Murió Eduardo Galeano: La democracia pequeñoburguesa llora su partida – Artículo de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia

Nota –Reproducimos a continuación el artículo “Murió Eduardo Galeano: La Democracia Pequeñoburguesa Llora su Partida” publicado en el Suplemento del órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia Revolución Obrera de 23 de abril de 2015:

MURIÓ EDUARDO GALEANO: LA DEMOCRACIA PEQUEÑOBURGUESA LLORA SU PARTIDA
Hace unos días murió Galeano, conocido como escritor y periodista, sobre todo por su obra Las venas abiertas de América Latina; un relato donde denuncia la historia del despojo de América Latina desde el siglo XVI hasta los años setenta del siglo XX. Sin embargo, se olvida que en su juventud Galeano fue obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo, entre otros.
La venas abiertas de América Latina sirvió de inspiración a una generación de la democracia pequeñoburguesa del continente: grupos guerrilleros como el Movimiento 19 de Abril – M19 en Colombia, o los tupamaros en Uruguay, o los sandinistas en Nicaragua lo convirtieron en el evangelio de sus militantes; partidos revisionistas y oportunistas lo consideraron parte de  su arsenal… Una obra de la cual Galeano dijo en la Segunda Bienal del Libro y la Lectura de Brasilia, en abril del año pasado: “No sería capaz de leer el libro de nuevo; me desmayaría. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es extremadamente pesada y mi mente no la tolera. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital… No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada”.
Esa declaración no fue una casualidad, sino la confesión honesta de un intelectual de la pequeña burguesía para quien el socialismo, el democracia proletaria del pueblo armado, siempre fue una utopía y su programa nunca fue más allá del antiimperialismo: solo bastaba que se presentaran algunos cambios en la forma de la dominación imperialista y en la forma de gobernar de las clases dominantes de los países oprimidos. Y así pasó, la subida de Obama al gobierno de Estados Unidos y el cambio de las dictaduras por gobiernos de reformistas como el de Lula en Brasil, Tabaré Vásquez en Uruguay, Correa en Ecuador, Chávez en Venezuela, Morales en Bolivia… acabaron con lo que la pequeña burguesía democrática antiimperialista tenía de revolucionaria.
Pero Galeano está muy lejos de los loros cagatintas y los apologistas de la explotación asalariada como el colombiano Plinio Apuleyo Mendoza, el cubano Carlos Alberto Montaner, y el peruano Álvaro Vargas Llosa, que calificaron Las venas abiertas de América Latina  como “la biblia de los idiotas” y contestaron a esa gran obra con el opúsculo reaccionario Manual del perfecto idiota latinoamericano en los años noventa del siglo pasado. Un monumento a la pobreza intelectual propia de las clases dominantes de América Latina, y prologado por Mario Vargas Llosa para tratar de darle seriedad a las tonterías y mentiras sobre las causas de la opresión y el atraso de nuestros países.
Es cierto que en las Venas abiertas Galeno tiene una visión unilateral cuando afirma, por ejemplo: “El modo de producción y la estructura de clases de cada lugar han sido sucesivamente determinados, desde fuera, por su incorporación al engranaje universal del capitalismo…” una idea común a todo el revolucionarismo pequeño burgués del continente que no le ha permitido observar que un modo de producción y su consecuente estructura de clases no pueden determinarse “desde fuera”; sino que lo de “fuera” solo puede actuar a través de lo  de “dentro”; es decir, el imperialismo solo ha podido actuar a través de las contradicciones internas de los distintos países, siendo las contradicciones internas de los mismos las que determinan el modo de producción; lo cual, en política, conduce a considerar equivocadamente que las clases dominantes de estos países son simplemente dominadas, lacayas, de los extranjeros y no socias y cómplices como lo son en realidad.
Incluso esa izquierda de la cual hacía parte Galeano y que hoy gobierna en varios países no escapa a esa condición: La Venezuela “radical y antiimperialista” sigue nutriendo en exclusiva el petróleo con que Estados Unidos esclaviza a otros pueblos y perpetúa su dominación.
La Cuba “socialista” y símbolo de la “dignidad antiimperialista”, ahora mismo se esfuerza por restablecer las relaciones con Estados Unidos, a la par que abre sus puertas al capital imperialista mundial, con lo que dará un pequeño respiro a la crisis económica que muestra el grado de agonía del sistema.
Pero las equivocaciones de Galeano no demeritan que sus ideas hayan contribuido a esclarecer la conciencia de los trabajadores e incluso que algunas de sus frases sigan rondando en la memoria de nuestros pueblos.
“Nuestra derrota estuvo siempre implícita en la victoria ajena; nuestra riqueza ha generado siempre nuestra pobreza para alimentar la prosperidad de otros: los imperios y sus caporales nativos. En la alquimia colonial y neocolonial, el oro se transfigura en chatarra, y los alimentos se convierten en veneno.”
“La lluvia que irriga a los centros del poder imperialista ahoga los vastos suburbios
del sistema. Del mismo modo, y simétricamente, el bienestar de nuestras clases dominantes –dominantes hacia dentro, dominadas desde fuera– es la maldición de nuestras multitudes condenadas a una vida de bestias de carga.”
Murió Galeano y la democracia pequeñoburguesa llora su partida, porque pocos hombres como él podrán expresar su pensamiento con tanta coherencia y con tanto vigor. Ese vigor del cual él mismo se avergonzó en sus últimos días.

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*La VII Cumbre de las Américas: Espejismos y realidades (Abril 2015)

*La economía china y los gobiernos de la falsa izquierda (12 de abril 2015)

*La lucha revolucionaria del pueblo ucraniano y la Revolución Proletaria Mundial. Una mirada a la situación actual en el Donbass (12 de abril 2015)

*9 de abril de 1948: Insurrección popular sin dirección revolucionaria (9 de abril 2015)

*Editorial – Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! ( 15 de Marzo 2015)

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (I) En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (II) El régimen económico cubano

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (III) El régimen político cubano

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (IV) El nacionalismo como programa

 *8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

 

La VII Cumbre de las Américas, espejismos y realidades – Artículo de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia

Nota –Reproducimos a continuación el artículo “La VII Cumbre de las Américas, espejismos y realidades” publicado en el Suplemento del órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia Revolución Obrera de 23 de abril de 2015:

