Importante documento del Movimiento Comunista Maoísta (MCM) de Túnez: Daech, un instrumento en manos del imperialismo y la reacción

 

Nota- Reproducimos a continuación un reciente e importante documento de los camaradas del Movimiento Comunista Maoísta (MCM) de Túnez que hemos extraído del blog Maoist Road – La Vía Maoísta y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

De los camaradas maoístas de Túnez:
DAECH UN INSTRUMENTO EN MANOS DEL IMPERIALISMO Y LA REACCIÓN

Introducción
Los espontáneos alzamientos árabes sorprendieron al campo imperialista y amenazaron el orden establecido. Esa es la razón por la cual los reaccionarios árabes, de Europa y Estados Unidos enviaron a sus agentes para tratar de suprimir “la chispa que podía incendiar la pradera”. Su salida fácil fue la asamblea constituyente en Túnez y Egipto para calmar la situación y obtener un margen de maniobra, la intervención directa de la OTAN en Libia. Pero, dado que las reclamaciones y alzamientos populares persistieron aquí y allá, el imperialismo optó por la táctica del “caos constructivo”. Así es como, tras la elección de la asamblea constituyente, los Hermanos Musulmanes entraron en la arena política apoyados desde todos los frentes por los reaccionarios árabes, EE.UU. y Europa. Era la única alternativa para el imperialismo a fin de calmar la situación y ganar tiempo a expensas de los alzamientos populares, mientras la Hermandad Musulmana estaba más organizada y dependía del apoyo de los Estados del Golfo y el conjunto de imperialismo, mientras las fuerzas revolucionarias eran aún débiles, desgarradas por conflictos y diferencias internas, incapaces de dirigir el movimiento popular. Igualmente, el campo quedaba abierto a las fuerzas reaccionarias que lograron reorganizarse en Túnez y Egipto y los Hermanos Musulmanes, con sus variaciones, presentarse a sí mismos como una alternativa, listos para cumplir las políticas del FMI y el Banco Mundial.
Desde la caída del Shah en Irán y el ascenso de Jomeini, los Hermanos Musulmanes, de cualquier confesión, se han convertido en una carta en manos del imperialismo y la reacción para contrarrestar a “la izquierda” en general y oponerse a cualquier, incluso mínimo, cambio democrático.
En los años 80, Sadat legaliza a los “Hermanos Musulmanes” en Egipto. Contaron incluso con representación parlamentaria –posteriormente pagó esto con su vida- para hacer frente a la protesta contra los Acuerdos de Camp David con la entidad sionista. En Túnez, el primer ministro Mzali recompensó a los “Hermanos” con el periódico “el Maarifa” (Conocimiento). EE.UU. y Arabia Saudí respaldaron a Al Qaeda y Bin Laden para combatir a los socialimperialistas rusos en Afganistán. Arabia Saudí apoyó también a los “hermanos” en Argelia, en una época de elecciones, financiando la propaganda de Wahhabi y las ideas salafistas. Sus libros amarillos baratos inundaron el mercado, por no mencionar las cadenas de televisión y radio desde donde convocaron a la yihad y al establecimiento de la Sharía. Por otro parte, Irán propaga la obediencia chiita y agudiza la rivalidad suní-chiita, agitando el comunalismo y las guerras sectarias para desviar la lucha popular de la liberación y el socialismo.

