España 2015: Desigualdad, exclusión, paro, precariedad laboral …

Nota – En su discurso triunfalista en el debate del estado de la nación el pasado 24 de febrero, Mariano Rajoy, cabecilla del Gobierno reaccionario burgués del Partido “Popular” y lacayo del gran capital y del imperialismo internacional, declaró cínicamente, entre otras cosas, que ¡¡“España ha salido de la pesadilla”!! y ¡¡”sin desgarros sociales”!!, mientras que el portavoz del grupo parlamentario de su mismo partido Rafael Hernando se dirigía a los diputados de la domesticada oposición afirmando que “esa España negra que describen ustedes no es la realidad”.
Frente a esta sarta de mentiras, reproducimos a continuación un extracto del muy esclarecedor artículo titulado “Cómo cerrar la brecha” de Javier Ayuso, publicado ayer día 1 de marzo de 2015 en el suplemento “Domingo” del diario “El País” de Madrid.
En él se ofrece un panorama mucho más real de lo que es la España actual, calificando el articulista de “auténtica emergencia social” la que vive el país a causa de “la exclusión, pobreza, paro, precariedad laboral… de desigualdad, en definitiva”, que se han recrudecido con la última crisis del capitalismo pero que, como él mismo reconoce, han estado presentes en España durante toda la etapa de democracia burguesa.
Y señala que los partidos políticos que sostienen el actual régimen monárquico-capitalista (a los que ahora, por cierto, ha venido a auxiliar el nuevo partido Podemos para tratar de impedir que se hunda el corrupto y podrido régimen democrático burgués instaurado con la llamada “transición”) “son conscientes de que o proponen cambios de peso en la política económica y social o se exponen a una revolución”. Propuestas todas ellas que serán, como siempre, cantos de sirena electorales para tratar de poner parches al actual sistema de dominación de la burguesía y evitar que el proletariado y las masas populares le pongan fin de una vez y para siempre a través de la revolución socialista.