LA VII CUMBRE DE LAS AMÉRICAS, ESPEJISMOS Y REALIDADES
Pasó la VII Cumbre de las Américas, desarrollada en Panamá con la presencia de 35 presidentes de todo el continente. Dos días estuvieron reunidos en la capital de este país centroamericano, durante los cuales se debatieron muchos temas, y varios encuentros bilaterales se desarrollaron, como parte de una agenda a todas luces exagerada tanto en la publicad como en los alcances que los medios de comunicación le otorgaron.
Grandes perdedores y triunfadores levanta la prensa, como el caso de Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador en los primeros; y Estados Unidos, Cuba, Colombia y México en los segundos. Pero en realidad, la cumbre en sí, poco y nada logró en ninguno de estos casos. Para Los gringos y su disputa con Cuba, eso ya hace parte del pasado desde hace muchos años; la supuesta confrontación entre estos dos países se disipó incluso desde antes que Fidel diera un paso al costado para darle paso a su hermano en el sillón presidencial.
Cuba nunca fue socialista, y la economía de la isla se abrió de pies y manos al consumismo y toda la economía yanqui hace varias décadas; así que, la Cumbre en sí no hizo nada en absoluto más que pura publicidad espumosa; Desde hace años, la isla no le hace ni cosquillas al imperialismo del norte. Igual pasa con la alharaca de Colombia frente al proceso de paz; ya todo el mundo sabía que esa parafernalia de las FARC con el gobierno no tendría ningún pero, en la Cumbre. Saludos y aplausos melosos, de uno que  otro como el caso del presidente de Uruguay que puso a disposición su país para los diálogos con el ELN. Poco y nada interviene en el proceso en la Habana lo que dijeron los presidentes en Panamá; y eso ya se sabía de antemano.
Y claro, en el mismo sentido era lo que pasaría con Venezuela. Era predecible que iría a vociferar sobre Estados Unidos, y defender a capa y espada su gobierno y su proceso; así como ya se sabía que no se va a desencadenar una confrontación de grandes magnitudes  con un gobierno que no representa una amenaza real más que para las propias masas venezolanas, pues, el antiimperialismo de Maduro es tan falso y mentiroso como su socialismo o su anti-capitalismo. Quienes han sufrido el rigor de las contradicciones  interburguesas en el vecino país, son sobre todo las masas trabajadoras.
Aunque siempre se hacen y la mayoría terminan fracasando, no hubo grandes acuerdos especiales sobre política económica, ni sobre medidas para enfrentar los problemas sociales que aquejan a las grandes masas; ni siquiera se hizo mención a los grandes problemas  como el estrangulamiento de las economías en los países oprimidos a manos de los grandes monopolios; ni siquiera se tocó el tema de la depredación de la naturaleza por el apetito insaciable del combustible; y mucho menos se recordó el condenable papel de los yanquis en la destrucción de la capa de ozono.
Tras bambalinas y en el fondo de esta reunión, lo más destacado era la idea de mostrar al mundo un bloque económico y político fuerte como en su momento lo hiciera la Unión Europea. Pero, hasta en eso, fue un total fracaso, pues nada en esta materia se puso sobre la mesa; ningún acuerdo comercial regional, ninguna propuesta de fortalecimiento de América; y por lo tanto, ningún patio trasero de los gringos, apañado con el cinturón del imperialismo estadounidense. Lo cierto es que los otros imperialistas han resquebrajado la hegemonía de los gringos en Latinoamérica, y poco y nada se escuchó al respecto en  esta VII Cumbre. No existe un tal bloque americano, ni latino, ni regional. El capitalismo imperialista es la anarquía hasta en esa material; y cada sector de la burguesía busca donde mejor produzca plusvalía su capital; así como los arruinados por la crisis se rinden ante los imperialistas que mejores propuestas y esperanzas les den a la hora de pintarles “pajaritos  en el aire”.
Y, claro eso sin contar que, desde hace muchos años el mundo está encadenado en una enorme y pesada cadena de producción, explotación y opresión, que pasa por encima de las fronteras y nacionalidades; y, pretender hacer un bloque regional con todo el Continente, es tan iluso como imposible en medio de la hediondez de un sistema que se pudre en la salsa  de su peor crisis.
Para las masas, la cumbre poco y nada importa; y poco y nada esperaban de ella; pues sabido es, que se hable, acuerde, o no, en esas reuniones; el camino de la lucha seguirá persistiendo y creciendo en la perspectiva del pueblo; y así lo hicieron saber con las  protestas en Panamá, con los llamados cacerolazos y todas las expresiones de repudio a la cumbre, así como el llamado a que frenen todas las políticas que acorralan en el hambre y la miseria a las grandes masas de todo el continente. Igual, fue denunciada la desfachatez con que esos mandatarios declamaron discursos democráticos, de prosperidad, justicia y  equidad, mientras en cada uno de sus países ejercen la más brutal represión contra la población, que centuplican con asesinatos y desapariciones cuando el pueblo se atreve a salir a las calles a protestar. Dictadura y represión es lo que esos gobernantes dan a  los pueblos, y lucha y revolución, es lo que las masas necesitan para su verdadera liberación.


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*9 de abril de 1948: Insurrección popular sin dirección revolucionaria (9 de abril 2015)

*Editorial – Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! ( 15 de Marzo 2015)

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (I) En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (II) El régimen económico cubano

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (III) El régimen político cubano

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 *8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (IV) El nacionalismo como programa


