J. Stalin: “Los cuadros medios deciden el resultado de nuestra causa.” (7 de Noviembre de 1937)


El que fuera Secretario General de la Internacional Comunista, Jorge Dimitrov, en las anotaciones correspondientes al 7 de Noviembre de 1937 en su Diario*, señala que en el transcurso de un almuerzo celebrado después del desfile y la manifestación conmemorativas del XX Aniversario de la Revolución de Octubre, y en el que participaron, además del propio Dimitrov, dirigentes soviéticos como el camarada José Stalin, Voroshílov, Molotov, Kaganóvich y Mikoian, tras varios brindis durante el mismo, Stalin hizo también un brindis donde, entre otras cosas, afirmó:

(…)
Stalin: Aún no he acabado con mi brindis. Se habla mucho de los grandes líderes. Pero ninguna causa triunfará si no se dan las condiciones para ello. Y la cuestión principal aquí son los cuadros medios -del Partido, económicos, militares. Ellos son los que eligen al líder, les explican a las masas nuestras posiciones y garantizan el éxito de nuestra causa. No intentan trepar; ni siquiera nos damos cuenta que están.
Dimitrov: Y por aquel que les inspira, el que les muestra el camino y les dirige. ¡Por el camarada Stalin!
Stalin: No, no. Lo más importante son esos cuadros medios. Los generales no pueden hacer nada sin un buen cuerpo de oficiales. ¿Por qué hemos vencido a Trotski y a los demás? Trotski, como sabemos, era el hombre más popular en nuestro país después de Lenin. También eran populares Bujarin, Zinóviev, Rykov y Tomski, Entonces, a nosotros apenas se nos conocía. A mí, a Mólotov, a Voroshilov, a Kalinin. En la época de Lenin nosotros éramos trabajadores sobre el terreno, sus compañeros. Pero los cuadros medios nos apoyaron, explicaron nuestras posiciones a las masas. Mientras tanto, Trotski ignoró por completo a esos cuadros…
Dimitrov: …Y porque después de Lenin, tú nos mostraste el auténtico camino y llevaste a cabo su causa de manera firme y sabia. Después de todo, ha habido casos en la historia donde los sucesores han arruinado las causas de sus predecesores.
Voroshílov y Molotov: ¡Dimitrov quiere proponer un brindis!
Dimitrov: No hay nada que pueda añadir a lo que el Camarada Stalin ha dicho sobre una lucha implacable contra los enemigos y sobre el significado de los cuadros medios. Esto se tendrá en cuenta en el Partido, y yo mismo haré todo lo que esté en mi poder para asegurar que esto se tenga en cuenta también en las filas de la Internacional Comunista. Pero debo decir que no sólo es mi profunda convicción, sino que experimenté yo mismo en prisión, bajo las condiciones más duras, qué extremadamente buena fortuna es para la revolución socialista y para el proletariado internacional que, después de Lenin, el Camarada Stalin haya continuado su causa con tal firmeza y genialidad, a través de cada momento crucial agudo, y ha asegurado la victoria de nuestra causa. ¡No puede hablarse de Lenin sin ligarlo a Stalin! (¡todos alzan sus copas!)
Stalin: Respeto mucho al Camarada Dimitrov. Somos amigos y permanecemos siendo amigos. Pero debo discrepar de él. Incluso se ha expresado aquí de una forma no marxista. Lo que la victoria de la causa exige son las condiciones correctas, y luego siempre se encontrará a los líderes. Simplemente no es suficiente señalar el camino correcto. Después de todo, el partido inglés cuenta con lo que nosotros consideramos la política correcta, pero no puede conseguir nada porque los cuadros medios están del lado de los laboristas. El partido francés está desarrollando la política correcta, pero el Partido Socialista es, no obstante, muy fuerte. La cuestión fundamental son los cuadros medios. Esto debe señalarse, y nunca debe olvidarse, que bajo idénticas condiciones, los cuadros medios deciden el resultado de nuestra causa.
(…)
—–
(*) The Diary of Georgi Dimitrov (1933-1949) Yale University Press, 2003, págs. 65 – 67. Traducción al español de Gran Marcha Hacia el Comunismo.


Otros textos del Camarada José Stalin en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*A todos los obreros del Cáucaso. Claro resultado de tres meses de lucha (1905)

*El problema de los combates de clase del proletariado (1928)

*Ligar los intereses cotidianos del proletariado con los intereses básicos de la revolución proletaria

*Discurso de la Victoria (Moscú, 9 de Mayo de 1945)

*Carta de J. Stalin al Presidente Mao Tsetung (2 de Septiembre 1951)

*Lenin y Stalin acerca de la crisis revolucionaria

1º de Mayo 2015 – Mensaje al proletariado y al pueblo colombiano de la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia


Nota –Reproducimos a continuación el mensaje al proletariado y al pueblo colombiano que con ocasión del próximo 1º de Mayo Día Internacional de la Clase Obrera ha realizado la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia:

Primero de Mayo 2015
Mensaje al proletariado y al pueblo colombiano
¡EL IMPERIALISMO AGONIZA!
¡SE NECESITA EL PARTIDO Y LA REVOLUCIÓN PARA SEPULTARLO!
Hace 129 años grandes gestas de la clase obrera en Chicago dieron origen a la conmemoración del Primero de Mayo. Desde entonces, la lucha obrera en repudio a las deplorables condiciones de explotación y contra el reino de la esclavitud asalariada, afirmó su carácter internacional. En este Primero de Mayo salen una vez más los trabajadores por todo el mundo recordando a los mártires condenados por la infamia capitalista y siguiendo su ejemplo de lucha y valentía.
Hoy, como en 1886, siguen siendo terribles las condiciones de explotación; solo que la trituradora producción capitalista ha hecho del globo terráqueo una gran fábrica, se ha repartido no solo los territorios y saqueado los recursos naturales del planeta, sino que se disputa a los obreros mismos, pues es la fuerza laboral de miles de millones de personas, la que produce la plusvalía para unos cuantos parásitos que se apropian de todo. Pero a despecho de los tiburones capitalistas, la crisis económica vierte sus consecuencias devastadoras, incentiva más el odio de los oprimidos y explotados y exacerba todos los antagonismos sociales.
Aunque las entidades imperialistas como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico – OCDE, el Fondo Monetario Internacional – FMI y demás, ordenen medidas contra los trabajadores, y los gobiernos refuercen el militarismo y respondan con garrote y bala a cualquier manifestación, el antagonismo entre explotados y explotadores se extiende y profundiza por todo el mundo. El capitalismo imperialista es una bestia herida y desesperada en su agonía, que succiona el sudor y sangre de los trabajadores del campo y la ciudad para acrecentar las ganancias que la mantienen con vida. Es un sistema reaccionario donde unos cuantos países imperialistas azuzan la guerra contra los pueblos, naciones y países oprimidos, agreden y pisotean países enteros, disputan la ocupación de sus territorios, saquean sus riquezas naturales y materias primas, superexplotan la fuerza de trabajo y dejan a su paso pauperismo, guerra, desolación y muerte.
Mientras exista el capitalismo no cesará la estrangulación de la sociedad ni la destrucción de la naturaleza. Hoy más que nunca, las desastrosas consecuencias del avanzado estado de descomposición del capitalismo imperialista, hacen necesaria la Revolución Proletaria Mundial que derroque todo el poder político y económico de los capitalistas para suprimir de raíz los males causados a la sociedad, colocando su dirección en manos de los obreros que, en alianza con los campesinos, son los únicos capaces de reponerla de las lacras heredadas del capitalismo, de hacer avanzar a la humanidad pasos insospechados en su bienestar y en el dominio de la naturaleza sin destruirla, como ya lo comprobó la experiencia del socialismo en Rusia y China en el siglo pasado. Ante la dominación, la catástrofe y el caos mundial generado por el imperialismo, a los obreros y pueblos del mundo no les queda otro camino que la revolución.
Al proletariado le corresponde el papel histórico de empujar a la tumba al capitalismo imperialista; su contradicción mundial con la burguesía es hoy la fuerza más poderosa que impulsa el movimiento de la sociedad, y la que más favorece el avance de la Revolución Proletaria Mundial, a cuya cabeza marcha la Guerra Popular en países como la India, donde la violencia revolucionaria de las masas se propone destruir el Estado reaccionario e instaurar sobre sus ruinas un nuevo Estado de obreros y campesinos armados, que expropie a los expropiadores, devolviendo a toda sociedad la apropiación de lo que produce.
