A Nova Democracia (Brasil): La farsa electoral y la crisis inevitable


Nota – Reproducimos a continuación el artículo de Fausto Arruda «La farsa electoral y la crisis inevitable», publicado en el periódico brasileño A Nova Democracia nº 141, segunda quincena de Noviembre de 2014 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español :

LA FARSA ELECTORAL Y LA CRISIS INEVITABLE
Fausto Arruda
Dentro de los diversos asuntos del esclarecedor editorial de la pasada edición de “A Nova Democracia”, la afirmación de que “Con mucha más dificultad que en las contiendas anteriores, las siglas electoreras consiguieron transformar la farsa electoral en un plebiscito… y tal vez no se dieran cuenta de que cada voto para su candidato fue, en verdad, el voto contra el otro, ese voto influenciado por prejuicios, moralismos, ataques personales, etc.” Esta constatación nos remite a otra que ya veníamos advirtiendo en nuestras páginas: los elegidos carecen cada vez más de legitimidad. El caso más expresivo de ello fue el resultado de Rio de Janeiro, donde Pezão obtuvo una votación menor de lo que la suma de los votos en blanco, nulos y abstenciones.
En el caso de la elección para la administración de la semicolonia de Brasil, además de los votos en blanco, nulos y abstenciones, si consideramos la categoría del voto constreñido, es decir, el voto contra el otro, también llamado de “voto útil” o “voto al menos malo”, veremos que tanto la vencedora, en el caso de Dilma Rousseff, en relación a Aécio Neves, que perdió por un 3% de diferencia, no tiene motivos para enarbolar la legitimidad que ambos eructaron después de la contienda.
Puesto que, en verdad, la ilegitimidad no reside en los números sino en el carácter corrupto y putrefacto del processo electoral que emana de este sistema de explotación y opresión semicolonial y semifeudal al que el imperialismo, principalmente yanqui, sojuzga a la nación y a nuestro pueblo, a través del viejo Estado genocida y sus gestores de turno.
Como afirmamos en nuestro artículo en la pasada edición, tanto los representantes del Partido Único cuanto la “izquierda” electorera se esfuerzan para transmitir la idea de que la pelea entre lo viejo y lo nuevo en el país tiene lugar dentro de dicho proceso electoral. Proceso este que nació podrido en el Brasil colonial, continuó purulento en la “República” y supura en la actualidad. Históricamente, en Brasil, lo nuevo sólo ha sido lo rebelde, que a lo largo de 5 siglos viene siendo aplastado a hierro y fuego todas las veces que emergió y amenazó al viejo orden. Así fue con la resistencia indígena a los “conquistadores”, la resistencia de los esclavos negros, las luchas independentistas frente al yugo portugués y de expulsión de los holandeses, las innumerables insurrecciones en diferentes regiones del país de afirmación de nacionalidad después de la separación de Portugal, las guerras campesinas, las insurrecciones y rebeliones armadas antioligárquicas, el Levantamiento Popular antifascista de 1935, las nuevas luchas campesinas armadas, las luchas armadas contra el régimen militar fascista proimperialista.
Lo nuevo es lo que sigue persistiendo y arde como el fuego del basurero, lanzando de tiempo en tiempo llamaradas aquí y allá. Lo nuevo es la negación de ese viejo orden y que se gesta y expresa en la rebeldía del boicot, de la urna incendiada por un obrero en el interior de Minas Gerais y, más que eso, en las llamas de las barricadas levantadas en las calles y carreteras, en las cuales el pueblo escribe con fuego sus reivindicaciones.

