Perú: “La batalla con Sendero continúa” – Extracto de un artículo de “El Mundo” de Madrid (18 Agosto 2013)

Nota – El diario “El Mundo” de Madrid publicó el 18 de Agosto de 2013, dentro de su suplemento dominical “Crónica”, un artículo de dos páginas titulado “ “Sendero Luminoso” de cocaína y muerte” firmado por Melissa Silva y Raquel Cortés. Se trata de un artículo que, pese a la campaña de calumnias contra la guerra popular en Perú de los medios de comunicación burgueses y reaccionarios, refleja que la guerra popular en Perú no ha sido derrotada como la burguesía y el imperialismo vienen proclamando desde hace años y que “En Perú continúa pese a una corriente liquidacionista”, tal y como señalara la declaración conjunta de partidos y organizaciones marxistas-leninistas maoístas del 1º de Mayo 2013 “¡Las masas populares quieren derrocar a los gobiernos capitalistas e imperialistas y a los gobiernos de sus sirvientes!¡Los proletarios quieren unirse para el partido de la revolución!¡Los comunistas apoyan las luchas antiimperialistas y desarrollan guerras populares para la revolución proletaria mundial!” Reproducimos a continuación un amplio extracto del mencionado artículo que ha sido transcrito por Gran Marcha Hacia el Comunismo. Madrid, agosto 2013.

El viejo Abimael Guzmán (…) Preso, aislado desde hace más de 15 años, casi octogenario, Guzmán probablemente aún no sepa que este martes el ejército peruano ha derribado a los camaradas Alipio y a uno de los hermanos Quispe, el camarada Gabriel, los jefes de la organización. (….)
Cuando se cumplen (el próximo 28 de agosto), 10 años desde que el Informe de la Comisión de la Verdad responsabilizó al grupo terrorista [Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso (PC-SL)] de causar 51.000 muertes entre 1980 y 2000, viajamos al corazón del actual Sendero Luminoso, que sigue en pie de lucha en las zonas más pobre del país (…)
El VRAE son los 40.000 kilómetros cuadrados entre el Valle del Río Apurímac y el Río Ene. Desde las gélidas montañas de 4.000 metros hasta los pies de la selva tropical. Allí los Quispe cuentan con un ejército de 3.000 soldados, 1.000 de ellos niños entre nueve y 12 años, los pioneritos, que están distribuidos en 60 campamentos. (…)
Fue Guzmán quien formó a los Quispe Palomares en la Base 33 de Ayacucho. Los actuales responsables de Sendero Luminoso, José y Raúl, alejados de funciones militares, han trabajado como altos mandos en la fracción más política de la organización. El resto de los ocho hermanos ocupan puestos de mando medios. Entre ellos destaca la única mujer del clan: Melania Sofía Quispe (Rina). Las autoridades saben muy poco de ella.
El retrato judicial que se maneja de José, el jefe, dice que “cursó estudios universitarios en Ayacucho, pasó varios años en el penal de Castro Castro acusado de terrorismo, participó en las matanzas más sanguinarias en la época de Abimael Guzmán, salió libre y se volvió a enrolar en el sendero del VRAE”.
Raúl es conocido por los senderistas como un amante de la música y el arte. Abundan sus fotografías con la guitarra rodeado de pioneritos. La lucha armada lo ha dejado sin la mayoría de sus dientes. “Esto no era motivo para evitar reírse de oreja a oreja cada vez que entonaba canciones que son una burla de los militares”, relata Luis Eduardo Villegas, un ex senderista que trabajó bajo sus órdenes y se rindió en el 2005.
Villegas asegura que Raúl tiene capacidad de liderazgo, pero que su presenta colaboración en 1999 con el Sistema de Inteligencia Nacional (SIL), que permitió la captura de uno de los principales mandos de Sendero Luminoso (Feliciano), ha hecho que esté en cuarentena y que siempre sea visto “con reservas”. El general Fournier comandó ese operativo, por lo que trabajó mano a mano con Raúl, a quien captó tras su detención en la ciudad de Huacallo, junto a otros 17 senderistas.
“Los convencimos de que ya Sendero no representaba ningún peligro para las Fuerzas Armadas, porque con la captura de Abimael Guzmán se habían debilitado sus filas y sólo contaban con unos 50 soldados con armas de vieja data”, relata.
Raúl trabajó para los servicios de inteligencia peruanos durante seis meses. Conoció el mar y visitó los principales atractivos de Lima, tras haber vivido siempre en la clandestinidad de la selva. Después recorrió durante tres meses las comunidades del VRAE, con la compañía de Fournier y de un equipo de psicólogos. El objetivo era convencer a la población de que Sendero había llegado a su fin. “Sabíamos que había 120 niños que trabajaban para Sendero, así que organizamos un operativo para rescatarlos”, recuerda el general ya retirado. El sábado 2 de septiembre de 1999, un helicóptero con 30 militares partió rumbo a una zona del río Ene, donde se encontraron con una columna formada por senderistas aparentemente lista para entregarse. “El terreno estaba minado y cuando el helicóptero tocó tierra se produjo una fuerte explosión. Cinco oficiales, entre ellos un coronel del Ejército, murieron en el acto, mientras que el resto caímos heridos en el río. Por suerte pudimos escapar”, recuerda. Raúl les había engañado. Se había aliado nuevamente con las filas terroristas y había organizado la emboscada para volver a ganarse su confianza
(….) Mientras los cadáveres de los últimos jefes de Sendero Luminoso, los camaradas Gabriel (Martín Quispe Palomino) y Alipio (Orlando Borda Casafranca), aún permanecen en la morgue de Lima juntos en espera de pruebas de ADN que confirmen su identidad, el miedo se ha apoderado de la localidad de Pampas, donde fueron abatidos y donde temen una represalia de los Quispe.
El periodista e investigador Orazio Potestá explica que los hermanos Quispe Palomino siempre mantuvieron una disimulada rivalidad con Alipio, pero que las diferencias se apaciguaron porque éste tenía el control de las tropas, los fusiles y la confianza de los pobladores del VRAE.
Gabriel era el único integrante de los ocho hermanos Quispe que confiaba plenamente en Alipio, tanto así que se convirtió en su mano derecha. Este hombre, de 43 años, había agigantado su currículo al derribar, se decía, al menos cinco helicópteros militares que entraron en esta zona dominada por los neosenderistas.
(…) “Esta es una trama que no acaba. Los Quispe son el nuevo rostro del poder en Perú, y si ellos fallan o son capturados, ya hay más de 1.000 niños que están siendo formados para sustituirlos”, concluye el general Fournier desde su casa en Lima. La batalla con Sendero continúa.

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