Nota – Después de la publicación de El régimen político cubano (Revolución Obrera 424),  El régimen económico cubano (Revolución Obrera 422), y En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras (Revolución Obrera 421), reproducimos a continuación el artículo “El Nacionalismo como Programa”, cuarto de la serie titulada “Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 425, de 2 de abril de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO
En la entrega anterior, dedicada al régimen político cubano, dijimos que sus gobernantes nunca han sido socialistas ni comunistas, por cuanto su programa está reducido, al igual que las guerras de liberación nacional dirigidas por la burguesía y la pequeña burguesía, a conquistar la independencia respecto del imperialismo yanqui; y nos propusimos dedicar esta entrega a explicar por qué ese programa nacionalista es utópico en la era del imperialismo; un problema ya resuelto por el movimiento obrero, ya que la liberación de los países oprimidos no es posible sin la trasformación revolucionaria de la sociedad.
IV. EL NACIONALISMO COMO PROGRAMA
Ya desde principios del siglo pasado, el movimiento obrero comprendió que en el paso del capitalismo a su fase imperialista se había dividido el mundo en un puñado de países opresores, explotadores, y una inmensa mayoría de países oprimidos, explotados. Que la política colonial de dominación directa propia de la fase del capitalismo de libre competencia, se había desarrollado hasta lograr la conquista de todas las tierras no ocupadas en el planeta por parte de los países desarrollados imperialistas; dando así paso a la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido; donde impera el dominio de las asociaciones monopolistas de los grandes empresarios, el dominio a través de la red del capital, y se traduce en el sojuzgamiento económico, financiero y militar de países políticamente independientes por unos cuantos países imperialistas, esto es, en la dominación semicolonial de los países oprimidos con el yugo más pesado, más sanguinario, más explotador del capitalismo: el capital financiero.
La imposición de los monopolios en la economía capitalista, llevó a la monopolización política de la vida social, o sea, a que en la superestructura política de la sociedad la tendencia a la libertad, propia de los albores del capitalismo, fuera reemplazada por la tendencia a la subyugación, a la intensificación de la opresión sobre países y naciones.
De ahí que pretender resolver el problema de la liberación de los países oprimidos, por aparte y sin aniquilar el poder del capital en tales países, o antes de aniquilarlo, es política burguesa: luchar contra el imperialismo sin sobrepasar los límites del capitalismo. Se necesita derrotar a la burguesía y a los terratenientes, las clases socias y lacayas de los imperialistas en los países oprimidos.
Por consiguiente, el problema de la liberación nacional de los países oprimidos, pasó a ser parte del problema general de la revolución proletaria, de la lucha internacional del trabajo contra el capital, de la Dictadura del Proletariado y el Socialismo, único medio para suprimir la opresión de unos países y naciones sobre otros, para apaciguar la lucha nacional minando las diferencias, y proporcionar una nueva y superior base material para la igualdad nacional, la plena libertad de separación o de unión de las naciones, y la libertad de las naciones a existir como Estados independientes.
Derrocar a la burguesía y a los terratenientes para resolver el problema nacional en la época del imperialismo, es una condición “olvidada”, eludida y silenciada por el oportunismo y el reformismo pequeño burgués antiimperialista, en su vana pretensión de resolver la cuestión nacional del imperialismo de acuerdo con la burguesía y sin tocar su poder. La burguesía no puede resolver el problema nacional del imperialismo, porque ella misma es una clase opresora de pueblos, naciones y países; porque su política para unir a las naciones, es la política del imperialismo: explotación, opresión, anexiones, conquistas militares, preservación de la propiedad privada.
En ese sentido el proletariado no apoya el movimiento nacional por el solo hecho de ser antiimperialista, lo apoya y se alía con él, a condición de que sea un movimiento antiimperialista verdaderamente revolucionario, que no se oponga a la lucha obrera contra el capital, no impida su lucha y organización independientes, ni coarte la agitación y propaganda de su Programa en la educación y organización revolucionaria de las grandes masas populares, en especial de los campesinos para establecer con ellos una sólida alianza de clases.
Cuando esto se olvida o se ignora, se termina respaldando a nombre del internacionalismo proletario, el “antiimperialismo” burgués de la socialdemocracia europea o del bolivarianismo latinoamericano; justificando el apoyo a reconocidos dictadores que se dicen “antiimperialistas”, pero en realidad no son más que peleles de la lucha interimperialista; promoviendo el apoyo a determinados países imperialistas para enfrentar a otros, lo cual significa someterse y apoyar al imperialismo, como puede apreciarse ahora en la actitud de los partidos revisionistas y demócratas pequeñoburgueses frente a los conflictos en el Medio Oriente y Siria.
En esa línea nacionalista burguesa, los gobernantes cubanos se convirtieron en peones de brega del imperialismo ruso y no por ignorancia, porque justamente a principios de los años 60 el proletariado revolucionario, encabezado por el Partido Comunista de China, denunció a los gobernantes rusos como socialistas de palabra e imperialistas de hecho —socialimperialistas—, representantes de la nueva burguesía que había usurpado el poder en la Unión Soviética y se encontraba en la disputa por un nuevo reparto del mundo junto con el imperialismo yanqui y europeo.
Como instrumento del socialimperialismo, los gobernantes cubanos fundaron la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina – OSPAAAL, también conocida como “Tricontinental”, cuyo programa nunca ha ido más allá de “alcanzar la independencia y soberanía nacional de nuestros pueblos [se entiende que la independencia del imperialismo yanqui, porque minimizan a los europeos como enemigos y no consideran como imperialistas a los rusos y chinos] y así contribuir a un mundo de paz y de digna humanidad”, como dijera por estos días su Secretario Ejecutivo Internacional con motivo del 49 aniversario de ese esperpento. Tal fue la razón por la cual a la fundación de esa organización en el 66 solo fueron invitados los partidos revisionistas y algunas organizaciones demócratas pequeñoburguesas y no los partidos marxistas leninistas de la época.
Pero además, los gobernantes cubanos terminaron sirviendo de perros de presa en distintos países donde los imperialistas rusos disputaban territorio a los yanquis: Cuba participó en varias guerras en Asia (Yemen y Siria) y en África (Angola, Etiopía, Congo, Zaire, Guinea-Bisáu, República Árabe Saharaui Democrática) y dando apoyo económico, logístico y político a los partidos revisionistas y a varios grupos guerrilleros de la pequeña burguesía de América Latina, que terminaron todos, o haciendo la paz con el imperialismo y los enemigos internos del pueblo, como lo hicieron las guerrillas de El Salvador y Guatemala y como lo están haciendo las guerrillas colombianas; o convertidos nuevamente en lacayos de los imperialistas yanquis después de conquistar el poder, como en el caso de los sandinistas en Nicaragua, dicho sea de paso, los sandinistas persiguieron, encarcelaron y asesinaron a los comunistas inmediatamente después de derrocar a Somoza en 1979, cuando estos denunciaron su traición a las promesas hechas a los obreros y campesinos.
Pero esta no es una desgraciada casualidad, como pueden argumentar los seguidores de Castro, sino el resultado inevitable de separar la lucha de la liberación nacional de la lucha de la clase obrera por el socialismo; de pretender convertir el antiimperialismo en un programa aparte; a esto era a lo que se referían Lenin y la Internacional Comunista, y a esto obedeció la polémica del dirigente comunista peruano José Carlos Mariátegui contra la confusión surgida alrededor de la Alianza Popular Revolucionaria Americana – APRA del Perú, en la segunda década del siglo pasado; como se sabe, el APRA, que en la época de Mariátegui decía ser antiimperialista, y al que algunos comunistas calificaron de Kuomintang latinoamericano, también es ahora un partido burgués proyanqui en el Perú.
Con disculpas al lector por lo extenso del texto, publicamos apartes de las tesis Sobre el Antimperialismo de Mariátegui a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Internacional Comunista) realizada en Montevideo en 1929:
“La divergencia fundamental entre los elementos que en el Perú aceptaron en principio el A.P.R.A. —como un plan de frente único, nunca como partido y ni siquiera como organización en marcha efectiva y los que fuera del Perú la definieron luego como un Kuo Min Tang latinoamericano, consiste en que los primeros permanecen fieles a la concepción económico-social revolucionaria del antimperialismo, mientras que los segundos explican así su posición: ‘Somos de izquierda (o socialistas) porque somos antimperialistas’. El antimperialismo resulta así elevado a la categoría de un programa, de una actitud política, de un movimiento que se basta a sí mismo y que conduce, espontáneamente, no sabemos en virtud de qué proceso, al socialismo, a la revolución social. Este concepto lleva a una desorbitada superestimación del movimiento antimperialista, a la exageración del mito de la lucha por la ‘segunda independencia’, al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas de una nueva emancipación.
[…]
El antimperialismo, para nosotros, no constituye ni puede constituir, por sí solo, un programa político, un movimiento de masas apto para la conquista del poder. El antimperialismo, admitido que pudiese movilizar al lado de las masas obreras y campesinas, a la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas (ya hemos negado terminantemente esta posibilidad) no anula el antagonismo entre las clases, no suprime su diferencia de intereses.
… El asalto del poder por el antimperialismo, como movimiento demagógico populista, si fuese posible, no representaría nunca la conquista del poder por las masas proletarias, por el socialismo. La revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo —peligroso por su confusionismo, por la demagogia—, en la pequeña burguesía afirmada en el poder, ganado mediante sus voces de orden.”
He ahí la razón más profunda de por qué los gobernantes cubanos ahora, luego de que los imperialistas rusos mostraron su verdadera cara, abren las puertas de la isla al capital financiero, a los grandes monopolios y compañías imperialistas de América, Europa y Asia, y por qué el interés de restablecer las relaciones con su antaño enemigo, el imperialismo estadounidense. He ahí en qué termina el nacionalismo como programa.

