Programa del PCR-RCP Canadá (IX) – Nuestra meta: el comunismo

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9. Nuestra meta: el comunismo

Nuestra meta principal, como proletarios, es derrocar a la burguesía Canadiense y conquistar el poder en el estado. Entonces podrá nacer un nuevo estado, la construcción de una nueva sociedad socialista, un preludio al comunismo donde por fin podremos ver el fin del estado, del partido, de la legalidad burguesa, las clases sociales, el dinero y las relaciones mercantiles.

Esta etapa debe ser entendida como un periodo de transición. Su propósito es el de acabar con los restos de la vieja sociedad y su modo de producción. La vieja sociedad se resiste a morir. Tendremos que destruirla completamente y evitar que vuelva a recomponerse. Pero también debemos dedicarnos a la construcción del comunismo. Para que sea posible avanzar hacia el comunismo será necesaria una gran preparación en lo material, es decir, las fuerzas productivas deberán de desarrollarse hasta que sea posible satisfacer las necesidades de todos nosotros. Principalmente, sin embargo, debemos realizar un extenso trabajo político e ideológico antes de poder dar un paso adelante. Las relaciones sociales deberan sufrir una profunda transformación; la ideología proletaria deberá imponerse a la ideología burguesa. Las seres humanos deberán aprender no sólo a ser dueños de sus propias vidas, sino a vivir de acuerdo con los intereses de toda la sociedad.

Cuando hablamos de comunismo, hablamos de una sociedad sin explotación. La cooperación habrá reemplazado a la competición. Esto no significa que las diferencias entre individuos habrán desaparecido, o que las necesidades de cada persona serán completamente iguales. Estas necesidades variarán dependiendo del individuo, el lugar en el que viva, el tiempo en el que le haya tocado vivir. Estas diferencias, sin embargo, no serán una fuente de desigualdad. La sociedad será capaz de cubrir todas las necesidades.

Para que esto sea posible las fuerzas productivas tendrán que desarrollarse de forma acorde. Las clases, y la base sobre la que se sustentan (propiedad privada de los medios de producción, relaciones sexistas y una división del trabajo entre tareas intelectuales y manuales) habrán desaparecido. Al haber sido eliminadas las clases, el Estado también desaparecerá ya que su función como herramienta para el dominio de una clase sobre otras ya no será necesaria. La sociedad será dirigida de forma colectiva por todo el pueblo.

Para que una sociedad de este tipo pueda desarrollarse, el imperialismo debe ser destruido. Cuando en Canadá y en la mayoría de los países del mundo sea por fin derrocada la burguesía podremos por fin comenzar el periodo de transición hacia el comunismo, comenzar a superar las barreras entre las naciones. La cooperación justa y entre iguales, entre los pueblos, verá la luz del día.

El periodo de transición conocido como socialismo preparará a la sociedad para su marcha hacia el comunismo. Este periodo transitorio es importante, ya que la sociedad no puede cambiar de forma radical de la noche a la mañana.

Establecer la dictadura del proletariado

Karl Marx describió claramente los objetivos de este “periodo político de transición en el cual el estado no puede ser otra cosa que la dictadura revolucionaria del proletariado“: “Este socialismo es la declaración de la revolución permanente, de la dictadura de clase del proletariado como punto necesario de transición para la supresión de las diferencias de clase en general, para la supresión de todas las relaciones de producción en que éstas descansan, para la supresión de todas las relaciones sociales que corresponden a esas relaciones de producción, para la subversión de todas las ideas que brotan de estas relaciones sociales.” (Karl Marx – La lucha de clases en Francia, 1848-1850)

¿Por qué habló Marx, y todos los comunistas revolucionarios que le siguieron, del socialismo como una “dictadura” cuando se le supone como una época de liberación y emancipación? Simple y llanamente porque el proletariado, la única clase cuyo interés es la abolición de todas las formas de explotación y opresión y que puede guiar a la sociedad al comunismo, deberá soportar una resistencia constante por parte de la burguesía. Esta resistencia se manifestará tanto a nivel nacional como al internacional. Una burguesía, según Lenin, “cuya resistencia se halla decuplicada por su derrocamiento (aunque no sea más que en un solo país) y cuya potencia consiste, no sólo en la fuerza del capital internacional, en la fuerza y la solidez de las relaciones internacionales de la burguesía, sino, además, en la fuerza de la costumbre, en la fuerza de la pequeña producción. Pues, por desgracia, ha quedado todavía en el mundo mucha y mucha pequeña producción y ésta engendra al capitalismo y a la burguesía constantemente, cada día, cada hora, por un proceso espontáneo y en masa.” (La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo)

