¡U.H.P.! – En el 80º aniversario de la Revolución de Asturias de Octubre de 1934

 

Sangre de Octubre UHP Maximiliano AlvarezNota: Se cumple el 80º aniversario de aquel 5 de Octubre de 1934 que supuso el inicio de las gloriosas jornadas revolucionarias de Octubre de 1934 cuando el proletariado y las masas populares de Asturias iniciaron y fueron protagonistas de una de las mayores epopeyas revolucionarias de la historia del movimiento obrero mundial: la Revolución de Asturias de Octubre de 1934, tomando el poder en sus manos, creando los destacamentos de un embrionario Ejército Rojo y de Comités Revolucionarios a lo largo de dos semanas.
Con este motivo, reproducimos a continuación un amplio extracto del prólogo y del primer capítulo titulado “Avilés” del interesante libro de Maximiliano Álvarez Suárez “Sangre de Octubre: U.H.P. Episodios de la revolución en Asturias”, Editorial Cenit, Madrid 1936, págs. 5-18, que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos transcrito para nuestro blog.

SANGRE DE OCTUBRE: U.H.P.
EPISODIOS DE LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS

PRÓLOGO

El autor de este libro es un proletario que vive la cuenca minera con plena consciencia de su deber de clase, ocupando al estallar la insurrección de octubre un puesto de lucha. Hasta aquí, Maximiliano Álvarez cumple igual que tantos otros camaradas suyos que encendieron en Asturias el fuego de la revolución; (….)
Queriendo dar en estas líneas los datos biográficos del autor, nada mejor podemos hacer que transcribir íntegramente las cuartillas que, con destino a nuestro archivo, él mismo nos ha proporcionado:
“La Editorial Cénit me pide una biografía. Problema harto, difícil y complejo. (…) Soy un militante de la base, como nosotros decimos, y nada más. (…)
Nací cuando agonizaba el año 1902, en un apartado concejo de la cuenca minera asturiana (en Teverga) y soy hijo de un maestro de escuela. (…) En la casa paterna había más hambre que ortografía. (….)
En el año 1927 quedé seleccionado en la cuenca minera, después de la huelga contra el aumento de jornada.
Aunque en un plano secundario, he tomado parte en todos los movimientos huelguísticos, ya de un carácter, ya de otro. Las luchas habidas en la cuenca minera, en el periodo que abarca de 1922 –después de la expulsión de aquellas secciones del Sindicato Minero Asturiano- a 1927, las he vivido en toda su intensidad. Trabajábamos un poco anárquicamente; pero, así y todo, era preferible a la táctica del buen ver y pan llevar que optaron los que seguían a la Segunda Internacional. En nosotros influía mucho la Tercera y, sobre todo, la Revolución rusa.
“Estas actividades, a pesar de ser secundarias, como queda dicho, me valieron para adquirir, antes de que me saliese la barba, el título de perturbador del orden público, que gratuitamente nos adjudicó el dictador jerezano. Y, como consecuencia de ellas, a principios del año 1926, di con mis huesos en la Cárcel Modelo.
“Cuando la huelga minera del año 1927, después de una persecución sistemática, pude escapar a Madrid. Al calmarse la atmósfera política, regresé a la cuenca; pero en ningún grupo había trabajo para mí. Mi nombre estaba en el índice (libro verde se dice allí). En vista de esto, me fui a trabajar a Avilés, donde continué en la brecha hasta octubre. Fracasada la insurrección, dirigí mis pasos hacia las montañas de Occidente. Allí ejercí de “maestro” en una aldea del concejo de Tineo. Un día me dijeron que la Guardia Civil andaba buscando por aquellos contornos a un revolucionario que, por las señas que daban, no era otro más que yo. Coincidía esto casi con el vencimiento de mi contrato de “pedagogo”. Y, sin esperar más preámbulos, por lo que pudiera ocurrir, salí con dirección a Madrid, y de Madrid a Francia.
“La mayor parte del tiempo de emigración la pasé en Levallois Perret, al lado de París. Al arrancarse la amnistía, regresé a España, como todos los emigrados que estábamos en París.
“Esto es, a grandes rasgos trazado, lo que tengo que contar, sin meterme en pormenores ni detalles. Si se llama biografía o no, yo no lo sé; pero, si tiene tal nombre, digo que una biografía la tiene cualquiera”.
No vamos a entrar a hacer la crítica del libro; únicamente lo aportamos a la controversia planteada sobre la literatura proletaria. Para nosotros SANGRE DE OCTUBRE: U.H.P. es una manifestación auténtica, cien por cien, de la literatura proletaria española, que surge, en ortodoxia marxista, del movimiento socia revolucionario más intenso producido en la Península, y como tal lo ofrecemos a nuestros lectores.
CENIT