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

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*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. El régimen político cubano

Nota – Reproducimos a continuación el artículo “El Régimen Político Cubano”, tercero de la serie titulada “Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 424, de 15 de marzo de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO

Dando continuidad a esta serie, luego de analizar  El régimen económico cubano  (Revolución Obrera 422) y En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras (Revolución Obrera 421), publicamos ahora nuestros puntos sobre el régimen político de la isla:
III. EL RÉGIMEN POLÍTICO CUBANO
Así como en las relaciones sociales de producción, la revolución cubana sólo cambió la forma de la explotación capitalista, igual sucedió con el régimen político de dictadura burguesa. La dictadura de Fulgencio Batista fue reemplazada por la dictadura de los nuevos sectores de la burguesía, en particular por los dirigentes del Movimiento 26 de Julio, que dos años más adelante se unieron con el partido revisionista y pacifista cubano en el Partido Comunista de Cuba, un instrumento en las manos de los imperialistas rusos a través del cual ejercieron la dominación del pueblo cubano.
Los dirigentes cubanos, incluido Ernesto Guevara, tuvieron la posibilidad de deslindar campos con los nuevos zares, ya por aquella época desenmascarados como falsos socialistas y comunistas por el proletariado internacional, encabezado por los partidos de China y Albania, pero no lo hicieron. Tras el pretexto de defender la revolución de la inminente agresión imperialista yanqui, se cobijaron bajo el ala de los también imperialistas rusos.
Tal dependencia, no solo impidió el avance de la revolución en el terreno económico social (capitalismo de Estado disfrazado de socialismo), sino también determinó el carácter del Estado y el sistema de gobierno: la dictadura de una camarilla empotrada en un partido disfrazado de comunista y, más concretamente, la dictadura de los hermanos Castro y sus amigos.
La burocracia privilegiada, común a todos los Estados burgueses quedó incólume, solo cambiaron sus nombres; el ejército profesional permanente, común a todos los Estados burgueses, solo cambió las consignas. La separación del pueblo de la administración del Estado, común a todos los Estados burgueses, no solo se mantuvo sino fue agravado por cuanto los obreros y campesinos fueron privados incluso de la libertad burguesa de criticar a los gobernantes —en los años sesenta y por orientación de los imperialistas rusos, fueron creadas las “Unidades Militares de Ayuda a la Producción – UMAP” también llamados “campos de trabajo” a donde se enviaba a todos los críticos o disidentes, medida reaccionaria que los imperialistas y el trotskismo le achacan a un supuesto stalinismo. En Cuba, como en todos los países capitalistas, las masas se encuentran desarmadas e impotentes para elegir, destituir o remover a los funcionarios del Estado.
Los “Comités de Defensa de la Revolución – CDR”, organismos que se pueden considerar las únicas instituciones democráticas, en el sentido de que allí, por ser organizaciones de las barriadas, participan todos los habitantes y eligen delegados a la “Asamblea Nacional del Poder Popular”, no tienen ningún poder real y cumplen más bien una función policial y de control de la población.
Toda la experiencia del movimiento obrero confirma que la verdadera revolución proletaria no puede dejar en pie la máquina burocrático-militar burguesa: debe destruirla; debe crear un nuevo tipo de Estado sustituyendo el ejército profesional permanente por el pueblo en armas, reemplazando la burocracia estatal privilegiada y separada de la sociedad por organismos de las masas legislativos y ejecutivos al mismo tiempo, donde los funcionarios del Estado sean elegibles y removibles en cualquier momento, y sus salarios no sean superiores al del obrero común. Tal es el rasero por el cual puede medirse el alcance de toda verdadera revolución en cuanto al Estado.
Estos asuntos, sobre el nuevo tipo de Estado necesario para llevar a cabo la completa emancipación de los trabajadores, eran justamente, los problemas que discutía el Movimiento Comunista Internacional en el momento de la revolución cubana. El proletariado ya había sido derrotado en la URSS y era la nueva burguesía, socialista y comunista de palabra pero imperialista de hecho, quien había tomado las riendas de la sociedad y fue esa burguesía quien entró a regir los destinos de la isla en connivencia con los nuevos gobernantes.
Los gobernantes cubanos nunca han sido socialistas ni comunistas, su programa está reducido, al igual que las guerras de liberación nacional dirigidas por la burguesía y la pequeña burguesía, a conquistar la independencia respecto del imperialismo yanqui. Un programa nacionalista, utópico en la era del imperialismo, por cuanto independiente de la voluntad y de los deseos de los hombres, siempre terminará bajo la tutela de uno u otro poder imperialista. Esto estaba ya claro para el movimiento obrero desde la aparición del imperialismo como etapa superior y última del capitalismo: la liberación de los países oprimidos no es posible sin la transformación revolucionaria de la sociedad. Es decir, el problema colonial del imperialismo hace parte de la revolución proletaria mundial, la lucha de los pueblos por su liberación solo puede triunfar si está unida a la lucha del proletariado por la revolución socialista… pero este es el tema de la siguiente entrega.