Fascistas X comunistas
Pero, entremos a los números a ver que es lo que revelan, por debajo de la cortina de mentiras, estadísticas gimnásticas por pintar la realidad de otros colores. La falsa polarización de la campaña electoral ultrapasó la confrontación potenciada por la resurrección del PSDB producida por el PT, que, temiendo la candidatura de Marina, escogen a Aécio como adversario en el segundo turno y por el desgaste petista, comprobado por la perdida del 20% de su bancada parlamentaria, como también por la baja votación de Dilma en la mayoría de los estados económicamente más fuertes y desarrollados. El clima de “guerra fría” con manifestaciones y alarmas de golpe en la primera semana, es la más ridícula y delirante escenificación en que unos hacen poses como si fuesen de izquierda y los otros disparan contra estos la acusación de peligrosos comunistas, es otra farsa que no pasa de mistificación y acción diversionista con la finalidad de conservar posiciones conquistadas en el podrido juego electoral.
Si no, veamos la composición inicial del PT, formado por trotskistas, guerrilleros arrepentidos, curas y sindicalistas entrenados por la CIA, después ampliada por revisionistas, arribistas y oportunistas de varios calibres. No deja la menor sombra de duda de que esta sigla de Partido Único, incluso utilizando el fantasma de Cuba, no pasa de, nada más y nada menos, ser una organización de derechas.
La comprobación de eso en el terreno de la práctica se da por el hecho que hace 12 años asumieron el compromiso de gestionar el Estado brasileño bajo el tacón de la política de sometimiento nacional establecida por el imperialismo, a través de sus órganos ejecutores de tal política como el FMI, el Banco Mundial, la OMC y otros. En este aspecto esta es su semejanza, como el PSDB es también con Marina Silva, como ya demostramos bien en esta página en ediciones anteriores. Acontece que la extrema derecha, cuyo candidato sólo sirvió para ser el blanco de las burlas en las redes sociales, intentó poner en la calle su bloque de torturadores de ayer y de hoy, vociferando su anticomunismo visceral, aprovechándose de la parca representatividad de Dilma en las regiones ya citadas, procurando recaudar adeptos entre aquellos que votaron a Aécio, no por considerarlo mejor, sino por oponerse a Dilma y el PT.
Ver cualquier trazo de comunismo en Dilma, una delatora y renegada que utiliza su encarcelamiento por el régimen militar para engañar incautos, y en el PT, con su tropa de bandidos de la vieja “democracia” brasileña, sólo puede ser obra de la genialidad política de imbéciles o de los espasmos y flatulencias de las mentes enfermas de los Reinaldo Azevedo y Olavo de Carvalho. En cuanto al fascismo, este no es monopolio de las mentes enfermas que habitan en las cabezas y de las demás viudas del régimen militar.
El fascismo es la política del capital financiero de ajuste de cuentas con la clase obrera en momentos de crisis aguda y de forma permanente, para mantener su dominio sobre las colonias y semicolonias, siendo, por tanto, parte intrínseca del estado semicolonial. Por tanto, es una tremenda mistificación, la acusación de tentativa de un golpe de derecha y de la amenaza fascista en Brasil.
Primero, porque la gestión petista servicial del imperialismo, del latifúndio y de la gran burguesía, al afirmar sus compromisos con la política de sometimiento nacional, ya confirmada mediante la elevación de los intereses de la tasa Selic, del reajuste de los combustibles, de la energía eléctrica y de la reducción de gastos como en lo social, no ofrece amenaza alguna a los más secundarios intereses de sus amos. Todo lo contrario.
En segundo lugar, la gestión petista al practicar la corporativización de las masas, al reimpulsar las fuerzas armadas como tropa de ocupación, al mantener los campos de concentración en forma de presidios, al administrar la opresión y explotación sobre los obreros y campesinos y al incrementar la criminalización del pueblo pobre, ya hace doce años viene profundizando el fascismo.

A modo de constatación
Algunas lecciones deben extraerse de este fraudulento proceso electoral para afirmar ante aquellos que se engañan con el mismo, alertando así para los próximos processs electorales:
1. El proceso electoral es un sistema de Partido Único de las clases dominantes explotadoras, dividido em varias siglas electoreras que disputan la gestión de turno del viejo Estado.
2. Las elecciones son una farsa que nada cambian la estrutura económica, política y social del país.
3. Gana las elecciones quien recoge más dinero. Que lo diga Dilma.
4. Bancos, multinacionales, empresas contratistas, y el agronegocio son quienes financian a todos los candidatos principales.
5. Las encuestas son uno de los principales instrumentos de manipulación de las elecciones.
6. El aumento del número de votos en blanco y nulos y especialmente la tasa de abstención (boicot) fue el resultado del incremento de la protesta popular.
7. La continuación de la gestión petista, con la inevitable explosión de la crisis económica que maquilló para ganar las elecciones, vivirá sus días de infierno, traiciones de aliados, grietas internas, más corrupción, más represión y crisis políticas sucesivas.
8. El movimento campesino seguirá tomando tierras y destruyendo el latifúndio.
9. En la ciudad, el movimento obrero continuará su marcha de depuración con la expulsión de los traidores y el desmonte de la corporativización.
10. Las rebeliones populares en las ciudades seguirán estallando y la juventud combatiente elevará crecientemente su conciencia política, a pesar de la represión fascista.
11. El rechazo al viejo orden y el boicot a la farsa electoral seguirá aumentando y el camino de la Revolución de Nueva Democracia se afirmará cada vez más.

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