Una vez que el proletariado haya tomado el poder, su tarea será reprimir a la burguesía y los contra-revolucionarios. Tambien deberá asumir el liderazgo del proceso de transición, es decir, trazar su propio camino bajo el liderazgo de sus elementos más avanzados (bajo la forma de un partido). Deberá dirigir (o neutralizar) al resto de clases que, aún no siendo en principio hostiles al socialismo, no sentirán un gran incentivo en empujar a la sociedad hacia el comunismo.

Finalmente, la dictadura del proletariado consistirá en la más feroz represión de todos los reaccionarios y en una expansión constante de la democracia para el pueblo y los revolucionarios.

Eliminar a la burguesía como clase y construir el poder proletario

De esta forma describía Lenin su concepción del socialismo: “… se plantea a la orden del día una nueva forma de lucha contra la burguesía, una forma superior: la de pasar de la tarea elemental de la expropiación consecutiva de los capitalistas a una tarea mucho más compleja y difícil, la de crear unas condiciones que imposibiliten la existencia y el resurgimiento de la burguesía.” (Las tareas inmediatas del poder Soviético)

Este periodo de transición será un periodo de lucha en el plano ideológico, político y económico. El proletariado, a la cabeza de la sociedad, deberá de dar amplia difusion a las experiencias positivas que ya hayan sido implementadas con éxito en la transformación de las relaciones sociales. Esto tambien incluye el incentivar aquellas iniciativas que ya existián antes de la toma del poder. La consolidación y generalización de las nuevas formas de poder que habrán sido implantadas durante la lucha revolucionaria también ayudará a las masas proletarias a aprender a gobernar la sociedad. Comités revolucionarios como los Soviets deberán ser incentivados para que los proletarios y sus aliados puedan alcanzar sus objetivos.

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Lenin habló claramente acerca de las tareas a las que se enfrentará el proletariado si quiere consolidar su poder: “Nuestro objetivo es hacer participar prácticamente a toda la población pobre en el gobierno del país; y todos los pasos que se den para lograr este objetivo -cuanto más variados, tanto mejor- deben ser registrados, analizados y sistematizados minuciosamente, deben ser contrastados con una experiencia más amplia y refrendados por la ley. Nuestro objetivo es lograr que cada trabajador […] desempeñe sin retribución las funciones estatales. El paso a este sistema es particularmente difícil, pero sólo en él está la garantía de que se consolide definitivamente el socialismo.”

Esto puede servirnos de guía a la hora de valorar nuestro trabajo en el periodo de la construcción socialista. Cualquier política que ayude a eliminar el capitalismo será una buena política. Cualquier política que ayude a prevenir la restauración del capitalismo también será positiva. Cualquier cosa que incentive y consolide los nuevos tipos de relaciones sociales será bienvenida. Este periodo, como ya hemos resaltado, será un periodo de lucha. Se darán pasos en la dirección correcta y también pasos atrás. Habrá momentos en los que los revolucionarios deberán de hacer concesiones al enemigo. Siempre deberemos, sin embargo, asegurarnos de que la estrategia en su totalidad nos allane el camino hacia el comunismo. De lo contrario los capitalistas acabarán reapareciendo, como pudimos ver en la URSS o China.

No hay ninguna garantía de que el socialismo y el comunismo consigan prevalecer en su primer intento. De lo único de lo que podemos estar seguros es de que después de la toma del poder nos enfrentaremos a una lucha sin cuartel. Las clases sociales no habrán desaparecido. La contradiccion principal seguirá siendo la existente entre el proletariado y la burguesía, igual que ocurre en el capitalismo. En el socialismo, sin embargo, será el proletariado el que tenga la sarten por el mango.

