Colombia: ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo! – Editorial de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM)


Nota – Reproducimos a continuación el Editorial “¡Contribuir a la Unión y Generalización de las Luchas del Pueblo!” del órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia “Revolución Obrera” nº 407 http://blogrevolucionobrera.blogspot.com.es/que nos han remitido los camaradas colombianos:

¡CONTRIBUIR A LA UNIÓN Y GENERALIZACIÓN DE LAS LUCHAS DEL PUEBLO!

Día por día son más demoledoras para la sociedad, las características de esta época de descomposición del capitalismo, de decrepitud del sistema de la explotación asalariada, de agudización de todas las contradicciones del imperialismo. La crisis económica del capitalismo mundial que conlleva despidos masivos, recortes sociales, superexplotación del trabajo, aumento de las lacras sociales del sistema… acelera la acumulación de miseria en un polo de la sociedad; al propio tiempo, acelera la acumulación y concentración de la riqueza en manos de unos cuantos grandes grupos monopolistas y de unos cuantos países imperialistas, cuyo capital financiero domina la producción, distribución, vida política y social en todo el planeta. Son ellos los parásitos de la sociedad mundial, los mismos que destruyen la naturaleza para ganar más y más, los mismos que masacran a las masas del pueblo en Palestina, Irak, Siria, Ucrania… ocupando sus territorios en una andanada de terror y muerte de guerras imperialistas locales en preparación de una guerra mundial imperialista para resolver sus contradicciones por el reparto del mundo, y atenuar la crisis económica con el oxígeno de la industria militar, con la destrucción en masa de antiguos medios de producción, con la muerte de millones y millones de
trabajadores que el sistema ya ni siquiera es capaz de emplear para explotarlos.
Nunca antes un sistema económico social en vísperas de perecer, había causado tanta destrucción y sufrimiento a la sociedad. Y no puede ser de otra manera, pues el imperialismo se convirtió en un sistema mundial de opresión y explotación, que incapaz de resolver sus propias contradicciones, ha creado tanto las premisas materiales para una nueva sociedad extendiendo por el mundo una producción cada vez más social, como las fuerzas sociales para darle sepultura con la revolución, poblando el planeta de proletarios sin nada que perder, quienes transformados en clase consciente y aliados con los campesinos, son la fuerza más poderosa para derrotar y sepultar al imperialismo.
La crisis social del imperialismo es mundial y gigantesca, y con ella, es portentosa la agudización de la lucha de clases en todos los países, en especial entre las dos clases fundamentales: la burguesía y el proletariado, cuya contradicción es hoy la principal del mundo imperialista.
Colombia, país capitalista oprimido inserto en ese sistema imperialista mundial, y cuya economía es un aspecto de la economía mundial, refleja en su sociedad las características de la descomposición del capitalismo.
Los estragos de la crisis económica agravan más la crisis social en el país, ante lo cual el Gobierno de Santos amordaza, coarta y criminaliza los medios de lucha y de organización de los explotados, para proteger y garantizar los intereses, privilegios y negocios de los explotadores. Es el gobierno actual de la dictadura de clase de los capitalistas.
El gobierno aprovecha su negociación con las FARC, para proclamarse “el gobierno de la paz y
la prosperidad social”, cuando en realidad es el gobierno de la guerra y la miseria social, donde el pueblo sigue bajo el fuego de la guerra reaccionaria de bandas criminales, de guerrillas, del ejército y del Esmad. Los pobres del campo siguen siendo desplazados y perseguidos por todos; sufren el envenenamiento de sus aguas, cultivos y animales a causa de las fumigaciones, voladuras de oleoductos, explotaciones mineras y petroleras. El gobierno engaña con cifras de aumento en el empleo y disminución de la pobreza, cuando en realidad los pobres de la ciudad son cada día en mayor cantidad sometidos a una muerte lenta por hambre y desempleo; quienes tienen acceso a un trabajo, son sometidos a la esclavitud asalariada con infernales condiciones de explotación, y si osan organizarse sufren el látigo de la persecución sindical, la represión, el terrorismo de Estado, la amenaza y asesinato de sus dirigentes.
No podrá prosperar la mentira de una paz entre explotados y explotadores, pregonada a coro entre capitalistas, demócratas y oportunistas. Tampoco la brutal dictadura de los capitalistas podrá silenciar las contradicciones antagónicas entre opresores y oprimidos. Las enormes y profundas diferencias económicas entre las clases sociales, son la causa de la lucha de clases, que el capitalismo no puede resolver porque es un sistema basado en la explotación asalariada, donde unas clases viven a cuenta del trabajo de otras.
Por eso la lucha de las masas pobres de la ciudad y el campo prosigue, en la forma de una lucha
callejera y directa, de huelgas económicas y políticas contra los patronos y sus representantes en el Estado; contra las compañías imperialistas y los expropiadores de las tierras, del agua, del aire; contra las calamidades de la sequía o de las inundaciones que siempre son agravadas por la destrucción capitalista de la naturaleza, por la desidia, la corrupción y la politiquería de los gobernantes.