Sin embargo, en el camino de la Revolución Proletaria Mundial se atraviesa como vaca muerta el oportunismo (falso comunismo) que con su política pacifista y conciliadora con los enemigos, es el principal auxilio que tienen los explotadores para sofocar la rebeldía de los trabajadores y el desarrollo de la lucha revolucionaria de los pueblos. El oportunismo es el destacamento político de la burguesía en el seno del movimiento obrero, que es necesario aislar en la dirección de las luchas, denunciarlo en su compromiso con el sistema de explotación y la dictadura de las clases dominantes. Su apoyo a la paz de los ricos, su complicidad con las medidas anti crisis, su defensa de la explotación asalariada y las instituciones que la salvaguardan, confirman en los hechos y en esencia, que sus jefes están del mismo lado del imperialismo y las clases reaccionarias. ¡El imperialismo es un tigre de papel! ¡El oportunismo es un tumor maligno que hay que extirpar del movimiento obrero!
El Movimiento Comunista Internacional, fuerza sin la cual la Revolución Proletaria Mundial no puede ser consciente y llegar a su triunfo, se encuentra sumido en una gran confusión y dispersión, que lo limitan para organizar y dirigir las poderosas fuerzas sociales de la revolución. Ésta es la gran desventaja del progreso actual de la sociedad hacia su emancipación. La clase obrera, la más consecuente y revolucionaria de todas las clases, solo puede proclamar su completa independencia ante los otros partidos y demás clases, y ponerse al frente de la rebelión de los oprimidos y explotados contra el sistema, organizándose como Partido político en cada país y en una nueva Internacional Comunista. ¡Se necesita superar la crisis del Movimiento Comunista avanzando a una nueva Internacional, firme en los principios y revolucionaria hasta el fin!
En Colombia se siente con rigor el peso de la crisis. Los imperialistas en alianza con la burguesía y los terratenientes, mientras hablan de paz y negocian en La Habana con las FARC, intensifican la superexplotación de los obreros, los despidos masivos, la legalización del despojo a los pobres del campo, el saqueo y destrucción de los recursos naturales, agigantando la crisis social y la rebelión de los trabajadores. A los bajos salarios, los nuevos impuestos, el recorte de beneficios sociales, las privatizaciones, la ruina y la amenaza del hambre y la miseria, responden los pobres de la ciudad y el campo con manifestaciones, bloqueo de vías, tomas de tierras y de fábricas. Pero el Estado de los ricos lanza una infame arremetida y generaliza el trato militar a quienes no se resignan a cargar sobre sus espaldas el peso de la crisis. ¡Los capitalistas hablan de paz, mientras arremeten con la violencia del Estado y del hambre contra el pueblo!
Ante el ascenso de la lucha de las masas, cuyos combates son cada vez más radicales y unidos, alentados por el trato militar que les da el régimen, los comunistas deben tomar la iniciativa para organizar y dirigir la confrontación inmediata, así como para llevar la conciencia socialista sobre la necesidad de la revolución proletaria. ¡Hay que unir y generalizar la lucha revolucionaria de los pobres contra los ricos y su Estado!
Y si la paz burguesa entre guerrillas y Gobierno no tiene el respaldo del pueblo, le corresponde a los comunistas hacer consciente, tanto la respuesta espontánea de las masas a la violencia reaccionaria del Estado, como la denuncia al reformismo y al oportunismo que ayudaron a reelegir al tirano Santos y están comprometidos con la política imperialista de la pacificación de clases. ¡La paz de los ricos, es guerra contra el pueblo! ¡Abajo la paz entre clases! ¡Si el pueblo quiere paz, debe derrocar el poder de los explotadores con la Guerra Popular!
En cuanto a los desplazados, la política de restitución de tierras resultó ser una farsa, una ley que legaliza el despojo y entrega las tierras usurpadas a las empresas imperialistas mineras y petroleras, a los capitalistas como el Grupo Empresarial Antioqueño, y hasta a lagartos como el Magistrado Pretelt. El desplazamiento de los pobres del campo no termina y el asesinato a sus dirigentes es sistemático. El Gobierno de Santos, al servicio de los explotadores nativos y extranjeros, clava sus garras sobre el pueblo colombiano, a la vez que generaliza la represión y la mano dura del terrorismo de Estado contra las víctimas de la guerra reaccionaria.
Contra la política del sindicalismo burgués alcahueta de los despidos y el pisoteo del derecho de organización y de huelga, avanza la reestructuración del movimiento sindical en defensa de la independencia de clase; que en lo inmediato debe unir los esfuerzos, que ya hacen los obreros espontáneamente, agrupándolos en Federaciones con miras a una Central Sindical Revolucionaria, y potenciar su lucha directa y masiva para frenar a los capitalistas en su ímpetu superexplotador, y preparar obreros para la revolución. ¡Viva la Reestructuración del Movimiento Sindical! ¡Adelante con la organización independiente y revolucionaria del movimiento sindical!
Los comunistas deben denunciar las ilusiones que siembran los jefes de los partidos oportunistas y los jefes vendeobreros de las centrales sindicales en las instituciones del Estado al servicio de los ricos. La clase obrera no puede aspirar a tomar posesión de una maquinaria hecha para oprimir y explotar a la mayoría, como lo es el Estado capitalista. ¡Se necesita destruir esa máquina de opresión para sustituirla por el Estado de los obreros y campesinos armados! La corrupción no es un hecho aislado de algunas “manzanas podridas”; es una característica de todas las instituciones del Estado capitalista, a tal extremo que los magistrados de las altas Cortes, en cuyas manos está la balanza de la “sagrada” justicia burguesa, están corrompidos hasta los tuétanos por el poder del capital; ejercen como representantes de los expropiadores, y ellos mismos son beneficiarios y artífices directos de la guerra contra el pueblo. ¡Abajo el podrido Estado burgués! ¡Viva el futuro Estado de obreros y campesinos!
La situación objetiva es excelente para la revolución. El descontento general, la impaciencia de las masas, la indignación de los oprimidos, la rebeldía de los trabajadores en todos los países, urgen construir una nueva Internacional Comunista como Partido político mundial del proletariado y apremian la construcción del Partido de la clase obrera en cada país para desencadenar la debacle de los reaccionarios. La unidad internacional de los comunistas implica consolidar el triunfo sobre el revisionismo y el centrismo delimitando campos en una Línea General que siente las bases para un nuevo gran reagrupamiento. En Colombia, la construcción del Partido exige profundizar la vinculación consciente y organizada a las masas para quebrarle el espinazo a la impotencia política de los comunistas y avanzar hacia el triunfo de la Revolución Socialista, la destrucción del Estado reaccionario e instauración del nuevo Estado de Dictadura del Proletariado que suprimirá para siempre la explotación del hombre por el hombre.
La Unión Obrera Comunista (marxista leninista maoísta) tiene un Programa para la Revolución en Colombia, que expone abierta y claramente cuáles son sus fuerzas, medios y objetivos para concretarla; y trabaja por construir un auténtico Partido político de la clase obrera, por avanzar hacia su Congreso, donde el proletariado vuelva a expresarse como clase para sí, independiente, revolucionaria y de vanguardia. Tal Partido es el dispositivo estratégico principal, indispensable para canalizar, organizar y dirigir toda la lucha de clases hacia el derrocamiento del poder político estatal de los explotadores, y las condiciones son magníficas para construirlo con profundas raíces en las masas y principalmente en el proletariado fabril. Este propósito impone a los comunistas, obreros avanzados e intelectuales revolucionarios, continuar enseñando a las masas a distinguir a sus verdaderos amigos y enemigos, a comprender que el reformismo y el oportunismo están del mismo lado de los explotadores y opresores, llámense santistas o uribistas. Los comunistas invitan a las bases engañadas de los partidos politiqueros y reformistas a romper decididamente con ellos y fortalecer las filas revolucionarias.
En las manifestaciones de este Primero de Mayo, los obreros del mundo rinden homenaje a los mártires de Chicago enarbolando las banderas internacionalistas y revolucionarias. Los trabajadores en Colombia también cumplen con honor su compromiso levantando sus puños y lanzando su grito de combate: ¡El imperialismo agoniza! ¡Se necesita el Partido y la revolución para sepultarlo!
Unión Obrera Comunista (marxista leninista maoísta)
Primero de Mayo de 2015