1.Daech, ¿a quién beneficia?
a) Quien es el Daech
Hay que retrotraerse al año 2006 cuando Al-Qaeda, junto con otros cinco grupos yihadistas, crearon el Irak el Consejo de los Muyahidines, que proclamaron el Estado Islámico de Irak (EII). El 9 de abril de 2013, se convirtió en Estado Islámico de Irak y Levante (ISIL) y el 29 de junio de 2014 anunció la restauración del califato en los territorios bajo su control y Abu Baker Al-Baghdadi se autoproclamó califa. Daech (abreviatura árabe del ISIL) cubre ahora la mayor parte de Siria y casi las dos terceras partes del norte de Irak. Declaró la guerra a los suniés, en contra de las políticas comunales de Maliki (irakí, chhita) y Assad (alawí, rito chiita).
Hilary Clinton admitió que el Daech es una creación norteamericana. Snowden describe al movimiento como un mero producto de la CIA y el Mossad. Él afirmó que los servicios de inteligencia de EE.UU. y Reino Unido y la entidad sionista colaboraron para crear una organización terrorista capaz de atraer a todos los extremistas, una estrategia conocida como “avispero”.
Este movimiento, medieval y criminal, está financiado por los países del Golfo, el núcleo de la reacción, por Turquía, por fondos desviados de recolectas de caridad. Controla pozos de petróleo en Siria y organiza el tráfico de armas y petróleo especialmente con Turquía, que compra combustible barato. El Daech cobra impuestos en las zonas bajo su control (cinco millones de personas en suelo sirio y seis millones de Irak) y practica el robo, secuestros y chantajes. Se dice que ha atesorado en torno a los dos billones de dólares, lo que le convierte en la organización terrorista más rica de la historia.
En cuanto a armamento, según el periódico The New York Times, el 80% de su equipamiento proviene principalmente de EE.UU., China, Rusia y Serbia, y según el Ministro de Defensa francés, el Daech cuenta con 3.000 Humvees [vehículos militares multipropósitos], 50 tanques pesados, 150 tanques ligeros, 60.000 armas ligeras, tres aviones de combate del tipo MIG21 o MIG23, además de arsenal recuperado en Irak y Siria y, últimamente, las armas que supuestamente y por error fueron arrojadas por un avión de EE.UU. para los kurdos.

b) Daech y el plan de “Gran Oriente Medio”
El plan del Gran Oriente Medio, extendiéndose desde Afganistán hasta el Norte de África, busca desmantelar, también militarmente, a todos los Estados que se oponen o son oponentes potenciales a la hegemonía norteamericana con el objetivo de apoderarse de los recursos naturales en la región, principalmente gas y petróleo. El proyecto fue elaborado como borrador por Bush y compañía y seguido por Obama, pese a la retórica oficial sobre “un nuevo comienzo”. A través de guerras, también indirectamente, busca transformar los “Estados canallas” en una multitud de Estados políticamente inestables, fomentando los conflictos étnicos y religiosos.
La escalada del Daech, creado, respaldado, financiado y protegido por Arabia Saudí, Qatar y Turquía en conformidad con EE.UU, proporciona una oportunidad para una nueva intervención estadounidense en la región bajo el pretexto de combatir al Daech. Una coalición de más de 40 países bombardeó las regiones kurdas bajo el pretexto de proteger a los cristianos yazidíes y a la población kurda del genocidio, bajo la aprobación de Turquía, que quiere matar dos pájaros de un tiro (debilitar a los kurdos y deshacerse de Assad). Es el mismo escenario contemplado con Al-Qaeda en Afganistán y las supuestas armas de destrucción masiva en Irak. Washington, que no podía atacar a Assad hace un año, como reacción al uso de armas químicas, aprovechó la oportunidad para acabar con el régimen de Bashar al.Assad y desmantelar Siria en tres regiones: kurda, suní y alauita Este es el plan norteamericano y no ha concluido, pues tiene también como objetivo a Yemen, Libia, Argelia e incluso Arabia Saudí (leal siervo de la Casa Blanca).
En una palabra, el plan del Gran Oriente Medio sueña poseer las riquezas del suelo, el control de los puntos estratégicos y encargar a la entidad sionista la misión de policía de la región y guardián de los intereses norteamericanos. La mente de Washington es: liquidar Irak y Siria, luego Irán y colocarse en una posición fuerte para hacer frente a cualquier rivalidad potencial, ya sea Rusia o China.
Pero los planes del Pentágono desarrollados por Bush hijo, Cheney, Rumsfeld, etc., no se pudieron realizar, dado que, una vez tras otra, el imperialismo fue contenido y forzado a retirarse de los países que supuestamente debían ser conquistados por las feroces luchas populares, incluso si estas luchas no lograron alcanzar la liberación debido a la falta de una dirección revolucionaria.

