El proletariado mexicano en la actualidad

Nota – En relación con la convocatoria al VIIº Coloquio Nacional “La Obra de Marx frente al Siglo XXI” para los días 28 y 29 de Marzo de 2015 en la Universidad de Guerrero (México) ofrecemos a continuación la propuesta de participación titulada “El proletariado mexicano en la actualidad” del Lic. Luis Alfonso Calderón y elaborada para el segundo eje temático de dicho coloquio denominado “Complejidad de la revolución en el Siglo XXI: Del sujeto histórico clásico a los nuevos sujetos históricos, la cuestión del Estado, los partidos políticos, las experiencias históricas, los procesos electorales, la democracia burguesa, las reformas, las estrategias y las tácticas”:

EL PROLETARIADO MEXICANO EN LA ACTUALIDAD.
Por el Lic. Luis Alfonso Calderón Arriaga.

LA NECESIDAD DE ORGANIZAR EL PARTIDO DEL PROLETARIADO

Sin un partido revolucionario, el pueblo mexicano no podrá conseguir sus sueños de liberación. Los comunistas debemos organizar y construir el Partido del proletariado que sea capaz de constituirse en vanguardia organizada del pueblo para hacer la revolución. Ésa es la tarea más urgente en este momento. Sin esa concepción no puede haber partido revolucionario.
La lucha permanente de las masas nos señala la urgente necesidad de construir la vanguardia revolucionaria del pueblo. El pueblo mexicano tiene una rica experiencia de enfrentamiento contra las clases dominantes, pero ha carecido de una dirección proletaria para hacer la revolución.
En estos años de formación y desarrollo del capitalismo burocrático en el país, los comunistas no han podido cumplir su papel por no ver con claridad a los enemigos del pueblo creen que los mismos comunistas son sus enemigos, por la gran diversidad de corrientes de interpretación de marxismo y esto ha llevado a las organizaciones marxistas a una desarticulación y una confortación de la dirección de los movimientos y a consecuencia de los mismos a graves derrotas. Los intentos de crear el campo popular y construir el camino de la revolución, que significa crear los tres instrumentos para hacer la revolución (el Partido, el Ejército y el Frente), han sido desviados por direcciones revisionistas que han traicionado de mil maneras a las masas y devinieron en organizaciones electoreras o frentistas para eludir el camino de la violencia revolucionaria.
Pero la crisis del capitalismo burocrático se agudiza sin pausa. Los procesos de reestructuración estatal son cada vez de menos aliento y es por eso que la única salida que tienen los explotados en México es hacer la Revolución Proletaria, proceso que implica la fundamental tarea de la construcción del Partido Proletario.
Concebimos que esta construcción tiene características particulares, de acuerdo a las luchas del pueblo mexicano, guiado por el marxismo-leninismo con una aplicación a las condiciones concretas de nuestro país, a sus leyes particulares y a su tradición de lucha.
El Partido de la clase no es para participar en elecciones o para conseguir ciertas mejoras a las difíciles condiciones de vida de las masas, tiene que ser un Partido para hacer la revolución mediante la Revolución Socialista, y marchar al Comunismo a través de Revoluciones Culturales; por ello, la construcción del Partido es la tarea estratégica de los marxistas mexicanos.
Con el nacimiento del régimen de la “Revolución Mexicana” y de la dictadura perfecta del PRI, el corporativismo vivió los mejores años cuando líderes sindicales eran impuestos desde Palacio Nacional o la residencia del Presidente en turno, para imponer medidas que se decían que eran “por el bien de patria” (o mejor dicho para el bien de sus bolsillos); así mismo exaltando un fervor nacional que solo era y sigue siendo el engaño más frecuente cuando la clase obrera han venido utilizando político tanta del partido oficial, como la izquierda, para confundir a la clase obrera en no salir a la calle a demandar sus justos derechos.
Entre esas diversas organizaciones sindicalistas en México, la CTM constituye uno de los núcleos más importantes, organizados y de mayor influencia política en el país, y es a la vez donde se desarrolla principalmente “el charrismo”, el cual es una modalidad de control sindical que se implanta por la fuerza y generalmente en oposición a la voluntad de los trabajadores, caracterizándose por el empleo de las fuerzas armadas o policiales (y en la actualidad gente del crimen organizado) del poder público o del poder empresarial( con esquiroles y guardia blancas pagados) para apoyar una dirección sindical postiza, usos sistemáticos de la violencia, violación permanente de los derechos individuales y colectivos de los trabajadores, abandono total de los métodos democráticos, malversación y robos de fondos sindicales, corrupción en todas sus formas, etc.