Cuando hablamos de la existencia continuada de las clases sociales, queremos decir que la base material para su existencia todavía no habrá sido completamente destruida. En primer lugar, la amenaza de la restauración del capitalismo vendrá de los elementos de la vieja burguesía. Habrán sido desposeidos de la posesión de los medios de producción y ya no tendrán poder político real, pero, debido a sus conocimientos, sus relaciones sociales, su habilidad para liderar (aunque sólo se deba a la fuerza del hábito), tratarán de asumir algún papel de liderazgo en la nueva sociedad.

Además, las relaciones de producción no habrán sido transformadas radicalmente en todas sus formas y variaciones. Ciertos tipos de producción a pequeña escala permanecerán, y la división del trabajo tampoco habrá sido completamente eliminada. Persistirán otras desigualdades, como aquellas entre los líderes y los que les siguen. Las viejas ideas de la burguesía no desaparecerán por arte de magia (aunque la lucha revolucionaria las habrá debilitado considerablemente). En diferentes grados, el individualismo, también entre los proletarios, y el nocivo hábito de delegar en otros (con más experiencia o formación) decisiones que deberíamos tomar nosotros mismos permanecerán como comportamientos indeseables y contraproducentes.

Los nuevos burgueses surgirán de esta realidad social. Algunos de ellos vendrán del propio Partido Comunista, especialmente de sus altos cargos, tratando de consolidar y extender sus privilegios. Esta nueva clase de burgueses defenderá ideas, concepciones y planes, en resumen, una línea política, que harán a la sociedad involucionar y volver hacia su pasado capitalista.

La Historia nos demuestra que esta nueva burguesía es la mayor amenaza para el socialismo. Una razón es que se encuentra integrada en el corazón mismo del aparato del estado y el partido. Estos falsos comunistas, a través de engaños y mentiras, consiguen frecuentemente hacerse pasar por verdaderos comunistas. Usan el aparato estatal como protección. Como ya dijese Mao tras 25 años de lucha por consolidar el socialismo en China: “Estáis haciendo la revolución socialista, y sin embargo no sabéis dónde se encuentra la burguesía. Está en el propio Partido Comunista, aquellos en el poder que están tomando la ruta capitalista.”

¡Continuar la revolución hasta el final!

La contradicción entre el proletariado y la burguesía, la lucha de clases que persiste en el socialismo, definirá las luchas que ocurrirán en la nueva sociedad. La experiencia histórica nos muestra el camino que debemos seguir, la direccion que debemos tomar. Esta lucha tomará la forma de una lucha entre dos caminos, dos líneas. Adoptará su aspecto más intenso dentro del propio partido, y durará mientras dure el periodo transitorio.

Al contrario que aquellos que desean un camino sin complicaciones, sin impedimentos, los comunistas revolucionarios no temen las confrontaciones políticas. Al contrario, sabemos que éstas ocurrirán, independientemente de nuestros deseos. Es por ello que siempre estamos deseosos de enfrentarnos a ellas, y resolverlas. Los intereses del proletariado estarán en juego, y el punto de vista comunista debe prevalecer.

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Esta lucha de dos líneas no es una lucha burocrática. No es una lucha que ocurre únicamente entre los altos cargos del partido o el aparato del estado. La lucha en esos dos ámbitos no será suficiente para prevenir la restauración capitalista. La amenaza de esa restauración vive en el corazón de la sociedad socialista. Así lo explicó Mao al desatar la Revolución Cultural: “La lucha contra los compañeros de ruta del capitalismo en el Partido es la tarea principal, pero no el objetivo. El objetivo es resolver el problema general de la mentalidad y erradicar el revisionismo.” Y también: “Si la mentalidad en general no se reforma, aunque dos mil compañeros de ruta del capitalismo sean derrotados en esta Revolución Cultural, cuatro mil aparecerán la próxima vez.”

La nueva burguesía deberá ser echada a un lado con toda la fuerza que la dictadura del proletariado pueda reunir. La participación y el apoyo de las masas serán necesarios. Ésta es la única manera en la que las masas podrán mejorar su comprensión de las tareas históricas que se les presentan para hacer avanzar a la sociedad hacia el comunismo. Así podrán transformar su concepción del mundo, como dijese Mao. Es mediante la movilización de las masas, mediante su involucración en la lucha de clases contra la burguesía, como se conseguirán implementar nuevas políticas, nuevas formas de hacer las cosas. Esto transformará nuestra voluntad de cambio en algo concreto.

