Crónica de una encuesta sobre la Gran Revolución Cultural Proletaria en la enseñanza rural en la República Popular China (1968)

Nota – Encuesta realizada por el Diario de la provincia de Liaoning. “Renmin Ribao” (Diario del Pueblo) Pekín, 25 de octubre de 1968 y reproducido en el libro Mao Tse-tung y otros autores. Enseñanza y revolución en China, Edición a cargo de Joan Senent-Josa, Editorial Anagrama, Barcelona 1977, pp. 121-124. El texto ha sido transcrito por Gran Marcha Hacia el Comunismo. Marzo 2013.

CRÓNICA DE UNA ENCUESTA SOBRE LA REVOLUCIÓN EN LA ENSEÑANZA RURAL

¿Por qué los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores están descontentos con el viejo sistema de enseñanza? ¿Por qué pocos de sus hijos van a la escuela y muchos se retiran o repiten curso? Los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores han dado respuestas claras:

Un viejo campesino pobre nos ha dicho: “En el pasado nos decían siempre que nuestros hijos eran bobos, que eran menos despiertos que los hijos de los propietarios terratenientes y de los campesinos ricos. Es una mentira. Cuando, en la brigada, el hijo del propietario terrateniente vuelve de la escuela, el padre le dice: “dedícate por completo al estudio, y todo irá bien. Debido a que la composición social de nuestra familia es mala, en esta sociedad no tengo más perspectivas y tengo que fundar en tí todas mis esperanzas: debes tener un buen puesto de funcionario”. ¿Acaso esto no significa claramente pedirle al muchacho que tome la sucesión de la clase de los propietarios terratenientes? Cuando nuestro hijo vuelve a casa, apenas ha soltado la cartera le digo: “Ve a trabajar. Hace ya seis horas que estás metido entre libros, ahora debes trabajar”. Nuestros hijos, los hijos de los campesinos pobres y de capas medio-inferiores, deben ser cultos y capaces de realizar un trabajo manual. Si nuestros hijos no saben trabajar, me siento humillado”…

Un campesino pobre de la comuna proseguía así: “Antes no llegaba nunca a comprender por qué en las escuelas de la nueva sociedad los chicos eran campesinos pobres cuando entraban en ella y, cuando salían, habían olvidado su origen. Cuando mi hijo volvió con su diploma se sentía superior, me reprochaba el ir sucio y andaba con aires de grandeza.”

“Ahora, el Presidente Mao nos ha encargado la dirección de las escuelas y, finalmente, he comprendido que las escuelas eran una base dela burguesía, que entre los profesores había elementos de derechas. Cuando en la brigada buscamos un educador, elegimos siempre el campesino pobre más seguro. Al estar bajo el yugo de aquellos tipos, hubiera sido sorprendente que nuestros hijos no hubiesen sido vencidos por una enseñanza de este tipo: ¡el corazón nos estalla de rabia cada vez que pensamos en aquella enseñanza!”.

¿Por qué no se han aplicado nunca las directrices del Presidente Mao sobre la revolución en la enseñanza, redactadas hace más de diez años? ¿Por qué  la enseñanza rural está aún al servicio de la burguesía? También a este respecto los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores han dado respuestas claras.

Un viejo campesino, Presidente de la Liga durante la reforma agraria, ha contestado: “Si la voz del Presidente Mao no llegaba hasta aquí era a causa de los obstáculos puestos por el Kruschev chino. La revolución de la enseñanza no llegaba a realizarse porque no teníamos el poder nosotros, los campesinos pobres y medios”.

Y el Presidente de una brigada: “Antes se hubiese podido alzar una montaña con nuestras críticas acerca de la escuela. Pero no servía para nada porque todo lo que dijésemos no contaba para nada. Hacía tiempo que decíamos: ¡En los distritos o en las comunas populares no es necesario construir grandes edificios, sería mejor transportar las escuelas a las brigadas! Pero los burgueses no hacían nada. En la escuela central, un residuo del Kuomintang estaba como enseñante especializado en perjudicar a los campesinos pobres; habíamos propuesto echarlo, pero era imposible cambiar a los de la directiva, “cuadros del Estado”: se luchaba un poco y todo quedaba como antes”.

