Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)


Nota –El VI Congreso Nacional del Partido Comunista de China se celebró en Moscú del 18 de junio al 11 de julio de 1928 (no por casualidad, también en la capital de la URSS, se celebró el VI Congreso de la Internacional Comunista entre el 17 de julio y el 1 de septiembre de 1928).
El VI Congreso del Partido Comunista de China señaló que, después de la derrota de 1927, la revolución china continuaba siendo, por su carácter, una revolución democrático burguesa antiimperialista y antifeudal, y que era inevitable un nuevo auge revolucionario; pero, como este nuevo auge revolucionario no había surgido todavía, la línea general para la revolución en aquel tiempo consistía en ganarse a las masas. Además, el VI Congreso barrió con el capitulacionismo de derecha de Chen Tu-siu, surgido en 1927, y también sometió a crítica el putchismo “izquierdista” que se manifestó en el partido a fines de 1927 y comienzos de 1928.
Reproducimos a continuación por su interés el apartado IX de la Resolución del VI Congreso del Partido Comunista de China sobre el Movimiento Campesino titulado “Guerra de Guerrillas”, extraído del libro de Conrad Brandt, Benjamin Schwartz y John K.Fairbank “Historia de la China Comunista”, Editorial AHR, Barcelona 1957, págs. 181-183 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos trascrito para nuestro blog:

IX. GUERRA DE GUERRILLAS
1. El partido debe dirigir activamente la guerra de guerrillas, que será el principal instrumento de la lucha.- En aquellos lugares en que la lucha de clases ha alcanzado una fase intensa, cada lucha menor por la vida conduce a un conflicto armado. Así, la guerra de guerrillas se ha convertido en el principal instrumento de la lucha, en dichos lugares. Por lo tanto, el PC debe guiar en forma activa y resuelta dichas luchas, dándoles mejor organización y más íntima relación con las masas, en conjunto.
2. Las principales tareas de la guerra de guerrillas y la realización de los slogans de la lucha agraria, etc. Las principales tareas de la guerra de guerrillas son primero, la inmediata realización de los slogans de la lucha agraria (como son la confiscación de la tierra de los terratenientes para su distribución entre los campesinos, la matanza de los aristócratas y terratenientes opresores, el establecimiento de delegados de los campesinos, comités y soviets en las poblaciones, etc.) para movilizar mayor número de masas campesinas para que se unan al frente combatiente de la lucha revolucionaria; segundo, el establecimiento del Ejército Rojo. Los bravos jóvenes luchadores, particularmente los de fondo proletario o semiproletario, deberían ser gradualmente absorbidos, durante el curso de las luchas de guerrillas, dentro de las unidades de guerrilla para convertirles, gradualmente, en un Ejército Rojo revolucionario de obreros y campesinos; tercero, debilitar la fuerza de los elementos reaccionarios (por tales método como confiscación de las armas de fuego de los guardias de la población, de las tropas de policía, etc.)
3. Debilidad de la guerra de guerrillas; inconexión, falta de íntima unión con las masas, destrucción de ciudades y poblaciones, irrazonables matanzas de destrucción.- Durante la guerra de guerrillas del pasado, se descubrieron muchos puntos débiles e indeseables tendencias. Estas debilidades y tendencias perjudicarán o incluso destruirán la eficacia de la guerra de guerrillas y, por los tanto, deben ser corregidas. Primero, el llevar a cabo la guerra de guerrillas separada de las masas tiene el efecto de hacer que éstas confundan su significado, e incluso respondan a la propaganda de los terratenientes en el sentido de que la guerra de guerrillas equivale al bandidaje. Por ello, de ahora en adelante, la guerra de guerrillas tiene que empezar con la espontánea demanda de las masas, y debe ser llevada a cabo simultáneamente con el trabajo de agitación y propaganda. Segundo, la tendencia a destruir ciudades y matar, incendiar y robar intencionadamente. Esta tendencia no es más que un reflejo de una mentalidad de masa indefinida proletaria y campesina, que puede perjudicar el desarrollo del partido entre las masas campesinas e incluso entre el proletariado. Por lo tanto, debería hacerse todo lo posible para borrar este erróneo concepto dentro del partido. Por supuesto, nuestro partido debería conducir activamente a la masas campesinas en su lucha para liquidar a los terratenientes y aristócratas y debilitar las fuerzas antirrevolucionarias. Lo que el partido censura, y a lo que se opone, pues es que se mate a incendie a propósito, que no está de acuerdo con nuestra misión revolucionaria. “Matar e incendiar por su propia cuenta” y no por el verdadero beneficio de la revolución, es censurable. Tercero, inconexión y falta de organización. De ahora en adelante debemos dirigir a las asociaciones campesinas de una forma planeada, organizada y centralizada.
4. Cuando la guerra de guerrillas se convierte en revueltas locales, el partido debe tener en cuenta las condiciones objetivas y la fuerza subjetiva y dirigir con táctica adecuada. La resolución de la Novena Sesión Plenaria del CEIC [Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista] declara que: “la guerra de guerrillas espontánea de los campesinos en varias provincias y distritos… puede ser un punto de partida en la revuelta de las masas, nacionalmente victoriosa, sólo con la condición de que sea llevada a cabo en alianza con una nueva marea revolucionaria entre el proletariado de las ciudades”. La experiencia pasada ha demostrado que esta es una declaración extremadamente válida. En la lucha de clases, intensificada en forma creciente en la actualidad, es posible el establecimiento de un régimen de soviet en uno o varios hsien. No es necesario que la guerra de guerrillas se convierta en revueltas locales. Sólo cuando, dentro del proceso de la lucha, las vastas masas campesinas son movilizadas, cuando surge una genuina demanda por parte de las masas de un régimen político propio y cuando las fuerzas reaccionarias del área se están tambaleando en realidad, puede convertirse la guerra de guerrillas en revueltas locales. Por lo tanto, cuando las fuerzas de las guerrillas han situado a una gran área bajo su control, se han asegurado la participación de una gran cantidad de personas y las condiciones están maduras para producir un hsien o revuelta municipal local, el partido debe considerar cuidadosamente sus condiciones objetivas y fuerza subjetiva, y seguir adelante con la revuelta bien preparada, bien organizada, empleando táctica adecuada y bajo la dirección, y con la cooperación, de los obreros del hsien o municipalidad. Después del éxito de la revuelta, el slogan de la lucha de masas debería ser puesto en práctica, y todas las fuerzas reaccionarias deberían ser liquidadas para que mayores cantidades de campesinos y obreros puedan ser movilizados y se lleven a cabo las políticas del régimen soviético. Debería prestarse particular atención a la extensión de la revuelta a las áreas adyacentes.
5. El Partido debería dirigir las revueltas espontáneas de los campesinos.- En la actualidad, cuando los sufrimientos de las masas campesinas van en aumento diariamente, se producen fácilmente revueltas espontáneas. El partido debe proporcionar legítima dirección a las revueltas espontáneas. Particularmente debería intensificar su trabajo entre los obreros artesanos y dependientes de tiendas, en las ciudades hsien o poblaciones, para permitirles comprender el significado de la revuelta campesina y ayudar a conducir dichas revueltas espontáneas hasta el establecimiento y expansión del régimen soviético.

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