Ateneu Proletário Galego: “El KKE (Partido Comunista de Grecia) no se plantea en serio la toma del poder”.

Barricades in Barcelona, circa 1936.

Nuestros referentes internacionales

Nuestros referentes internacionales tienen que ser los pueblos trabajadores donde está más avanzada la lucha de clases; donde tiene forma de guerra civil abierta mediante la guerra popular prolongada; donde ésta lucha creó ejércitos rojos; donde existen los partidos comunistas que son instrumentos necesarios para el triunfo de la humanidad. Estamos hablando (…) del Ejército Popular de Liberación de los Naxalitas del Partido Comunista de la India (Maoísta), de las turcas y kurdas del TKP/ML con la guerrilla TIKKO, del Partido Comunista de Filipinas y la guerrilla Nuevo Ejército Popular (NPA). Estos ejemplos deben guiarnos, pues son lo más avanzado hoy en la lucha por el socialismo. Aprender no sólo de sus aciertos, sino también de sus errores (…), estudiar su experiencia y no mitificarla o adorarla.

¿Quien no puede ser un referente? Todas aquellas organizaciones que enmascaran con discursos revolucionarios su cretinismo parlamentario, su reformismo pacifista, su falta de valentía en encarar en análisis de un proceso, o de la derrota del proletariado en las últimas décadas, y extraer de ahí las enseñanzas pertinentes.

Un ejemplo paradigmático: el KKE. El KKE actual no puede ser un referente político. Si el KKE es un partido comunista verdadero, ¿cómo es posible que dándose las condiciones objetivas no comenzara a poner las bases, teóricas primero y prácticas después, para la conformación de un contrapoder y la preparación de la inevitable guerra civil revolucionaria mediante la guerra popular prolongada? La práctica y la teoría política del KKE sigue todos los tópicos heredados del PCUS revisionista, que a su vez fueron heredados de la II Internacional y ésta heredó en él de las experiencias de las revoluciones burguesas (siglos XVIII y XIX). Las revoluciones burguesas se iniciaron después de un proceso de acumulación de fuerzas de masas (actividad asociativa, sindical, parlamentaria, etc.). Esto permitió movilizar a grandes masas, realizar una insurrección popular, destruir el poder del Estado aristocrático-feudal y posteriormente construir el poder del nuevo Estado burgués.

Pero las revoluciones proletarias no siguieron este esquema. En las revoluciones proletarias el nuevo poder proletario se creó siempre antes de poder derrumbar el viejo poder del Estado, dándose, por tanto, la existencia simultánea del viejo poder del Estado burgués en contraposición con el contrapoder proletario. Coexistiendo, y no precisamente de forma pacífica, con la dictadura del Estado burgués, el contrapoder proletario asumió múltiples funciones de Estado y adoptó múltiples formas organizativas (tanto civiles como militares). Al mismo tiempo que dirigía un proceso revolucionario, llevaba adelante una guerra civil revolucionaria, destruía el viejo Estado y fortalecía el nuevo, una forma superior de Estado. Un Estado del proletariado y sus clases aliadas consciente de sí mismos y de la necesidad de construir el socialismo y la sociedad comunista con el resto de los pueblos del mundo.

El KKE al no ser consciente de esta realidad histórica sigue el viejo y fracasado esquema de acumulación de fuerzas de masas, de movilización sindical, de organización sindical y actividad institucional. Esto, al final, lo que esconde es la intención de acumular votos, delegados, parlamentarios… Deberían plantearse la creación de contrapoder, la necesidad de desarrollo de la guerra popular prolongada para poder ganar la inevitable guerra civil que los pueda llevar al triunfo revolucionario. El KKE no se plantea en serio la toma del poder, ni los mecanismos, herramientas, la estrategia y la táctica necesarias. Y por eso se encuentra impotente.

Podemos resumir el problema del KKE en el hecho de que éste no se plantea en ningún momento la necesidad de elevar la lucha económica del proletariado a un nivel superior en la lucha de clases, al nivel de guerra abierta entre las clases por el poder, elevarla de la lucha economicista por la mejora de ciertas condiciones de vida a la lucha política por la toma del poder.

Por este motivo, al no plantear estos problemas (primero teóricamente y después en la práctica política), no sigue la línea política justa. Sin planificarlos para asi poder resolverlos, el KKE acabó por llegar a tener una práctica política reaccionaria, tendente a evitar la lucha de clases y a frenar y condenar la resistencia espontánea y organizada.

Nota – Extracto  de “Sobre la construcción del partido proletario de nuevo tipo (III)” publicado en la página web del Ateneu Proletário Galego http://ateneuproletario.wordpress.com/  La traducción al castellano es responsabilidad de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Febrero 2013.

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