AVILÉS
El viejo reloj del Ayuntamiento toca siete campanadas. Las siete de la mañana. Es la hora de levantarse para ir al trabajo. En la calle se oyen rumores y cuchicheos nada ordinarios a estas horas. “¿Qué ocurrirá?”. Me asomo a la ventana y presto atención. En seguida salgo de dudas. Dos vecinas que conversan en el patio me descifran el enigma:
-Sí, mujer –dice una- Hay huelga con revolución. Esto no sé en qué va a parar.
Pasan luego un grupo de obreros hablando de la huelga general. ¿Darían los socialistas orden de ir a la calle, como protesta por la solución dada a la crisis del Gobierno Samper? –me interrogo.
Salgo de la habitación y paso a la cocina a desayunar.
-Tú no te metas en na –me dice una vieja con egoísmo maternal-. Dicen que hay revolución.
-¡Qué va a haber, coño!- le contesto con indiferencia.
-¡Que sí, que la hay!
-Bueno, pues lo vamos a ver en seguida.
-Vale más que no salgas de casa; puede tocarte un tiro.
-¿Pero hay tiros ya?
-No; pero pa lo que va a tardar…
Terminado el desayuno salgo a la calle, dirigiéndome al Parche, (Plaza del Ayuntamiento). Está llena de obreros que comentan en animados grupos la orden de huelga general revolucionaria.
-¡Rivero! ¡Rivero!
Oigo que me llaman. Miro hacia donde parte la voz. Es Jesús Fernández, obrero ebanista, afiliado a la Juventud socialista y directivo de la misma, el cual se dirige a mí lleno de alborozo, diciendo:
-¡Ahí tienes, hombre, la hora dela revolución! ¿No decíais los comunistas que los dirigentes socialistas jamás la declararían? ¡Pues ahí la tienes! Huelga general revolucionaria.
Me quedo un rato mirando, pensativo, sin saber qué decirle. Fernández respira optimismo por todos los poros. Las ansias de lucha, de acabar con un sistema caduco, contenidas por direcciones absurdas y tácticas descabelladas, se manifiestan en él de una manera inequívoca.
-Sí, hombre, sí! ¿En qué piensas? –me dice al verme tan pensativo- ¿temes acaso la revolución después de propagarla por doquiera, y de llamar a los dirigentes socialistas traidores porque la frenaban?
-No es que la tema –le replico-; es que no lo concibo sin plena ofensiva del proletariado, y hoy, desgraciadamente, estamos en plena ofensiva capitalista.
-Y la que vendrá ahora con la CEDA en el poder, si no le cortamos el paso.
-Ni tampoco tenemos creados los órganos revolucionarios, que son imprescindibles en toda revolución. No sé lo que resultará; pero no me siento optimista.
-¡Pamemas, chico: es sacar el culo! –ataja malhumorado.
-Nada de eso. Tú ya sabes nuestra táctica: de un movimiento cualquiera aunque nos conduzca a la más aplastante derrota, siempre se sacan enseñanzas. Como decía Lenin, un día de revolución enseña más al proletariado que un millar de libros.
-Bueno, bueno; ahora no estamos para teorizar. En el parque dan pistolas. Vamos allá a ver si queda alguna. Hace rato que las estaban repartiendo y quizá se hayan terminado; pero de todas maneras, vamos allá.
(…) Inmediatamente nombramos el COMITÉ REVOLUCIONARIO y también varias comisiones, para que se desplazasen unas, a los lugares de trabajo y otras para que saliesen al encuentro de los obreros que muy de madrugada acuden a trabajar. Había que comunicarles a todos, sin pérdida de tiempo, la orden de huelga general revolucionaria.
No te puedes dar una idea de lo bien acogida que era entre los obreros de todas las tendencias. A mí me tocó ir a varios sitios y pude comprobar el entusiasmo con que la acogían. La participación de la CEDA en el poder disgusta al proletariado, cuyo descontento no tienen límites. Y nosotros lo aprovecharemos como un acicate para desplazar del Gobierno a la CEDA, a Lerroux y a toda la burguesía. Ahora llega la nuestra compañero Rivero: La revancha de los que ansían pan.
(….) abandono el parque a toda prisa, deseando ponerme en contacto con los miembros responsables del comité de Radio del Partido Comunista, para ver qué se determina, dadas las circunstancias especiales que de improviso se presentan, con la insurrección declarada y las masas en la calle esperando para actuar.
Nos reunimos sin pérdida de momento, examinando la situación política presente, sus características y las consignas que se debían de lanzar en semejantes casos. Teniendo en cuenta la gravedad del momento si las masas no operaran por falta de armas y consignas, acordamos también, entrevistarnos con el Comité revolucionario, para ultimar algún detalle inmediatamente.
(…) celebramos una pequeña asamblea, para organizar las escuadras o grupos armados, en la que hay muchos obreros y pocas armas. Pero en fin, nuestro objeto es formarlos y que ellos, aunque no sea más que con una pistola cada uno se dedique a buscar armas donde sea y como sea. Damos cuenta también a los obreros de nuestra entrevista con el Comité revolucionario, y les hacemos ver la gravedad que encierra, en estos momentos, el error en que están imbuidos, al no disponer la inmediata actuación revolucionaria de las masas que controlan. La asamblea condena este proceder por creerlo contraproducente.
El camarada Esteban, hace uso de la palabra en nombre del partido comunista. Explica breve y sencillamente la significación del movimiento y hasta dónde debemos llegar con él, y termina diciendo:
“La huelga general revolucionaria está declarada. Yo no voy a hacer un análisis de si es o no el momento oportuno, porque ya es tarde. Sólo diré que carece de organización y que ésta hay que crearla sobre la marcha, para que podamos coronar nuestra obra con éxito indestructible. Una revolución es una guerra en la que dos ejércitos luchan a muerte. Aunque nosotros carecemos de armas, sabemos dónde las hay. La manera de apropiárnoslas es bien sencilla: con haces, azadas, cuchillos, revólveres, todo instrumento ofensivo y defensivo sirve para la revolución y también para hacerse con armas mejores. En la guerra como en la guerra, y nada más”.
¡Bien, bien! ¡Viva la revolución! ¡Abajo la burguesía!
Se grita y se aplaude al mismo tiempo, atronando el local. Un joven de pie sobre el banco, entona una estrofa de la “Joven Guardia”. Los demás le acompañamos:

