La liberación de la mujer sólo será completada dentro de la revolución socialista (I)

Nota – El siguiente artículo de Soong Chin-ling titulado La liberación de la mujer en China, – cuya primera parte publicamos ahora y la segunda próximamente- fue publicado en Pekín Informa, Nº 6, 11 de Febrero de 1972. Ha sido extraído del libro  China. Popular por David Milton, Nancy Milton y Franz Schurman.  Fondo de Cultura Económica. México D.F., 1977, pp. 312-318. La transcripción es de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Marzo 2013.

La historia ha demostrado que la liberación de la mujer en China –la obtención por la mujer de igual posición que el hombre- comenzó con la revolución democrática, pero sólo será completada dentro de la revolución socialista.

¿Qué es la revolución democrática? Es una revolución que derriba el poder feudal, que acaba con el dominio de la clase de los terratenientes. Una revolución en que participa el pueblo en general bajo la dirección de un partido político. En China comenzó en 1911, cuando se derrumbó a la monarquía, al emperador –el mayor terrateniente de todo el mundo- y se abatió la aristocracia. Pero esta revolución no llegó a ser completa sino hasta 1949, época en que se confiscó la tierra que poseían todos los grandes terratenientes o señores de la tierra. Campesinos y terratenientes eran mutuamente enemigos. Los primeros participaron en el movimiento revolucionario de 1927, y sólo tras un prolongado período de lucha de clases, lograron aquellos vencer a los últimos.

¿Qué relación guarda el derrumbamiento de la clase terrateniente con el Movimiento de Liberación de la mujer? En la primavera de 1927, nuestro gran líder, Mao Tse-tung, nos ofreció la explicación correcta: “La autoridad política de los terratenientes es la espina dorsal de todos los demás sistemas de autoridad. Al ser derrocada, la autoridad de clan, la religiosa y la autoridad del marido comenzaron a tambalearse … Por lo que concierne a la autoridad del marido, está siempre había sido más débil entre los campesinos pobres, ya que,, por razones económicas, las mujeres de los labradores habían de realizar más trabajo manual que las mujeres de las clases más ricas y, por consiguiente, tenían más voz y mayor poder de decisión en los asuntos familiares. Con la creciente ruina de la economía rural en años recientes, ya había sido debilitada la base que sostenía el domino del hombre sobre la mujer. Con el ascenso del movimiento campesino, la mujer ha comenzado a organizar asociaciones rurales femeninas en muchos lugares; se les ha presentado a ellas la oportunidad de levantar la cabeza, y la autoridad de los maridos va haciéndose más vacilante de un día para el otro. En pocas palabras, el sistema feudal patriarcal entero y la correspondiente ideología han comenzado a tambalearse paralelamente al crecimiento del poder campesino”.  Huelga decir que, antes de la revolución democrática, la mujer china era oprimida y explotada en varias formas. Las mujeres de las clases más ricas, e incluso la mayoría de las pertenecientes a las clases pobres, estaban ocupadas en sus hogares y no ejercitaban ningún trabajo social. Las mujeres trabajadoras, particularmente las empleadas en trabajos domésticos, cobraban salarios muy bajos. ¡En realidad, eran muy pocas las mujeres económicamente independientes! Durante esa misma época eran poquísimas las niñas que asistían a la escuela. La mayoría de las mujeres que llegaban a graduarse regresaban a sus hogares. Sólo poquísimas trabajaban como maestras en escuelas primarias y medias para niñas.

El progreso del Movimiento de Liberación de la Mujer siguió muy de cerca el avance de la revolución democrática. El estándar de la mujer china se elevó en 1930, en vísperas de la guerra de agresión japonesa. En aquel tiempo había ya colegios e incluso escuelas medias en que regía la coeducación. Buen número de mujeres tituladas recibieron empleo como maestras, médicas y enfermeras. Sin embargo, la mayoría de las que se habían graduado en las escuelas de las misiones cristianas, no tomaron trabajo alguno, sino que permanecieron viviendo con sus familias, para convertirse en “jarrones” de sociedad, apodo que se daba en aquella época a las personas dedicadas a las diversiones sociales , que no realizaban ningún trabajo. Estas mujeres, casadas o solteras, libres de la etiqueta feudal, se convertían en juguetes sociales y parásitos burgueses. Por entonces eran muchas las mujeres que trabajaban en la industria textil, explotadas por el capitalismo, mal pagadas y verdaderamente sumidas en la pobreza.

Al fin de la guerra de agresión japonesa y la concomitante ocupación el pueblo chino, bajo la dirección del Partido Comunista Chino, aceleró el proceso revolucionario. De esta manera, fueron muchas las mujeres que se lanzaron espontáneamente a realizar toda clase de trabajos revolucionarios, incluso, algunas de ellas, se dedicaron a prestar servicios militares. Estas mujeres se hicieron económicamente independientes. Los miembros del Parido se dedicaron al trabajo de propaganda en aldeas y fábricas. Muchas de ellas eran mujeres graduadas de escuelas medias. Su trabajo las hizo  alcanzar posición igual a la del hombre. Desarrollaron gran actividad en el movimiento de reforma agraria y contribuyeron a acabar con la propiedad de la tierra por los grandes terratenientes. Entregadas de todo corazón a sus diversas tareas, poseídas  de sincero espíritu de sacrifico, estas mujeres cumplían las órdenes del Partido. Y fue esta revolución democrática la base que permitió al partido Comunista poner en marcha, como lo hizo, la actual revolución socialista.

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