Colombia – “Paz y elecciones: dos grandes farsas de los explotadores” – Editorial de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (mlm)


Nota – Reproducimos a continuación el Editorial firmado por el Comité Ejecutivo de la Unión Obrera Comunista (m-l-m) de Colombia y publicado en su órgano “Revolución Obrera”, Nº 390, de fecha 17 de Febrero de 2014 y que hemos extraído de su blog http://blogrevolucionobrera.blogspot.com.es/

EDITORIAL

PAZ Y ELECCIONES: DOS GRANDES FARSAS DE LOS EXPLOTADORES

Como ha sido normal en los últimos tiempos, el tema de la paz es nuevamente bandera de campaña electorera de todos los politiqueros; con mayor razón ahora cuando se presenta en medio de los diálogos entre el Gobierno y las FARC en La Habana. En este asqueroso circo electoral, todos engañan al pueblo y pretenden dividir la sociedad entre los que apoyan las negociaciones y la paz, y quienes abogan por la continuidad del conflicto y la guerra. En esta engañifa de los explotadores, todos los reformistas, desde los liberales y los propios jefes de las FARC, hasta los jefes de los falsos partidos comunistas (oportunistas), se prestan y sirven a la campaña reeleccionista de Santos con el engaño de la falsa paz.

Todos los explotadores, tanto los partidarios de las negociaciones, como sus oponentes; tanto Santos como Uribe, prometen la misma paz mentirosa de los ricos: una paz reaccionaria para legalizar en manos de los explotadores el botín de más de 10 millones de hectáreas de tierra que fueron despojadas a los pobres del campo  y que ha costado al pueblo colombiano más de 6 millones de desplazados, cientos de miles de asesinados, miles de masacrados y desaparecidos; una paz que legaliza el despojo de las víctimas de la guerra reaccionaria de los últimos casi treinta años y legitima el derecho de los parásitos capitalistas a continuar explotando y oprimiendo al pueblo.

Es una paz mentirosa por cuanto no buscan abolir la  propiedad privada sobre la tierra ni sobre los grandes medios de producción, ni suprimir el sistema capitalista de la explotación asalariada, causantes de la guerra; por el contrario, es un vil engaño que disfraza el despojo con palabrería sobre el “desarrollo rural” y embellece la explotación con la mentira de la “democratización del capital”.

Pero además, la política de los acuerdos de paz ha sido  instrumentada por el imperialismo para desarmar los brazos y las mentes de los oprimidos, con la pretensión de que reconozcan como legítimo el monopolio de las armas en manos de los ejércitos de los explotadores, para que puedan continuar saqueando y acrecentando sus capitales libremente.

En tal sentido, es un criminal servicio el que le prestan a los capitalistas holgazanes los revolucionarios de disfraz y los falsos comunistas que engañan a los obreros y campesinos con el embuste de “la paz con justicia social” y la mentira de que entre clases antagónicas se puede conciliar y alcanzar la paz. Es criminal la politiquería que se presta para el engaño de sembrar ilusiones y esperanzas en que el pueblo puede esperar soluciones de quienes han sido sus verdugos y causantes de su tragedia. Es además un servicio a la reacción sumarse a la alharaca del imperialismo y las clases dominantes sobre la falsa paz bajo el capitalismo, contribuyendo con ello a desarmar ideológicamente a los explotados y oprimidos, difundiendo la falacia de que la lucha armada revolucionaria de las masas, la Guerra Popular, la insurrección armada ya no sirven para conquistar el poder político.

El proletariado está obligado a denunciar las mentiras de los politiqueros en campaña, sobre todo de quienes se autoproclaman revolucionarios y comunistas, por cuanto la sociedad colombiana está dividida en clases con intereses  diametralmente opuestos y enfrentadas en una lucha  antagónica, donde son irreconciliables los intereses de los explotados obreros y campesinos, con los intereses de los explotadores burgueses, terratenientes e imperialistas: ¡no habrá paz mientras existan explotados y explotadores!

El proletariado consciente está obligado a denunciar que el Estado colombiano es un instrumento de la explotación y la opresión, es la organización de la dictadura de clase de los capitalistas, es la máquina del poder de los explotadores, es la fuerza organizada de los opresores, cuyo pilar principal son las fuerzas armadas, militares y paramilitares, que ejercen sobre el pueblo la violencia reaccionaria, ahogando en sangre todo intento de rebeldía, como lo han hecho sentir en las masacres de las Bananeras en 1928 y en Santa Bárbara en 1963, o como lo  hacen sentir ahora en cada manifestación atropellada y disuelta por el ESMAD, en cada bloqueo aplastado por los fusiles del ejército, y en el asesinato de los dirigentes obreros, campesinos, reclamantes de tierras y activistas populares: ¡jamás podrá existir la paz entre oprimidos y opresores!

Los comunistas deben difundir las enseñanzas aprendidas con sangre, acerca de la mentira y pretensión oportunista de poner el viejo y podrido Estado de los explotadores al servicio de los explotados, conquistando la mayoría en el establo parlamentario y en el gobierno, como demostró la experiencia chilena con los reformistas en los años setenta del siglo pasado, donde el pueblo desarmado fue masacrado y el presidente Salvador Allende fue asesinado en el propio palacio de gobierno, por las fuerzas militares del Estado al mando del genocida Pinochet.

La verdadera paz para los explotados y oprimidos, no es posible bajo este sistema capitalista; no provendrá de los acuerdos entre los victimarios del pueblo colombiano (militares, paramilitares y guerrillas al servicio de los explotadores), ni de la reelección de Santos —el cerebro de los llamados falsos positivos—, ni de ningún otro politiquero; solo es posible acabando este sistema de explotación asalariada por medio de la Revolución Socialista donde triunfe la Guerra Popular, la insurrección armada de los obreros y campesinos, cuya misión inmediata es destruir todo el poder armado de los explotadores y construir un nuevo tipo de Estado, sin parlamentarios politiqueros, ni gobernantes banales, ni burócratas sirvientes de los explotadores; donde las Asambleas del pueblo armado legislen y ejecuten al mismo tiempo, donde todos los funcionarios del Estado sean elegibles y removibles en cualquier momento, no tengan privilegios y sus salarios sean iguales a los de cualquier obrero. Ese es el Estado de Dictadura del Proletariado, único capaz de suprimir la explotación del hombre por el hombre, la división de la sociedad en clases y de crear las condiciones para que desparezca el Estado mismo y se acaben las guerras para siempre.

Por ello los comunistas rechazan la paz de los ricos y el circo electoral, las dos grandes farsas de la presente campaña electoral. Llaman a las masas de obreros y campesinos y al pueblo en general a persistir en el camino de la lucha, del paro, del bloqueo, de la Huelga Política de Masas; el camino que verdaderamente sirve hoy para preparar las fuerzas y proporcionar la experiencia para el triunfo futuro de la revolución. Por eso convocan a agitar en la presente campaña electoral la consigna revolucionaria:

¡Contra la Mentirosa Paz de los Ricos y la Farsa Electoral: No Votar,

Unir y Generalizar la Lucha Obrera y Popular!

 Comité Ejecutivo

Unión Obrera Comunista (MLM)

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