De la Unión Obrera Comunista (mlm) de Colombia y editoriales y artículos de su órgano Revolución Obrera Obrera disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Murió Eduardo Galeano: La democracia pequeñoburguesa llora su partida (23 de Abril 2015)

*La VII Cumbre de las Américas: Espejismos y realidades (Abril 2015)

*La economía china y los gobiernos de la falsa izquierda (12 de abril 2015)

*La lucha revolucionaria del pueblo ucraniano y la Revolucióin Proletaria Mundial. Una mirada a la situación actual en el Donbass (12 de abril 2015)

*9 de abril de 1948: Insurrección popular sin dirección revolucionaria (9 de abril 2015)

*Editorial – Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! ( 15 de Marzo 2015)

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (I) En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (II) El régimen económico cubano

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (III) El régimen político cubano

*Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (IV) El nacionalismo como programa

 *8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

 

 

Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. (IV) El nacionalismo como programa


Nota – Después de la publicación de El régimen político cubano (Revolución Obrera 424),  El régimen económico cubano (Revolución Obrera 422), y En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras (Revolución Obrera 421), reproducimos a continuación el artículo “El Nacionalismo como Programa”, cuarto de la serie titulada “Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 425, de 2 de abril de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO
En la entrega anterior, dedicada al régimen político cubano, dijimos que sus gobernantes nunca han sido socialistas ni comunistas, por cuanto su programa está reducido, al igual que las guerras de liberación nacional dirigidas por la burguesía y la pequeña burguesía, a conquistar la independencia respecto del imperialismo yanqui; y nos propusimos dedicar esta entrega a explicar por qué ese programa nacionalista es utópico en la era del imperialismo; un problema ya resuelto por el movimiento obrero, ya que la liberación de los países oprimidos no es posible sin la trasformación revolucionaria de la sociedad.
IV. EL NACIONALISMO COMO PROGRAMA
Ya desde principios del siglo pasado, el movimiento obrero comprendió que en el paso del capitalismo a su fase imperialista se había dividido el mundo en un puñado de países opresores, explotadores, y una inmensa mayoría de países oprimidos, explotados. Que la política colonial de dominación directa propia de la fase del capitalismo de libre competencia, se había desarrollado hasta lograr la conquista de todas las tierras no ocupadas en el planeta por parte de los países desarrollados imperialistas; dando así paso a la lucha por un nuevo reparto del mundo ya repartido; donde impera el dominio de las asociaciones monopolistas de los grandes empresarios, el dominio a través de la red del capital, y se traduce en el sojuzgamiento económico, financiero y militar de países políticamente independientes por unos cuantos países imperialistas, esto es, en la dominación semicolonial de los países oprimidos con el yugo más pesado, más sanguinario, más explotador del capitalismo: el capital financiero.
La imposición de los monopolios en la economía capitalista, llevó a la monopolización política de la vida social, o sea, a que en la superestructura política de la sociedad la tendencia a la libertad, propia de los albores del capitalismo, fuera reemplazada por la tendencia a la subyugación, a la intensificación de la opresión sobre países y naciones.
De ahí que pretender resolver el problema de la liberación de los países oprimidos, por aparte y sin aniquilar el poder del capital en tales países, o antes de aniquilarlo, es política burguesa: luchar contra el imperialismo sin sobrepasar los límites del capitalismo. Se necesita derrotar a la burguesía y a los terratenientes, las clases socias y lacayas de los imperialistas en los países oprimidos.
Por consiguiente, el problema de la liberación nacional de los países oprimidos, pasó a ser parte del problema general de la revolución proletaria, de la lucha internacional del trabajo contra el capital, de la Dictadura del Proletariado y el Socialismo, único medio para suprimir la opresión de unos países y naciones sobre otros, para apaciguar la lucha nacional minando las diferencias, y proporcionar una nueva y superior base material para la igualdad nacional, la plena libertad de separación o de unión de las naciones, y la libertad de las naciones a existir como Estados independientes.
Derrocar a la burguesía y a los terratenientes para resolver el problema nacional en la época del imperialismo, es una condición “olvidada”, eludida y silenciada por el oportunismo y el reformismo pequeño burgués antiimperialista, en su vana pretensión de resolver la cuestión nacional del imperialismo de acuerdo con la burguesía y sin tocar su poder. La burguesía no puede resolver el problema nacional del imperialismo, porque ella misma es una clase opresora de pueblos, naciones y países; porque su política para unir a las naciones, es la política del imperialismo: explotación, opresión, anexiones, conquistas militares, preservación de la propiedad privada.
En ese sentido el proletariado no apoya el movimiento nacional por el solo hecho de ser antiimperialista, lo apoya y se alía con él, a condición de que sea un movimiento antiimperialista verdaderamente revolucionario, que no se oponga a la lucha obrera contra el capital, no impida su lucha y organización independientes, ni coarte la agitación y propaganda de su Programa en la educación y organización revolucionaria de las grandes masas populares, en especial de los campesinos para establecer con ellos una sólida alianza de clases.
Cuando esto se olvida o se ignora, se termina respaldando a nombre del internacionalismo proletario, el “antiimperialismo” burgués de la socialdemocracia europea o del bolivarianismo latinoamericano; justificando el apoyo a reconocidos dictadores que se dicen “antiimperialistas”, pero en realidad no son más que peleles de la lucha interimperialista; promoviendo el apoyo a determinados países imperialistas para enfrentar a otros, lo cual significa someterse y apoyar al imperialismo, como puede apreciarse ahora en la actitud de los partidos revisionistas y demócratas pequeñoburgueses frente a los conflictos en el Medio Oriente y Siria.
En esa línea nacionalista burguesa, los gobernantes cubanos se convirtieron en peones de brega del imperialismo ruso y no por ignorancia, porque justamente a principios de los años 60 el proletariado revolucionario, encabezado por el Partido Comunista de China, denunció a los gobernantes rusos como socialistas de palabra e imperialistas de hecho —socialimperialistas—, representantes de la nueva burguesía que había usurpado el poder en la Unión Soviética y se encontraba en la disputa por un nuevo reparto del mundo junto con el imperialismo yanqui y europeo.
Como instrumento del socialimperialismo, los gobernantes cubanos fundaron la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina – OSPAAAL, también conocida como “Tricontinental”, cuyo programa nunca ha ido más allá de “alcanzar la independencia y soberanía nacional de nuestros pueblos [se entiende que la independencia del imperialismo yanqui, porque minimizan a los europeos como enemigos y no consideran como imperialistas a los rusos y chinos] y así contribuir a un mundo de paz y de digna humanidad”, como dijera por estos días su Secretario Ejecutivo Internacional con motivo del 49 aniversario de ese esperpento. Tal fue la razón por la cual a la fundación de esa organización en el 66 solo fueron invitados los partidos revisionistas y algunas organizaciones demócratas pequeñoburguesas y no los partidos marxistas leninistas de la época.
Pero además, los gobernantes cubanos terminaron sirviendo de perros de presa en distintos países donde los imperialistas rusos disputaban territorio a los yanquis: Cuba participó en varias guerras en Asia (Yemen y Siria) y en África (Angola, Etiopía, Congo, Zaire, Guinea-Bisáu, República Árabe Saharaui Democrática) y dando apoyo económico, logístico y político a los partidos revisionistas y a varios grupos guerrilleros de la pequeña burguesía de América Latina, que terminaron todos, o haciendo la paz con el imperialismo y los enemigos internos del pueblo, como lo hicieron las guerrillas de El Salvador y Guatemala y como lo están haciendo las guerrillas colombianas; o convertidos nuevamente en lacayos de los imperialistas yanquis después de conquistar el poder, como en el caso de los sandinistas en Nicaragua, dicho sea de paso, los sandinistas persiguieron, encarcelaron y asesinaron a los comunistas inmediatamente después de derrocar a Somoza en 1979, cuando estos denunciaron su traición a las promesas hechas a los obreros y campesinos.
Pero esta no es una desgraciada casualidad, como pueden argumentar los seguidores de Castro, sino el resultado inevitable de separar la lucha de la liberación nacional de la lucha de la clase obrera por el socialismo; de pretender convertir el antiimperialismo en un programa aparte; a esto era a lo que se referían Lenin y la Internacional Comunista, y a esto obedeció la polémica del dirigente comunista peruano José Carlos Mariátegui contra la confusión surgida alrededor de la Alianza Popular Revolucionaria Americana – APRA del Perú, en la segunda década del siglo pasado; como se sabe, el APRA, que en la época de Mariátegui decía ser antiimperialista, y al que algunos comunistas calificaron de Kuomintang latinoamericano, también es ahora un partido burgués proyanqui en el Perú.
Con disculpas al lector por lo extenso del texto, publicamos apartes de las tesis Sobre el Antimperialismo de Mariátegui a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana (Internacional Comunista) realizada en Montevideo en 1929:
“La divergencia fundamental entre los elementos que en el Perú aceptaron en principio el A.P.R.A. —como un plan de frente único, nunca como partido y ni siquiera como organización en marcha efectiva y los que fuera del Perú la definieron luego como un Kuo Min Tang latinoamericano, consiste en que los primeros permanecen fieles a la concepción económico-social revolucionaria del antimperialismo, mientras que los segundos explican así su posición: ‘Somos de izquierda (o socialistas) porque somos antimperialistas’. El antimperialismo resulta así elevado a la categoría de un programa, de una actitud política, de un movimiento que se basta a sí mismo y que conduce, espontáneamente, no sabemos en virtud de qué proceso, al socialismo, a la revolución social. Este concepto lleva a una desorbitada superestimación del movimiento antimperialista, a la exageración del mito de la lucha por la ‘segunda independencia’, al romanticismo de que estamos viviendo ya las jornadas de una nueva emancipación.
[…]
El antimperialismo, para nosotros, no constituye ni puede constituir, por sí solo, un programa político, un movimiento de masas apto para la conquista del poder. El antimperialismo, admitido que pudiese movilizar al lado de las masas obreras y campesinas, a la burguesía y pequeña burguesía nacionalistas (ya hemos negado terminantemente esta posibilidad) no anula el antagonismo entre las clases, no suprime su diferencia de intereses.
… El asalto del poder por el antimperialismo, como movimiento demagógico populista, si fuese posible, no representaría nunca la conquista del poder por las masas proletarias, por el socialismo. La revolución socialista encontraría su más encarnizado y peligroso enemigo —peligroso por su confusionismo, por la demagogia—, en la pequeña burguesía afirmada en el poder, ganado mediante sus voces de orden.”
He ahí la razón más profunda de por qué los gobernantes cubanos ahora, luego de que los imperialistas rusos mostraron su verdadera cara, abren las puertas de la isla al capital financiero, a los grandes monopolios y compañías imperialistas de América, Europa y Asia, y por qué el interés de restablecer las relaciones con su antaño enemigo, el imperialismo estadounidense. He ahí en qué termina el nacionalismo como programa.

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Editorial – Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! ( 15 de Marzo 2015)

*8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

La influencia de la Revolución China en el Movimiento Comunista de Grecia (2006) – Documento de la Organización Comunista de Grecia (KOE)


Nota – La Organización Comunista de Grecia (Kommounistiki Organosi Elladas – KOE) fue una organización que se definía a sí misma como “popular, militante y democrática. Nuestras raíces están en el movimiento comunista de Grecia, que está unido con el Pueblo griego a través de lazos indestructibles por la sangre vertida en innumerables décadas de luchas por la Liberación Nacional y Social. Nuestra base teórica es el marxismo revolucionario, fundado por Marx y Engels y enriquecido por el leninismo y las obras de Mao Tsetung, continuamente enriquecido por los esfuerzos colectivos por producir las necesarias nuevas respuestas a los nuevos problemas que surgen en la época moderna”.
En julio de 2013, diez días antes del I Congreso de SYRIZA, KOE anunció su “decisión de suspender su presencia pública autónoma como un paso necesario para el fortalecimiento de SYRIZA y de su expresión unificada”.
Con anterioridad, en el año 2006, KOE elaboró un extenso documento titulado “La influencia de la revolución china en el movimiento comunista de Grecia”.
Gran Marcha Hacia el Comunismo comparte la inmensa mayoría de las posiciones políticas que KOE mantiene en este documento (en cuanto a la defensa de Mao Tsetung y sus enseñanzas, la Gran Revolución Cultural Proletaria, etc.), aunque discrepamos en algunas de sus afirmaciones (como, por ejemplo, cuando escribe que “en las décadas siguientes [a la de los años 70 del siglo XX], una serie de fuerzas mostraron una tendencia por reducir el maoísmo a la estrategia de la Guerra Popular y aclamaron la Guerra Popular como la línea general del movimiento comunista. Esta postura obstaculizó a esa corriente de estudiar en profundidad los cambios que se estaban produciendo en el mundo en ese momento” o también cuando señala que el último intento serio de elaborar una línea general del movimiento comunista internacional fuese el realizado por el Partido Comunista de China en los años 60 del siglo pasado, omitiendo la importancia que supuso la creación del hoy desaparecido Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) y su  Declaración fundacional de Marzo de 1984 al igual que la histórica declaración del MRI ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo! de 26 de Diciembre de 1993).
Sin embargo consideramos que se trata de un documento de gran interés, tanto por ser ilustrativo de la historia del movimiento comunista y maoísta en Grecia, como por su análisis crítico y autocrítico, estando alejado de posturas dogmáticas y por plantear además cuestiones de vital importancia sobre la lucha contra el revisionismo contemporáneo y muy útil para que los comunistas no olvidemos las enseñanzas del gran maestro del proletariado Mao Tsetung y la necesaria tarea de la unidad de los comunistas del mundo con una línea general que, en la actualidad, en opinión de Gran Marcha Hacia el Comunismo, no puede ser otra que el dar pasos en la construcción de una nueva organización internacional basada en el marxismo-leninismo-maoísmo para poder avanzar con éxito por el camino hacia la nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial.
Reproducimos a continuación el documento de KOE “La influencia de la revolución china en el movimiento comunista de Grecia” que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español.

LA INFLUENCIA DE LA REVOLUCIÓN CHINA EN EL MOVIMIENTO COMUNISTA DE GRECIA (2006)
Contribución al proyecto del Camarada Bao Yu Ching
Introducción
Sin lugar a dudas, la lucha de los comunistas chinos ha influido, y hasta cierto grado definido el desarrollo del movimiento comunista internacional. No podemos saber cuál sería el alcance de la resistencia contra el revisionismo y la restauración capitalista si no hubiese tenido lugar la contribución esencial del Partido Comunista de China (PCCh), de los comunistas chinos y de Mao Tsetung.
Sin embargo, la verdadera cuestión que nos debe importar y apunta hacia una evaluación crítica es la siguiente: ¿se ha hecho todo lo máximo posible para oponerse al revisionismo y a la restauración capitalista? Los acontecimientos internos en China y a nivel internacional durante los años 60 y70 no son fáciles de “descifrar”, ni sería correcto de una forma metodológica juzgar a través del “resultado”. Por un lado, existe el hecho de que el “cuartel general” que condujo la lucha contra el revisionismo soviético durante los años 60 (y parecía unido en ese momento), se dividiría posteriormente, durante la Revolución Cultural. De otro lado, el cambio en la política exterior china caracterizado por el acercamiento chino-norteamericano y la aplicación de la “Teoría de los Tres Mundos”, plantea muchas cuestiones que deben ser analizadas, porque no debemos limitarnos a un canto de alabanza ceremonial. Somos conscientes de la seriedad y dificultad de un esfuerzo así, pero no podemos pretender, 50 años después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y 40 años después del inicio de la Revolución Cultural, que no existan dichos asuntos.
Nuestra contribución puede alcanzar el punto de formular una opinión (abierta al debate) y compartir la experiencia de una pequeña sección del proletariado internacional, el movimiento comunista griego.

