Brasil: Y la protesta popular no se calla – Editorial de “A Nova Democracia”


Nota – Reproducimos a continuación el Editorial titulado “Y la protesta popular no se calla” del periódico brasileño “A Nova Democracia” http://www.anovademocracia.com.br/, nº 133, primera quincena de julio de 2014 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

EDITORIAL – Y LA PROTESTA POPULAR NO SE CALLA
Se estima que más de doscientos mil militares estuvieron implicados en la “seguridad” de la Copa de la FIFA, la mayoría orientados a reprimir a parte del pueblo que protesta contra el evento. Oficialmente son sesenta mil efectivos de las fuerzas armadas, diez mil de la Fuerza Nacional de Seguridad y mil policías federales; el resto se refiere a policías militares de los estados-sede de los juegos.
Cerca de 1.9 billón de reales fueron gastados por el gobierno federal en equipamientos y logística de esa tropa de élite, fuera cual fue el gasto de los gobiernos provinciales. El sistema que integra los comandos de las fuerzas de “seguridad” fue comprado de Israel.
Los PMs [policías militares] compraron armaduras de robocop, blindados, camiones de mangueras de agua, armas de choque, ampliaron el arsenal de armas de bolas de goma, bombas de efecto moral y gases de varios tipos. Fueron entrenados batallones por militares franceses y mercenarios de la Blackwater, que hoy responde por el nombre de Academi.
Toda esa operación de guerra construida para impedir que tuvieran lugar las protestas de “¡No va a haber Copa!”. Todo ese aparato para garantizar los beneficios financieros de la FIFA y los dividendos electorales del oportunismo. Fueron garantizados los beneficios de la FIFA y las corporaciones transnacionales “patrocinadoras” del evento, así como los privilegios de la Red Globo. Y los votos, gran parte de ellos fueron al desagüe por la victoriosa lucha popular que convirtió al país en protestas combativas desde junio de 2013 y aguó la pretenciosa campaña que los gobernantes ensayaron para estos días.
Los gestores del viejo Estado no consiguieron detener las protestas con represión y comprando a las organizaciones de sus “movimientos sociales” oficiales. Privaron entonces el derecho de manifestación a través de tácticas militares para impedir incluso la concentración de actos políticos en la calle, como las operaciones de kettling o “empaquetamiento” [táctica policial utilizada por la policía para controlar multitudes durante manifestaciones], creadas por las SS de Hitler, bautizadas como “la Caldera de Hamburgo”.
Los PMs cercan los actos con efectivos mucho mayores que el número de manifestantes. . Cierran el cerco e impiden que el acto se desplace. Proceden a registros humillantes en todo momento, continuados, muchas veces contra la misma persona. Coaccionan a las personas que desean integrarse en el acto. Detienen indiscriminadamente durante las manifestaciones y persiguen a los manifestantes que se quedan solos al final de ellas.
Todo el discurso blando de que “las protestas pacíficas son legítimas” y que las fuerzas de represión sólo combaten a “los vándalos y alborotadores” ya no puede ser encubierto, porque la orden es impedir cualquier manifestación contra la fiesta de la FIFA. Además de ello, colocan barreras de kilómetros alrededor de los estadios y de los eventos externos de la FIFA, impidiendo hasta a los propios vecinos circular por el perímetro.
Es un catálogo enorme de arbitrariedades y derechos suspendidos por los jefes oportunistas, en su afán de mantener la buena vida de los capi de la FIFA e impedir que las protestas se amplíen. Toda esa gente defensora del viejo Estado se esmera en blandir la “constitución ciudadana”, el “Estado democrático de derecho”, pero enfurecida con las masas rebeladas no hace cualquier ceremonia para rasgar sus vestiduras, mandando descargar el palo para que nosotros cojamos las migajas de los derechos de libre manifestación y ese, tan cacareado por ellos como sagrado, de “ir y venir”.
El problema, para ellos, es que el derecho de manifestación es garantizado por el propio pueblo en las calles, y no por letras escritas en un papel. Las protestas continúan durante toda la Copa, prácticamente en todas las capitales, mayores o menores, pero siguen, se enfrentan a la represión, denuncian su brutalidad, defienden a sus presos políticos y conmueven a los trabajadores y explotados del mundo, que manifiestan su solidaridad.
Ese es un derecho fundamental y su retirada sólo prueba el grado de degeneración del viejo Estado y de sus actuales gerentes de turno. Sólo atestigua que no se puede esperar democracia para el pueblo en ningún país en esa situación y que, incluso “protestando en las urnas”, como esa canalla que gobierna el país gusta de declarar, no puede cambiar la sociedad.
Y si hoy la represión puede “empaquetar” las protestas, sólo lo hace porque ahora tiene más policías que manifestantes, en una operación de guerra nunca vista en evento deportivo alguno, en lugar alguno, en época alguna. Pero llegará el día en que de nuevo el pueblo seremos millones y será imposible detener la fuerza del pueblo. En cuanto a eso, los revolucionarios y demócratas se organizan y se preparan para las grandes batallas que están por venir.
En cuanto a la “Copa de Copas”, gane quien gane, lo que es cierto es que, como representantes de ese viejo orden aquí y en el mundo, el señor Blatter y la señora Rousseff, presentes o no, hablando o callados, serán estruendosamente abucheados. Y tal vejación no será nada ante las luchas que se alzarán con la crisis del país.

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