Crece el odio de los oprimidos contra los opresores, de los explotados contra los explotadores, y
se manifiesta en la persistencia de los paros y las huelgas políticas de masas, como las recientes en Casanare, La Guajira, el Litoral Pacífico y el Putumayo, aunque silenciadas por la prensa amarilla, estallan con carácter regional de un día para otro, levantan reivindicaciones y exigencias comunes, concurren en ellas obreros de grandes empresas mineras, petroleras, portuarias, transportadoras, junto con campesinos, indígenas y comerciantes, desplazados y desempleados, en una misma lucha donde tienden a zafarse la coyunda de los politiqueros regionales, pero inevitablemente caen en la trampa nacional de los concertadores santistas asesorados de viejos vende obreros, ex dirigentes patronales del movimiento sindical, expertos en congelar la lucha directa de las masas en las llamadas “mesas de trabajo”, instaladas lejos de las zonas en conflicto, para desmovilizar, dilatar y solo firmar promesas de nunca cumplir.
La espontánea, decidida, radical y masiva lucha directa de los obreros y campesinos, es la base social inconsciente del movimiento revolucionario, y como tal exige elevar la conciencia de las masas a la comprensión de distinguir a sus enemigos burgueses, terratenientes e imperialistas, y convencerse que para resolver sus problemas no basta la lucha inmediata de resistencia política y económica, sino que es indispensable avanzar a la lucha política revolucionaria contra todo el poder político y económico de los capitalistas. He ahí la responsabilidad del elemento consciente comunista y revolucionario.
Contribuir a que el Movimiento Sindical recupere su verdadera independencia de clase, como parte de la lucha general del movimiento obrero, ya no solo para mejorar el salario, sino para suprimir la cadena mundial de la explotación asalariada. Ese es el contenido de la Plataforma de Reestructuración del Movimiento Sindical que ha propuesto el Periódico Revolución Obrera para que sea acogida por todos los obreros a quienes el gobierno les niega el derecho a la organización y la lucha sindical; por todos los sindicatos amordazados por la dirección del sindicalismo burgués que sufre más por el patrón que por los trabajadores; por todos los sindicatos y obreros pisoteados y desconocidos por las propias camarillas de las Centrales Sindicales, contra las cuales deben hoy dar el paso a constituir Federaciones verdaderamente independientes con relación a los patronos, al gobierno y a los partidos politiqueros.
Contribuir a la independencia de las huelgas políticas de masas unificando sus reivindicaciones en una Plataforma de Lucha del Pueblo Colombiano, que los Comités de Lucha han promovido resaltando las reivindicaciones de los pobres de la ciudad y del campo, la necesidad de no permitir la negociación por separado, ni que los politiqueros sean los representantes de los huelguistas.
Contribuir a la independencia de organización de los huelguistas en sus propios Comités de Huelga, de Paro, de Lucha, de Usuarios… por aparte y contra las formas de organización que controla directamente el gobierno o sus representantes politiqueros.
Contribuir a unificar y generalizar la lucha de los obreros y campesinos, ayudados por la organización de Reuniones, Asambleas, Encuentros, Sindicales y Populares, Regionales y Nacionales, donde se selle la unidad alrededor de una misma Plataforma de Lucha, se tomen decisiones con el concurso pleno y directo de las bases, y sean éstas quienes elijan a sus dirigentes y representantes, y decidan las formas, tiempos y lugares de sus luchas.
Contribuir a la independencia de clase en la lucha política del proletariado, en la cual la necesidad central hoy, es organizar su propio Partido político, tarea en la cual está centrado todo el trabajo de la Unión Obrera Comunista (MLM), cuyo Programa para la Revolución en Colombia, está a punto de publicarse en su cuarta edición, para ser llevada a sus preferenciales destinatarios: los obreros y campesinos.
Contribuir a que ese Partido se construya principalmente en las fábricas, como bastión para dirigir en Colombia la guerra revolucionaria de los obreros y campesinos que derribará todo el poder político y económico de la burguesía, los terratenientes y el imperialismo, enemigos a muerte del pueblo colombiano.
Contribuir a que ese Partido se construya con ayuda de una Prensa comunista, verdaderamente
revolucionaria, como lo viene haciendo el periódico Revolución Obrera, que a su vez, necesita el apoyo de los proletarios e intelectuales revolucionarios, para su elaboración y distribución; y la resonancia de sus orientaciones a través de otros medios de prensa más populares, especializados y masivos.
Solamente resolviendo este crucial problema de la independencia del proletariado en un Partido
político, se podrá no solo contribuir a elevar la conciencia política del movimiento de masas, sino dirigirlo realmente. Esta responsabilidad no puede ser relegada bajo ninguna consideración de ventajas inmediatas en el movimiento de masas; esto es, toda actividad en el movimiento de masas debe siempre y en todos los casos seguir este hilo conductor: la construcción del Partido.

Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (MLM)

Colombia, 26 Agosto 2014

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