Los comunistas griegos y la Revolución China
“Nuestros países tienen dos cosas en común: nuestra antigua civilización, y dos números funestos, 6 y 7. Vosotros estáis en el paralelo 36 y nosotros en el 37. Vosotros tenéis la 6ª Flota estadounidense y nosotros la 7ª”.
(De un discurso del Presidente Mao durante un encuentro con representantes de la Liga de Amistad Grecia-China en 1965).
Es de interés exponer la opinión dada por el gran comunista griego que fue pionero en la lucha antirrevisionista en Grecia. Es la del camarada Yannis Hontzeas quien, en la siguiente nota, nos ofrece un testimonio de lo que era la percepción de los comunistas griegos sobre el PCCh, y cuáles eran sus expectativas, antes de iniciarse el conflicto con los revisionistas rusos:
“Cuando I.V. Stalin murió, muchos comunistas en nuestro país, la mayoría miembros del veterano EAM [Frente de Liberación Nacional] que permaneció fiel al PCG [Partido Comunista de Grecia o KKE) y a las tradiciones del EAM durante tiempos difíciles, esperaban que el Presidente Mao fuese invitado a Moscú a fin de asesorar, dirigir, y organizar las cosas. No importa lo que uno pueda decir hoy, Mao era entonces, tras la muerte de Stalin, calificado como el dirigente del proletariado mundial, el guía del movimiento comunista internacional. Si se trataba de una fe simplista, este es un asunto de distinta naturaleza. Mao visitó Moscú en dos ocasiones separadas. La primera vez en 1950 a fin de firmar el tratado con Stalin, y la segunda en 1957 con objeto de asistir a la Conferencia de Partidos Comunistas. Tras los acontecimientos de ese periodo, el nombre de Mao fue transformado de la leyenda a la blasfemia –para convertirse en leyenda nuevamente en los años 60 y 70, ganándose las mentes tanto de la juventud como del pueblo trabajador, obteniendo incluso mayor gloria tras años de calumnias. ¿Pero cómo se conoció en Grecia a Mao y a la Revolución china?
La generación que creció en los años 30 tenía una percepción “mítica” de lo que estaba ocurriendo en China. Por supuesto los comunistas y simpatizantes leían en los periódicos comunistas sobre el heroísmo y victorias del Ejército Rojo chino, del Gobierno soviético chino, etc. Los viejos comunistas recordaban entonces a los jóvenes que la Revolución china no era un juego. Les recordaban la sangrienta invasión japonesa, orgullosos de haber participado en las protestas durante los años 20 bajo la consigna de “¡Fuera las manos de China!”, etc. Instintivamente, esa auténticamente magnífica y legendaria revolución tocaba de tal manera los corazones y las mentes de nuestro pueblo, que incluso la prensa burguesa se interesó en ella para aumentar sus ventas, y así contribuyó enormemente a la información general sobre China y su revolución, no importa cuán precisa fuera de hecho esta información.
El nombre de Mao Tsetung comenzó a ser mencionado relativamente tarde. Los nombres de otros líderes del Ejército Rojo fueron inicialmente mencionados con mayor frecuencia –pero siempre de un modo confuso. No obstante, las campañas y contracampañas del Ejército Rojo llenaron de sorpresa a la burguesía y a nuestro pueblo de admiración.
A mediados de los años 30 el nombre de Mao comenzó a ser mencionado en la prensa burguesa como el de un general comunista satánico –especialmente porque nuestros periodistas burgueses informaban una y otra vez que había resultado muerto y luego siempre reaparecía vivo. Mientras tanto, desde 1936, Grecia vivía bajo otra dictadura fascista. La Guerra Civil española, pese a su lugar dominante en las noticias internacionales, aún dejaba espacio para la Revolución China, el Frente Unido, etc. Brotó una convicción entre los comunistas y simpatizantes griegos que el Ejército Rojo era invencible. Durante la ocupación [alemana de Grecia 1941-1944] y posteriormente, el PCCh, su Ejército, al igual que Mao, se hicieron incluso más populares. Durante el verano de 1946 hasta principios de 1947, cuando el Terror Blanco [en Grecia] estaba en su apogeo, Rizospastis [el entonces órgano del PC de Grecia aún legal] publicó los famosos principios de la guerra de guerrillas que fueron formulados por Mao en su trabajo “Una sola chispa puede encender la pradera” (“cuando el enemigo avanza, nosotros retrocedemos, etc.). Tras su publicación, el régimen reaccionario prohibió prácticamente la venta del Rizospastis.
Los comunistas, el pueblo de Grecia, seguían la marcha triunfal de la Guerra Revolucionaria del pueblo chino y saludaron calurosamente su victoria. La victoria en China se convirtió en un factor de gran ayuda, dado que se produjo simultáneamente (1949) a la “victoria” de las fuerzas reaccionarias del monarcofascismo en Grecia dirigidas por EE.UU.
Demos un ejemplo: en Makronisos [una pequeña isla griega transformada en el más feroz campo de concentración y tortura], un militante fue salvajemente torturado, pero rehusó denunciar sus convicciones. Los torturadores entonces trataron de convencerle con el “super argumento” siguiente: ¿por qué no te unes a la mayoría? (se referían a los militantes que se habían rendido por las insoportables torturas). Y les respondió: “¿Qué decís? ¡Soy yo quien pertenezco a la mayoría! ¿No son los 900 millones de chinos (exagerando el número de la población china dado el estado psicológico en que se encontraba) la mayoría? ¡Torturarnos, asesinarnos, pero un día seréis castigados, tanto vosotros como vuestros amos!” Este no es un caso aislado. La victoria de la Revolución china estimuló enormemente a los presos comunistas griegos en estos difíciles años.
Durante los años 1950-1956 comenzaron las traducciones de las obras de Mao, originalmente escritas a mano, que eran difundidas de mano en mano en las prisiones y campos de concentración, y más tarde a través de editoriales. La Guerra de Corea y el papel de China allí cosecharon nuevamente la admiración del pueblo griego.
Durante un breve periodo después de la “VI Conferencia” [la “VI Conferencia”, organizada con la violenta intervención de los revisionistas soviéticos en 1956 fue para el PCG lo que el XX Congreso para el PCUS] los nuevos dirigentes revisionistas del PCG desplegaron de todas las formas posibles su admiración y apoyo por el Presidente Mao, alabando la combinación de su “sabiduría occidental” con su marxismo-leninismo “antidogmático”.
Sin embargo, esta admiración cambió rabiosamente en el verano de 1957, cuando la Conferencia de Partidos Comunistas en Moscú declaró que el revisionismo era la principal amenaza para el movimiento comunista internacional. “Bien informados”, como siempre, los revisionistas griegos lo atribuyeron a Mao. Desde 1959 se incrementaron los ataques calumniosos contra Mao al igual que el veneno antiinternacionalista, anticomunista y antichino.”
Posteriormente, cuando nuestra organización examinó el periodo posterior a 1956, llegó a las siguientes conclusiones:
1. Durante los años 1953-1957 hubo muchos giros y cambios en la URSS y en muchos partidos comunistas. Los revisionistas en la camarilla dirigente del PCUS permanecieron tranquilos para promover todas sus decisiones y poderse estabilizar. Aquí reside una cierta responsabilidad en cuanto a cuándo y qué tipo de crítica en contra del revisionismo se realizó, o incluso como las posiciones revisionistas fueron inicialmente favorecidas (incluyendo por parte del PCCh). [Cualquiera que lea los artículos “Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado” y “Más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado” de 1956 podrá ver claramente nuestro punto de vista.].
Del mismo modo, aunque las declaraciones de las conferencias internacionales de 1957 y 1960 calificaban al revisionismo como la principal amenaza, no bloquearon realmente el predominio del revisionismo moderno. Cuanto ocurrió a nivel internacional hasta el comienzo de la polémica pública entre el PCUS y el PCCh, fue en realidad muy insuficiente, ofreciendo así al revisionismo moderno un tiempo precioso para estabilizarse, calumniar a sus oponentes y aislar a las fuerzas comunistas coherentes.
2. La X Conferencia del PCCh a finales de 1962 es la primera vez en que se adoptaron directrices relativas a la lucha de clases bajo el socialismo, los “dos caminos”, el peligro de restauración capitalista y la crítica de la construcción socialista en la URSS. Todas estas conclusiones se expresarían a través de la polémica pública durante el conflicto abierto con la URSS en 1963-1964. De hecho, muchas cosas ya habían ocurrido tales como el Gran Salto Adelante, la retirada de los expertos soviéticos y la ruptura de relaciones entre la URSS y China, la histeria antichina y antialbanesa en la prensa y los congresos de los partidos revisionistas.
Pese al hecho que las mencionadas conclusiones constituyeron un avance histórico y fomentaron y armaron la lucha de los comunistas coherentes de todo el mundo, la mayor parte del Partido chino se encontraba bajo el control de Liu Shao-chi y Teng Xiao-ping, que no hicieron sino minar la lucha antirrevisionista. Esta cuestión es importante, porque cuando en 1964 surge el problema de la separación organizativa de los partidos revisionistas, ésta camarilla domina el PCCh con todas las consecuencias que esto tuvo. No obstante, existen muchas cuestiones en este periodo en China que parecían ser o eran realmente controvertidas.
3. El estallido de la Revolución Cultural muestra en la práctica lo inadecuado de la respuesta inicial, al igual que la necesidad de una más profunda crítica y revolucionarización del programa, así como de la acción de las masas. A diferencia del documento “secreto” de N. Jruschov sobre Stalin (que fue suministrado deliberadamente a la CIA y publicado por ésta, tratándose del primer gran intento de cooperación soviético-norteamericano), que supuso un gran golpe para los comunistas del mundo entero, la consigna de la Revolución Cultural de “¡Bombardear el Cuartel General!” fue un grito de batalla para la rebelión, para la creación de una nueva generación de comunistas que crearían un nuevo programa, enriquecido con todas las conclusiones sobre las características de las sociedades socialistas, la necesidad de profundizar la dictadura del proletariado y el impulso de la lucha contra el imperialismo a escala internacional. Además, estuvo ligado al surgimiento de una nueva ola revolucionaria por todo el mundo. Surge una pregunta: habiendo de enfrentarse a enemigos unidos y bien organizados (el imperialismo, el socialimperialismo, el revisionismo moderno, etc.), ¿acaso avanzó la reestructuración y reagrupamiento a escala internacional del movimiento comunista de una forma suficientemente organizada? ¿Con qué programa?
4. En el contexto anterior, existe un asunto que es la actitud del PCCh relativo a la situación en Europa (y no nos referimos a la “teoría de los tres mundos”, que vendría después). En lo que respecta a Europa, hubo una desconcertante declaración: “debemos unirnos al revisionismo secundario para oponernos al revisionismo principal”. Tanto el “flirteo” del PCCh con el eurocomunismo y sus relaciones con el Partido Comunista de Rumanía y el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo constituyen el resultado de determinadas valoraciones. De manera simultánea, reflejan un modo estatista de pensar por parte del PCCh, al menos en lo que concierne a Europa. Muchas cosas pueden ser explicadas por la compleja situación interna y las luchas en China, pero permanece el hecho que todo lo anterior no resultó ser de ayuda para las fuerzas antirrevisionistas a nivel internacional, y especialmente en Europa. Por el contrario, crearon dificultades. El análisis que puede residir tras esto es que no se esperaban grandes movimientos revolucionarios en Europa. En combinación con el análisis de que se debía dar prioridad a las zonas revolucionarias, el resultado fue “descuidar” el deber de proporcionar ayuda y análisis y dirección específicos a los comunistas de Europa. El otro campo (el revisionismo soviético) no descuidó este deber en absoluto. Esto fue un error, especialmente tras la “tormenta” provocada por el “Mayo del 68” y el alejamiento a gran escala por parte de las masas de la influencia burguesa y revisionista. El error fue mayor cuando las posiciones y opiniones informales de los chinos se expresaron en Europa a través de …. intelectuales, y cuando se permitieron e incluso se fomentaron que aparecieran ejemplos denigrantes de partidos “prochinos” .
5. ¿Cuál fue la razón por el hecho de que, en la lucha contra el revisionismo, una gran parte del movimiento comunista internacional fracasó en agruparse y grupos que se crearon sobre la base de esta lucha con frecuencia fracasaron en lograr una base mayor y más masiva? Existen razones a nivel objetivo y subjetivo.
Entre las primeras podemos reconocer el hecho que, en contraste con el viejo revisionismo, el revisionismo moderno contó con el apoyo de Estados. Esto es muy significativo. Aunque el apoyo por parte de Estados hacia los partidos revisionistas tuvo muchas caras y fue continuo, lo mismo no puede aplicarse respecto del PCCh y del PTA (Partido del Trabajo de Albania) hacia el movimiento comunista antirrevisionista internacional. El revisionismo, pese a sus contradicciones, actuó de un modo organizado mientras el marxista-leninista actuó dividido en muchos pedazos, no sólo a nivel de coordinación sino también a nivel de clarificar los asuntos básicos teóricos, políticos, etc. Esto en lo referente al nivel objetivo.
A nivel subjetivo, y este aspecto no es, por supuesto, independiente del objetivo, existieron varias corrientes entre las fuerzas que se oponían al revisionismo. Había quienes creían que una cierta “mala suerte” golpeó al movimiento comunista en cierto “momento”, alterando su curso y que las cosas se corregirían “automáticamente” algún día. Otros estaban más unidos a expresiones de discusión general de las creencias básicas. Y otros, según sus experiencias específicas, vieron que muchos asuntos deberían ser reexaminados en profundidad, etc. Finalmente, había una tendencia mayoritaria, según la cual los problemas debían ser solventados por “alguien distinto”.
Los conflictos entre estas tendencias se intensificaron debido a la forma en que se interpretó la Revolución Cultural, al igual que por algunos análisis semiformales que circularon en Europa y afectaban al pasado del movimiento comunista. La incapacidad de las fuerzas organizadas en Europa en países como Francia e Italia para elaborar un análisis correcto e intervenir –en grado suficiente- en acontecimientos como Mayo de 1968, pese al hecho de que en ambos casos hubo un gran interés por parte de ambos partidos (PCCh-PTA), convirtieron el problema en mayor, porque en ese periodo amplias masas estaban desenganchándose del revisionismo, creando formaciones temporales o más estables de organizaciones políticas. Podríamos mencionar un extenso número de ejemplos que muestran las diferencias que existían (ya antes de la ruptura entre China y Albania) entre las fuerzas que combatían al revisionismo, y sus consecuencias.
Faltaban dos cosas en un período donde nuevos fenómenos y tendencias se estaban desarrollando en el mundo moderno: un proceso de discusión de todos los problemas a los que se enfrentaban los movimientos y organizaciones marxistas-leninistas, y una base común “central” ideológico-política.
Finalmente, tal como se esperaba, la “teoría de los tres mundos” jugó un negativo e importante papel especialmente en Europa. La crisis y división de los partidos marxistas-leninistas en Europa durante los años 70 y 80 no son irrelevantes a estos asuntos.