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*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

Colombia: Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! – Editorial de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (mlm)

Nota –Reproducimos a continuación el Editorial “Al Respaldo Imperialista a la Farsa de la Paz: ¡Unir y Generalizar la Lucha, Preparar la Guerra Popular!” publicado en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 424, de 15 de Marzo de 2015:

EDITORIAL
AL RESPALDO IMPERIALISTA A LA FARSA DE PAZ:
¡UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA, PREPARAR LA GUERRA POPULAR!
En las últimas semanas el Gobierno y los imperialistas desplegaron una nueva ofensiva alrededor de las negociaciones de La Habana y la farsa de la paz: la delegación de las FARC se entrevistó con Kofi Annan, exsecretario general de la ONU; hizo lo propio con Bernard Aronson enviado especial del gobierno de Estados Unidos, para “acompañar” las negociaciones; fue enviada a Cuba una delegación de militares —compuesta de altos mandos de todas las fuerzas del Estado— que estudiará el cese al fuego y la dejación de las armas en una comisión conjunta con la guerrilla; en su visita a España el presidente Santos anunció estar dispuesto a no extraditar a los miembros de las FARC solicitados por Estados Unidos y, de remate, el domingo 8 de marzo se llevaron a cabo manifestaciones en las principales ciudades del país, utilizando el pretexto de una supuesta defensa de la vida, en la brega del Gobierno por comprometer al pueblo con la falsa paz y distraerlo de sus graves problemas.
Esta nueva ofensiva se presenta en momentos en que las clases dominantes y la guerrilla, discuten cómo evadir sus responsabilidades en los crímenes que han cometido contra el pueblo, en una ley de impunidad; un paso que necesita la aprobación de los imperialistas, también patrocinadores, promotores, financiadores, beneficiarios y ejecutores de la guerra reaccionaria. Una muestra de la injerencia directa de los imperialistas en el país, de la dependencia semicolonial consentida y aplaudida por la cúpula de las FARC.
No es extraño que los jefes de la guerrilla, considerados hasta hace poco como furibundos antiimperialistas, ahora saluden efusivamente “el anuncio oficial del secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, sobre la determinación de designar al señor Bernard Aronson como enviado especial de su país, para atender el proceso de paz que se adelanta entre el Gobierno colombiano y nuestra organización insurgente”. Así como no es gratuita tampoco su reverencia al representante del mayor Estado terrorista y asesino: “Agradecemos la confianza del Gobierno del presidente Barack Obama y su secretario Kerry en las posibilidades que, en medio de los obstáculos, tiene la búsqueda de la paz negociada en Colombia.”
Tales fueron las frases zalameras del comunicado de los negociadores de las FARC en La Habana, mientras en Colombia el Gobierno adoptaba las nuevas medidas de ajuste para congraciarse con los imperialistas y seguir garantizando las ganancias de los grandes capitalistas a cuenta del hambre y la miseria del pueblo, sobre quien descarga todo el peso de la crisis.
Frases y mensajes hipócritas de paz y de justicia social por parte de todos los responsables de la guerra contra el pueblo, mientras se aprueban y llevan a cabo los más macabros planes para esquilmar a los trabajadores, recortar aún más el presupuesto en el terreno social y aplastar la justa rebeldía de las masas. Todo ello con la complicidad de quienes se dicen amigos del pueblo, que tímidamente denuncian algunos hechos, pero frenan la lucha porque están comprometidos con la falsa paz del Gobierno que ayudaron a reelegir.
Frases de paz y hechos de guerra como los vividos en estas semanas por los corteros del Ingenio Risaralda en la Virginia, donde varios obreros resultaron heridos por la brutalidad del ESMAD, cuando ejercían el derecho a la huelga por aumento de salario, cese a la persecución y por contratación directa; o como atestiguan los indígenas en el Cauca, nuevamente perseguidos, criminalizados, capturados y judicializados, cuando hastiados del engaño gubernamental tomaron en sus manos la restitución de las tierras que les fueron usurpadas; o como quedó evidenciado en Canta Gallo, sur del Cesar, donde la asonada de los pobladores hizo sentir su rechazo al pésimo servicio de salud y la criminal actuación de la policía contra los manifestantes.
Una cosa dicen los discursos de los explotadores y sus encuestas pagadas, y otra distinta dicen los hechos de la guerra, donde los de arriba arremeten sin piedad contra el pueblo, pero éste a su vez se lanza a la lucha ante la insoportable situación. Nuevamente, por encima de la mentira refinada se impone la verdad de los burdos hechos: no puede haber paz entre ricos y pobres, entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos.
En los hechos, y contra las camarillas patronales de las centrales sindicales, los obreros se ven lanzados a la huelga y al combate por salarios, contratación directa y contra los despidos; en los hechos, las masas populares se ven obligadas a la toma de tierras, al bloqueo, a la asonada para frenar los abusos de los explotadores y mandatarios, pasando por encima de los dirigentes reformistas comprometidos con el gobierno dictatorial y terrorista.
Se pueden echar atrás las medidas de los explotadores porque se encuentran divididos y esa división aumentará como consecuencia de la agudización de la crisis económica; pero los trabajadores deben ir más allá de la lucha aislada y particular: se necesita generalizar los combates; se requieren nuevas formas de organización para unir y coordinar los nuevos enfrentamientos; la situación exige preparar y organizar una gran huelga política de masas, un paro nacional que conquiste las reivindicaciones inmediatas más sentidas del pueblo colombiano.
Un camino que exige separarse de los falsos amigos del pueblo, de los promotores de la conciliación, de los politiqueros y reformistas que sólo pretenden utilizar la lucha de los pobres para el trapicheo politiquero en el establo parlamentario y para las elecciones de octubre próximo. Un camino que exige luchar por conquistar la independencia de clase de las organizaciones sindicales respecto a las camarillas patronales de las centrales sindicales, marchando a la organización de nuevas federaciones sindicales como parte de una nueva Central Sindical Revolucionaria.
Un camino que los obreros y campesinos ya vienen recorriendo pero deben hacerlo consciente para frenar la arremetida de los explotadores y para acumular a su vez las fuerzas para nuevos y más grandes combates, por abolir las causas de sus padecimientos y miserias, para alcanzar la verdadera paz.
Los obreros y los campesinos que de verdad quieren la paz, los activistas y dirigentes honrados que desean la verdadera justicia social, deben prepararse para la guerra. Sí, la única paz posible para el pueblo es la que vendrá después del triunfo de la revolución socialista; con el éxito de la Guerra Popular, con la victoria de la insurrección armada que destruirá el viejo poder de los capitalistas, echará del país a los imperialistas saqueadores, acabará con los privilegios de los ricos holgazanes y abolirá su derecho de explotar a los trabajadores. La paz para el pueblo solo será posible cuando no exista la explotación del hombre por el hombre y la fuente más profunda de todas las guerras: la propiedad privada sobre los grandes medios de producción.
Comité Ejecutivo – Unión Obrera Comunista (mlm)

