Partido Comunista Revolucionario (PCR-RCP Canadá) – La nueva lucha de clases en Canadá: un nuevo movimiento proletario y revolucionario

Nota – Extracto del documento del Partido Comunista Revolucionario (PCR – RCP Canadá) titulado “Organizar la nueva lucha de clases en Canadá. El tipo de movimiento proletario que necesitamos”, que fue presentado por dicho Partido y sometido a discusión en el Congreso revolucionario canadiense, celebrado en Toronto el 11 de Noviembre de 2010. El texto completo en español se puede consultar en la página web http://www.pcr-rcp.ca/en/pdf/CRC2010_ESP.pdf

En Canadá, el poder político de la burguesía se materializa en el gobierno. El parlamento, incluyendo todos los partidos que ocupan escaños, está completamente unido para defender y proteger los capitalistas y el capital canadiense. Su ejército, ya esté este en Afganistán o en territorio canadiense sirve a estos y a sus únicos fines. Su policía – ¡ Cómo lo vimos durante el G20 en Toronto ! –  sirve a estos y a sus únicos fines. Su justicia, cuando criminaliza a los refugiados, a los indígenas, a los anti-imperialistas, y que deja en libertad a los banqueros y a los estafadores capitalistas, sirve a estos y a sus únicos fines. Su parlamento, el cual vota todas estas medidas, sirve a estos y a sus únicos fines.

El proletariado, en cuanto a clase explotada busca la manera de defenderse, de resistir y porque no, la manera de cambiar definitivamente este sistema. Pero sabiendo que tiene que estar consciente, combativo, poderoso, dinámico, el proletariado canadiense de hoy en día está ausente, débil, indefenso, pasivo, pesimista. Su fracción ‘organizada’ – los sindicatos, las organizaciones de la izquierda reformista, la mayoría de las organizaciones populares, incluso, la mayoría de grupos comunistas, trotskistas, marxistas-leninistas – es incapaz de imaginar que se puede actuar fuera del cuadro legal impuesto por la burguesía. Esta fracción a pesar de ser la más organizada, se limita en los hechos al quehacer político burgués.

La incapacidad de actuar fuera del cuadro impuesto por la clase dominante hace que el proletariado no tiene autonomía política frente a la burguesía. No hay partido proletario a escala pancanadiense y las acciones políticas son pocas, menos aún las acciones revolucionarias en el cuadro de las grandes organizaciones de masa.

Y cuando las organizaciones del proletariado existen la única perspectiva que tienen es oponerse a lo peor. Con sólo apenas un 30 % (4,5 millones) de trabajadores sindicalizados en Canadá – de los cuales una gran parte son del sector público – son más de 10 millones de proletarios que carecen de organización donde agruparse para defenderse en sus lugares de trabajo.

Para los otros, los lugares donde tradicionalmente se llevan a cabo las luchas, ya sean estos los sindicatos, los grupos populares, los grupos comunitarios son de más en más institucionalizados, recuperados por el Estado, o peor todavía, son de más en más ‘interesados’ por salvaguardar el capitalismo: ciertos sindicatos son hoy en día administradores de fondos de inversión y están más preocupados por el rendimiento de los capitales que por salvaguardar los trabajos.

De todas maneras, el ‘movimiento’ sindical es… inmóvil. Es incapaz de actuar fuera del marco impuesto por la burguesía. Prefiere defender la ley antes que defender a los trabajadores; prefiere defender la ‘democracia’ burguesa antes que el derecho a la rebelión. Prefiere defender al capital antes que defender el derecho al trabajo. Por su parte, los grupos populares y comunitarios están sofocados en dar los servicios de ‘urgencia’ que necesitan de más en más los proletarios que se ven obligados a vivir en la miseria y dejan de lado la lucha política. Evidentemente, la estructura y el modo actual de organización no le permite al proletariado de educarse para la acción  revolucionaria, para una acción que le permita de verdad la transformación de la correlación de fuerzas y le deja así la ventaja a la burguesía. Incluso, los comunistas que trabajan en las organizaciones de masas se limitan a la acción sindical o comunitaria.

Es peor en el terreno político. Al parecer el único horizonte posible es el parlamento y las instituciones del sistema capitalista, los cuales están bajo el control y bajo la administración de la burguesía. Sin embargo, jamás en la historia parlamentaria de Canadá, jamás los proletarios – clase mayoritaria de la sociedad – jamás han podido existir en cuanto fuerza política. Las veces que han podido manifestarse, lo hicieron de manera marginal, o por casualidad, lo que le impidió realizar cambios profundos a la ‘democracia parlamentaria’. La burguesía nunca tuvo miedo. Pero alabada sea la burguesía, clase minoritaria, cuando llega la hora de avalar su régimen – ¡ Su dictadura ! – y se le llama ‘democrática’. Incluso el más ‘progresista’ de la historia del NPD; incluso Amir Khadir con su Québec solidario en la Asamblea nacional de Québec. El 1 o el 2 % de los votos obtenidos en las elecciones burguesas por los susodichos partidos marxistas, trotskistas o comunistas no harán nada ni mejor que eso.

No hay lugar para los pobres en el parlamento canadiense, mucho menos para los inmigrantes, para los explotados y peor para los indígenas. En los hechos, en su democracia, la burguesía ejerce su dictadura en contra los proletarios. Afirmar lo contrario, es negar la realidad de la historia de más de un siglo de democracia parlamentaria canadiense. Entre 1867 y 1921, sólo los propietarios de bienes, los religiosos, los miembros de profesiones liberales y los profesores tenían derecho a voto. Así se forjaron los dos únicos partidos que han gobernado el sistema parlamentario de la historia canadiense. En el parlamento canadiense se refleja la historia del Canadá.