Volviendo a nuestra propia historia
En 1955, en Tashkent, capital del Kazajistán soviético (y base de los refugiados políticos comunistas griegos tras la derrota del Ejército Democrático de Grecia en 1949), comenzó una cruel intervención de los revisionistas soviéticos contra el Partido Comunista de Grecia. Los problemas se prolongaron durante meses, alcanzando su cima con el establecimiento de una “comisión internacional especial de partidos hermanos” con el objetivo de “resolver la crisis” –que los propios revisionistas habían provocado en el seno del PCG. El resultado fue la expulsión de miles de comunistas en todas las organizaciones de los refugiados políticos, al igual que el exilio de centenares de ellos a Siberia, incluido el del propio secretario general, Nikos Zachariadis. La razón fue la no conformidad y desacuerdo de los comunistas griegos con el “nuevo espíritu” de los revisionistas soviéticos, y, en última instancia, su oposición a las directrices del XX Congreso del PCUS.
Desde 1956 hasta 1964, tuvo lugar un gran enfrentamiento dentro del movimiento comunista griego, implicando a miles de comunistas griegos que vivían como refugiados políticos en la URSS y los países socialistas, al igual que en la propia Grecia, en las organizaciones clandestinas, en el exilio y en las prisiones. Desde comienzos de los años 60, las obras de Mao y los documentos del PCCh comenzaron a ser distribuidos entre los comunistas griegos. Como resultado de este enfrentamiento, la primera expresión pública de los marxistas-leninistas griegos, la revista Anagennisi (Renacimiento) fue publicada en Octubre de 1964. Muchos documentos del PCCh fueron reeditados en esta revista, y la Gran Revolución Cultural Proletaria fue apoyada públicamente –hecho que provocó la furia de los revisionistas griegos.
En este momento, es necesaria una clarificación histórica: históricamente, el PCG, el movimiento comunista griego, se formó y desarrolló con la decisiva contribución del PC de la URSS y de la Internacional Comunista. Esta realidad se expresó en todos los aspectos de sus actividades, en su política organizativa y en sus métodos de dirección y educación. Estas relaciones especiales entre el PCG y el PC de la URSS, al igual que la aguda y ruda lucha de clases en Grecia (legislación anticomunista, dictaduras fascistas, complots de la policía secreta, la guerra civil, los castigos especiales anticomunistas en las islas de la tortura y exilio, etc.) se reflejaron inevitablemente en la realidad del movimiento comunista griego –y sus reflejos no fueron exclusivamente positivos, dado que también adoptamos los aspectos negativos del “modelo” soviético. Por tanto, se creó un “sistema”, teniendo como consecuencia que el movimiento comunista griego no ha experimentado ninguna campaña de rectificación tales como las realizadas por el PCCh en 1941-1942. Esto puede explicar muchas cosas.
Lo que denominamos dirección revolucionaria del movimiento marxista-leninista en Grecia no fue algo que tuvo un único color o monolítico, y no fue algo unificado desde su inicio en cuanto a lo que declaraba o combatía. Esto constituyó un cierto tipo de fortaleza y debilidad a la vez. Su fortaleza residió en que no fue la causa de un grupo minoritario de personas, sino que expresó una reivindicación profundamente enraizada en una extensa masa de militantes. Los aspectos débiles se superarían si aquellos en puestos de dirección en este movimiento cumplieran sus deberes en momentos decisivos y determinantes.
Los militantes que se rebelaron contra el revisionismo dentro y fuera de Grecia, fueron los más disciplinados y fieles al Partido soviético de antes de 1956, comparados con otros miembros que no se rebelaron. Esta “paradoja” es una peculiaridad aún más importante del movimiento marxista-leninista griego en comparación con otros países. La lucha antirrevisionista en Grecia no fue una cuestión de mecanismos o estudiantes; por el contrario, lo que propulsó la lucha antirrevisionista fue la rebelión de los militantes de base del movimiento comunista griego. Por tanto, la historia de la lucha antirrevisionista en Grecia es mucho más antigua que lo que mucha gente piensa, y definitivamente no se originó sólo como una rebelión juvenil, tal y como ocurrió en diversos países europeos. Por el contrario, la juventud griega de aquella época conoció la corriente antirrevisionista a través de un ritmo lento y tortuoso.
Durante los años 1956-58, cuando el “nuevo espíritu” (XX Congreso) ya había iniciado una gran masacre contra los comunistas griegos viviendo en la URSS y otros países socialistas, y expulsado a la mayoría de los comunistas de Tashkent, dentro de Grecia el equilibrio de fuerzas era el siguiente: las organizaciones clandestinas (especialmente tras la postura de la dirección favoreciendo la autodisolución de las organizaciones clandestinas, tal y como fue ordenado por los jruchovistas), la mayoría de los comunistas en el campo de exiliados de Ai-Stratis (el principal campo de exiliados en Grecia), un extenso número de los militantes detenidos y la mayoría de los cuadros medios e inferiores de las organizaciones legales allí, en diverso grado, se opusieron a la “nueva situación” provocada por la intervención jruchovista en el PCG. Este equilibrio de fuerzas, junto con los 7.000 comunistas expulsados de Tashkent, ofreció una abrumadora ventaja positiva para la corriente antirrevisionista. Este equilibrio de fuerzas no fue utilizado adecuadamente y finalmente las luchas que se desarrollaron en ese periodo tuvieron lugar de un modo que permitió a los dirigentes revisionistas extender la confusión y aprovecharse de la deserción o inacción de un gran número de antiguos altos cuadros –de los que se esperaba dirigieran la lucha antirrevisionista. En conclusión, en el caso griego tuvimos una rebelión masiva de los comunistas contra el revisionismo, a pesar de la imperfección de las declaraciones o la influencia de determinados cuadros “antirrevisionistas” que no adoptaron una postura correcta.
Entre los comunistas griegos que resistieron al revisionismo moderno, coexistieron dos situaciones. La primera, la dominante, fue el vano deseo y esperanza de la restauración de la soberanía de las normas del Partido y el regreso a un pasado reciente que se caracterizó por la lucha revolucionaria de los comunistas. La segunda, concerniente a una minoría, fue la comprensión de que el pasado no podía volver, que las condiciones habían cambiado y que nos encontrábamos en una nueva época.
La gran masa de comunistas, debido a la forma en que fueron educados, no podían aceptar la idea de una separación organizativa del Partido, pese a su simpatía por los marxistas-leninistas. Por esta razón, no les siguieron cuando aparecieron públicamente. La mayor responsabilidad por este hecho radica en los cuadros superiores del Partido, quienes, pese a su desacuerdo con el XX Congreso del PCUS, consideraron que cualquier corrección sólo era posible “desde dentro”. Pero incluso entre aquellos que se atrevieron y asumieron la responsabilidad de una separación organizativa del viejo Partido, hubo un sector que lo que tenía en mente era “el regreso al grandioso pasado”. Por tanto, este sector estaba desarmado frente a las grandes conmociones que sacudirían China posteriormente; recurrieron fácilmente a una posición irreflexiva de sumisión prochina y finalmente alabaron la “teoría de los tres mundos” y se volvieron en contra de la llamada “Banda de los Cuatro” y la Revolución Cultural.
El movimiento marxista-leninista necesariamente entró en contacto con sectores de la juventud rebelde que se encontraba presente en los grandes estallidos antiimperialistas de los años 1963-1965 en Grecia. Esta juventud fue más receptiva a las ideas radicales que surgieron durante la Revolución Cultural, pero era más inestable y con menos experiencia en la lucha de clases en comparación con los comunistas veteranos. Posteriormente, y debido a los duros golpes bajo la dictadura fascista en 1967-74 (gran cantidad de detenciones, incluyendo la dirección central), la dirección pasó a manos de jóvenes. Durante estos años difíciles hubo cuadros que “descubrieron” fácilmente el revisionismo entre nuestras propias filas y avanzaron –con igual facilidad- hacia nuevas escisiones. Dado que “uno se divide de forma determinista en dos, y la lucha de dos líneas es inevitable”, todo fue aplaudido “de forma determinista” como justificación para nuevas escisiones. Así, la corriente marxista-leninista quedó registrada como una corriente de continuas escisiones y pareció estar alejada de la realidad griega y sus acontecimientos, particularmente en los convulsos años 70.
Un documento de nuestra organización, KOE, contiene la siguiente evaluación de este periodo:
No fue accidental que la separación organizativa del movimiento marxista-leninista griego respecto del revisionista PCG (iniciada con la publicación de la revista Anagennisi en 1964) fuese el resultado de la lucha e iniciativa de los cuadros medios del viejo PCG, y no de cuadros dirigentes superiores. Pese a la rebelión de los militantes de base en contra del XX Congreso del PCUS y la denominada VI Conferencia del PCG, no se originó como resultado de una lucha de dos líneas o una división en los organismos dirigentes del PCG. La razón de ello reside en la composición peculiar de los organismos dirigentes del PCG (bajo la orientación directa del PCUS) y en percepciones específicas que dominaron al PCG durante décadas.
Pero incluso tras la publicación de Anagennisi y posteriormente, en todo el curso de este movimiento, nunca se constituyó un núcleo dirigente marxista-leninista con una planificación y puntos de vista clarificados y comunes. Esta fue la principal fuente de los problemas de la inestabilidad, de los retrocesos que se expresaron en el seno de la corriente marxista-leninista griega y que condujeron finalmente a su disolución.
Sin embargo, el movimiento marxista-leninista en Grecia superó las escalas de un pequeño grupo que editó una revista, gozó de una base de masas, obtuvo la adhesión de una extensa cantidad de militantes y creó un elevado número de cuadros. Esto se debió principalmente al hecho que demostró ser capaz, en gran medida, de analizar y conformar estimaciones y evaluaciones programáticas.
Apoyamos el punto de vista que Anagennisi formuló importantes elementos programáticos, confirmados por los acontecimientos. Tales elementos fueron: la posición de Grecia y el papel especial de la lucha antiimperialista en nuestro país; la evaluación del papel del revisionismo y la necesidad del reagrupamiento del movimiento de izquierda; el apoyo al movimiento comunista internacional y una posición bastante clara de la confrontación que se estaba produciendo en ese momento; la formulación de criterios sobre asuntos críticos (como el de lograr enraizarse en las masas, cultivar un espíritu “independiente” en lugar de depender de centros internacionales); la evaluación de cuestiones críticas del movimiento comunista griego del pasado y, simultáneamente, la confrontación con otras corrientes y “modas” de aquella época, así como la insistencia en el elección de la lucha de masas popular.
Pese al hecho que al principio se intentó la consolidación y profundización de estos elementos críticos, finalmente este objetivo no se logró. Los resultados de esta debilidad se expresaron a través de una vacilación permanente, de retrocesos y cambios de relaciones coherentes, de crisis permanente en la dirección, en el momento mismo cuando la extensión e influencia de este movimiento entre las masas exigía un curso diferente. Esta crisis se intensificó a finales de los años 70, cuando el horizonte internacional se oscureció, cuando cesaron de existir las “certezas” y las “bases” internacionales, y cuando se desarrollaron diversos “círculos” y “personalidades”, conformando un entorno que ya era irreversible.
La segunda peculiaridad del movimiento marxista-leninista griego es el hecho que su organización política nunca obtuvo una acción política que pudiera enfrentarse a problemas como los descritos, o problemas de desarrollo. Este asunto adquiere mayor importancia porque ésta no fue una debilidad que se comprendiese al final del transcurso de este movimiento, sino ya desde su inicio. De hecho, nunca se intentó realmente superar esta debilidad. Un intento así hubiese requerido la adopción de las necesarias medidas políticas y organizativas, y principalmente involucrarse con actividades que condujeran a un cambio en cuanto a la base de clases de este movimiento, a fin de obtener unas profundas relaciones y raíces con las masas populares.
Por el contrario, lo que prevaleció fue la lógica de un “fuerte activismo” y “hacer ruido” sin preocuparse por las líneas políticas e ideológicas del movimiento, es decir, los elementos políticos e ideológicos del movimiento, es decir, los elementos programáticos que necesitaban ser redefinidos en un periodo de grandes cambios y realineamientos en el conjunto mundial. En vez de una forma organizativa pesada y complicada con un contenido muy insuficiente de la discusión interna, lo que era necesario era una actividad política que armara al conjunto de la organización para las necesidades particulares de un fortalecimiento ideológico, político y organizativo. Al mismo tiempo, debían haberse adoptado medidas contra la creación de “reinos independientes” dentro de la organización en varias ciudades griegas, contra el estrangulamiento del deseo por estudiar e investigar, contra el dogmatismo y la autoconfianza ciega y contra el cultivo de diversas “mitologías”.
En los años en que un nuevo curso era posible, en particular después de 1974 y la caída de la junta militar fascista, se produjo una reversión de los elementos políticos programáticos básicos, se manifestaron cambios en las posiciones previas y se produjo una desorientación de las tareas principales y básicas. Dominaron entonces el “fare política” (término negativo del movimiento italiano), el economicismo y la copia ciega de otras experiencias, al igual que un seguidismo respecto del PCCh.
Yiannis Hontzeas, la mente más brillante y fresca de esta corriente, que jugó un importante papel en la configuración política e ideológica inicial del movimiento marxista-leninista griego (fue detenido durante la junta fascista en lo que se demostró fue el golpe más duro contra los marxistas-leninistas griegos) pero también, posteriormente, de nuestra organización, KOE, escribió en una nota:
“El “comienzo” y el “resultado” no ofrecen nada sustancial como conclusión si se ignora el “desarrollo”. El “desarrollo” es siempre una historia molesta para las conciencias en “calma” ”.
(Notas para El Movimiento Obrero y el Leninismo, página 55, A/synechia 1996).
KOE está en desacuerdo con aquellos que, sólo ahora, apoyan que el “mal comienzo” fue el útero de la crisis final y disolución a principios de los años 80. Pues, el “mal comienzo” no impidió en ciertos momentos a este movimiento que agrupase a miles de militantes, que jugara un papel importante en actos de masas, que concentrara las necesaria masa de fuerzas para desarrollar raíces entre las masas populares y convertirse en un polo de atracción para amplios sectores de militantes. Hubo ciertas posibilidades que no se utilizaron en la forma en que debieron hacerse. En conclusión, el “resultado”, es decir, la disolución a comienzos de los años 80, no permite la adopción de argumentos pragmáticos, del tipo de “dado que este fue el resultado, entonces esto o aquello en el inicio conduciría inevitablemente a ese resultado”, etc., sin examinar los verdaderos términos y causas del resultado, es decir, el “desarrollo”.

