La liberación de la mujer sólo será completada dentro de la revolución socialista (y II)

Nota – El siguiente artículo de Soong Chin-ling titulado La liberación de la mujer en China, – cuya segunda y última parte publicamos ahora- fue publicado en Pekín Informa, Nº 6, 11 de Febrero de 1972. Ha sido extraído del libro  China. Popular por David Milton, Nancy Milton y Franz Schurman.  Fondo de Cultura Económica. México D.F., 1977, pp. 312-318. La transcripción es de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Marzo 2013.

Cuando en octubre de 1949, derrotadas las fuerzas militares japonesas, derribada la dictadura de Chiang Kai-shek, expulsados los agentes imperialistas, se proclamó la República Popular China, llegó a su conclusión nuestra revolución democrática. Desde este momento comenzó nuestra revolución socialista. Al comienzo mismo del actual régimen, tanto el ministro de justicia como el de sanidad pública eran mujeres. Muchas otras mujeres entraron a servir al gobierno, en Pekin lo mismo que en muchas provincias, y en la administración de varias empresas públicas no faltaron ciertamente las mujeres.

En el transcurso de los últimos veinte años ha ido creciendo cada vez más el número de mujeres que han ingresado en el ejército, la marina y las fuerzas aéreas. Su ingreso en estos servicios fue voluntario y después de haber pasado con ventura su examen físico. En la agricultura, el pastoreo, la minería, la metalurgia, la hidráulica, las comunicaciones y transportes, la industria, los negocios y la venta al menudeo, así como varios otros servicios públicos, han entrado las mujeres en número sin cesar creciente. Desde 1966, que fue el primer año de nuestra Revolución Cultural, periodo que forma parte de nuestra revolución socialista, el número de médicas y enfermeras ha crecido muy considerablemente. Muy recientemente, en unas cuantas de nuestras grandes ciudades, todas las mujeres sanas menores de cuarenta y cinco años han recibido trabajo en la industria, el comercio, los transportes y comunicaciones y otros muchos de los servicios públicos. Muchachas y muchachos graduados de las escuelas medias han sido destinados a trabajar en fábricas, campos y tiendas o talleres. Cualquiera que sea lo que el hombre puede hacer en estos servicios puede realizarlo con igual pericia la mujer. En términos generales, toda mujer capaz de trabajar puede tomar su lugar en el frente de trabajo, bajo el principio de a trabajo igual, salario igual. La gran mayoría de las mujeres chinas han logrado ya su independencia económica.

No obstante, de interrogarnos si el Movimiento de Liberación de la Mujer ha logrado en China todas sus finalidades, habemos definitivamente de responder que no. Es cierto que desde hace veinte años se ha abolido el sistema de señorío de la tierra, pero no lo es menos que buena parte de la vieja ideología feudal patriarcal sigue todavía vigente entre los campesinos y más aún entre los pequeños propietarios. Esta ideología sigue creando problemas en las regiones rurales y en algunos pueblos pequeños. Sólo una vez que haya sido extirpada la ideología feudal patriarcal podrá haber completa igualdad entre los dos sexos.

A fin de construir una gran sociedad socialista, es necesario que las grandes masas de las mujeres se agreguen a la actividad productora por trabajo igual,  el hombre y la mujer deben recibir igual salario. Actualmente, en nuestro país, existen comunas del pueblo de algunas regiones rurales en las cuales la mujer todavía recibe salario inferior al del hombre por igual producción. En algunas aldeas, todavía tienen alguna validez las ideas patriarcales. En proporción es mayor el número de muchachos que el de muchachas que asisten a la escuela. Los padres necesitan a las muchachas  para que ayuden a realizar los trabajos domésticos. Hay incluso quien todavía piensa que, a fin de cuentas, la muchacha entrará a formar parte de otra familia cuando se case, de manera que no resulta remuneratorio enviarla a la escuela. Por añadidura, cuando las muchachas van a casarse, es frecuente que los padres del novio pidan cierta cantidad de dinero o diversos artículos a los padres de la novia.  De esta manera queda restringida la libertad de matrimonio. Finalmente, como los labradores desean que aumente la fuerza de trabajo de la familia, Su esperanza es tener hijos varones, mientras que el nacimiento de una niña constituye una decepción.  Este deseo de tener por lo menos un hijo varón ejerce un efecto adverso sobre el control de la natalidad y la planificación familiar. La mujer con muchos hijos encuentra difícil, naturalmente, participar en el trabajo productivo. Otro obstáculo que dificulta la participación plena  de la mujer en el trabajo productivo es la necesidad de realizar las labores domésticas. Esto impide a muchas mujeres la plena y cordial participación de la mujer en los servicios públicos.

Dada la situación actual no es difícil comprender que la genuina igualdad entre los sexos es factible, y que el Movimiento de Liberación de la Mujer sólo habrá logrado su fin y dejará de ser necesario, única y exclusivamente cuando, conducido por la política marxista leninista del Partido, quede completado el proceso de transformación total de la sociedad, cuando sean exterminadas la clase o clases explotadoras, y cuando la ideología feudal patriarcal y otras ideologías basadas en la explotación de clase sean absolutamente desarraigadas.

 

 

 

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