Brasil – Editorial de “A Nova Democracia”: ¡Ni perdón, ni reconciliación, castigo para los criminales fascistas!


Nota – Reproducimos a continuación el Editorial del periódico brasileño “A Nova Democracia” http://www.anovademocracia.com.br/, nº 128, 1ª quincena de abril 2014 titulado “¡Ni perdón, ni reconciliación, castigo para los criminales fascistas!”v que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

EDITORIAL – ¡NI PERDÓN, NI RECONCILIACIÓN, CASTIGO PARA LOS CRIMINALES FASCISTAS!
Al cumplirse 50 años del golpe militar que derribó a João Goular el 1º de abril de 1964 e instauró uno de los periodos más siniestros, entre tantos, de la historia de Brasil, fueron diversas las manifestaciones, eventos oficiales, pronunciamientos de todo tipo.
El monopolio de los medios de comunicación produjo interminables series de reportajes y artículos, destacando las “revelaciones” de las innumerables comisiones de la “verdad” que pululan por el país, recuperando hechos del periodo, pero principalmente intentando lavar su propia cara por haber apoyado la tiranía ejercida por los militares ordenada por el imperialismo, la gran burguesía y procedentes del latifundio, en nombre de impedir que el comunismo se apoderase de Brasil.
En último término, principalmente O Globo y la Folha de S. Paulo apoyaron abiertamente el golpe y el régimen militar fascista, tanto política como materialmente, con incluso la Folha prestando vehículos a las fuerzas de represión y reportajes como cobertura de sus operativos criminales.
Igualmente cínicas son las declaraciones de oportunismo al frente del viejo Estado semifeudal y semicolonial brasileño. Ese viejo Estado que era el mismo en la época del régimen militar y aún antes, desde su fundación, nunca habiendo cambiado su carácter de dictadura de la gran burguesía y de los latifundistas al servicio del imperialismo, ya sea con gobiernos electos o abiertamente fascistas.
Pues esos oportunistas del PT/PCdoB,PDT y también el PSB (ahora fuera de la gestión federal por ambiciones electoreras) y similares se esmeran en sustentar el pacto realizado con los militares fascistas desde la primera elección de Luiz Inácio Lula da Saliva , que garantizó a los asesinos que no hubiese ni siquiera una alusión en el sentido de revisar la “Ley de Amnistía” o cualquier otro mecanismo de protección a esos criminales sanguinarios.
Demostración cabal de que los cambios operados por el oportunismo en el viejo Estado no pasan de miserables cuentos de hadas, aunque contados con nuevas palabras y lenguas afiladas en el cinismo, y la declaración del ministro de justicia José Eduardo Cardozo, que dice tener “la obligación constitucional de pedir perdón a las víctimas de la dictadura”. Ahora, eso muestra primero la pusilanimidad de los actuales gestores del viejo Estado al asumir una tarea de las más vergonzosas con vistas a nuevamente a echar agua sobre el hervor de indignación con los crímenes de los militares, sobre todo en esta fecha simbólica de los 50 años del golpe.
Y después, esa gente envalentonada en decir “dictadura nunca más”, que cumple el “deber constitucional” de pedir perdón, jactándose de la burla de república democrática en que se emboscan para descargar sobre las cabezas de los jóvenes combatientes y trabajadores en lucha la más brutal represión, patrocinar cosas como las UPPs asesinas en Río, que creó una fuerza nacional de represión (FNS) para lanzar, como ha hecho, contra los campesinos e indígenas, en fin, que recurre a todos los medios para ahogar en represión y sangre la insatisfacción popular reprimida, que crece de explosión en explosión de revueltas por todo el país.
Y esa convivencia harmoniosa entre oportunistas y los cuarteles autores de los más horrendos crímenes contra el pueblo brasileño han rendido frutos, es decir, que sean perpetrados más crímenes contra el pueblo, esta vez bajo el mando del “Estado democrático de derecho”. ¿O que serían entonces las ocupaciones de Haiti, del Complejo del Alemán en 2010 y del Complejo de la Marea ahora mismo, dos de las mayores favelas de Río, además del uso de las fuerzas armadas para reprimir a los campesinos pobres e indígenas en lucha por la tierra?
Eso sin hablar de la patética comisión nacional de la verdad a medias y de sus congéneres en los diversos estados y municipios, que cumplen un papel desmovilizador y tienen la finalidad de intentar poner fin al clamor por el juicio y condena de los esbirros del régimen militar. No hace más que recalentar episodios conocidos y muchas veces documentados, denunciados hace décadas por organizaciones y familiares de las víctimas de los crímenes de Estado cometidos de 1964 a 1985.
Sin embargo, una vez más, sectores populares se echaron a las calles para luchar por mantener viva la memoria del periodo, rebautizar vías públicas y protestar en pro del castigo de los criminales del régimen militar. Claro que también organizaciones oportunistas, muchas ligadas a siglas que hoy gestionan el viejo Estado, intentaron capitalizar la fecha para desviar el propósito de las protestas para dar apoyo al Gobierno, sin éxito. Entre otras cosas porque la propia rata delatora desde lo alto del púlpito de los huesos donde preside la represión contra el pueblo y los revolucionarios se encargó de lanzar su vómito negro de que la “ley de amnistía” no va a ser revisada.
De entre las organizaciones consecuentes que entablan la misma lucha, una vez más es preciso destacar que el Movimiento Femenino Popular (MFP) ha realizado sucesivas campañas sobre este tema, movilizando a las mujeres revolucionarias en torno de la consigna que consideramos más justa:
¡Ni perdón, ni reconciliación, ni olvido! ¡Castigo para los criminales, militares y civiles, ordenantes y ejecutores de la torturas, asesinatos y desapariciones forzadas del régimen militar!

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