El maoísmo como corriente política e ideológica en los años 60 y 70

“Los próximos 50 a 100 años más o menos, a partir de hoy, serán una gran época de cambio radical del sistema social en el mundo, una época que estremecerá la Tierra, una época con la que ninguna época anterior pueda compararse. Viviendo en tal era, debemos estar listos para librar una gran lucha cuyas formas tendrán muchas características diferentes de las épocas pasadas”.
(Mao, 1970)

Igual que el bolchevismo fue una corriente política e ideológica diferenciada del movimiento revolucionario en el marco nacional de Rusia, el maoísmo se desarrolló y se formó en el marco de China.
Tras la victoria de la Revolución de Octubre, el bolchevismo adquiere gloria mundial y forma una corriente política internacional dentro del movimiento internacional del proletariado. La Tercera Internacional es, en cierta medida, la expresión de esta formación.
Respectivamente, el maoísmo adquiere dimensiones internacionales, es decir, se conforma como una corriente política e ideológica internacional a mediados de los años 60, pero con ciertas particularidades:
1. No deriva directamente de la victoria de una revolución, como fuera la Revolución de Octubre, sino de la necesidad de enfrentarse al estancamiento de la revolución y del peligro de restauración capitalista.
2. Entra en contacto con todos los procesos de las tormentas de los años 60 y las afecta en gran medida. No consiste sólo en un proceso de polémicas en el movimiento comunista, sino que agrupa en torno suyo a numerosas y distintas fuerzas que, de una u otra manera, combaten contra el sistema uniforme de relaciones sociales en Oriente y Occidente: los movimientos y frentes de liberación nacional, los movimientos juveniles de todo el mundo, el movimiento de la Revolución Cultural en China, el movimiento negro en EE.UU., los movimientos anticapitalistas en las metrópolis capitalistas, etc.
3. Está principalmente relacionado con los procesos de formación de una corriente a nivel internacional tras una conmoción revolucionaria. Existieron varias razones para ello. Básicamente, porque el movimiento de restauración y la lucha de clases en China estaban desatándose violentamente en China y la cuestión de quien derrotaría a quien aún no se había resuelto.
4. Existía heterogeneidad y objetivos divergentes incluso en el seno del frente de las fuerzas antirrevisionistas y en la propia China.
5. Este movimiento tampoco escapó a la influencia negativa del estatismo (adoración del Estado y predominio de los intereses estatales sobre los intereses del movimiento) que inevitablemente existieron y alteraron muchos elementos.
Estas particularidades no rebaten ni invalidan el balance en cuanto a que esta corriente político-ideológica ha sido la más importante nacida de la tormenta de los años 60 por las razones siguientes:

1. La extensión, profundidad y agrupamiento de fuerzas que consiguió e influencia que ejerció
En primer lugar, se debe sopesar a la Izquierda en China y los movimientos que impulsó, especialmente la Gran Revolución Cultural Proletaria.
En segundo lugar, se deben tener en cuenta todos los movimientos de liberación nacional en el mundo y el hecho de que adoptaron las consignas y políticas de la Línea General “china” en esa época. Muchas organizaciones guerrilleras y otros movimientos se basaron en la teoría de la Guerra Popular que estudiaron y se educaron a través de los escritos militares de Mao.
Se debe estimar la influencia e impacto que el maoísmo ejerció en la juventud del mundo, por todo el planeta.
Además, se debe tener en cuenta la influencia que ejerció en los movimientos rebeldes, como el movimiento de los Panteras Negras en EE.UU., los movimientos anticapitalistas como el de Mayo del 68, etc.
Finalmente, no debemos olvidar mencionar su influencia sobre intelectuales de todo el mundo (Jean Paul Sartre, Charles Bettelheim, Robert Linhart, Benjamin Coriat, William Hinton, Edgar Snow, Thompson, Samir Amin, La Grassa, Rossana Rossada, Luis Althusser, etc.)

