Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas – Artículo de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia


Nota – Reproducimos a continuación el artículo “Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas”, publicado en el órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia “Revolución Obrera”, nº 406, 21 de agosto de 2014 y de cuyo blog http://blogrevolucionobrera.blogspot.com.es/ Gran Marcha Hacia el Comunismo lo hemos extraído:

LAS GUERRAS DE RAPIÑA IMPERIALISTA DEBEN SER ENFRENTADAS CON LA GUERRA REVOLUCIONARIA DE MASAS

Ucrania, Siria, Gaza e Irak son puntos del planeta desgarrados por las guerras de rapiña imperialista, donde la intromisión de países como Estados Unidos, Rusia, la Unión Europea y en general todos los países imperialistas, es una disputa por el control de regiones enteras del planeta en busca de fortalecer su poder y en detrimento de sus competidores. No quiere decir ello, claro está, que sean los únicos lugares donde fuerzas reaccionarias se enfrentan, ni mucho menos que sean las únicas regiones donde existen guerras. En todos los países las fuerzas imperialistas tienen de una u otra manera presencia, no solo económica, sino militar, para asesorar a sus gobiernos socios y lacayos o para armar a fuerzas que enfrentan al gobierno de turno y que sirven a uno u otro bando imperialista.
Merecen estas cuatro regiones, una atención especial, si miramos el mundo desde la perspectiva de los puntos donde existe acciones militares de mediana y gran envergadura y donde es evidente que se enfrentan cara a cara bloques imperialistas, y que por ende tienen al mundo al borde de desencadenar una guerra que puede tomar proporciones de una tercera Guerra  Mundial. Son, eslabones débiles de la cadena imperialista que pueden reventarse y desencadenar grandes enfrentamientos e involucrar a gran parte del planeta. Irak ha tomado un revuelo sobre todo por la decisión del gobierno de los Estados Unidos de reversar su decisión de sacar sus tropas de la región. Obama, el que fuera premiado como Nobel de Paz, ha mostrado
nuevamente su catadura guerrerista y asesina cuando -a pesar de cargar con la completa derrota que sufrió en su campaña supuestamente pacificadora de Irak- hoy lanza una nueva escalada militar en el norte del país para enfrentar a las fuerzas fundamentalistas que por décadas le han disputado el control a los imperialistas. Allí, nuevamente los yanquis, con careta salvadora,  pacificadora, antiterrorista, invaden a su antojo una gran parte del país para apoyar incluso a fuerzas que no hace mucho fueran sus enemigas. Hoy, los ataques son un supuesto auxilio de los kurdos y del gobierno de Bagdad para enfrentar a los que se han llamar “Estado  Islámico”; una fuerza que ha ido conquistando el control de grandes zonas del país y que se extiende a otros países limítrofes.
Y claro, tras bambalinas, otros imperialistas apoyan, financian y arman al otro bando, como lo hacen igualmente en Ucrania o Siria. Nuevamente, la guerra reaccionaria en Irak se recrudece y la población tiene que retomar el camino del desplazamiento forzoso para huir de una muerte segura bajo las balas y bombas asesinas de uno u otro bando reaccionario. Según las cifras, en una región conocida como las montañas Sinjar, hay cerca de treinta mil personas huyendo de  la guerra, mientras los dos bandos arremeten en una guerra inmisericorde que para el pueblo no representa ningún tipo de liberación.
Allí salta a la vista una profunda diferencia que no puede dejarse pasar. A una sola voz, la ONU ha tomado la decisión de autorizar la intervención directa en el conflicto, y por eso Estados Unidos, Francia, España e Inglaterra, fueron los primeros en destinar millonarios recursos, sobre todo en armas y fuerzas militares, para enviarlos a luchar contra el “Estado Islámico”. Explica  esto, el hecho de que estas fuerzas fundamentalistas no han aceptado filar abiertamente del lado de uno de los poderosos bloques imperialistas; lo cual claro está, no puede colocarlos como fuerzas revolucionarias o de izquierda por el simple hecho de tener contradicciones con los imperialistas. Pero, el hecho es que sin mayor problema y con toda celeridad, la ONU ha intervenido. Descaradamente, mientras lanzan su poderío militar en Irak, no mueven un solo dedo para detener la carnicería que al mismo tiempo ejecuta el Estado sionista de Israel contra el indefenso pueblo palestino; aún a pesar del clamor y la condena del mundo entero y la  exigencia para que se castigue al estado sionista. Esa es la realidad monstruosa de los imperialistas: todo está determinado por sus apetitos asquerosos de ganancia y los pueblos del mundo son simple fichas en su tablero de guerra reaccionaria.

