Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. El régimen económico cubano – Artículo de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia

 

Nota – Reproducimos a continuación el artículo “El Régimen Económico Cubano”, segundo de la serie titulada “El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 422, de 21 de Febrero de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO
En el número anterior (ver En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras) planteamos que detrás de la diplomacia burguesa de las negociaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, de los discursos y las mentiras se encontraban los negocios de las clases dominantes de los dos países; vimos la necesidad de que el proletariado revolucionario volviera a pronunciarse sobre el socialismo ficción con que se encubre el capitalismo verdadero de la isla y sobre varios asuntos que diferencian el socialismo y el capitalismo, al proletariado de la burguesía. Cumpliendo esa promesa, le damos continuidad a esta columna.
II. El Régimen Económico Cubano
Se dice y se acepta en general que en Cuba existe socialismo, así como que sus gobernantes son comunistas. Incluso por parte de la pequeña burguesía y de los grupos oportunistas se toma la isla como ejemplo a seguir por los pueblos. Nada más lejos de la verdad: en Cuba no ha existido socialismo, ni sus mandatarios son comunistas y su ejemplo es una vergüenza para los pueblos.
El socialismo es un régimen económico social que tiene unas características especiales que son contrarias y antagónicas a las relaciones capitalistas. Lo característico del capitalismo es la producción de mercancías sobre la base de la explotación asalariada; un sistema social donde el carácter social de la producción se enfrenta al carácter privado de la apropiación y reina la anarquía de la producción; donde el trabajo social del proletariado es apropiado privadamente por la burguesía. El socialismo, por el contrario pone en concordancia el carácter social de la producción que ya tiene el capitalismo, con el carácter social de la apropiación; donde los medios de producción no son solamente estatizados, sino puestos en manos de los trabajadores para que éstos dirijan la producción; la producción puede planificarse acabando no solo con la anarquía que caracteriza el capitalismo, sino además, rompiendo con la dependencia extranjera y superando la contradicción entre el campo y la ciudad al poner la agricultura como base y la industria como el factor dirigente.
En el caso de Cuba, antes del triunfo de la revolución que llevó al poder a los Castro, la explotación capitalista coexistía con la explotación de los campesinos por los grandes terratenientes y todo el país sufría la explotación y opresión semicolonial del imperialismo, principalmente el estadounidense. Era un país fundamentalmente productor y exportador de caña de azúcar, famoso por la producción de tabaco y la exportación de los habanos, de uso casi exclusivo de los grandes ricachones de todos los países; igualmente era conocido por el ron y por ser un paraíso tropical donde los magnates del mundo iban a gastar sus dólares en los casinos, bares, hoteles y prostíbulos.
La revolución que llevó al poder al Movimiento 26 de Julio en 1959, no cambió mucho, a pesar de que sus dirigentes se volvieron comunistas de la noche a la mañana y le llamaron a su revolución: socialista.
El hecho es que Cuba, independizada de Estados Unidos, quedó bajo la dominación del socialimperialismo ruso. Siguió siendo monocultivadora y exportadora de caña de azúcar, y su industria y tecnología quedaron dependiendo de los nuevos zares, quienes garantizaban la mayoría de los productos que no se daban en la isla y subsidiaban gran parte del gasto social. La caída del imperio ruso en 1989, puso al descubierto la dependencia sobreviniendo una profunda crisis económica y social. Con toda razón puede decirse que en la Cuba de 1959 hasta 1990 no existió socialismo, sino capitalismo monopolista de Estado al igual que el existente en Rusia.
Los gobernantes, ante un posible levantamiento popular ocasionado por la crisis, abrieron la isla a la inversión extranjera en los años 90, canalizándola sobre todo para el turismo, que pasó a convertirse en la principal fuente de ingresos sustituyendo la caña en esa década.
