Sergei M. Eisenstein: “La Huelga” llevó la acción colectiva y de masas a la pantalla

 

STACKA (LA HUELGA)
Dentro de la serie “Hacia la dictadura”. Producción: Goskino, Moscú; Guión: Colectivo del Proletkult (Pletnev, Sergei M. Eisenstein, Kravcunovski, Mormorenko y Alexandrov); Dirección: Sergei M. Eisenstein; Fotografía: E. Tissé; Ayudantes de dirección: Alexandrov, Kravcunovski, Levsin; Ayudantes de fotografía: Popov, Chvatov; Escenograf`ía: Vasily Rachals; Intérpretes: A. Antoniv (organizador), Mikhail Gomorov (trabajador), Maxim Strauch (espía), G. Alexandrov (capataz), I. Kluvkin, I. Ivanov (activista), I. Glizer, A. Kuznetsov, V. Janlkova, B. Uralski, M. Mamin (lumpen-proletarios). Logitud: 6 rollos, 1.969 metros. Estrenada en Leningrado el 1 de Febrero de 1925
(1)
Realizado en 1924 para el colectivo del “Proletkult”, “La huelga” es un relato construido sobre todas las etapas de la huelga de una fábrica metalúrgica en el Moscú prerrevolucionario. Hay en ella un soporte argumental no analógico caracterizado por los seis capítulos que unifican de forma didáctica los distintos movimientos de una huelga y los métodos utilizados por el movimiento obrero revolucionario clandestino: situación previa del proletariado industrial, primeras tensiones con la patrona (el suicidio de uno de los obreros, injustamente acusado de robo, marca el detonante), propaganda clandestina en los baños y letrinas por parte de la vanguardia organizada, objetivos del conflicto, provocaciones y delaciones, represalias hacia los confidentes de la patronal, las distintas fases victoriosas de la huelga, la vigilancia del comité de huelga, las detenciones y finalmente la represión a cargo del ejército zarista. (2)
“La huelga llevó la acción colectiva y de masas a la pantalla, en contraste con el individualismo y el drama del “triángulo” del cine burgués –explicó Eisenstein-. Ninguna pantalla había mostrado antes una imagen de acción colectiva […]. Pero nuestro entusiasmo dio lugar a una representación “unilateral” de las asas y de lo “colectivo”; unilateral porque el “colectivismo” implica el máximo desarrollo del individuo dentro de lo “colectivo”, una concepción que se opone de un modo irreconciliable al individualismo burgués. A nuestras primeras películas de masas les faltaba este significado más profundo…” (3)

Notas
(1) Eisenstein: La Huelga. Estudio de Aldro Grasso. Guión establecido por J.A.P. Millán. Antología de textos. Fimografía completa. Ediciones Sígueme. Salamanca, 1978, pág, 257.
(2) Domènec Font. Conocer Eisenstein y su obra. DOPESA, Brcelona 1979, pág. 38.
(3) Ronal Bergan, Serguéi Eisenstein. Una vida en conflicto. Alba Editorial, Barcelona 2001.

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