CÓMO CERRAR LA BRECHA
Por Javier Ayuso
Esta es una historia triste, de exclusión, pobreza, paro, precariedad laboral…, de desigualdad, en definitiva. La historia empezó a agravarse en 2008 y se disparó entre 2010 y 2014, por la crisis económica y los recortes sociales, pero llevaba muchos años instalada en la sociedad española, escondida tras la borrachera provocada por la bonanza económica, la burbuja inmobiliaria y el consumo disparado a golpe de crédito. La pobreza existía en España en las ciudades, en los pueblos y en las aldeas, pero no nos dábamos cuenta a pesar de los avisos de organizaciones humanitarias como Cáritas,Intermón-Oxfam o Cruz Roja. Los pobres eran invisibles. Además, pensábamos que era solo cosa de inmigrantes.
(…) Mientras tanto, las calles se llenaban de personas sin techo que dormían en soportales o túneles, los comedores sociales no daban abasto y las familias iban acabando con su hucha y no podían ya ser la red de apoyo de sus hijos, hermanos o nietos que dejaron de cobrar las prestaciones sociales.
Pero en el año [2015] con más citas electorales (…), los partidos políticos parece que se han dado cuenta de la gravedad de la situación y empiezan a incluir en sus programas preelectorales diversas medidas para atajar la situación. Son conscientes de que, ante este panorama de auténtica emergencia nacional, o proponen cambios de peso en la política económica y social o se exponen a una revolución. Incluso en el debate sobre el estado de la nación de esta semana la desigualdad ha sido uno de los asuntos más citados.
No es para menos. Ahí van algunos datos que pueden definir la situación de auténtica emergencia social que vive España:
» Una de cada cuatro personas que quieren trabajar está en paro.
» Uno de cada tres parados no cobra prestación alguna.
» Uno de cada dos jóvenes no tiene trabajo.
» 526 personas perdieron su vivienda cada día en 2012, año récord de los desahucios. Ahora son unos 120 diarios.
» 2,3 millones de niños viven por debajo del umbral de pobreza.
» 13 millones de personas están en riesgo de pobreza o exclusión social y cinco millones se encuentran en situación de exclusión severa.
» 1,3 millones de personas recibieron en 2014 la ayuda básica de emergencia de Cáritas, tres veces más que en 2007. Y 2,5 millones de personas fueron atendidas por esta organización por distintos motivos.
» España suspende, con un 4,85 sobre 10, en el índice de justicia social de la Unión Europea.
» El 1% de la población española tiene el 27% de la riqueza y el 10% acapara más del 55%.
» Tres comunidades autónomas tienen un 30% de su población en riesgo de pobreza, y otras dos, el 25%.
(…) el economista de Cáritas Guillermo Fernández Maíllo se reafirma en que “la desigualdad no se va a reducir solamente con la recuperación del empleo en España. El problema es más grave y la fractura social viene aumentando desde hace años; antes de que llegara esta última crisis económica”.
Fernández Maíllo forma parte del equipo que elabora el Informe Foessa sobre exclusión y desarrollo social, que lleva siete años llamando la atención sobre estos problemas. “Cuando lo presentamos por primera vez en 2007”, explica, “el Gobierno socialista ponía nuestros datos en tela de juicio porque decíamos que el 17% de la población española estaba en situación de exclusión social. Hoy, el dato llega hasta el 25%”. Para elaborar este índice, Cáritas trabaja con ocho dimensiones y más de 35 fenómenos sociales diferentes referidos al empleo, el consumo, la vivienda, la salud, el acceso a la política, las redes familiares y sociales, la conflictividad social y la salud. Y estos indicadores muestran que la desigualdad y la exclusión han estado presentes en la sociedad española durante toda la etapa democrática (…)
La última crisis económica que estalló en 2008 ha disparado todos los índices de desigualdad, pobreza y exclusión social en España, especialmente por el aumento del desempleo y por los recortes sociales en sanidad y educación. “Hay una generación transversal expulsada del mercado del trabajo y condenada a la exclusión”, dice Fernández Maíllo.
Según Cáritas, la crisis está causando un riesgo de falta de cohesión social en España, con consecuencias graves. Este riesgo se fundamenta en el incremento de la desigualdad y de la pobreza, el aumento del paro, el descenso de los sistemas de protección social, el desgaste de los mecanismos de protección familiar, las desigualdades territoriales y la crisis recaudatoria por la economía sumergida y el fraude fiscal. “Todos estos factores unidos”, explica el economista de Cáritas, “han llevado a que la pobreza sea más extensa, más intensa y se pueda llegar a cronificar. Es más extensa porque aumenta el número de personas que viven bajo el umbral de la pobreza, aumenta el número de hogares con todos sus miembros activos en el paro, aumenta la tasa de paro y se multiplica por tres en diez años el número de ejecuciones hipotecarias. Es más intensa porque cae la renta disponible por persona en valor real, cae el umbral de pobreza y aumenta el número de hogares con dificultades para llegar a fin de mes o sencillamente sin ingresos. Y, por último, la pobreza se cronifica, como lo prueba que casi el 50% de las personas que reciben ayudas de nuestra organización lo llevan haciendo tres o más años”.
En definitiva, el paro, el endeudamiento de los hogares y los insuficientes sistemas de protección social han llevado a que la fractura social se siga ampliando, creando importantes problemas para las familias que repercuten especialmente en los niños. “Entrar en la exclusión social es muy fácil y salir es muy difícil, casi imposible”, dice Fernández Maíllo. “Los millones de personas que están en esa situación en estos momentos lo tienen más difícil que en las anteriores crisis”. En cuanto a los niños, el economista defiende que no se debe hablar de pobreza infantil, sino de pobreza de las familias y que en estos momentos “existe un riesgo claro de transmisión intergeneracional de la pobreza, como ya ocurrió en las crisis de los ochenta y los noventa, pero más grave porque este pico de pobreza es más intenso, extenso y crónico”.
(… ) Lo que ya nadie duda, a estas alturas, es que “hemos llegado a un nivel excesivo de desigualdad que no solo es injusto, sino que pone en peligro la democracia”, como decía hace pocas semanas la catedrática de Ética Adela Cortina en una entrevista a este periódico.

(El País, 1 de marzo de 2015)

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