Un profesor ha contestado: “Los campesinos pobres formulaban un gran número de críticas contra la escuela; también nosotros queríamos transformarla, pero no nos lo permitían. Un año, una gran sequía castigó la cosecha de la brigada. Las masas pidieron que se suspendieran las clases para luchar contra ella y nosotros pedimos autorización a la escuela central, que la transmitió al distrito. La respuesta fue: “¡Si esto acarrea algún perjuicio a la hora de los exámenes, deberéis  asumir la responsabilidad!”. En resumen, no nos atrevíamos a conceder la suspensión; mientras, las escuelas de dirección popular, medio de estudio medio de trabajo agrícola, interrumpieron las clases para luchar contra la sequía, porque quienes tenían el poder eran las brigadas y los campesinos pobres”.

Un campesino pobre nos ha dicho: “Dirigir las escuelas es un gran acontecimiento. Desde la separación del cielo y de la tierra, ¡quién había escuchado jamás decir que los campesinos pobres deban dirigir las escuelas! Nuestro Presidente Mao ha leído en nuestros corazones. Es el más clarividente y ahora tenemos la garantía de que nuestros sucesores no cambiarán más de color. Si no derrocamos al puñado de personas que van hacia el capitalismo calificándolos de burgueses, de revisionistas, en el futuro la escuela volverá a crear revisionistas, ¡como si no hubiese ya bastantes! Por este motivo, dar a toda costa el poder de las escuelas a los campesinos pobres es el primer paso para realizar la revolución en la enseñanza”.

En 1964, en una brigada del sur de la provincia, los campesinos pobres y los campesinos medios inferiores constituyeron por sí solos una escuela elemental de estudio y de trabajo agrícola. La comunidad ha elegido, entre los jóvenes intelectuales que habían vuelto al pueblo, a los profesores dignos de confianza. En la escuela no se  debía hacer frente a gastos escolares, no existían edificios especiales. Todo se basaba en el apoyo de los campesinos pobres y los campesinos medio-inferiores. El número de alumnos pasó de 14 a 155; cuanto más tiempo funcionaba la escuela, más se desarrollaba. Cuando los campesinos pobres y medios hablaban de esta escuela la señalaban con el dedo y no ahorraban elogio alguno.

Un viejo pastor ha dicho: “Con esta escuela no hemos gastado ni un céntimo del Estado. Los alumnos no podían pagar y los campesinos pobres no han desembolsado nada. Los enseñantes hacían participar a los alumnos en el trabajo de la colectividad y la brigada daba puntos de trabajo. Los profesores eran como nosotros, tenían un día de lección y un día de punto de trabajo. Éramos un solo corazón y una sola voluntad; los alumnos eran dinámicos y desde el primer día aprendían a trabajar y a dedicarse ala colectividad…Las directrices del Presidente Mao, del Comité Central, del grupo encargado de la revolución cultural, son expuestas por los profesores a los alumnos, que luego las difundirán en su familia. Los sucesos del país y los del extranjero los conocemos siempre a través de nuestros hijos. La escuela no sólo enseña a los muchachos, sino que los muchachos nos enseñan también a nosotros”.

Un viejo campesino pobre ha dicho: “La escuela actúa siempre en función nuestra. Cuando faltan edificios la escuela  se establece en la brigada, en la herrería, en el campo o en el Kang. Nuestra brigada está subdividida en cuatro zonas de la montaña y los profesores van a enseñar en todas partes, de modo que los alumnos no tengan que hacer largos recorridos. De este modo estamos más tranquilos. Basta con tener seis, siete, dieciocho u ocho años, basta con querer estudiar y el profesor viene. Los convencionalismos extranjeros momificados acerca de la escuela ya no existen”.

Otro campesino pobre, miembro de la comuna, ha dicho: “El Presidente Mao asistía a los cursos de la universidad de Kangda, de Yenán; el vicepresidente Lin Piao era el vicedirector, pero en aquella época no existían aulas bonitas. Cada uno se llevaba su taburete y tomaba los apuntes sobre las rodillas. ¡Esto no ha impedido que en nuestro país se formasen cuadros así de excelentes!”

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