2. Ha sido la única corriente ideológica y política internacional que ha llamado a una lucha firme contra el imperialismo.
Miles de luchadores emergieron de entre sus filas y se enfrentaron a la reacción y al imperialismo con heroísmo y abnegación. La militancia y heroísmo de esta corriente, su capacidad de unirse con los pobres y oprimidos, ayudó a echar raíces en el terreno de la realidad y en la vida de diversos países y regiones, y de abrir nuevos senderos de lucha.
Se desarrolló particularmente en la “zona de las tempestades”, en los llamados países del Tercer Mundo, donde actuaron importantes movimientos de liberación nacional y en donde estallaron insurrecciones y rebeliones. En estas zonas hay múltiples ejemplos de dirigentes y cuadros de este movimiento que sacrificaron sus vidas por la causa del pueblo y encontraron una muerte trágica a manos de las fuerzas contrarrevolucionarias.

3. Sus posiciones y teoría se confirmaron en importantes asuntos de carácter histórico
Fue el único sector del entonces movimiento comunista “oficial” que saludó, participó y jugó un papel en la tormenta de los años 60. Este es un elemento extremadamente importante en sí mismo.
Fue el único sector que dio un paso al frente para poner al descubierto y denunciar al revisionismo moderno y llamó a los comunistas a rebelarse contra él.
Fue el único sector que previno y advirtió sobre la restauración capitalista, que arrojó luz sobre las contradicciones de clase en el socialismo, que impulsó y apoyó a la Gran Revolución Cultural Proletaria en China.
En resumen,
A diferencia de otras corrientes existentes, como el guevarismo-foquismo y el trotskismo [que no comprendió el carácter del periodo, lo que estaba en juego a nivel internacional y tenía además otras posiciones básicas falsas que le condujeron a errores políticos –principalmente de subjetivismo de izquierda para el primero y de subjetivismo de derecha para el segundo, que a veces llevó a los trotskistas incluso a la adopción de posiciones proimperialistas], el maoísmo estaba mejor enraizado en los problemas reales, agrupó en sus filas a fuerzas amplias y probablemente heterogéneas, fue un frente que el imperialismo y la reacción tuvieron que tomar en consideración, y en gran medida determinó la correlación de poder a nivel mundial.
No fue accidental que la derrota de la Izquierda en China en 1976 fuera un acontecimiento para un contraataque frontal generalizado de la burguesía, el imperialismo y el revisionismo. El contraataque reaccionario dio como resultado la restauración capitalista, el “Nuevo Pensamiento Político” de la perestroika e, inmediatamente, el Nuevo Orden Mundial.

Una breve referencia sobre las debilidades y carencias de esta corriente:
1. La “parcialidad” (el modo unilateral de pensar y actuar), la espontaneidad, el voluntarismo son fenómenos bastante explicables durante los primeros pasos de esta corriente ideológico-política, cuando la revolución parece próxima y en unas circunstancias en que fuerzas heterogéneas se agruparon. Tenemos el precedente histórico de la intervención de Lenin contra las “parcialidades” a través de su obra “La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo”, que fue dirigida a los animados miembros de la izquierda proletaria en esa época, y les invitó a crear partidos comunistas importantes y ganarse a la mayoría de la clase obrera. Las particularidades de la lucha de clases en China no permitieron intervenciones necesarias parecidas.
2. Formas en que se expresan la parcialidad y la espontaneidad.
Arrastrar al límite la posición correcta que la línea ideológica y política es lo decisivo para todo. Esto ha conducido a una serie de divisiones y prestar poca atención a la cuestión de la unidad, al margen de procesos de maduración y la creación de lazos con las masas populares. También condujo, en algunos casos, al autoaislamiento en un microcosmos que tenía poco contacto con la realidad.
La posición de que todo estaba en juego en la zona de las tempestades (el denominado Tercer Mundo) condujo a una serie de fuerzas en los países capitalistas a rebajar la necesidad de un esfuerzo sistemático por abrir una nueva vía en sus propios países, y, como consecuencia, convertirse en simples defensores y partidarios de movimientos de otros países.
La mecanicista y a veces exagerada contradicción de Stalin frente a Mao.
3. El curso de la lucha de clases en China, la política exterior que siguió y la implicación del estatismo que emergió a comienzos de los años 70 con la errónea “teoría de los tres mundos”, condujo al maoísmo como corriente internacional a grandes aventuras y dio origen a un seguidismo en su seno que, no difería, desde un aspecto cualitativo, del revisionismo. Todo esto prácticamente denigró la obra de Mao y el maoísmo.
4. En esa época, al igual que en las décadas siguientes, una serie de fuerzas mostraron una tendencia por reducir el maoísmo a la estrategia de la Guerra Popular y aclamaron la Guerra Popular como la línea general del movimiento comunista. Esta postura obstaculizó a esta corriente de estudiar en profundidad los cambios que se estaban produciendo en el mundo en ese momento.

La necesidad de reagrupamiento de los comunistas sobre la base de una Línea General
Es verdad que han pasado muchos años sin ningún debate serio relativo a la Línea General del movimiento comunista en las condiciones contemporáneas. El último intento serio que planteó asuntos relativos a la Línea General en el movimiento comunista internacional tuvo lugar a comienzos de los años 60 por parte del Partido Comunista de China. Sin embargo, desde entonces han transcurrido muchos años. El panorama actual del mundo es muy distinto del panorama de comienzos de los años 60. Se han producido muchas transformaciones, cambios en la correlación de poder, retrocesos, hasta llegar a la situación actual. Se han combatido muchas batallas de significación histórica, tales como la tempestad incompleta de las luchas revolucionarias de los años 60, con su cima, la Gran Revolución Cultural Proletaria en China. La cuestión histórica que se ha planteado y necesita ser respondida es si el curso del movimiento revolucionario hubiese sido diferente, es decir, si las diversas batallas hubiesen podido ser realizadas desde posiciones mejores, si se llevaron a cabo intentos serios para una confrontación común y general con la línea burguesa y revisionista.
Esta pregunta exacta va ligada y se conecta con toda la cuestión de la Línea General. La falta de reconocimiento del significado que la cuestión de la Línea General tuvo siempre y aún tiene, tuvo efectos desastrosos para el movimiento marxista-leninista, especialmente en los años 80. El movimiento marxista-leninista atravesó una gran prueba y desintegración en esa década. Pese a honrosas excepciones por parte de partidos y movimientos que enarbolaron la bandera roja de la revolución baja unas extremadamente difíciles condiciones, la mayoría de los partidos y organizaciones experimentaron grandes crisis y su fuerza declinó de manera significativa.
El proceso de apartarse de la problemática de la Línea General, al igual que la evidente crisis del movimiento marxista-leninista (que había emergido previamente, también, a través de las aventuras, la “línea” y la posición de los dos “centros”, China y Albania) condujo o bien a unos sustitutos insuficientes de la Línea General (y este fue el “mejor” caso) o a un importante distanciamiento de las posiciones antirrevisionistas, o incluso posiciones prosocialimperialistas, y a una negación silenciosa de todos los asuntos que la obra de Mao Tsetung sacara a la superficie.
Sin embargo, incluso con posterioridad a los difíciles años 80, durante los años 90 y a comienzos del siglo XXI, en las condiciones de gradual reagrupamiento del movimiento revolucionario y de un cada vez más intenso surgimiento del descontento popular a nivel global, se observa que diversas iniciativas y reuniones de partidos y organizaciones comunistas no se enfocan en la discusión sobre el asunto vital de la Línea General. El grado de coordinación es muy bajo y otras prioridades parecen motivar las diversas iniciativas, en lugar de fomentar de forma estable y resuelta el debate y la discusión de la Línea General. Todo esto ocurre en unas circunstancias en que tienen lugar grandes cambios alrededor nuestro, en que existe un gran conmoción causada por el curso de la reestructuración capitalista/imperialista y el arsenal ideológico y político de la burguesía logra plantear asuntos y tomar la iniciativa escala mundial.
Las exigencias de la nueva etapa del movimiento revolucionario imponen la existencia de partidos y organizaciones que tengan los pies en tierra y se valgan por sí mismos y piensen con su propia cabeza, que sean capaces de analizar las condiciones específicas de las situaciones específicas y tengan la habilidad de innovar, de abrir nuevos senderos. Estas exigencias no se pueden cumplir si no hacemos frente con la autocrítica al hecho de que se ha hecho un gran daño por: (a) el seguidismo, (b) la falta de opinión sobre una serie de asuntos importantes y cruciales, (c) la pobreza en cuestiones de Línea General, y (d) “fácil” ideologización de todos los asuntos.
En nuestra opinión, el revisionismo moderno en todas sus variantes, incluyendo la neorrevisionista, tiene que ser denunciado en el movimiento comunista internacional. Las características esenciales y específicas del revisionismo deben ser estudiadas y generalizadas, a fin de rastrear el óxido revisionista, localizar la influencia revisionista y aislar a los revisionistas (no importa cómo se denominen a sí mismos, como revolucionarios, marxistas-leninistas, internacionalistas, etc., etc.). Pensamos que los principales rasgos del revisionismo moderno son los siguientes:
El revisionismo moderno se opone a la profundización de la lucha de clases. Consecuentemente, conduce a la cooperación con la burguesía; persigue una concertación con el estado de cosas burguesas. En los países capitalistas-imperialistas, el revisionismo moderno apoya los “intereses nacionales” y las “instituciones democráticas”. Participa o trata de participar en las formaciones gubernamentales junto con la burguesía y se inspira por el gubernamentalismo, ofreciendo la absolución a la antipopular política burguesa y, aún más, ayudando directamente a su realización. Atenta contra la bandera de la lucha antiimperialista y promueve una “postura responsable y realista” de cumplir con las condiciones del Nuevo Orden Mundial imperialista. El revisionismo moderno rehúsa luchar contra las integraciones imperialistas y los resultados de la reestructuración capitalista. No combate las políticas de división entre las masas y la clase obrera. No combate el racismo y la xenofobia y continuamente descubre “vías nacionales al socialismo”.
El revisionismo moderno apoya la teoría de las fuerzas productivas y adopta el productivismo. Limita el papel de las masas al “deber” de acelerar un supuesto proceso automático a través del “progreso científico y técnico”. Adora la “revolución científico-técnica” y la considera un proceso objetivamente progresista, positivo y neutral. El revisionismo moderno admiró los “éxitos” del capitalismo e intentó “importarlos” en las sociedades de transición, con el objetivo de “acelerar el desarrollo y creciente productividad”. El resultado fue por supuesto distinto de lo que esperaba, porque es exactamente así como se restauró el capitalismo. Incluso en la actualidad, el revisionismo alaba el “socialismo de mercado”.
El revisionismo moderno está impregnado de estatismo. Reproduce la superstición de adorar al Estado, lo que no tiene nada en común con el punto de vista marxista-leninista del poder proletario. Teme a la movilización y espontaneidad de las masas; no confía ni en las masas ni en la clase obrera. Se apoya en los métodos burocráticos y administrativos y aumenta la distancia entre los mecanismos y las masas. Arrastra estos puntos de vista incluso en las relaciones entre partidos comunistas, manteniendo una postura y práctica arrogantes, que nada tienen en común con las ideas comunistas. Juega un papel activo en calumniar las luchas, organizaciones, individuos y círculos de la izquierda revolucionaria. Coopera con las fuerzas represivas o asume el propio papel de represor en movilizaciones específicas. Al llegar al poder, adopta la política socialimperialista.
Negación de la lucha de clases; promoción de la cooperación de clases, el productivismo y el estatismo son las características esenciales del revisionismo en nuestra época. Las declaraciones, palabras, etc., pueden esclarecer su esencia sólo un poco. Las altisonantes declaraciones y juramentos grandilocuentes de lealtad al marxismo-leninismo sólo pueden engañar a aquellos que quieren ser engañados, o que quieren unirse estrechamente con el revisionismo. La Gran Revolución Cultural Proletaria profundizó en estos asuntos, enriqueció el programa comunista, ofrece un rico material e inspira a aquellos que se empeñan en abrir nuevos senderos para la revolución proletaria en el siglo XXI.

