de España (marxista-leninista), nº 157, 24 – 30 Octubre 1976, págs. 5 y 6. La transcripción de este artículo ha sido realizada por Gran Marcha Hacia el Comunismo. Febrero 2013.

Anuncios