Arte y lucha de clases – El patio donde se cobraban los arriendos

Nota – Reproducimos a continuación un amplio extracto del artículo sobre el conjunto escultórico chino “El Patio donde se Cobraban los Arriendos” titulado “Arte y lucha de clases”, de Arturo Quesada, que fue publicado en el periódico “Mundo Obrero”, órgano del Comité Central del Partido Comunista de España (Marxista –Leninista), nº 21, Mayo 1967, págs, 7 y 8. Esta organización, encabezada por M. Fernández Movellán (Suré), fue una fracción surgida a raíz del I Pleno del Comité Central del P.C.E. (m-l) celebrado en diciembre de 1964, escindiéndose de éste y que acabaría desapareciendo y algunos de sus miembros participaron en la creación en 1968 de la Organización de Marxistas-Leninistas Españoles (O.M.L.E.). La transcripción de este artículo es responsabilidad de Gran Marcha Hacia el Comunismo. Madrid, octubre 2013.

ARTE Y LUCHA DE CLASES
Arturo Quesada

El Camarada Mao ha dicho que si los escritores y artistas “desean que sus obras sean acogidas por las masas, tienen que cambiar y transformar su ideología y sus sentimientos”. Siguiendo esta directiva, los escultores desplegaron ante todo los máximos esfuerzos en la transformación de su concepción del mundo, que es el problema fundamental. Esto explica su éxito en la creación de una obra de arte aclamada entusiásticamente por las amplias masas de obreros, campesinos y soldados chinos.
Gracias a la gran Revolución Cultural Proletaria de China, un grupo de escultores se atrevió a pensar, actuar, abrirse un nuevo camino y a hacer la revolución en su trabajo creativo, se atrevieron a romper completamente las convenciones canonizadas por las “autoridades” burguesas, crear lo nuevo: lo del socialismo y establecer lo distintivo: lo del proletariado, iniciando así una nueva era para la escultura proletaria en China.
La obra escultórica “EL PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS”, fue montada en un patio donde originalmente se cobraban arriendos, el cual forma parte de una mansión solariega –ahora lugar de exposiciones- de un déspota terrateniente, Liu Wen-tasal, en el pueblo de Anren, distrito de Dayi, provincia de Sechuan. Las 114 figuras de arcilla, de tamaño natural y realistas, están dispuestas en seis secciones: entrega de especies para pago de rentas; verificación de la calidad de las especies; peso del grano; arreglo de cuentas; pago forzado de renta de los campesinos y resistencia de éstos. Constituyen una vigorosa denuncia de la brutal explotación y la despiadada persecución practicadas por las clases terratenientes en la vieja sociedad. Son una descripción gráfica de la aguda lucha de clases en el viejo campo chino y una vívida expresión de los fuertes sentimientos revolucionarios de las grandes masas campesinas. Además del grupo original de esculturas, se ha realizado otro, que está siendo exhibido en el Museo del Palacio Imperial de la Capital.
Cuando uno estudia la historia de la escultura china, se da cuenta de que está llena, de figuras budistas antiguas, y cuando uno estudia la historia de la escultura occidental, ve que está repleta de figuras de dioses. Alguna gente, al pensar en la escultura, recuerda solo algunas obras griegas, romanas, figuras de Jesucristo, la Virgen María, David, Venus, Budas y diosa de la Merced, Emperadores y reyes, generales y ministros, eruditos y bellezas y las han ensalzado como las más hermosas y notables del mundo.
El grupo de escultores declaró: el proceso de creación de EL PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS fue para nosotros un proceso de transformación ideológica. Comprendimos también lo que significa dar prioridad a la política, clave del éxito en todo trabajo. Cuando llegamos al PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS no habíamos examinado su esencia. Sólo sabíamos que era un lugar donde los campesinos pagaban y el terrateniente cobraba sus rentas, pensamos que no era muy diferente de un mercado o bazar. De manera que aunque vivíamos allí, en realidad no habíamos “cruzado el umbral”. Sólo después, luego de estudiar las obras del Presidente Mao, de acrecentar nuestra comprensión y reunirnos con cientos de campesinos, llegamos gradualmente a comprender y a sentir que este lugar estaba empapado con la sangre y el sudor de innumerables campesinos. Vimos que las vigas talladas y las galerías pintadas de los cuartos en que había vivido el terrateniente habían sido levantados sobre montones de huesos; que los exquisitos productos de las montañas y del mar, que él comía, habían sido preparados con sangre y lágrimas; que el PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS era en verdad un lugar importante de la explotación del terrateniente a los campesinos. Estos decían: “En donde el terrateniente cobraba los arriendos, era la antesala de la muerte para los pobres”. A un extremo del patio estaban la vergonzosa disipación y la ostentosa opulencia; al otro las desgarradoras separaciones, los hogares destrozados, y la muerte. En el patio, se encontraban el agudo contraste, la brutalidad y las risas malvadas del terrateniente y sus agentes con la miseria y el odio de los campesinos. ¡Eran tan incompatibles como el