Este es el profundo significado de la Revolución Cultural que Mao comenzó en China de forma tan exitosa. Ésta es una de las fases que deben de iniciarse para avanzar del socialismo al comunismo. La Revolución Cultural representa la experiencia más avanzada de transformación revolucionaria que haya sido alcanzada en la historia del proletariado internacional. Para aniquilar el capitalismo y alcanzar el comunismo será necesario luchar en múltiples Revoluciones Culturales a lo largo de todo el proceso de transición.

El estado que existirá durante la fase socialista, pero que se “extinguirá” progresivamente, debe liderar a las masas hacia el liderazgo de la sociedad. Las condiciones necesarias para que esto ocurra deben de estar dadas. Esto requerirá que las masas dispongan de tiempo libre (gracias a la reducción de la jornada laboral), un reparto colectivo de las tareas del hogar, la disponibilidad de herramientas como tinta, papel, así como lugares y la información necesaria para que se organicen reuniones en las que puedan expresarse librememente, etc.

Las masas también deberán trabajar para destruir los privilegios que son concedidos a aquellos en posiciones de liderazgo. Una forma de hacer esto es la implantación de un sistema de votación y destitución de cargos electos. La reducción en la disparidad de sueldos entre los líderes y las masas proletarias y la participación de los gerentes en las tareas productivas son otras de las herramientas que deberán de ser utilizadas.

A largo plazo, todo el mundo debe asumir responsabilidad. No sólo de un centro de producción o de un barrio (aunque estos serán pasos necesiarios en el proceso de formación), sino de toda la sociedad en su conjunto. Esto implica responsabilizarse no sólo de la organización de sus actividades sino hacerse cargo de que la sociedad progrese en la dirección en la que debe avanzar.

Para hacer este tipo de participación posible, y para asegurarse de que su carácter sea auténtico y no falaz como las consultas periódicas que los capitalistas realizan en las democracias burguesas, el propio estado deberá ser transformado. Deben de nacer nuevos tipos de liderazgo, basados en la participación de las masas.

Debemos recordar, por último, que el socialismo no es, ni siquiera en su primera etapa, un tipo de propiedad de los medios de producción que surge de la nacionalización y la apropriación por parte del estado de los mismos. Sobre todo, el socialismo implica la transformación de las relaciones de producción y todas las relaciones sociales. Es a través de ese cambio en la base material de la sociedad como seremos capaces de revolucionar y transformar completamente toda la superestructura: es decir, las instituciones políticas, la educación, ideología y cultura. Este proceso será una lucha constante por la eliminación de la pirámide social y por la conquista del poder por parte de aquellos que habitan en su base y sus aliados. Ellos son los que deben convertirse en los verdaderos dueños de la sociedad.


El proletariado revolucionario deberá implementar una serie de medidas y tareas una vez que conquiste el poder del estado. Esto no tiene nada que ver con las vagas “promesas electorales” de los partidos burgueses. Es, al contrario, una lista parcial que da una idea del tipo de transformaciones que serán necesarias para asegurar el éxito del proceso de construcción socialista, es decir, el proceso de la completa destrucción del capitalismo y la preparación para el comunismo.

Tan pronto como la burguesía sea derrotada, el proletariado revolucionario establecerá un nuevo estado que será el instrumento de su dictadura y una herramienta para la consolidación de su nuevo poder. El estado crecerá del seno de los consejos revolucionarios, algunos de los cuales ya habrán sido implantados durante el desarrollo de la revolución en la tradición de los soviets comunistas en Rusia. Ésta forma de expresión y organización definitiva del poder proletario deberá por lo tanto extenderse y estandarizarse a lo largo y ancho del país. Los consejos revolucionarios determinarán e implementarán todas las medidas necesarias para el desarrollo del socialismo. Serán los principales órganos de poder alrededor de los cuales evolucionará la dictadura del proletariado.


