¡Camarada Diniz! ¡Presente! – Núcleo de Estudios de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (Brasil)

Nota – Publicamos a continuación la carta de homenaje a Diniz Cabral Filho del Núcleo de Estudios de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (NEMLM) enviada a la redacción del periódico brasileño “A Nova Democracia” http://www.anovademocracia.com.br/ y publicada en su nº 109, 1ª quincena de Mayo de 2013. La traducción al español es responsabilidad de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Madrid, mayo 2013.

¡CAMARADA DINIZ! ¡PRESENTE!
En los primeros días del pasado abril recibimos la triste noticia del fallecimiento de Diniz Cabral Filho, que ocurrió inesperadamente el primer día del mes. Una impactante verdad en pleno día de mentira, también el día del golpe civil-militar de 1964, al cual Diniz combatió con valentía y del cual sufrió prisión y tortura.
Nacido el 13 de abril de 1936 en Recife, estaba a punto de cumplir 77 años vividos todos prácticamente en un ambiente revolucionario, pues, hijo de comunista, Diniz Cabral, miembro del Partido Comunista de Brasil desde 1932, creció conviviendo con reuniones clandestinas y acompañado a la represión del Estado Nuevo getulista contra los heroicos combatientes de 1935, que escribieron gloriosas páginas de lucha en Pernambuco.
Por razón, tal vez, de su sencillez de comunista convicto y de discreción en la militancia, nos fue muy difícil saber de su larga trayectoria, siéndonos posible solamente compartir lo que nos llegó en mano.

Decisión por la revolución
El año de 1958 transcurrió con gran efervescencia en el seno del PCB, frente a la adhesión de Prestes y sus seguidores a la línea revisionista de Jruschov, presentada en el XX Congreso del PCUS. Diniz ingresa en el PCB después de un breve paso por el movimiento estudiantil. Sus ojos, entre tanto, estaban dirigidos a la tremenda explotación sufrida por los campesinos y trabajadores de los ingenios de caña en Pernambuco. Va a la URSS en 1961, pero, desencantado con el revisionismo y el oportunismo en el seno del PCB, se adhiere a las Ligas Campesinas junto a Francisco Juliao e Capivara, asumiendo su secretaría general hasta 1964 cuando fue desarticulada en medio de la gran represión desencadenada por el golpe militar.
En 1962, el Partido Comunista de Brasil había sido reorganizado como un partido marxista-leninista. Después del golpe de 1964, Diniz, por indicación de Capivara, ingresa en el PC do B y en el mismo año es enviado en la primera delegación de militantes del Partido a China, para realizar estudio sobre el marxismo-leninismo pensamiento Mao Tsetung y sobre la teoría militar de la revolución.
Al regreso de la delegación de China, fue patente el choque entre aquellos que tuvieron contacto con la teoría y la práctica de la revolución y la dirección del PC do B, que había lanzado el documento de preparación de su VI Conferencia bajo el título “Unión de los brasileños para librar al país de la crisis, de la dictadura y de la amenaza neocolonialista”. Diniz pasa a tener una destacada actuación en la lucha de dos líneas que se desarrolla dentro del PC do B e, incluso, en la redacción del documento de crítica al referido documento, tesis del Comité Central a la VI Conferencia.
En una postura dogmática y burocrática, el Comité Central, bajo la batuta de Joao Amazonas, propone a la Conferencia la expulsión de Diniz, junto con Tarzan de Castro, al cual fueron imputadas acusaciones nunca probadas por sus detractores. Las críticas de los que ahora componen el Ala Roja del PC do B calaron hondo en el seno de la militancia, principalmente de la juventud, sentando la base para que ya en 1966 dieran origen a una nueva organización. La lucha de dos líneas llevada a cabo había arrebatado importantes comités partidarios de las zonas industriales de Sao Paulo.
A diferencia de las organizaciones guerrilleras de línea castrista-guevarista, el Ala Roja inició en 1967 sus primeras acciones armadas, pero sin asumirlas, con el único objetivo de obtener estructura logística para el partido en las duras condiciones de clandestinidad. Pasaría entonces a ser Partido Comunista de Brasil Ala Roja.

Dilma entrega a Diniz a la represión
En 1969, el Ala había llevado a cabo un acuerdo con la VAR (Vanguardia Armada Revolucionaria), en la cual militaba Dilma Rousseff, para recibir una cantidad de armamento a cambio de proveer documentos de identidad falsos para militantes mineros de aquella organización.
Dilma tenía un punto marcado con Diniz para recibir los documentos. Detenida días antes, ella lleva a la policía hasta el punto, el restaurante Salazar, en el centro de la capital paulista, y cuando Diniz llega al local es abrazado por Dilma como señal para que los policías que se abalanzan sobre él, llevándole detenido. Como Diniz no llevaba los documentos, dejados en el aparato, para entregárselos a Dilma, los militantes mineros no caerían con ellos. Colocados frente a frente en el interrogatorio, el delegado preguntó si él conocía a Dilma a lo que él respondió:
-Nunca vía a esta mujer.
Ella, sin embargo, ante la misma pregunta respondió: Es Gerson.
El delegado se dio la vuelta mirándole y le dijo:
-¿No ves como ella sabe de esas cosas?
A lo que Diniz respondió:
-Entonces que empiece ella a contar la historia porque yo no sé nada.
Estuvo preso hasta 1974.