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera  órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. El régimen económico cubano. (21 de Febrero 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Cuba: diplomacia burguesa, negocios y mentiras (7 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

 

Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. El régimen económico cubano – Artículo de “Revolución Obrera”, órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia

 

Nota – Reproducimos a continuación el artículo “El Régimen Económico Cubano”, segundo de la serie titulada “El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 422, de 21 de Febrero de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO
En el número anterior (ver En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras) planteamos que detrás de la diplomacia burguesa de las negociaciones entre los gobiernos de Cuba y Estados Unidos, de los discursos y las mentiras se encontraban los negocios de las clases dominantes de los dos países; vimos la necesidad de que el proletariado revolucionario volviera a pronunciarse sobre el socialismo ficción con que se encubre el capitalismo verdadero de la isla y sobre varios asuntos que diferencian el socialismo y el capitalismo, al proletariado de la burguesía. Cumpliendo esa promesa, le damos continuidad a esta columna.
II. El Régimen Económico Cubano
Se dice y se acepta en general que en Cuba existe socialismo, así como que sus gobernantes son comunistas. Incluso por parte de la pequeña burguesía y de los grupos oportunistas se toma la isla como ejemplo a seguir por los pueblos. Nada más lejos de la verdad: en Cuba no ha existido socialismo, ni sus mandatarios son comunistas y su ejemplo es una vergüenza para los pueblos.
El socialismo es un régimen económico social que tiene unas características especiales que son contrarias y antagónicas a las relaciones capitalistas. Lo característico del capitalismo es la producción de mercancías sobre la base de la explotación asalariada; un sistema social donde el carácter social de la producción se enfrenta al carácter privado de la apropiación y reina la anarquía de la producción; donde el trabajo social del proletariado es apropiado privadamente por la burguesía. El socialismo, por el contrario pone en concordancia el carácter social de la producción que ya tiene el capitalismo, con el carácter social de la apropiación; donde los medios de producción no son solamente estatizados, sino puestos en manos de los trabajadores para que éstos dirijan la producción; la producción puede planificarse acabando no solo con la anarquía que caracteriza el capitalismo, sino además, rompiendo con la dependencia extranjera y superando la contradicción entre el campo y la ciudad al poner la agricultura como base y la industria como el factor dirigente.
En el caso de Cuba, antes del triunfo de la revolución que llevó al poder a los Castro, la explotación capitalista coexistía con la explotación de los campesinos por los grandes terratenientes y todo el país sufría la explotación y opresión semicolonial del imperialismo, principalmente el estadounidense. Era un país fundamentalmente productor y exportador de caña de azúcar, famoso por la producción de tabaco y la exportación de los habanos, de uso casi exclusivo de los grandes ricachones de todos los países; igualmente era conocido por el ron y por ser un paraíso tropical donde los magnates del mundo iban a gastar sus dólares en los casinos, bares, hoteles y prostíbulos.
La revolución que llevó al poder al Movimiento 26 de Julio en 1959, no cambió mucho, a pesar de que sus dirigentes se volvieron comunistas de la noche a la mañana y le llamaron a su revolución: socialista.
El hecho es que Cuba, independizada de Estados Unidos, quedó bajo la dominación del socialimperialismo ruso. Siguió siendo monocultivadora y exportadora de caña de azúcar, y su industria y tecnología quedaron dependiendo de los nuevos zares, quienes garantizaban la mayoría de los productos que no se daban en la isla y subsidiaban gran parte del gasto social. La caída del imperio ruso en 1989, puso al descubierto la dependencia sobreviniendo una profunda crisis económica y social. Con toda razón puede decirse que en la Cuba de 1959 hasta 1990 no existió socialismo, sino capitalismo monopolista de Estado al igual que el existente en Rusia.
Los gobernantes, ante un posible levantamiento popular ocasionado por la crisis, abrieron la isla a la inversión extranjera en los años 90, canalizándola sobre todo para el turismo, que pasó a convertirse en la principal fuente de ingresos sustituyendo la caña en esa década.
Hoy, después de más de 50 años de la revolución, Cuba depende del turismo, la caña de azúcar, los habanos, el café, el cacao y la exportación de algunos minerales. Han vuelto a establecerse grandes hoteles de lujo; aún cuando no existen casinos y la prostitución abierta y de carácter privado fue abolida con la revolución, ahora se practica de forma disimulada; no hay prostitutas, las llaman jineteras, solo una parte de ellas recibe dinero en efectivo (divisa llaman en la isla a los dólares), las demás venden su cuerpo a cambio de ropas, cosméticos y artículos de difícil acceso para el cubano común, comprados por sus clientes en los grandes supermercados y almacenes de lujo y a los que solo unos cuantos cubanos tienen acceso porque allí se paga en dólares también. Oficialmente no hay desempleados, sin embargo los llamados inventores son una capa creciente de personas dedicadas a inventar (rebuscarse se le dice en Colombia) la forma de ganarse la vida o completar el salario. Existe además un poderoso mercado negro manejado por los funcionarios estatales, la mayoría miembros del partido de gobierno, quienes trafican con artículos de primera necesidad como huevos y carne de res, viviendas, gasolina, jabón de baño, crema dental; entre otros artículos robados al Estado.
Tanto el tráfico ilegal de armas y marfil, así como el narcotráfico, han sido otras formas de ingreso de divisas a la isla, todos esos negocios oscuros y secretos han sido amparados por el Estado; un caso que llamó la atención mundial fue el de los altos militares juzgados por corrupción y narcotráfico entre 1989 y 1991, caso en el cual pagaron con su vida ilustres militares de carrera como Antonio de la Guardia, Amado Padrón, Martínez Valdés y el histórico general Arnaldo Ochoa, chivos expiatorios del régimen cuando ya no le fue posible seguir ocultando el negocio que el gobierno ejercía desde los años setenta, como atestigua Jorge Masetti en el libro El Furor y el Delirio (itinerario de un hijo de la revolución cubana); Masetti fue agente internacional del gobierno cubano en operaciones militares y comerciales secretas y es hijo del periodista argentino Ricardo Masetti fundador de la agencia Prensa Latina quien murió en la aventura guerrillerista en Salta al norte de Argentina en 1964.