Medidas económicas:

  • Expropiación sin compensación de la gran burguesía, específicamente de bancos, grandes empresas y medios de comunicación; nacionalización de propiedades y de la riqueza derivada de bienes inmuebles, tierras, subsuelos y acuíferos; desarrollo de medios de producción organizados de manera colectiva y social; creación, en todas las unidades de producción, de un tipo de organización que velará por los intereses de todo el proletariado, es decir, por la satisfacción de las necesidades colectivas y la asistencia a la revolución mundial; organización del trabajo de acuerdo con planes nacionales y locales que asignarán tareas, distribuirán recursos y determinarán el destino de los productos.
  • Cancelación de deudas, deudas domésticas y todo tipo de deudas contraídas con los bancos, el estado y la burguesía imperialista. Cancelación de las deudas y créditos de otros países con el nuestro. Transformación de los activos financieros de los trabajadores y la pequeña burguesía en un fondo de ahorro carente de tipos de interés, el cual podrá ser utilizado por sus dueños como un ingreso suplementario o diferido; el valor de este fondo debe ser mantenido en su nivel originario en términos de poder adquisitivo. Disolución inmediata de todos los fondos de inversión y capital de riesgo, incluyendo los pertenecientes a los sindicatos; salvaguarda de los ahorros, pensiones y cualquier otro tipo de medio de subsistencia de la clase obrera.
  • Participación en trabajos socialmente útiles, excepto para aquellos reconocidos como muy viejos, enfermos o incapacitados. Reconocimiento, colectivización y “des-sexualización” del trabajo doméstico (mediante la creación de cocinas populares, lavanderías, mantenimiento de viviendas, etc); salarios fijados por los propios trabajadores en base a la cantidad y calidad del trabajo realizado; garantía de un salario mínimo básico para todos aquellos incapaces de realizar tareas útiles para la sociedad (niños, estudiantes, ancianos, discapacitados). Esto ayudará a las mujeres a superar la dominación machista y a los niños a superar la dominación por parte de sus padres.
  • Constante y progresiva disminución de las diferencias salariales hasta su total desaparición. Esto incluye las diferencias entre trabajo manual e intelectual, entre hombres y mujeres, líderes y aquellos bajo su mando, entre aquellos mejor cualificados y preparados y el resto, entre la ciudad y el campo, etc.
  • El salario de un alto dirigente o cualquier otro cargo público electo se verá limitado por el salario medio de un trabajador (también conocido como el “máximo comunista”). Las oficinas, medios de transporte y materiales necesarios para el desempeño de sus cargos serán de propiedad pública.
  • Proteger la propiedad individual de los trabajadores autónomos sin olvidar el objetivo final de la colectivización de toda propiedad; apoyar la aplicación de las técnicas de producción más avanzadas, seguras y productivas; sistema planificado de pedidos y abastecimiento así como garantías en los puntos de venta; transformación progresiva y voluntaria de la producción individual o familiar en producción y distribución cooperativa, que será transformada a su vez a largo plazo en producción y propiedad colectiva.

Medidas políticas:

