India – Camarada Janaki (Anuradha Gandhy): “¡La guerra popular ha hecho añicos las vacilaciones de las mujeres de Dandakaranya!” (1ª parte)

Nota – Esta entrevista a la Camarada  Janaky (Anuradha Ghandy) – cuya primera parte presentamos hoy y la segunda lo haremos próximamente- la realizó  el periódico “Poru Mahila”, órgano de la KAMS (Organización de Mujeres Revolucionarias Adivasis) de Dandakaranya y publicó en su edición correspondiente a Marzo de 2001. La Camarada Janaki, miembro del Comité Central del Partido Comunista de la India (Maoista), falleció en Abril de 2008. El texto ha sido tomado del blog http://naxalrevolution.blogspot.com.es. La traducción al español es responsabilidad de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Un amplio extracto de esta entrevista fue editado como hoja y difundido por Gran Marcha Hacia el Comunismo con ocasión del pasado 8 Marzo Día Internacional de la Mujer Trabajadora.

Poru Mahila: Camarada Janaki, ¿podría explicarnos la opresión a que se enfrenta la mujer urbana?

Camarada Janaki: Aunque todas las mujeres en la India se encuentran bajo la opresión feudal, capitalista, imperialista y patriarcal, ésta aparece en varias formas en áreas distintas, las áreas urbanas y las rurales. Las mujeres de la clase obrera y las mujeres de la clase media en las zonas urbanas tienen algunos problemas específicos.

En primer lugar, si contemplamos los problemas en el seno de la familia, incluso en áreas urbanas, las mujeres están oprimidas por la cultura feudal.

Aunque la opresión de esta cultura puede resultar menos severa, todavía la mayoría de las niñas y mujeres no gozan del derecho a tomar decisiones importantes en relación con su vida familiar. Las muchachas solteras están bajo la presión de casarse con hombres de la misma casta y misma religión según las decisiones de la familia. Si una muchacha decide casarse con un hombre de su elección de otra casta o religión, se verá sometida a una gran presión. Se enfrentará a una severa oposición por parte de la familia. Incluso si una mujer desea trabajar fuera del hogar, necesitará tener el permiso del padre, hermano o marido. A algunas personas de castas y religiones (por ejemplo, los musulmanes y kshatriyas) no le gusta que sus mujeres trabajen. Por lo tanto se convierte en inevitable para las mujeres luchar incluso por su independencia económica.

Además, desde que los valores capitalistas se han extendido ampliamente, las relaciones hombre-mujer también se han comercializado y las mujeres se enfrentan a graves problemas. La dote y otros artículos que deben darse a la familia del novio antes y después del matrimonio, se ha convertido en un gran problema para los padres que dieron a luz a niñas. Además, se hizo común en todas las comunidades acosar a las mujeres por la dote tanto física como mentalmente. Cuando la vida de la esposa se puede medir en dinero y oro, matarla en beneficio propio no queda muy lejos. Esta terrible situación se puede encontrar en muchos hogares en las zonas urbanas de hoy día. Especialmente en los últimos 25-30 años, quizás sea la India el único país donde el nuevo crimen de quemar novias por la dote se ha convertido en una moda.

Una cosa que tenemos que observar es que una parte de las mujeres que pertenecen a la clase trabajadora y de las clase media no reciben la oportunidad de salir y conseguir un trabajo. Todo su tiempo lo emplean en trabajo de la casa y trabajar para la familia. Como resultado, dependen de otros para su subsistencia. Socialmente ellas dependen  de sus maridos. Esa es la razón por la que no tratan de hacen nada independiente. Existen tantas restricciones para ellas para tomar iniciativas o dar un paso fuera del hogar. Y si echamos una mirada a las mujeres que cuidan de los estudios de sus hijos, es casi como una máquina. Todo su trabajo gira en torno al marido, los estudios de los hijos  y enviarlos a clase.