Algunos compañeros, engañados por las apariencias, creen que los innegables progresos que alcanzó la isla en cuanto a la salud, la educación y la vivienda hasta finales del siglo pasado eran muestras de los avances del socialismo, cuando en realidad solo obedecían a la necesidad de apaciguar la lucha de clases y el inconformismo social. La mejora en las condiciones de vida de las masas no es sinónimo de socialismo, como puede constatarse en los países imperialistas, donde también la burguesía y como parte de la propaganda anticomunista, otorgó hasta los años 90 algunos beneficios sociales a sus trabajadores, mostrando que en el capitalismo también se podía vivir bien sin necesidad de revolución.
En los últimos años, como una forma de paliar la crisis y el escaso crecimiento de la economía, los gobernantes cubanos han abierto aún más sus puertas a la inversión extranjera en todos los ámbitos, incluida la extracción de níquel, petróleo, cobalto y otros minerales.
La llamada Zona Especial de Desarrollo de Mariel, un área de más de 450 kilómetros cuadros, es una zona franca —como se les llama en Colombia a las zonas en donde los imperialistas invierten libres de impuestos y sin someterse a la legislación del país—, considerada por los gobernantes el principal centro de atracción de inversiones extranjeras para la industria.
Hoy, China es uno de los más importantes socios de los gobernantes cubanos, junto con Venezuela, España, Canadá, Países Bajos, Brasil, México, Italia, Francia, Alemania, Argelia, Rusia y Vietnam, que se destacan entre los más de 46 países que tienen inversiones y operaciones en más de 400 empresas en la isla.
A esto se suma el auge del llamado “empleo por cuenta propia” autorizado por el gobierno y la entrega gratuita de tierras en usufructo a individuos. Una forma de legalizar y formalizar el mercado negro, así como de liberar al Estado de obligaciones sociales generalizando las relaciones abiertamente capitalistas.
A todo esto le llaman los gobernantes cubanos “actualizar el Modelo Económico y Social”, un eufemismo para decir que su plan es sustituir por completo el capitalismo monopolista de Estado por el capitalismo salvaje, incluyendo los recortes sociales que garantizaban la vivienda y la alimentación básica de todos los habitantes, en palabras de Raúl Castro: “en aras de incrementar la eficiencia y la productividad del trabajo, de modo que se puedan garantizar con estabilidad niveles de producción y oferta de los productos y servicios básicos a precios no subsidiados y a la vez accesibles a todos los ciudadanos”. (subrayado nuestro, Informe al VI Congreso, 17 abril 2011)
Como puede observarse, en el socialismo ficción de Cuba los medios de producción han estado en manos de la burguesía empotrada en el Estado y en usufructo exclusivo suyo, acumulando las ganancias en la burocracia, de igual forma que la burguesía en Rusia, luego de la derrota de los obreros, posterior a la muerte de Stalin en 1956. Los trabajadores jamás han tenido el control sobre los medios de producción, ni han participado en la planificación económica; la producción ha obedecido a la lógica de la ganancia, de los imperialistas rusos primero, y ahora además, a la de los imperialistas americanos, europeos y asiáticos, así como a los intereses de los capitalistas de otros países. Cuba no ha dejado de ser un paraíso para los explotadores.
Una cosa más, el bloqueo, que ha servido de caballito de batalla para justificar la entrega de la isla a los imperialistas rusos, no deja de ser una excusa ramplona. De hecho, el bloqueo impuesto por Estados Unidos sirvió a los imperialistas rusos para adquirir el dominio absoluto sobre la isla y ubicarla en su esfera de influencia como proveedora de caña de azúcar y receptora de sus mercancías, incluida mucha de su maquinaria en desuso; impedir el desarrollo de una industria básica e independiente y frenar cualquier intento de autosuficiencia y autoabastecimiento. Condición que aceptaron los mandatarios cubanos desde el principio mismo creyendo que los imperialistas rusos los estaban protegiendo de los yanquis. Las calamidades de la isla y su escaso desarrollo no obedecen al bloqueo, sino a su dependencia semicolonial del imperialismo ruso.
Pero esto no es todo, el bloqueo es un sofisma para ocultar no solo el compromiso de los gobernantes cubanos con el imperialismo ruso, sino su propia incapacidad para dirigir la sociedad. A pesar del bloqueo, Cuba siempre ha sostenido relaciones con otros países y ha tenido la posibilidad de liberarse de la dependencia imperialista pero su burguesía nunca ha estado interesado en ello.
El bloqueo impuesto por Estados Unidos a la isla sirvió además a los imperialistas rusos y a los gobernantes cubanos para mantener una vasta propaganda antiimperialista yanqui a quien siempre han culpado de las desgracias del pueblo cubano y éste así lo ha creído.
Hoy los Castro siguen utilizando el trillado argumento del bloqueo mostrándose muy dignos y poniendo su levantamiento como condición para normalizar las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, cuando desde hace ya muchos años, el tal bloqueo dejó de existir: “En 2013 Cuba sostuvo relaciones comerciales con más de 160 países.” Según la Guía del Inversionista 2014 publicada en la página de Granma, órgano central del partido revisionista cubano.
Finalmente, quisiéramos incluir algunas de las conclusiones de Jorge Masetti de quien dirán los furibundos castristas que renegó de los gobernantes de la isla porque fusilaron a su suegro, Antonio de la Guardia, y seguramente el hecho influyó en la historia que relata, mas es incontrovertible que cada hecho narrado en su libro tiene comprobación empírica, entre otras, porque es la historia de su vida. Y lo más aleccionador es que desde esa época, finales de los años noventa, denunciaba lo que años más tarde todo el mundo reconoce:
“…no deja de ser doloroso constatar que Cuba, que se enorgullecía de haber erradicado la prostitución, hoy la practica masivamente. Los nuevos aliados de Fidel Castro son los capitales internacionales, a los que trata de seducir a toda costa; poco importa el origen del capital, ni como explotan y dejan sin trabajo a los obreros de sus países de origen.
Antes, profesar una religión en Cuba era un obstáculo que impedía el acceso a la universidad, hoy el Papa se ha convertido en el interlocutor privilegiado de Fidel.
Los jerarcas militares cubanos se han transformado en empresarios prósperos.
Hoy Cuba es un país destruido, una sociedad humillada. Al cubano que no recibe dólares del exterior no le queda otra opción que prostituirse. El dólar se ha convertido en la preocupación prioritaria, tanto del ciudadano común como del gobierno.”
(Continuará)