  • Participación de todos los dirigentes, incluyendo los miembros del partido, en las tareas básicas.
  • Cursos de administración en los puestos de trabajo para facilitar la rotación de los administrativos y su vuelta obligatoria a los puestos de producción. Esto ayudará a evitar la renovación de la burguesía a través de la creación de la especialización en el puesto de trabajo.
  • Educación política de los elementos más avanzados de las masas para asegurar la rotación en los puestos dirigentes del partido y evitar el aburguesamiento del mismo.
  • Desarrollo de intercambios económicos con otros países que compartan intereses comunes de independencia nacional; fin inmediato de la ocupación de los territorios Nativos; desarrollo de relaciones amistosas con los países socialistas.
  • Disolución del ejercito, la policía y todos los órganos represores del estado burgués; expulsión del territorio Canadiense de todos los ejércitos extranjeros, policía y espías; entrega de armas a las masas y formación de milicias proletarias con el objetivo de desarrollar y defender el nuevo estado; creación de un ejercito rojo permanente cuya responsabilidad será prevenir la contra-revolución y defender el país de amenazas extranjeras.
  • Cancelación de todos los tratados militares, políticos y comerciales firmados por el viejo régimen reaccionario, incluyendo aquellos que mantienen a la población Nativa en un estado de dependencia; expulsión de todos los diplomáticos, oficiales y agentes de potencias extranjeras que no respeten las decisiones tomadas por las autoridades revolucionarias, que traten de influenciar a las masas o cuya presencia sea inútil; apoyo material y político o todas las organizaciones revolucionarias proletarias para ayudar en su lucha contra el imperialismo.
  • Disolución de los cuerpos administrativos del antiguo estado burgués (a nivel federal y provincial, consejos aborígenes, consejos municipales, juntas escolares o de salud pública, etc).
  • Entrega del poder a todos los niveles (central, nacional, provincial, regional, local, …) a un consejo revolucionario único de delegados electos, que podrán ser revocados en cualquier momento por sus electores. Este consejo debe representar de forma justa a hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, activistas y miembros del partido, etc; los proletarios y sus aliados que participen en el proyecto de construcción socialista tendrán derecho a voto.
  • Disolución de las asociaciones profesionales y organizaciones de la burguesía (Cámara de Comercio, Conseil du Patronat, etc); abolición de los derechos cívicos y políticos para los miembros de la burguesía monopolista; el resto de los miembros de la burguesía tendrán la obligación de obedecer los dictados de los consejos revolucionarios si desean conservar dichos derechos; represión de cualquier burgués que trate de restaurar su antiguo poder y privilegios o que use su autoridad moral para influenciar a las masas.
  • Elección, sujeta a revocación, de todos los cargos jurídicos, de administración pública y de los comandantes de las fuerzas armadas y milicias.
  • Absoluta igualdad de todas las lenguas y nacionalidades; reconocimiento del derecho de autodeterminación de las naciones oprimidas; persecución de toda forma de discriminación basada en el uso de cualquier lengua, conocimiento de cualquier lengua, pertenencia a cualquier nacionalidad o grupo étnico; respeto de los derechos de las minorías étnicas y nacionales, incluyendo su derecho a recibir educación en su lengua materna.

Medidas sociales:

  • Reducción y limitación de la jornada laboral; prohibición de horas extras obligatorias o turnos de noche forzados, excepto en casos de extrema necesidad; limitación de las horas trabajadas en puestos con alto riesgo, implementado la rotación laboral en dichos casos.
  • Reconocimiento del trabajo voluntario, realizado fuera de las horas de trabajo regulares; a medida que la producción aumente y cuando la situación lo permita, implementación y refuerzo de políticas de distribución de productos basadas en “a cada uno según sus necesidades” en vez de “a cada uno según su trabajo”; transformación de toda la actividad social en trabajo voluntario que permita la libre expresión de la creatividad y emancipación de cada individuo; reducción del trabajo obligatorio hasta su total eliminación.
  • Reconocimiento del derecho de huelga y de asociación, del derecho de manifestación de los proletarios como forma de expresar su disconformidad.
  • Nacionalización de las propiedades y fincas urbanas pertenecientes a los capitalistas; distribución colectiva de viviendas con el fin de satisfacer las necesidades de los trabajadores; mejora colectiva de la salubridad y calidad de las viviendas; uso gratuito y seguro de servicios públicos como el acceso al agua, gas y electricidad; disponibilidad de suelo y edificios públicos para actividades públicas sociales.
  • Organización general de las masas mediante un control directo de sus actividades por parte de sus propios grupos populares de gestión en un número creciente de áreas: economía, cultura, sanidad, educación, justicia, administración, orden público, defensa territorial, defensa ante la contra-revolución, organización de milicias proletarias, etc.
  • Las bajas por maternidad y paternidad pagadas para cuidar de los hijos deben de estar generalizadas entre todos los trabajadores; garantía de la protección física y moral de las mujeres embarazadas durante su embarazo y el periodo post-parto; derecho al aborto libre y al libre accesso a métodos anticonceptivos; centros de cuidado infantil libres y gratuitos en cada vecindario.

