1º de Agosto de 1932 – La jornada del Día Rojo Internacional contra la Guerra imperialista en España

 

Nota – Una de las decisiones de la Internacional Comunista tras su constitución fue declarar el 1º de Agosto como Día Rojo Internacional contra la Guerra imperialista. Esta jornada era así conmemorada por los partidos comunistas del mundo a través de la convocatoria de huelgas, manifestaciones, etc, acciones en su mayoría ilegales y reprimidas violentamente por las fuerzas represivas de la burguesía.
En España, el Partido Comunista de España (PCE) -pese a las dificultades que desarrolló su actividad bajo la dura represión durante la dictadura de Primo de Rivera, y posteriormente en los primeros años del régimen de la república burguesa-latifundista del 14 de abril- hizo un amplio trabajo político con motivo del 1º de Agosto como Día Rojo Internacional.
Reproducimos a continuación un amplio extracto del llamamiento que con motivo del 1º de Agosto de 1932 hizo el Partido Comunista de España y la Unión Nacional de Juventudes Comunistas, extraído del libro de Ricardo de la Cierva Los documentos de la Primavera trágica, Secretaría General Técnica, Madrid 1967, págs. 326-327, así como una crónica de la respuesta que tuvo este llamamiento entre las masas obreras y campesinas españolas según relato de Enrique Matorras en su libro El Comunismo en España, Madrid 1935, págs. 116-117, textos que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos transcrito para nuestro blog:

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Contra los peligros de la guerra y en defensa de la Unión Soviética
Las masas proletarias de todo el mundo, dirigidas por la Internacional Comunista, se movilizan el 1º de agosto en grandes manifestaciones contra los peligros de guerra y contra la amenaza de invasión que pesa sobre la Unión Soviética. Esta jornada revolucionaria se produce en España en circunstancias especiales cuando la revolución se desarrolla vigorosamente y la burguesía se esfuerza por aplastarla. Ello exige que los obreros y campesinos den a la jornada del 1º de agosto la mayor significación revolucionaria. Es preciso que el proletario, aliado y dirigiendo a los campesinos, se manifieste contra el imperialismo mundial y, en primer lugar, contra el imperialismo español y la reacción española. Y debe hacerlo defendiendo al mismo tiempo sus reivindicaciones políticas y económicas contra sus enemigos de clase, contra los terratenientes, contra la burguesía, contra el clero y las órdenes religiosas, contra la Guardia Civil, el Cuerpo de Seguridad y la Policía, contra los jefes del Ejército y, en fin, contra todos, absolutamente todos, los enemigos de la revolución.
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PRIMERO DE AGOSTO DE 1932
En esta jornada existió una gran diferencia con la del mismo día del año anterior. El partido [PCE] mostró en ella que había adquirido bastante potencialidad, y lo que es más importante, una más diligente movilización de sus militantes, que no se había logrado en acciones anteriores.
Se celebraron manifestaciones en Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza, Toledo, Málaga y Sevilla.
Todas ellas fueron de regular importancia y se caracterizaron por su elasticidad y buena organización, pues siendo citadas en su sitio determinado, al verse disueltas por la fuerza pública, acudían a otros lugares convenidos de antemano, en los cuales volvían a reorganizarse.
También realizaron algunas agresiones a embajadas y consulados extranjeros, principalmente los de Alemania, para protestar, decían, del régimen instaurado en aquel país.
El Comité Central del partido editó un número clandestino de Mundo Obrero, que seguía suspendido, impreso en la imprenta Myria, de Barcelona, y el cual fue enviado a todos los regionales por medio del “aparato ilegal”.
Igualmente coincidió con esta jornada la salida del tercer número de la revista Bolchevismo, (…)

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