Enviad a los jóvenes intelectuales a los pueblos y a las minas – Circular del CC del PC de China, del Consejo de Estado, de la Comisión Militar y del Grupo Central de la Revolución Cultural (8 Octubre 1967)

Nota – La circular “Enviad a los jóvenes intelectuales a los pueblos y a las minas” del Comité Central del Partido Comunista de China, del Consejo de Estado, de la Comisión Militar y del Grupo Central de la Revolución Cultural de 8 Octubre 1967 fue publicada en el libro “Pekín y la Nueva Izquierda” de Klaus Mehnert, Zero SA, Madrid 1972, pp. 180-183, del cual ha sido extraído. La transcripción es de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Madrid, septiembre 2013

ENVIAD A LOS JÓVENES INTELECTUALES A LOS PUEBLOS Y A LAS MINAS
Circular del Comité Central del Partido Comunista de China, del Consejo de Estado, de la Comisión Militar y del Grupo Central de la Revolución Cultural sobre la necesidad de enviar a jóvenes intelectuales y a otras personas al trabajo en los campos y en las minas, con la misión de permanecer en su sitio, de servir a la revolución y de intensificar la producción. 8 Octubre 1967.

En todos los comités revolucionarios (y sus grupos preparatorios) de las provincias, de las ciudades y de los distritos militares provinciales, en todas las organizaciones de masas de las ciudades y de los campos: asegurarse sin retraso de que los jóvenes intelectuales y otros son enviados a los campos y a las minas, con el fin de unirse a las masas de trabajadores y de campesinos, participar en los tres grandes movimientos revolucionarios y edificar el nuevo pueblo socialista.
En efecto, excitados por un puñado de dirigentes procapitalistas, una parte de ellos, que trabajan en los pueblos y en las minas, han abandonado los campos y viven en las ciudades desde hace cierto tiempo; esto va en detrimento tanto de la revolución como de la producción. Para asegurarse de que los jóvenes intelectuales van a trabajar en los pueblos y en las minas y que se encuentra realizada la gran estrategia del Presidente Mao “lanzarse a la revolución y acelerar la producción”, y resueltos los problemas actuales, se ordena lo siguiente:

1.- Los jóvenes intelectuales y otros que han sido enviados a los campos y a las minas deben perseverar en llegar a ser ejemplos de aplicación de la consigna: “Lanzarse a la revolución y acelerar la producción”. Todos los jóvenes y otras personas que han sido enviadas a los pueblos y a las minas se encuentran en este momento en las ciudades, comprendidos los hombres enviados para reforzamiento de las fronteras, los obreros y empleados de los pueblos, los soldados retirados, el personal de cambio en las comunas, las personas movilizadas durante la Gran revolución Cultural para residir en los campos, todos deben volver al campo para hacer la revolución en este sitio, consagrarse activamente a la lucha por las “tres operaciones de otoño” (recolección de otoño, reparto de los productos de otoño, compras por el Estado de estos productos), para alcanzar las “seis marcas” (en la producción, la recolección, la selección de semillas, compras por el estado, reparto y almacenaje), con el fin de estar en contacto con las masas revolucionarias de los lugares y acelerar cada vez más la revolución, así como la producción. Las organizaciones de masa urbana y las familias de gente enviada al campo deben secundar activamente esta acción revolucionaria. Los cuadros revolucionarios deben tomar la iniciativa y enviar a sus hijos a los campos.
2. – Las organizaciones y asociaciones que han formado a los jóvenes intelectuales y a otras personas enviadas a los pueblos y a las minas serán inmediatamente disueltas. Toda persona designada para el trabajo de los campos no podrá ser admitida en las organizaciones de masas urbanas. Cualquiera que persista en permanecer en una ciudad perderá su permiso de residencia. Los permisos de residencia adquiridos ilegalmente serán invalidados. Serán tomadas medidas rigurosas contra el pequeño número de malos dirigentes que hayan proyectado, organizado y dirigido peleas, destrucciones, robos, saqueos y arrestos, lo mismo que los grandes propietarios, los ricos campesinos, los contrarrevolucionarios, los malos elementos y los elementos de derecha que se han infiltrado en nuestras filas.
3.- Los obreros y empleados revolucionarios, así como los cuadros revolucionarios de las comunas rurales y las fincas estatales deben insistir en el lado político, unirse con los que han sido enviados a los campos y sostenerles de una forma positiva y activa. Las personas enviadas a los campos serán tratadas, desde el punto de vista político y económico, como los antiguos miembros de las comunas o los antiguos obreros y empleados. No debe haber ninguna discriminación, ninguna reducción de puntos de trabajo (sobre cuya base se calculan los salarios); no se hará ninguna vejación, ninguna persecución ni devolución a la ciudad; sino una colaboración voluntaria en el objetivo de conducir rápidamente a los campos a los que fueron enviados allí pero que permanecen todavía en las ciudades. Es preciso, además, prestar una atención crecida a las maquinaciones y a las tentativas de escisión de los enemigos de clase.
4.- Los jóvenes intelectuales y otras personas enviadas al trabajo en los campos y en las minas deben resolver correctamente las dificultades prácticas que se presenten a ellos siguiendo la doctrina del Presidente Mao: “Ganar con sus propias manos su vestido y alimentación”. Deberán también esforzarse con todas sus fuerzas en comenzar una nueva vida a través de su propio trabajo, trabajar seriamente y superar las dificultades. Las comunas populares y las brigadas (rurales) son responsables del trabajo y del alojamiento de las personas enviadas a los campos y a las minas. Su parte de cereales debe ser prevista exactamente en el momento de la recolección y de la repartición de otoño; las cuestiones que le conciernen directamente, tales como su alojamiento, su seguridad en invierno, etc., deben ser resueltas convenientemente.
5.- Los jóvenes intelectuales y otras personas enviadas a los campos y a las minas deben, en su tiempo libre y viviendo modestamente, trabajar en su sitio e incansablemente en la revolución. No deben abandonar su lugar de trabajo a su antojo para visitar a gente de nivel más elevado o intercambiar sus ideas revolucionarias (1). Pueden expresar sus opiniones sobre su trabajo en los pueblos y en las minas enviando periódicos murales en grandes o pequeños caracteres pasándolos por la vía jerárquica o las unidades competentes.
Esta circular puede ser fijada en las ciudades y en los campos.

Nota
(1) En referencia a los viajes de millones de jóvenes chinos durante el primer año de la Gran Revolución Cultural Proletaria.

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