  • Responsabilidad conjunta y colectiva del cuidado y educación de los niños (incluyendo a centros de trabajo, administración pública y organizaciones de masas); medidas destinadas a ayudar a la emancipación de los jóvenes de su familia inmediata para potenciar su desarrollo y estabilidad mental; participación de la juventud en las tareas productivas de acuerdo con sus capacidades, con el fin de ayudarles a adquirir experiencia, conocimientos y habilidades sociales que les ayudarán a emanciparse.
  • Movilización de las masas en la lucha contra la explotación y la violencia hacia mujeres y niños y contra la sumisión de la mujer al hombre; campañas políticas frecuentes y generalizadas contra los prejuicios sexistas y tradicionalistas y por la participación de las mujeres en todos los ámbitos sociales; neutralización de los elementos reaccionarios que actuen contra la completa emancipación de la mujer; re-educación y castigo de violadores, perpetradores de actos incestuosos, acosadores de niños, explotadores sexuales y reincidentes.
  • Abolición y prohibición de la discriminación racial en todas sus formas: en el trabajo, acceso a la vivienda, servicios públicos, etc; garantía de los mismos derechos para todos los trabajadores, sean o no inmigrantes; disolución de todas las organizaciones racistas o supremacistas; promoción de intercambios culturales entre trabajadores de diferentes nacionalidades; apertura de las fronteras para los trabajadores extranjeros.
  • Lucha constante contra la homofobia y todas las formas de discriminación contra gays, lesbianas y otras minorías sexuales.
  • Reconocimiento del carácter universal del derecho a la sanidad y otros servicios sociales; acceso gratuito a hospitales, centros de salud y cuidade médico cualificado; educación sanitaria universal y lucha contra la propiedad privada en el ámbito médico.
  • Nominación y elección de inspectores de trabajo, sujetos a revocación, con autoridad para tomar las medidas necesarias para el mantenimiento de la higiene y la seguridad en los puestos de trabajo.
  • Creación de centros de distribución de trabajo cuya responsabilidad será la organización racional de la fuerza de trabajo; desarrollo de la formación y conocimientos de cada trabajador con el fin de reducir las diferencias entre trabajo manual e intelectual, trabajo administrativo y productivo; campañas con el fin de compartir conocimientos y experiencia entre diferentes empresas.
  • Búsqueda del equilibrio en el desarrollo industrial del país con el fin de contrarrestar la tendencia capitalista de creación de “megaciudades”; protección del patrimonio natural; desarrollo de relaciones políticas y económicas igualitarias entre el campo y la ciudad.
  • Reconocimiento del derecho a una vida digna de las personas de avanzada edad, incluyendo la posibilidad de utilizar su experiencia en el proyecto revolucionario, especialmente en la formación de generaciones más jóvenes.
  • Separación completa y absoluta de iglesia y estado; libertad religiosa, unida a campañas de promoción de la ciencia y el ateismo por el estado revolucionario.
  • Disponibilidad y libre acceso a los servicios públicos, incluyendo teléfono, correo, radio, internet, transporte público (incluyendo el transporte en la ciudad), museos, etc.
  • Desarrollo de un control colectivo del medioambiente y los recursos naturales; preservación y protección de la base material necesaria para la satisfacción de las necesidades colectivas y el progreso hacia una sociedad mundial comunista sin clases.
  • Creación de un fondo material y de herramientas disponible para toda la comunidad para trabajos colectivos.

Medidas culturales:

  • Formación politécnica y científica obligatoria para los jóvenes; desarrollo de una relación estrecha entre la formación y el trabajo productivo; transformación completa de las universidades burguesas, que serán transformadas en centros de investigación y desarrollo revolucionarios; dichos centros serán de acceso libre, disponible según criterios de clase y disposición revolucionaria; obligatoriedad del trabajo productivo para estudiantes de grados superiores; plazas escolares para jóvenes de países oprimidos por el imperialismo o representates de movimientos de liberación; la dirección de las escuelas será responsabilidad de los consejos revolucionarios, que nombrarán a sus administradores sujetos a revocación.
  • Desarrollo y promoción de actividades culturales diversas que ayuden a las masas y a los trabajadores a comprender la situación política a nivel mundial, a buscar soluciones e implementarlas; promoción de un ambiente social que promueva la libertad de expresión, la lucha contra ideas reaccionarias y la consolidación del poder proletario: “Permitir que 100 flores florezcan y que cien escuelas de pensamiento compitan”; libre acceso a la prensa, radio, televisión, redes de información y otros medios necesarios para la construcción de la democracia obrera.
  • Promoción del trabajo intelectual que sirva a la revolución; utilización de la herencia científica para la mejora de las condiciones materiales, morales y culturales del pueblo; abolición de la propiedad intelectual, patentes, derechos de autor y propiedad artística.
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