Otro punto débil de esa cadena imperialista se encuentra en las 2 Coreas. Mientras los Estados Unidos realiza ejercicios militares con Corea del Sur en el Mar Amarillo, Corea del Norte responde a través de uno de sus oficiales a esta clara provocación con una declaración contundente: “Si los imperialistas estadounidenses amenazan nuestra soberanía y supervivencia, nuestras tropas lanzarán misiles nucleares contra la Casa Blanca y el Pentágono, las fuentes de todos los males”. Esta zona lleva cerca de 50 años en una guerra latente, toda vez que existen zonas que las dos naciones reclaman como propias y que jamás han logrado dirimir mediante
algún tipo de acuerdo. Situación donde ha incrementado fuertemente su participación los Estados Unidos en un claro interés de fortalecer su presencia militar y económica en la Región, y donde han estado, sobre todo en las últimas décadas, a punto de desencadenar una guerra regional que de presentarse, se podría fácilmente regar e inmiscuir a muchos países.
Existen sin embargo otro tipo de guerras; unas donde las masas son protagonistas directas y conscientes de su participación; guerras donde los contrincantes no son dos bandos reaccionarios que usan a las masas como carne de cañón, sino que éstas participan activa y revolucionariamente como una fuerza que disputa con las armas el poder a los reaccionarios, tanto a los imperialistas como a reaccionarios del país, lacayos y socios de uno u otro bloque imperialista. La Guerra Popular en la India, encabeza este tipo de guerras que nuevamente florecen en la sociedad; Turquía, Filipinas y el Perú, en distinto grado de desarrollo hacen parte también de este tipo de guerra esperanzadora para los pueblos del mundo, que soportan el peso de las tropelías del imperialismo. Es este tipo de países, y sobre todo en la India, la fuerza organizada de la clase obrera, es decir el Partido, ha logrado un significativo desarrollo que se ha traducido en un movimiento de masas revolucionarias de grandes magnitudes, donde las armas están en manos del pueblo y al servicio de la revolución, mientras los muertos que lógicamente también hay del lado del pueblo, son sangre que abona el camino de la revolución. Esa es sin duda, la esperanza y el camino para los pueblos que hoy soportan guerras  reaccionarias, no solo en los casos más destacados como los mencionados arriba, sino para guerras igualmente reaccionarias como la que hoy soportan las masas en Colombia; una guerra donde la población es víctima y no protagonista activa de los enfrentamientos armados; una  guerra, no por la expropiación de los expropiadores, sino por la renta capitalista del suelo.
Un país, donde los imperialistas gringos, no solo asesoran y controlan las maniobras de  las fuerzas armadas del gobierno reaccionario, sino que participan directamente, como lo  vienen haciendo desde el año pasado a través de ejercicios militares mediante la operación  que llamaron “CRUZEX Flight 2013” y que realizaron también en Brasil, Canadá, Chile,  Ecuador, Uruguay y Venezuela. Para el caso de Colombia, ya lo están realizando, ahora bajo el nombre de “Relámpago 2014”.
El planeta, está lleno de guerra, ese es el único mundo posible que puede existir bajo el  imperialismo; y no hay otra forma de superarlo, que enfrentando las guerras reaccionarias  con la lucha revolucionarias de las masas, que inunde todos los continentes con la Gran  Revolución Proletaria Mundial.

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