PCR Canadá: ¡Oponerse a la barbarie imperialista! ¡Fuera Canadá de Oriente Medio!


Nota – Mientras las agencias de noticias informan que aviones de combate F-16 y F-4 del régimen reaccionario turco bombardearon ayer posiciones de la milicia del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK) en Daglica, cerca de las fronteras con Irán e Irak, partidos y organizaciones marxistas-leninistas-maoístas de diversos países del mundo siguen mostrando su apoyo a la resistencia del pueblo kurdo y en contra de las criminales fuerzas reaccionarias feudales del Estado Islámico (EI) y quienes, como el Gobierno turco, les apoyan, al igual que de rechazo a la política de las potencias imperialistas en Oriente Medio.
Así, hemos recibido del Buró de Información Política del Partido Comunista Revolucionario (PCR-RCP) de Canadá el
siguiente llamamiento que se publicará en la próxima edición de su periódico “Partisan” y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

¡OPONERSE A LA BARBARIE IMPERIALISTA! ¡FUERA CANADÁ DE ORIENTE MEDIO!
13 de Octubre 2014
Tras tomar su decisión en secreto, el Gobierno canadiense ha declarado la Guerra a la organización denominada “Estado Islámico” (IS), primero en Irak y luego posiblemente en Siria. Presentándose como un “gran defensor de la democracia y la libertad”, Stephen Harper anunció una operación de seis meses involucrando a una tropa de 600, barcos y aviones para bombardear las zonas controladas por la organización sectaria cuyo territorio se ha extendido rápidamente desde junio.
El costo de esta operación, basado en la que se llevó a cabo hace tres años en Libia, podría ascender a más de 500 millones de dólares. En un periodo más corto de tiempo, el ataque canadiense contra Libia costó alrededor de 350 millones de dólares -300 millones de dólares más de los previstos. Paradójicamente, varios grupos islamistas combatiendo contra Gadaffi, fueron financiados y armados por Canadá y otras potencias imperialistas como Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña. Estas potencias no se atreven a jactarse de los resultados de su operación en Libia, donde hoy prevalece la destrucción y la miseria en medio de crecientes fuerzas fundamentalistas que ahora han ido a combatir a los países vecinos.
Aprovechándose del caos generado por la barbarie imperialista en Irak desde 2003, y del hecho que el poder político está ahora controlado por los chiitas, las fuerzas islamistas suníes se han fortalecido; algunas de ellas se financiaron en su totalidad y orientaron ideológicamente por las monarquías del Golfo Pérsico. En su voluntad de hacer frente a la creciente influencia de Irán en Irak, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) descubrieron un interés mutuo con Estados Unidos y sus aliados occidentales.
Las raíces de este grupo EI tienen su origen en la red de Al Qaeda y la experiencia que acumuló en Afganistán combatiendo la ocupación soviética. Aunque era prácticamente inexistente en el Irak de Saddam Hussein –contrariamente a las mentiras difundidas por George W. Bush y los otros belicistas- en el 2003 Al Qaeda estaba reclutando y avanzando hacia esta región. Algunos clanes suníes, que vieron su poder reducido en favor de los chiíes, se unieron al EI, junto con las antiguas fuerzas de policía y militares de Saddam Hussein, muchos de los cuales habían perdido sus empleos y se habían convertido en mercenarios. Habiéndose separado de la autoridad de Al Qaeda tras la muerte de Osama bin Laden en 2011, el EI logró crecer a través del conflicto sirio. El grupo mereció la atención por cometer crímenes de una violencia inusual y con creciente frecuencia, generando confrontaciones dentro de las fuerzas opuestas al presidente Al-Assad. En lugar de atacar a los principales enemigos del pueblo de Oriente Medio –el Estado de Israel, las monarquías árabes y el imperialismo estadounidense- el EI colocó como blancos principales a Irán y los chiitas.
