Introducción al libro “¡Viva el Partido!” de V.I.Lenin de Editora Vento de Leste (Lisboa 1976)

Nota – El siguiente texto es un amplio extracto de la introducción al libro en lengua portuguesa “¡Viva el Partido!” con una selección de textos del gran maestro del proletariado internacional V.I. Lenin, editado en Portugal por Editora Vento de Leste, Cadernos “Vento de Leste” nº 3,  Lisboa 1976, págs. 7 – 9 y que el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español.

Se trata de un interesante texto escrito cuando en Portugal en aquellos momentos -igual que ahora en España-, no existía el “guía político de la clase obrera”, el Partido Comunista, y los marxistas-leninistas-maoístas portugueses del Movimiento Reorganizativo del Partido del Proletariado (M.R.P.P.) trabajaban por su construcción aprendiendo de las enseñanzas de Lenin:

V.I. LENIN

¡VIVA EL PARTIDO!

INTRODUCCIÓN

La clase obrera y el pueblo, sin un partido conducido por la ciencia de los explotados y oprimidos, el marxismo-leninismo-maoísmo, no podrá vencer a su ardua batalla contra la burguesía y el imperialismo.

Ningún ejército podrá vencer sin un estado mayor, y en el caso de la clase obrera, el problema se presenta aún con mayor agudeza. ¿Cómo puede la clase obrera llevar adelante un proceso revolucionario si sus luchas, cuando están desconectadas y sin dirección revolucionaria, y son fácil pasto de los oportunistas y traidores?

El Partido, al igual que el frente y el ejército revolucionarios, son condiciones sin las cuales ninguna revolución en la actual fase histórica puede triunfar, y ni el frente ni el ejército, ya sea con la actividad revolucionaria de las masas en general, pueden practicar una lucha consecuentemente correcta, cuyo objetivo sea la toma del poder, sin ese órgano consciente, representativo de la mayor clase de la sociedad capitalista que es el partido de la clase obrera, el verdadero partido comunista marxista-leninista.

La toma del poder, la revolución violenta que liquida definitivamente una clase social como dominante, la propia preparación de esa revolución, exigen un grupo escogido de personas firmemente resueltas, capaces de en cualquier circunstancia colocar sus intereses de clase por encima de cualquier pacto con el enemigo. Este conjunto de personas –obreros de vanguardia, campesinos e intelectuales revolucionarios- constituyen ese núcleo capaz de fundar el Partido y de conducir las luchas de los explotados y oprimidos a través de todos los reveses y golpes del enemigo hasta la victoria final, al socialismo y al comunismo. Pero una fuerza tan cohesionada y lúcida, con tareas tan gigantescas a cumplir no puede –como hacen todos los oportunistas- surgir de forma rutinaria en la emigración o de cualquier reunión recatada en la que se acuerda fundar un partido. Una fuerza tan cohesionada y lúcida tiene que, como primer paso en el largo camino a recorrer, surgir de las masas, luchar al lado de las masas y saberlas dirigir, sufrir con ellas, vencer con ellas.

El enemigo es poderoso, experimentado y poseedor de una maquina opresora fuerte y mañosa que diariamente se bate sobre la clase obrera y el pueblo: la policía, el Ejército, las instituciones y todos los demás órganos que constituyen el Estado de la burguesía, son argumentos poderosos a los cuales la clase obrera debe oponer otros argumentos aún más poderosos.
Opongamos al estado mayor de la burguesía –el Gobierno-, el estado mayor de la clase obrera: el Partido; al ejército contrarrevolucionario de la burguesía, el ejército revolucionario del pueblo constituido por los obreros y campesinos uniformados; al conjunto del frente enemigo, el frente popular de las amplias capas de explotados y oprimidos.

(…)

¡Viva el Partido!

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