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

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*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

 

¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? – Artículo de “Revolución Obrera” órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia


Nota – Reproducimos a continuación el artículo “¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve?” publicado en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 422, de 21 de Febrero de 2015:
¿LA PACIFICACIÓN PROPUESTA POR LAS FARC A QUIEN SIRVE?
Los comunistas revolucionarios sustentan que la clase obrera solo puede llegar a obtener su liberación, si en el transcurso de su lucha conserva su completa independencia ideológica y política de las clases dominantes, de sus partidos y de su Estado. Las organizaciones políticas de la pequeña burguesía como las Farc no lo consideran así, y por esto no tienen problema en ir a la cola de los intereses del gobierno de turno.
Lo que hacen los jefes guerrilleros es una muestra de lo anterior. En lugar de declararle la guerra a un gobierno tan infame y terrorista como el de Santos, le ayudan a mantenerse, mejor que los mismos partidos burgueses; están dispuestos a favorecer tanto los negocios capitalistas, que piden democratizar las inversiones en la tierra, y están lejos de expropiar a los monopolios imperialistas o siquiera desconocer los tratados semicoloniales con ellos. Le dan salida a la crisis económica del sistema, permitiendo la superexplotadora agroindustria y la depredadora explotación minera, cuando ser revolucionario exige oponerse a estos devastadores proyectos.
Actualmente se discute la participación en política en un Estado que está podrido, de la remodelación de la “fuerza pública”, cuando ésta es el pilar central de la dictadura de los capitalistas que ha dejado millones de desplazados y cientos de miles de obreros y campesinos asesinados. Hay que acabar con este instrumento inservible para los intereses del pueblo, porque es un parásito adherido al cuerpo de la sociedad, costoso, asesino y podrido hasta los tuétanos.
En su comunicado de prensa No 48 emitido desde La Habana el 7 de febrero del presente año, la Delegación de Paz de las Farc propone las garantías para la pacificación del país. Así llaman a la desmilitarización de la sociedad. ¡Qué falsedad!, cuando en los hechos respaldan al gobierno que encabeza el Estado y que continúa adquiriendo armamento de punta para destinarlo a la matanza; piden reformar las Fuerzas Militares y de Policía, incluyendo los servicios de inteligencia del Estado, cuando está comprobado que toda esta institución está destinada de arriba a abajo, a garantizar que los ricos sean más ricos y los pobres más pobres; que los expropiadores acumulen más capital y los desposeídos sean obligados con la fuerza de la bayoneta, a aceptar su condición de esclavos asalariados.
La guerra existe desde la aparición de la propiedad privada y las clases. Es la forma más alta de lucha por resolver las contradicciones entre clases. 2) En Colombia, desde tiempos inmemoriales, las fuerzas del pueblo han sido las protagonistas en muchos levantamientos (de indígenas, negros, campesinos), y a finales del siglo XIX, unidas a la lucha revolucionaria de la clase obrera, hicieron estremecer las fuerzas de los opresores. Pero hoy se proclama que se acaben las guerras sin abolir la propiedad privada y las diferencias de clases; se pide a los obreros y campesinos que acepten el putrefacto Estado actual y desechen la idea de destruirlo con la Guerra Popular. Los medios burgueses y pequeñoburgueses, hablan de que las armas son un recurso infructuoso para luchar contra la burguesía, porque las Farc van a terminar como otras organizaciones guerrilleras, sin tomarse el poder político por esa vía, cuando en realidad, quieren ocultar que no hay otra forma de derrocar a los explotadores en el poder, que mediante la violencia revolucionaria.
En lugar de la dictadura del proletariado, que es la más amplia forma de democracia conocida por la humanidad, donde la inmensa mayoría trabajadora, oprime a la ínfima minoría de expropiadores, los jefes de las Farc piden reconocimiento y regulación de las contradicciones de clase bajo el capitalismo, así como garantía y protección de los hipócritas derechos humanos que legitiman la explotación y no hacen nada para detener la incesante opresión sobre los desposeídos.
El proletariado es la clase llamada a cumplir la misión histórica de derrocar todo el poder del capital en Colombia. La pequeña burguesía no lo puede hacer, porque si bien su aspiración es la libertad y en este sentido es aliada al proletariado, también pretende vivir de la explotación asalariada, poniéndose de hecho a la cola de los intereses de la burguesía.
Lo anterior explica por qué los jefes de las Farc, llaman a incluir a los reinsertados en las fuerzas represivas del Estado, para reforzar el poder del capital, afinar en la represión contra los luchadores y garantizar que todo siga igual o peor para los pobres del campo. Justifica por qué dichos personajes comparten con los santistas que una burguesa Asamblea Nacional Constituyente legitime su acuerdo de paz, en lugar de reivindicar una lucha a muerte contra toda forma de opresión política de las clases dominantes.
Los objetivos del movimiento obrero son su liberación como clase y la y la abolición de toda forma de opresión y explotación. Las Farc no son ni han sido una organización de la clase obrera, por esto no se proponen acabar de raíz con la maquinaria estatal diseñada para que unos pocos zánganos explotadores opriman y exploten a la mayoría trabajadora. Por esta razón, las FARC tomaron la línea de usar la lucha armada como medio para presionar el acuerdo con los enemigos del pueblo, no para derrocar su poder. En esta sociedad, el Estado burgués es un instrumento de la explotación capitalista, es la organización de la dictadura de clase de los capitalistas, es la máquina del poder de los explotadores, es la fuerza organizada de los opresores, cuyo soporte principal son las fuerzas armadas que ejercen sobre el pueblo la violencia reaccionaria. Reformar el Estado, y reestructurar sus bases militares para que sirvan a la sociedad, es un engaño para la clase obrera, y refleja la esperanza que tienen en seguir viviendo bajo este infierno de la explotación capitalista.

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