Hace un año, los Estados Unidos y sus aliados estaban amenazando a Siria –oponiéndose al régimen de Assad aliado con Irán y Hezbollah en Líbano. Fueron rápidos en condenar el uso de la “represión bárbara” por parte del régimen sirio, pero permanecieron en silencio sobre la barbarie cometida por las fuerzas de oposición, incluido el EI. En mayo de 2013, el senador John McCain incluso visitó el cuartel general del denominado “Ejército Sirio Libre”, uno de cuyos dirigentes no era otro que el sujeto que ahora se proclama a sí mismo “Califa Ibrahim”. Nuevamente, las monarquías apoyaron económicamente a esas fuerzas antes que el EI tomara el control de la producción petrolífera para autofinanciarse. El reclutamiento de combatientes extranjeros conocidos por su creciente violencia se realizó con la complicidad de estas monarquías, o al menos las redes que ellos protegen, al igual que por Erdogan de Turquía.
Turquía, miembro de la OTAN y uno de los mejores aliados de Estados Unidos en la región junto con Israel, Egipto, y las monarquías del Gofo Pérsico, posee una larga historia de represión feroz de los progresistas, comunistas y sindicalistas –especialmente los activistas kurdos organizados en el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán). El PKK, considerado una organización terrorista por Estados Unidos y Canadá, ha tratado desde hace tiempo de enviar fuerzas a combatir al Estado Islámico en Siria, pero fueron bloqueadas por las tropas turcas en la frontera.
Recientemente, guerrilleros de diversas organizaciones comunistas en Turquía, incluidos el TKP/ML, MLKP y MKP (*) desafiaron a las autoridades turcas y acudieron en apoyo de la resistencia en Kobané. Mientras tanto, miles de combatientes yihadistas, incluyendo cerca de un centenar de canadienses, penetraron fácilmente en Siria desde Turquía para cometer crímenes brutales de los que informaron los medios de comunicación. Cuando tales crímenes se cometieron contra los kurdos y otras minorías, fueron ignorados por los medios de comunicación occidentales, pero la máquina de guerra respondió cuando un puñado de occidentales fueron decapitados.
La lucha de los kurdos por la liberación e independencia nacional está ahora en el centro mismo de los tumultos que tienen lugar en Oriente Medio. Dispersados y separados por las fronteras creadas por el Acuerdo Sykes-Picot de 1916, los kurdos iniciaron una lucha prolongada en que los aspectos socialista y de clase variaron dependiendo de las organizaciones, países y épocas. Dirigida por el PKK, la parte turca del movimiento kurdo ha sido siempre contemplada como la más numerosa y militante. Es en el año 2012 que se crearon en Siria las Unidades de Protección Popular (YPG), bajo la dirección del Partido Unión Democrática (PYD), inspirado por el PKK. Las YPG sorprendieron en julio, cuando defendieron y liberaron a más de cien mil yezidíes que se habían refugiado en las montañas. Se informa que ahora cuentan con más de 40.000 combatientes, el 40% mujeres que están luchando no sólo para derrotar al EI sino para liberarse de la opresión y la explotación.
Contrariamente a sus afirmaciones, Harper y su Gobierno no defienden la seguridad, ni la de las víctimas del Estado Islámico; su único objetivo es asegurar el mantenimiento de la posición dominante del imperialismo canadiense en un mundo actualmente en convulsión. En cualquier asunto –sea la explotación petrolífera o minera, la financiación de programas sanitarios o sociales, la desaparición de miles de mujeres indígenas, etc.- el Estado canadiense ha demostrado repetidamente que no tiene interés alguno en la seguridad de sus trabajadores y de las masas.
Si Canadá fuese realmente una fuerza para el progreso y la libertad, como el Gobierno afirma, no habría etiquetado al PKK como una organización terrorista. Condenaría al Estado de Israel por su política de colonización y destrucción de los territorios ocupados y habría apoyado a las fuerzas revolucionarias en aquellas monarquías como Bahrain. Por encima de todo, pondría fin a la represión contra los pueblos indígenas aquí: el futuro de sus territorios estaría en sus manos, al igual que las fábricas y centros de producción estarían en manos de los trabajadores.
Quienes son los principales responsables del mundo injusto y bárbaro en que vivimos nunca serán aliados en la lucha contra la barbarie, la opresión y explotación. ¡Abajo el imperialismo canadiense! ¡Unámonos con los trabajadores y masas populares que luchan por su libertad en todas partes!

(*) El TKP/ML y el MKP son partidos maoístas, mientras que el MLKP se define a sí mismo como marxista-leninista. Todos apoyan el derecho a la autodeterminación del pueblo kurdo.

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