fuego y el agua! Este patio no era un bazar. Los campesinos que llegaban a él no entraban a un mercado. El patio era la arena de la lucha de clases. Era un foco de confrontación entre el explotado y el explotador, el opresor y el oprimido. Era la antesala de la vida o la muerte. El proceso de cobrar las rentas no era una simple transacción. Era un proceso de la explotación económica y la persecución política de los campesinos por parte de la clase terrateniente. Lo esencial era la lucha de clases mientras que el pago y el cobro de la renta eran sólo un fenómeno.Cualquier cuestión debe ser abordada desde el punto de vista de su esencia, y las manifestaciones externas consideradas solamente como guías que nos conducen hacia una puerta: traspasando el umbral de ésta, debemos asimilar la esencia de la cuestión. Tal es el método de análisis seguro y científico.
El público de hoy en China es un público de la era socialista. Viene a ver “EL PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS” para extraer educación de clase y no sólo para verter lágrimas. Son las masas revolucionarias, que viven en una sociedad socialista y recuerdan las amarguras de la vieja sociedad a fin de luchar aún mejor por la revolución y la construcción socialista y por la completa liberación de la humanidad. En otras palabras, estos espectadores permanecen en el presente y recuerdan el pasado en beneficio del futuro. Es necesario tener una clara comprensión con respecto a las relaciones entre el “presente” y el “pasado” y el “futuro”. Después de los estudios y debates, el nivel de comprensión se elevó y la palabra “lágrima” llegó a convertirse en estas tres: “lágrimas, odio y fuerza”, es decir, recuerdo de la amargura de la vieja sociedad, odio a los reaccionarios y cariño por el Partido y por el camarada Mao Tse-tung, la lucha con todas las fuerzas de que uno dispone por la Revolución china y mundial. En resumen, además de escribir la brutalidad de la clase terrateniente era necesario mostrar su debilidad y sus temores; además de pintar el color y la tristeza de los campesinos era necesario mostrar su odio y su resistencia, además de mostrar la horrible realidad de esos días, era necesario señalar el brillante futuro. En otras palabras, el público que viera este PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS podrían relacionarlos con el conjunto de la vieja sociedad y de esta manera con las actuales luchas revolucionarias del mundo.
Cita del camarada Mao Tse-tung: “En la sociedad de clases, cada persona ocupa una posición de clase determinada, y no existe ninguna ideología que no tenga un sello de clase”. Este era el pensamiento que guiaba al grupo de escultores en un análisis de comprensión o modelado de los personajes de EL PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS. Este sello de clase estaba grabado en lo interno, en los pensamientos y sentimientos expresados, pero también estaba grabado exteriormente en los gestos y movimientos de las figuras. Por ejemplo, el viejo campesino de la composición es un ciego, un campesino pobre y mísero, tiene que tener las características de un trabajador. Debido a que no puede pagar la renta exigida se ve forzado a vender a su pequeña nieta. Su corazón está lleno de tristeza, amargura y odio. Sus expresiones y el movimiento de todo su cuerpo, desde la cabeza hasta los pies, deben mostrar tristeza, amargura y odio. Otro ejemplo es el centinela, insensible y desanimado, totalmente indiferente hacia aquellos que pasan vivos y llevados por la fuerza y que son sacados del lugar: muertos. Sus pesados parpados caen y no contemplan la escena que se desarrolla ante él, es el cuadro de un perfecto bribón. Otro ejemplo es el fornido campesino que se encuentra al final de la hilera de figuras. En él arde el odio de clase y ha llegado a ser políticamente consciente de que solo la revolución representa una solución. Su mano derecha está tan fuertemente apretada que parece que el sudor va a empezar a deslizarse de ella. Su mano izquierda sostiene una pértiga como si ésta fuera un fusil. Su furiosa mirada se dirige hacia el lugar donde se arreglan las cuentas y parece estar diciendo desde lo profundo de su corazón: ¡Esperad y veréis! ¡Llegará el día en que nosotros ajustaremos cuentas con ustedes!
El más alto galardón de esta obra es la aprobación de los obreros, campesinos y soldados.
La noticia de que el grupo escultórico realizaba EL PATIO DONDE SE COBRABAN LOS ARRIENDOS se esparció por todas partes. Fueron multitudes de campesinos, algunos desde mucha distancia, a contemplar la obra. La miraban con un intenso sentimiento de clase. Decían: “No se necesitan explicaciones para saber a qué se refiere y para comprenderlo totalmente”. “Ustedes están retratándonos”. “Ustedes están acusando a nuestros enemigos y hablando en nuestro nombre”…
Cuando la vieron los obreros dijeron: “Los obreros y campesinos formamos una sola familia. Las penalidades de los campesinos son también nuestras. No hay que olvidar nunca estas penalidades de clase. Hay que recordar siempre el odio nacido de la sangre y las lágrimas que derramamos. Hay que llevar la revolución hasta el fin”.

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