Combatiendo las desviaciones de derecha e “izquierda”
Diniz siempre orientó su militancia según los principios del marxismo y, frente a las experiencias vividas por el Ala Roja y por otras organizaciones revolucionarias, estuvo siempre atento a las desviaciones tanto de derecha, tan marcadamente en el movimiento comunista del país y, en aquel momento, las de “izquierda”, puestas en boga por el castrismo y el guevarismo.
Fue así cuando, en 1969, detectó la grave desviación militarista en el interior del Ala. Él contribuyó decididamente en el esfuerzo de autocrítica del militarismo, no sin antes pagar un alto precio por las muchas prisiones, torturas y muerte evitables de tantos combatientes. Autocrítica marxista, sin el abandono oportunista de la lucha armada como forma y medio de la clase para alcanzar su liberación. En dura batalla, sin conciliación alguna con esta desviación, influyó decisivamente en la “Carta de los Dieciseis Puntos”, que refleja la autocrítica de la concepción pequeñoburguesa militarista y por la comprensión y adopción de la concepción militar proletaria, estrechamente vinculada al movimiento de masas y la organización de los obreros, de los campesinos y demás masas populares.
En otro momento, cuando el PC do B Ala Roja se emocionó con la izquierda pequeñoburguesa con la creación del PT, Diniz olfateó enseguida en los primeros movimientos el olor del fraude, abriendo la lucha interna en el partido para deslindar con el proyecto oportunista. El documento de 1982 “Por qué el PT no es un partido revolucionario del proletariado”, fue decisivo para depurar el Ala de los elementos oportunistas engañados con la falsificación del PT, aún en sus orígenes de fraseología ultra radical, que utilizaba como manto rojo con estrella (menos la hoz y el martillo) para encubrir su verdadero y abominable proyecto de colaboración de clases, hoy descaradamente asumido. Reunidos en congreso clandestino en 1982, los comunistas de Ala Roja decidieron adoptar el nombre de Partido Comunista Ala Roja.
O seguir siendo parte de una organización con obreros ahogados por gente corrompida por el anticomunismo de su líder, un sindicalista entrenado en las escuelas del AFLCIO, una organización ecléctica, oportunista de génesis, o la decisión por mantenerse fiel a la ideología científica del proletariado, expresa lo dicho por el gran Lenin en su ¿Qué Hacer? abordando la lucha reñida contra el oportunismo en el POSDR: Pequeño grupo compacto, seguimos por un camino escarpado y difícil, firmemente de la mano. Estamos rodeados de enemigos por todos los lados y tenemos que marchar casi siempre debajo de su fuego. Nos unimos en virtud de una decisión tomada libremente, precisamente para luchar contra los enemigos y no caer en el pantano vecino, cuyos habitantes, desde un principio, nos censuran por habernos separado en un grupo aparte y porque hemos escogido el camino de la lucha y no el de la conciliación”. Este fue el camino tomado por Diniz.
El referido documento atacaba frontalmente el oportunismo del PT y de las distintas organizaciones de “izquierda” que lo componían. Destacaba que “el centro es el PT porque intenta presentarlo como partido revolucionario del proletariado, en virtud de su radicalismo de palabra, pero que en verdad se trata del enfurecimiento pequeñoburgués, por un lado, que intenta imponer el sindicalismo como “ideología” proletaria, que no pasa de un medio de infiltración de nuevo tipo apoyado en el estilo de la socialdemocracia, mezclado con la religiosidad de la teología de la liberación y, por otro lado, en deuda con su contingente representativo de obreros (al menos en Sao Paulo)”.

Comunista hasta el fin
Por toda su vida, por tanto, sea como estudioso, sea como militante, siempre procuró afianzarse en las enseñanzas de Marx, Engels, Lenin, Stalin y Mao Tsetung en cuanto a la inevitabilidad de la revolución y de la necesidad del partido revolucionario del proletariado para dirigirla. Por su dedicación sin reservas y cabal a la causa del proletariado y del comunismo, el Camarada Diniz es uno de esos imprescindibles, auténtico hijo de la clase y del partido. Frente a su memoria, rendimos nuestro más sentido homenaje de reconocimiento, respetuosamente inclinamos nuestras cabezas y levantamos alto las banderas rojas de saludos proletarios.

Coordinación del Núcleo de Estudios de Marxismo-Leninismo-Maoísmo (NEMLM)
14 Abril 2013

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