DESARROLLAR UN VERDADERO MOVIMIENTO POPULAR
El viejo Estado se apresta a reestructurarse a través de una nueva Constitución y eso no traerá solución a los profundos problemas de nuestro pueblo. La propuesta constitucional sólo apunta a sellar el pacto de las clases dominantes y a implementar el programa de la burguesía burocrática, dando así un respiro al viejo Estado terrateniente burocrático.
Las condiciones de miseria, explotación y servidumbre no serán solucionadas con una reforma constitucional. Para una verdadera solución es necesario hacer una verdadera revolución y acabar con la fuente de todos estos males: la semifeudalidad (la explotación del pueblo a manos de los terratenientes), el capitalismo burocrático (la explotación que hace la gran burguesía) y la opresión imperialista.
El pueblo no conquista sus derechos y su liberación haciendo un cambio de leyes sino aplicando violencia revolucionaria y tomando el poder en sus manos para transformar nuestro país en una sociedad justa, que acabe con la explotación, reconquiste nuestros recursos de verdad, transforme nuestro aparato productivo y garantice la alimentación, la educación y la salud del pueblo.
El pueblo mexicano necesita construir un movimiento popular independiente del gobierno con una visión de clase. Construir el campo popular no será fácil, pero con una dirección revolucionaria lo conseguirá y así dejará el engaño reformista para encaminarse en un camino revolucionario.
El pueblo no puede esperar nada de estas elecciones, por el contrario debe rechazar este acto convocado por el viejo Estado y sus clases dominantes. Nuestro rechazo es al sistema mismo que es el que genera hambre, miseria y explotación. Somos conscientes de que nuestro llamado es aún una voz pequeña, pero nuestra posición es de principio.
La historia ha enseñado que quienes en este momento son minoría, mañana pueden ser mayoría, lo principal es coger la ideología correcta y señalar el camino. Nuestro camino es sinuoso pero el futuro es brillante, señala los clásicos del marxismo-leninismo. No es menos cierto eso hoy, principalmente porque nadamos contra la corriente y es necesario aprender a hacerlo. Nos oponemos con fuerza a este sistema de explotación y por ello rechazamos el llamado de las clases dominantes a votar. Es necesario que el pueblo se organice y retome su camino revolucionario.
En México existen pocos trabajos sobre historia general del movimiento obrero y ninguno que rescaten los principales movimientos del mismo, pero se destaca en 1917 la inclusión en la Constitución de los artículos 27 y 123, los anteriores al Constituyente del 17, donde se redactan algunas de las más importantes demandas de los trabajadores: avances sociales en materia de trabajo, derecho de huelga, salario decoroso, jornadas reglamentadas, prestaciones, etc., que son aceptados por Carranza cuando los principales líderes de oposición estaban en prisión y para evitar que el movimiento de la oposición organizada resurgiera y que hoy en día el proyecto neoliberal que hace más de 30 años ha estado minando estas conquistas poco a poco para beneficiar al grupo político y empresarial en turno.
FUENTES:
Carlos Marx t F. Engels. “Manifiesto del Partido Comunista” Cap. II Obras Escogidas en Dos Tomos; t. I págs. 31,32, Edición en español Moscú
Hobsbawm, Eric. The Age of Revolution: 1789-1848. London: Peter Smith Pub Inc., 1999.
Droz, Jacques. Historia general del socialismo. 1976.

MARTINEZ, GONZALEZ, ALVARO “ACERCA DEL PRIMERO DE MAYO”. EDITORIAL: ARIEL. PÁG:258.
VARIOS AUTORES, “HISTORIA DEL MOVIMIETO OBRERO” EDITORIAL: PROGRESO, TOMO 1 PÁG: 650.

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