Brasil: Una chispa puede incendiar la pradera – Editorial de “A Nova Democracia”


Nota – Reproducimos a continuación el Editorial “Una chispa puede incendiar la pradera” del periódico brasileño A Nova Democracia, nº 138, segunda quincena de septiembre de 2014 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

EDITORIAL – UNA CHISPA PUEDE INCENDIAR LA PRADERA
El Centro de Sao Paulo cerrado por combates el día entero el 16 de septiembre fue una confirmación más de que el país, desde las explosivas manifestaciones de junio/julio de 2013, entró en una nueva etapa de confrontación social y de lucha de clases. Desde entonces, hemos afirmado que nada sería como antes y, de hecho, muchas cosas han cambiado, principalmente en la forma en que las masas vean ahora el viejo Estado, sus administradores y sus fuerzas de represión, así como los procesos de legitimación, caso de la farsa electoral.
Y cuando la policía se dirigió a ejecutar un desalojo más, ordenado por la “justicia” paulista, no esperaba encontrar una aguerrida resistencia de los residentes de un hotel abandonado hace 10 años, al igual que la solidaridad de centenares de miembros del pueblo también sin hogar en lucha por una vivienda.
Las escenas de batalla en el corazón de la mayor ciudad del país ganaron al mundo y revelaron que los problemas de Brasil son mucho más profundos que lo que hace creer la mediocre y resignada campaña electoral de los embusteros que ahora se disputan los cargos de gerentes y subalternos del viejo Estado y la función de lacayo mayor del imperialismo.
El monopolio de la prensa se apresuró a ponerse histérica y de nuevo se puso a berrear sobre el “vandalismo”, pero sus imágenes no fueron capaces de esconder el ataque indiscriminado a la población, que, lógicamente, se indignó con eso, rebelándose muchos.
Setenta presos, confinados en un campo de concentración montado en un puesto de gasolina, como si no hubiese material inflamable de sobra en la situación de la vida de los trabajadores en una ciudad devoradora como Sao Paulo.
No tardó mucho el oportunismo más rastrero en intentar aprovecharse de la acción judicial/policial para atacar a Alckmin y al PSDB. Y como en la campaña electoral un candidato se sienta sobre el propio rabo para hablar del rabo de los otros, el PT/PCdoB fingen hacer algo para aminorar el sufrimiento de las miles de familias sin casa de Sao Paulo. Denuncias de los residentes de las favelas muestran la indiferencia con los incendios criminales y las instancias de la administración municipal que criminalizan comercios y viviendas “irregulares”, a ejemplo de cualquier administración “neoliberal” que fingen combatir.
Todas las fracciones del Partido Único se explayan en la defensa del “Estado democrático de derecho”, pero niegan el derecho a la vida mínimamente digna, justificando el uso de toda la fuerza del Estado para asegurar el derecho a la propiedad privada abandonada. Todos prefieren encarar el desgaste de un desalojo brutal a expropiar el edificio para entregarlo a las familias que lo necesitan.
Preocupados con la “autonomía del Banco Central”, con combatir la corrupción de los otros (no la propia), en fin, centrándose en querellas mundanas, ya que el programa económico es el mismo, la canalla que disputa los votos de pueblo chantajeado con el miedo de perder lo que no tiene, no es capaz de detenerse siquiera un momento en las necesidades reales de los brasileños.
Y como cada vez más pierden la confianza espontánea de los electores, recurren al más vil chantaje, la táctica de siempre de predicar el voto útil. Todas las candidaturas dedican un preciso tiempo de propaganda en la radio y TV para intentar convencer a los que no votan, sean quienes sean. No es algo al azar, sino parte de una gran preocupación con la legitimidad de la contienda electoral, amenazada por el preanuncio del gran boicot a las urnas.
Y así como los combates en las calles en 2013 hicieron a las masas perder el miedo a la policía, mostraron que una chispa puede incendiar la pradera, que un desalojo de quien no tiene casa u otro tipo de crimen del viejo Estado puede transformarse en una rebelión, como abundan ahora casos en Brasil.
Y también harán aumentar el repudio al farsante proceso electoral. La parte consciente que rehúsa votar es ampliamente mayor. Nunca se vieron tantas campañas de boicot, tantos movimientos populares y colectivos empeñados en esclarecer el atraso de participar en la elección entre sujetos despreciables de la peor especie.
En cuanto a la “izquierda” oportunista electorera de oposición, actúa para legitimar como democracia esta farsa hecha para encubrir el sistema de explotación y opresión vigente y en descomposición. Pero aún más, ante el innegable y creciente rechazo de las masas populares a todo este viejo orden, corren en su socorro gritando por su reforma. El “plebiscito por la reforma política” por ella lanzada como una cruzada decisiva, es un rotundo fracaso en sus propias huestes.
Exactamente porque, así como las masivas y tormentosas rebeliones del 2013 contra todo este estado de cosas, que también se llevó consigo a esa “izquierda”, la creciente agitación por el boicot a la farsa electoral expresa vigorosamente el clamor popular, no por reformas cosméticas para embellecer al capitalismo, sino por la completa sustitución de todo el viejo orden.

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