Hoy, después de más de 50 años de la revolución, Cuba depende del turismo, la caña de azúcar, los habanos, el café, el cacao y la exportación de algunos minerales. Han vuelto a establecerse grandes hoteles de lujo; aún cuando no existen casinos y la prostitución abierta y de carácter privado fue abolida con la revolución, ahora se practica de forma disimulada; no hay prostitutas, las llaman jineteras, solo una parte de ellas recibe dinero en efectivo (divisa llaman en la isla a los dólares), las demás venden su cuerpo a cambio de ropas, cosméticos y artículos de difícil acceso para el cubano común, comprados por sus clientes en los grandes supermercados y almacenes de lujo y a los que solo unos cuantos cubanos tienen acceso porque allí se paga en dólares también. Oficialmente no hay desempleados, sin embargo los llamados inventores son una capa creciente de personas dedicadas a inventar (rebuscarse se le dice en Colombia) la forma de ganarse la vida o completar el salario. Existe además un poderoso mercado negro manejado por los funcionarios estatales, la mayoría miembros del partido de gobierno, quienes trafican con artículos de primera necesidad como huevos y carne de res, viviendas, gasolina, jabón de baño, crema dental; entre otros artículos robados al Estado.
Tanto el tráfico ilegal de armas y marfil, así como el narcotráfico, han sido otras formas de ingreso de divisas a la isla, todos esos negocios oscuros y secretos han sido amparados por el Estado; un caso que llamó la atención mundial fue el de los altos militares juzgados por corrupción y narcotráfico entre 1989 y 1991, caso en el cual pagaron con su vida ilustres militares de carrera como Antonio de la Guardia, Amado Padrón, Martínez Valdés y el histórico general Arnaldo Ochoa, chivos expiatorios del régimen cuando ya no le fue posible seguir ocultando el negocio que el gobierno ejercía desde los años setenta, como atestigua Jorge Masetti en el libro El Furor y el Delirio (itinerario de un hijo de la revolución cubana); Masetti fue agente internacional del gobierno cubano en operaciones militares y comerciales secretas y es hijo del periodista argentino Ricardo Masetti fundador de la agencia Prensa Latina quien murió en la aventura guerrillerista en Salta al norte de Argentina en 1964.
Algunos compañeros, engañados por las apariencias, creen que los innegables progresos que alcanzó la isla en cuanto a la salud, la educación y la vivienda hasta finales del siglo pasado eran muestras de los avances del socialismo, cuando en realidad solo obedecían a la necesidad de apaciguar la lucha de clases y el inconformismo social. La mejora en las condiciones de vida de las masas no es sinónimo de socialismo, como puede constatarse en los países imperialistas, donde también la burguesía y como parte de la propaganda anticomunista, otorgó hasta los años 90 algunos beneficios sociales a sus trabajadores, mostrando que en el capitalismo también se podía vivir bien sin necesidad de revolución.
En los últimos años, como una forma de paliar la crisis y el escaso crecimiento de la economía, los gobernantes cubanos han abierto aún más sus puertas a la inversión extranjera en todos los ámbitos, incluida la extracción de níquel, petróleo, cobalto y otros minerales.
La llamada Zona Especial de Desarrollo de Mariel, un área de más de 450 kilómetros cuadros, es una zona franca —como se les llama en Colombia a las zonas en donde los imperialistas invierten libres de impuestos y sin someterse a la legislación del país—, considerada por los gobernantes el principal centro de atracción de inversiones extranjeras para la industria.
Hoy, China es uno de los más importantes socios de los gobernantes cubanos, junto con Venezuela, España, Canadá, Países Bajos, Brasil, México, Italia, Francia, Alemania, Argelia, Rusia y Vietnam, que se destacan entre los más de 46 países que tienen inversiones y operaciones en más de 400 empresas en la isla.
A esto se suma el auge del llamado “empleo por cuenta propia” autorizado por el gobierno y la entrega gratuita de tierras en usufructo a individuos. Una forma de legalizar y formalizar el mercado negro, así como de liberar al Estado de obligaciones sociales generalizando las relaciones abiertamente capitalistas.
A todo esto le llaman los gobernantes cubanos “actualizar el Modelo Económico y Social”, un eufemismo para decir que su plan es sustituir por completo el capitalismo monopolista de Estado por el capitalismo salvaje, incluyendo los recortes sociales que garantizaban la vivienda y la alimentación básica de todos los habitantes, en palabras de Raúl Castro: “en aras de incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo, de modo que se puedan garantizar con estabilidad niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibles a todos los ciudadanos”. (subrayado nuestro, Informe al VI Congreso, 17 abril 2011)