Las mujeres, los obreros, los indígenas eran excluidos. ¡ Una vez que las mujeres y los obreros obtuvieron el derecho a voto, fueron los canadienses originarios de Asia que obtuvieron el derecho a voto en el año 1948 y los indígenas obtuvieron el derecho a voto sólo en el año 1960 !

Al integrar en su seno a la pequeña burguesía agrícola, al disciplinar a los líderes y a las organizaciones de las clases populares y al reprimir la clase obrera, sus luchas y a su partido – el Partido comunista de esa época – la burguesía se adaptó sin mayor percance al sufragio universal ya en los años 1920. ¡Y recordémosle bien: el Partido comunista canadiense – hoy en día inexistente, pacificado, inofensivo – fue declarado ilegal en esa época ! Y fue declarado ilegal porque defendió con firmeza al proletariado en esa época. Fue declarado ilegal porque luchó de frente contra la burguesía y las organizaciones revolucionarias de la clase obrera fueron atacadas y prohibidas bajo la War Measures Act (Estado de excepción en caso de guerra). Estas  organizaciones existían y llevaban a cabo luchas, huelgas, protestas fuera del marco impuesto por la burguesía. Mismo si no tomaron cuerpo en una organización política consecuente, estas luchas, estas huelgas, estas protestas son una herencia que inspiran cien veces más heroísmo que todas las experiencias parlamentarias o electoralistas subsecuentes.

La vía electoralista en los Estados imperialistas y en Canadá son y serán un callejón sin salida para los proletarios amaestrados frente a este circo. Las estadísticas demuestran que la tasa de participación disminuye constantemente siendo un fenómeno histórico en las sociedades capitalistas avanzadas. Cuando en el año 2000 la tasa de participación alcanzó un mínimo de 61 %, Elecciones Canadá comandó una investigación con el Centro de investigación Décima y según la investigación, la mayoría de los no-votantes interrogados respondieron que la razón por la cual no votaron son: una aprensión negativa frente a los políticos, del gobierno, de los candidatos, de los partidos y/o de sus jefes; inutilidad de la participación o la ‘ausencia de competición’.

¿Quién de los progresistas honestos, quién de los militantes que luchan por la victoria del proletariado y de los pobres y sobre todo quién de los que se llaman revolucionarios osaría acusarlos de estar en el error?

Al contrario, hay que apoyarse en este punto de vista, sentimiento real y justo de las clases explotadas. Hay que transformarlo en fuerza política que actúa y no en derrotero pasivo. Hay que ponerlo al servicio del movimiento que busca el cambio y no llevarlo al regazo de la burguesía. Y mediante la lucha inmediata y mediante la lucha revolucionaria y de la transformación social, construir la acción política proletaria y romper con la acción política burguesa.

En ese sentido, cada gesto, cada acción de las fuerzas que revindica el proletariado y que se dice solidaria con las naciones indígenas, debe romper con todo lo que fortalezca a la burguesía. El papel de los revolucionarios, de los progresistas, de los militantes que se suman a las filas proletarias, tienen que apoyarse, desarrollar y organizar las consignas y las acciones que permitan debilitar a la burguesía y que permitan construir la unidad de todo el proletariado canadiense y de las naciones indígenas. Este punto de partida es esencial, hay que romper con la burguesía y sus aparatos de dominación. Es el primer paso para hacer la revolución y ponerle un término al capitalismo.

Hoy en día, es sobre estos puntos de ruptura que debemos relanzar una nueva lucha de clases en Canadá.

Esta lucha ya existe del lado burgués. La burguesía la lleva a cabo ya hace tiempo, con sus capitalistas, sus políticos, sus parlamentarios, sus funcionarios de alto rango, su aparato judicial, su policía, su ejército. Hoy en día la burguesía es poderosa y dominante, es ella la que controla y administra el sistema capitalista.

Tenemos que resucitar al proletariado canadiense en la lucha de clases, uniendo a los jóvenes explotados, a los cesantes, a los estudiantes pobres; a las mujeres proletarias; a los trabajadores, a los inmigrantes pobres de todas las nacionalidades, a los refugiados y a los sin papeles; a las naciones indígenas. Esta unidad en la lucha contra la burguesía y su sistema es indispensable. Esta unidad en la lucha le permitirá al proletariado existir como fuerza política que actúa con conciencia; la única fuerza que podrá amenazar al orden capitalista, tumbar al poder burgués y remplazarlo por un nuevo poder proletario, comunista y revolucionario.

Tenemos que relanzar la nueva lucha de clases en Canadá y desarrollar la acción revolucionaria proletaria:

-Unificar las fuerzas proletarias en todo el país, romper con la política burguesa y llevar a cabo la lucha revolucionaria por el comunismo y contra el capitalismo.

Apoyar el desarrollo de las luchas de las naciones indígenas contra el Estado canadiense y reconocer el derecho incondicional a la autodeterminación;

Denunciar el imperialismo canadiense y sus empresas que explotan, roban y destruyen mediante la guerra o la explotación económica;

-Luchar por la derrota de todos los imperialistas en todo el mundo mediante la defensa y el apoyo de las guerras populares.

Anuncios