Conclusión
La nuestra es la era de la liberación nacional y el socialismo. Está determinada por las contradicciones objetivas que ni el imperialismo ni la reacción pueden hacer desaparecer o borrar y todas las luchas en curso están dentro del contexto de estas contradicciones: la contradicción pueblos oprimidos / imperialismo, la contradicción burguesía / proletariado en los países capitalistas (Rusia y China … incluidos) y la contradicción interimperialista y contradicción intermonopolista dentro del mismo país. Por tanto, los planes del campo imperialista no se pueden realizar porque no toman en cuenta el otro polo de la contradicción: el proletariado y los pueblos oprimidos. Éstos últimos han frustrado repetidamente los intentos de los imperialistas por ahogar la lucha nacional y las aspiraciones en pro del socialismo, recuperando ambos éstas luchas (la “Primavera Árabe” es un ejemplo, entre muchos otros) o canalizándolas dentro de las luchas internas de los lacayos locales (Hermanos Musulmanes / liberales en Túnez, Egipto, Libia, etc.).
Los alzamientos árabes, erróneamente denominados “revolución del jazmín” a fin de mitigar su carácter violento y vengador, tuvieron una consigna común: “el pueblo quiere derrocar el sistema”, pero dado que estos alzamientos fueron espontáneos, sin una dirección revolucionaria, lograron derrocar los regímenes, pero el Estado, con todas sus instituciones (Ejército, policía, poder judicial, burocracia) permanecieron y las fuerzas reaccionarias y reformistas (hermanos / liberales) no dejan de hablar sobre la revolución y la necesidad de adaptarla a nuevas condiciones (por ejemplo, unirse al campo de la coexistencia pacífica y la colaboración de clases). De hecho, centenares de excamaradas adoptaron la tesis de la Segunda República en Túnez, negaron el principio de la lucha de clases y se convirtieron en miembros influyentes de la sociedad civil o de la burocracia sindical.
Esta elección reformista está justificada, según ellos, por la necesidad de luchar contra el peligro de islamización de la sociedad, contra EL Nahda, Daech, Ansar al Sharia. Por cierto, varios activistas reformistas en Túnez, votaron a “Nida Tounes” (el anterior partido gubernamental RCD [Reagrupamiento Constitucional Democrático]) como un voto útil contra los “hermanos”.
Pero las fuerzas revolucionarias, y el movimiento marxista-leninista-maoísta en primer lugar, tienen que ir a contracorriente, desenmascarar la polarización que el imperialismo trata de imponer sobre el pueblo alegando: “Tenéis que elegir entre los hermanos y la guerra civil o el antiguo régimen con una cierta variante llamada democracia, fruto de la entrada de los socialdemócratas en el parlamento”.
La tarea de los revolucionarios será difícil. Consiste en:
*  Luchar contra los enemigos abiertos feudal-compradores, que desean mantener al país bajo el dominio imperialista, desenmascarar al movimiento socialdemócrata, que apoyó repetidamente unas veces a los “hermanos” y otras a los “liberales”.
* Trabajar por la unidad del movimiento marxista-leninista-maoísta y revolucionario en general, basado en los avances de más de cuatro décadas (contra el revisionismo –incluido el avakianismo-, el trotskismo, el chovinismo, etc.).
* Movilización de los jóvenes trabajadores y desempleados, abandonados y traicionados por la burocracia sindical y los partidos políticos, dándoles una esperanza en la lucha, dado que muchos están decepcionados viendo que los “hermanos” recogen los frutos de la Intifada, y el viejo régimen regresó pronto.
* Llamar a los campesinos pobres a organizarse y ayudarles a deshacerse de la ideología medieval y fatalista que predica la resignación y la esclavitud.

Túnez, Octubre de 2014
MCM, Túnez

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