Como puede observarse, en el socialismo ficción de Cuba los medios de producción han estado en manos de la burguesía empotrada en el Estado y en usufructo exclusivo suyo, acumulando las ganancias en la burocracia, de igual forma que la burguesía en Rusia, luego de la derrota de los obreros, posterior a la muerte de Stalin en 1956. Los trabajadores jamás han tenido el control sobre los medios de producción, ni han participado en la planificación económica; la producción ha obedecido a la lógica de la ganancia, de los imperialistas rusos primero, y ahora además, a la de los imperialistas americanos, europeos y asiáticos, así como a los intereses de los capitalistas de otros países. Cuba no ha dejado de ser un paraíso para los explotadores.
Una cosa más, el bloqueo, que ha servido de caballito de batalla para justificar la entrega de la isla a los imperialistas rusos, no deja de ser una excusa ramplona. De hecho, el bloqueo impuesto por Estados Unidos sirvió a los imperialistas rusos para adquirir el dominio absoluto sobre la isla y ubicarla en su esfera de influencia como proveedora de caña de azúcar y receptora de sus mercancías, incluida mucha de su maquinaria en desuso; impedir el desarrollo de una industria básica e independiente y frenar cualquier intento de autosuficiencia y autoabastecimiento. Condición que aceptaron los mandatarios cubanos desde el principio mismo creyendo que los imperialistas rusos los estaban protegiendo de los yanquis. Las calamidades de la isla y su escaso desarrollo no obedecen al bloqueo, sino a su dependencia semicolonial del imperialismo ruso.
Pero esto no es todo, el bloqueo es un sofisma para ocultar no solo el compromiso de los gobernantes cubanos con el imperialismo ruso, sino su propia incapacidad para dirigir la sociedad. A pesar del bloqueo, Cuba siempre ha sostenido relaciones con otros países y ha tenido la posibilidad de liberarse de la dependencia imperialista pero su burguesía nunca ha estado interesado en ello.
El bloqueo impuesto por Estados Unidos a la isla sirvió además a los imperialistas rusos y a los gobernantes cubanos para mantener una vasta propaganda antiimperialista yanqui a quien siempre han culpado de las desgracias del pueblo cubano y éste así lo ha creído.
Hoy los Castro siguen utilizando el trillado argumento del bloqueo mostrándose muy dignos y poniendo su levantamiento como condición para normalizar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, cuando desde hace ya muchos años, el tal bloqueo dejó de existir: “En 2013 Cuba sostuvo relaciones comerciales con más de 160 países.” Según la Guía del Inversionista 2014 publicada en la página de Granma, órgano central del partido revisionista cubano.
Finalmente, quisiéramos incluir algunas de las conclusiones de Jorge Masetti de quien dirán los furibundos castristas que renegó de los gobernantes de la isla porque fusilaron a su suegro, Antonio de la Guardia, y seguramente el hecho influyó en la historia que relata, mas es incontrovertible que cada hecho narrado en su libro tiene comprobación empírica, entre otras, porque es la historia de su vida. Y lo más aleccionador es que desde esa época, finales de los años noventa, denunciaba lo que años más tarde todo el mundo reconoce:
“…no deja de ser doloroso constatar que Cuba, que se enorgullecía de haber erradicado la prostitución, hoy la practica masivamente. Los nuevos aliados de Fidel Castro son los capitales internacionales, a los que trata de seducir a toda costa; poco importa el origen del capital, ni como explotan y dejan sin trabajo a los obreros de sus países de origen.
Antes, profesar una religión en Cuba era un obstáculo que impedía el acceso a la universidad, hoy el Papa se ha convertido en el interlocutor privilegiado de Fidel.
Los jerarcas militares cubanos se han transformado en empresarios prósperos.
Hoy Cuba es un país destruido, una sociedad humillada. Al cubano que no recibe dólares del exterior no le queda otra opción que prostituirse. El dólar se ha convertido en la preocupación prioritaria, tanto del ciudadano común como del gobierno.”
(Continuará)

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

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*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

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