-Es la lucha final que comienza.
La revancha de los que ansían pan;
Es la revolución que está en marcha.
Los esclavos el triunfo alcanzarán.

En este ambiente caldeado suena como clarín de guerra esta estrofa de la “Joven Guardia”. Luego comienza el mismo joven otra de la “Internacional”:

-Basta ya de tutela odiosa.
Que la igualdad ley ha de ser.
No más deberes sin derechos;
Ningún derecho sin deber.

Agrupémonos todos…
Vibran las voces, roncas y claras, en armoniosa confusión, bajo la embriaguez del deseo incontenible de lucha que nos transfigura a todos. Se citan nombres de lugares, donde se cree que hay armas, y de compañeros que las poseen; se cuentan y recuentan las cápsulas de las pocas pistolas que poseemos, con delirio febril, como si su acero nos produjese inmenso placer al pasarle de una mano a otra; se meten en los cargadores y se vuelven a sacar con rapidez para entrenamiento.
-¿A qué burgués matará ésta?- pregunta Melchor, exhibiendo una del 7,65.
-Ya lo verás más tarde-le responde Combila.
(….)

Sobre la Revolución de Asturias de Octubre de 1934 ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo Con ocasión del 79º aniversario de la Revolución de Asturias de Octubre de 1934

 

Anuncios