La barricada cierra la calle pero abre el camino – En el 45º aniversario de las jornadas revolucionarias de Mayo de 1968 en Francia (y V)

Nota – “La barricada cierra la calle pero abre el camino” fue una de las múltiples consignas que se popularizaron en carteles y paredes de París y otras ciudades de Francia durante los convulsos meses de Mayo y Junio de 1968, hace ahora 45 años. Con motivo del aniversario de aquellas jornadas revolucionarias que protagonizaron las amplias masas trabajadoras y juveniles de Francia que convulsionaron el orden capitalista establecido, haciendo temblar de miedo a la burguesía reaccionaria mundial y al imperialismo y despertaron, a la vez, la simpatía y solidaridad del proletariado y las masas populares del mundo entero, presentamos una serie de textos poco conocidos para el proletariado y las masas populares de España y de otros países, especialmente los más jóvenes. Finalizamos hoy esta serie de textos y artículos que hemos venido presentando en los últimos días con un extracto del artículo del simpatizante del hoy ya desaparecido Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) Claude Duchène “Francia. Diciembre 86 – Levantamiento estudiantil en la Francia imperialista”, publicado en la revista “Un Mundo que Ganar”, nº 8 (1987), pp. 19 y 20. En el artículo cuando el autor se refiere a marxista-leninista y pensamiento Mao Tsetung es lo que hoy denominamos marxismo-leninismo-maoísmo, dado que el artículo fue escrito antes que el MRI adoptara el marxismo-leninismo-maoísmo en diciembre de 1993. También es preciso señalar que tras el colapso casi total del movimiento maoísta en Francia a fines de los años 70 – como hace mención este artículo- tras varias décadas de lucha y reagrupamiento, hoy el proletariado francés cuenta nuevamente con un partido revolucionario marxista-leninista-maoísta, el Partido Comunista maoísta de Francia http://drapeaurouge.over-blog.com/ La transcripción de este texto la ha realizado Gran Marcha Hacia el Comunismo. Madrid, mayo 2013.

(…) Mayo de 1968. Dos meses de profunda crisis política y social, la juventud a la cabeza desafiando el orden burgués, hiere en lo vivo a las clases dominantes del estable mundo de posguerra, coincidiendo con la lucha revolucionaria del pueblo vietnamita y con los extendidos movimientos antiimperialistas contra el imperialismo estadounidense, el apogeo a la lucha revolucionaria en todo el mundo, y especialmente el renovado levantamiento de masas en China durante la Gran Revolución Cultural Proletaria.
Aunque en principio se emprendió por exigencias de los estudiantes por ampliar las facilidades en la universidad, el movimiento rápidamente se desarrolló en una abierta confrontación con el Estado, poniendo en cuestionamiento el verdadero carácter de la misma sociedad socialista. Días de batallas campales en el Barrio Latino seguidos con batallones de jóvenes de secundaria construyendo y armando barricadas y atrayendo a grandes cantidades de obreros y jóvenes trabajadores. Una consigna popular “Sed razonables, Exigid lo Imposible” ilustraba bien el rechazo del movimiento a contentarse con lo que era aceptable y realizable bajo el sistema burgués.
Cientos de miles de obreros fueron incitados a la participación consciente en la lucha de clases incluyendo el oponerse al dominio del revisionismo. Pasando por encima de los llamados a la calma y el orden por parte del sindicato controlado por el revisionista Partido Comunista Francés (PCF), la CGT, ocuparon fábricas, minas, astilleros y oficinas del gobierno, inmovilizando a Francia en repetidas oleadas de huelgas y penetrando todos los resquicios de la sociedad, contraponiendo reforma y revolución.
La revuelta era generalizada y profunda y aunque estaba basada en un espíritu libertario que iba desde la rebelión espontánea inspirada por sentimientos anarquistas de “abajo la autoridad”, compitiendo con la tenaza del conservatismo revisionista y el reformismo trotskista, también es cierto que la influencia marxista-leninista se abrió camino a medida que se estudiaba ampliamente el Libro Rojo y otra literatura marxista-leninista. Mao y su visión revolucionaria ya constituían una corriente en la rebelión. A la semana las masas revolucionarias en China también organizaban grandes manifestaciones y reuniones apoyando la lucha en Francia, resaltando la importancia de la acción de los estudiantes para incitar al proletariado a entrar en la escena política.
La burguesía francesa pudo poner término a la crisis de Mayo del 68 con una combinación de represión, movilización de una sólida base de respetables y asustados ciudadanos y, especialmente, de significativas concesiones económicas a los obreros. Sin embargo, Mayo del 68 significó un gigantesco impulso para el crecimiento del movimiento marxista-leninista en el país. Fue grande el impacto de Mao no sólo en el movimiento revolucionario directamente, sino con mucha más amplitud entre los intelectuales y otros sectores. El espectro de otro 68 persiguió a la burguesía (…)
Le tomó a la burguesía francesa una década superar el daño que le causó el 68. Ideológicamente, lanzaron un ataque contra el marxismo y en particular contra el pensamiento Mao Tsetung. Las permanentes reservas del imperialismo francés les permitió llevar a cabo una expansión relativamente vigorosa y lograr una continua elevación del nivel de vida durante la mayor parte de los setenta.
El principal medio para “recuperar” a la generación de Mayo del 68 llevándola al redil del sistema imperialista fue el Partido Socialista dirigido por François Miterrand, durante los periodos presidenciales de Georges Pompidou y Giscard d´Estaing respectivamente. Este proceso estuvo condicionado por los acontecimientos en el mundo en su conjunto, específicamente el golpe de Estado en China y la crisis en el movimiento comunista internacional, que en Francia condujo al colapso casi total del movimiento maoísta. (…)

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