Las condiciones de la clase obrera en las zonas urbanas son lamentables. La principal razón es la gravedad del problema de no tener un lugar donde quedarse. Así, los pobres se ven forzados a montar casas ilegales en lugares abiertos. Muchos de ellos construyen una choza al borde de las carreteras, vías de ferrocarril y alcantarillados (incluso encima de las alcantarillas). En estrechas sendas, y a los lados de las carreteras, centenares de familias viven levantado chabolas. No existe ni siquiera un milímetro de espacio para construir un baño o un lugar que se pueda llamar patio.

Como las ciudades van extendiéndose, las barriadas pobres continúan aumentando al borde de las carreteras y en las pequeñas colinas dentro de la ciudad. Carecen de retretes o instalaciones de agua. Entre aglomeraciones de personas, un medio ambiente contaminado, y falta de las comodidades básicas, las mujeres hacen su trabajo enfrentándose a todos estos problemas. La lucha por el agua es muy habitual. En chabolas como estas las mujeres sufren el problema de verse acosadas. Pero por encima de todo el principal problema es la demolición de estas chabolas por las autoridades municipales y gubernamentales alegando que son ilegales. Generalmente recae sobre las mujeres oponerse a estas demoliciones. Porque cuando los funcionarios acuden de día con la policía y las bulldozers, son generalmente las mujeres y los niños los que están en casa. El sistema capitalista no reconoce el derecho a tener un hogar como un derecho básico.

Las mujeres en las zonas urbanas tienen muchas oportunidades para salir de casa y trabajar. Consiguen empleos en fábricas, oficinas, escuelas, hospitales y tiendas. Pero en muchos trabajos no reciben el mismo salario que los hombres. O los salarios son tan bajos que no pueden llevar un hogar con él.

Muchas mujeres de  la clase obrera trabajan en la industria de la construcción sometidas a los patronos. Muchas mujeres trabajan como sirvientas. Todos estos trabajos recaen bajo el sector precario. No gozan de ninguna garantía en el trabajo ni garantía en el salario.

Además, tienen que enfrentarse al acoso de los patronos y los hombres bajo quienes trabajan. Esto se produce de muchas maneras. No sólo las mujeres de la clase obrera sino incluso mujeres de la clase media con educación se enfrentan a un acoso así. Las mujeres se ven acosadas con tácticas de gran presión como amenazas de despedirlas, no dándoles trabajo, transfiriéndolas, escribiendo comentarios negativos en sus expedientes, etc. Muy pocas mujeres son capaces de compartir tales asuntos con otros.

Hoy día, en las grandes ciudades, las industrias de electrónica de los imperialistas han surgido a gran escala. En muchas de ellas son empleadas muchachas. Pero los problemas de más trabajo, menos salarios y prohibición de organización están presentes en estas industrias. Así pues, tienen que luchar incluso por el derecho básico de crear sindicatos.

En el pasado, algunas industrias de confección de beedis (cigarrillos indios) y agarbatti (palitos de incienso) crecían en los hogares. Ahora incluso muchas nuevas compañías están dando la mayor parte del trabajo para que se haga en casa. Las esposas pobres toman estos empleos pensando que pueden ganar un poco más trabajando en casa. Existe una gran explotación en este trabajo. Incluso si trabajan todo el día con la ayuda de miembros de su familia, es difícil para ellas ganar siquiera veinte rupias (30 céntimos de euro aproximadamente). La fuerza laboral de las mujeres pobres se paga menos incluso. Lo que quiero decir es que se las explota enormemente.

Finalmente, otra cuestión es la influencia de la cultura imperialista, muy grande entre las mujeres de las ciudades. No sólo están influidas por el consumismo sino que además son víctimas de él. Esto aumenta día tras día. En lugar de valores humanos están dando más importancia a la belleza y los productos de belleza. Como resultado, existe un ambiente de inseguridad debido a las atrocidades y acoso en las zonas urbanas. Las mujeres jóvenes se enfrenta a un sentimiento de inseguridad a la hora de salir de casa. En la vida en las ciudades, las mujeres sufren de muchísimos problemas como estos, Pero existen muy pocas organizaciones que luchen contra ellos en la actualidad.

 

 

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