Subrayada y codificada, la Línea General del movimiento comunista contemporáneo se podría formular de la forma siguiente:
“¡Resistir el Nuevo Orden Mundial, el mayor enemigo de la humanidad! ¡Aplastar el holocausto que está siendo preparado por la dirección imperialista y sus siervos!
¡Cambiar a nivel global, a través de las luchas y los movimientos, la correlación de poder a favor de las fuerzas del progreso, promoviendo la Comunidad Internacional de los Pueblos, que es el frente amplio de las clases y capas que luchan contra el Nuevo Orden Mundial y la sociedad dual!
¡Reconstruir, paso a paso, el movimiento comunista, la fuerza necesaria y decisiva que puede unir y ofrecer perspectiva a las luchas!
¡Construir el programa comunista, desechando cualquier cosa oxidada y anacrónica resultante de la dominación del revisionismo durante más de 30 años!
¡Difundir la posición de la actualidad del socialismo y el comunismo como la única salida positiva a la barbarie capitalista!”.

¡Promoviendo y, principalmente, verificando esta Línea General, pensamos que el movimiento comunista de nuestra época abrirá nuevos caminos, conduciendo a la Revolución Proletaria del siglo XXI!

Epílogo
En este pequeño rincón del mundo, Grecia, los comunistas han mejorado y refundado continuamente su ideología de forma revolucionaria. La obra de Mao Tsetung será una gran arma y lección en su camino. La Organización Comunista de Grecia (KOE), continuará estudiando, absorbiendo, tomando ejemplo de Mao y de la Gran Revolución Cultural Proletaria. KOE prestará atención para completar los puntos más esenciales del maoísmo y de la Gran Revolución Cultural Proletaria, la necesaria elaboración del programa comunista moderno y la Línea General del nuevo movimiento comunista. En la actualidad, no puede existir marxismo revolucionario sin el maoísmo y la Gran Revolución Cultural Proletaria.
Honramos la lucha de Mao Tsetung y de los comunistas chinos. Honramos la Gran Revolución Cultural Proletaria conquistando, o reconquistando si es necesario, simples verdades marxistas, y profundizando nuestro conocimiento en el curso de la evolución social. Hemos vivido revoluciones, pero ahora vivimos la dominación de contrarrevoluciones y nos preparamos para una nueva esperanzadora fase revolucionaria de luchas en todo el mundo.

Los comunistas griegos nunca olvidan las grandes verdades formuladas por Mao:
Debemos depender de nuestras propias fuerzas. Cuando los comunistas se desviaron de este principio, la victoria se alejó y nuevas adversidades golpearon a nuestros pueblos.
Debemos atrevernos a luchar, debemos atrevernos a vencer. Los comunistas deben estar preparados para la victoria, no deben sentirse como si fueran los últimos. Deben ser capaces de resolver problemas, de dirigir grandes batallas y grandes experimentos sociales.
Es justo rebelarse. Es correcto ir contra la corriente. Rebelarse contra la injusticia, la opresión y el revisionismo; ignorar las modas y las “soluciones” fáciles.
Debemos conquistar la dialéctica. Sin el materialismo dialéctico no es posible una refundación de nuestra ideología en una dirección militante.
El Partido dirige, no monopoliza. Contra el estrangulamiento de la iniciativa popular, contra las “soluciones sencillas”, contra los métodos administrativos.
Decimos no al “marxismo” de invernadero. Los marxistas no temen confrontarse a ideas erróneas. Sólo a través de la confrontación puede forjarse el marxismo, vigorizarlo e impedir que la revolución se “congele”.
La lucha de clases, las masas y su movilización, en última instancia, el ser humano, son los factores decisivos –no los técnicos, ni las armas, ni los expertos, etc. Las fuerzas productivas no son independientes de la lucha de clases y su desarrollo se ve afectado de forma decisiva por el rumbo de la lucha de clases.
Debemos servir al pueblo de todo corazón y con todo nuestro pensamiento. Debemos ser modestos y cuidadosos. Debemos protegernos de la arrogancia y la petulancia.
Todos los reaccionarios son tigres de papel. Debemos despreciarlos estratégicamente, pero tener tácticamente en cuenta al oponente ¡especialmente en la actualidad en la lucha desarrollada por los pueblos contra el Nuevo Orden Mundial imperialista y el imperialismo norteamericano!

Organización Comunista de Grecia (KOE)

La dictadura del proletariado y la revolución cultural – VI Congreso de la Internacional Comunista (1928)

Nota – Reproducimos a continuación el apartado titulado “La dictadura del proletariado y la revolución cultural” correspondiente al capítulo IV “El periodo de transición del capitalismo al socialismo y la dictadura del proletariado” del Programa de la Internacional Comunista adoptado por el VI Congreso Mundial celebrado en Moscú el 1º de Septiembre de 1928:

PROGRAMA DE LA INTERNACIONAL COMUNISTA
Adoptado por el VI Congreso Mundial en Moscú el 1º de Septiembre de 1928:

IV. El periodo de transición del capitalismo al socialismo y la dictadura del proletariado
7. La dictadura del proletariado y la revolución cultural
Este papel de organizador de la nueva sociedad humana presupone la madurez cultural del proletariado, su autotransformación interior y la formación por él de nuevos cuadros capaces de asimilar todos los conocimientos científicos, técnicos y administrativos necesarios para la edificación del socialismo y de la nueva cultura socialista.
Si la revolución burguesa contra el feudalismo presupone que en las entrañas de la sociedad feudal misma se halla una nueva clase, superior por su madurez cultural a la clase dominante, y que en los límites de la sociedad feudal ejerce ya la hegemonía en la vida económica, la revolución proletaria se desarrolla en otras condiciones. Como la clase obrera, en la sociedad capitalista, es una clase económicamente explotada, políticamente oprimida y, desde el punto de vista cultural, aplastada, sólo en el período de transición, sólo después de la conquista por ella del poder estatal, sólo destruyendo el monopolio burgués de la instrucción y apoderándose de la ciencia, sólo en la práctica de la gran obra de edificación transforma su propia naturaleza. Para la elaboración de una conciencia comunista de las masas y para la obra socialista misma es necesaria la transformación en masa de los hombres, transformación que sólo es posible en el movimiento práctico, en la revolución; por consiguiente, la revolución es necesaria no sólo porque no existe otro medio para derribar la clase dominante, sino también, porque la clase que la derriba no puede lavarse de la inmundicia de la antigua sociedad y hacerse apta para crear una sociedad nueva más que por la revolución.
Al suprimir el monopolio de clase de los capitalistas sobre los medios de producción, la clase obrera debe, asimismo, aniquilar el monopolio burgués de la instrucción, es decir, apoderarse de las escuelas en todos los grados, el superior inclusive. Constituye para la causa del proletariado una de las misiones más importantes la preparación de especialistas obreros lo mismo en el terreno de la producción (ingenieros, técnicos, organizadores, etcétera), que en el de la ciencia, en el militar, en el artístico, etcétera. Juntamente con éstos surgen otros objetivos, elevación general del nivel cultural de las masas proletarias, educación política de las mismas, aumento de los conocimientos y
perfeccionamiento técnico, adquisición de hábitos de actividad pública y de dirección, lucha contra los vestigios de los prejuicios burgueses y pequeñoburgueses, etcétera.
Sólo en la medida en que el proletariado eleva a sus sectores de vanguardia hacia los “puestos de dirección” de la edificación socialista y de la cultura, sólo en la medida en que dichos sectores van siendo más nutridos, incorporando cada vez más a nuevos miembros de la clase al proceso de transformación revolucionaria y cultural y eliminando paulatinamente la división interior misma de la clase en sectores “avanzados” y “atrasados” del proletariado, se crea al mismo tiempo la garantía de la edificación victoriosa del socialismo y la garantía contra la corrupción burocrática y la degeneración de clase.
El proletariado, sin embargo, en el proceso de la revolución, transforma no solamente su propia naturaleza, sino también la de las demás clases, en primer lugar la de los numerosos sectores pequeño-burgueses del campo y de la ciudad, particularmente la de los sectores campesinos trabajadores. Al asociar las grandes masas a la revolución cultural, al incorporarlas al proceso de edificación socialista, al unirlas y educarlas desde el punto de vista comunista por todos los medios que se hallan a su disposición, al luchar decididamente contra todas las ideologías antiproletarias y corporativas, al eliminar sistemáticamente y con particular tenacidad el atraso general y cultural del campo, la clase obrera prepara con ello —sobre la base del progreso de las formas económicas colectivas— la eliminación de la división de la sociedad en clases.
Entre los objetivos de la revolución cultural debe ocupar un sitio importante la lucha contra vacilar. El poder proletario debe abolir toda clase de apoyo de estado a la Iglesia, el cual no es más que una agencia de las clases dominantes, destruir toda intervención de la Iglesia en la educación y en la enseñanza y aplastar sin piedad la actividad contrarrevolucionaria de las organizaciones clericales. Al mismo tiempo el poder proletario, que permite la libertad de creencias y suprime la situación privilegiada de la religión antes  dominante, lleva a cabo la propaganda antirreligiosa por todos los medios a su alcance, reconstituye sobre la base de la concepción científica materialista toda la labor educativa y de enseñanza.

Estados Unidos: Declaración de Fundación del Grupo Comunista Maoísta

Nota – Con gran alegría hemos recibido la noticia de que en Estados Unidos los camaradas maoístas del Nuevo Partido Comunista (Comité Organizador) celebraron el pasado mes de mayo su Segundo Congreso y han cambiado su nombre por el de Grupo Comunista Maoísta. Es esta una gran noticia para el conjunto del Movimiento Comunista Internacional no sólo por tratarse del avance del trabajo de los maoístas estadounidenses en el seno mismo de la bestia imperialista, sino por representar una ruptura ideológica, política y organizativa con la “nueva síntesis” revisionista a que el avakianismo había conducido al P“CR”, EU.
Reproducimos a continuación la siguiente declaración sobre la fundación del Grupo Comunista Maoísta, extraída del blog Maoist Road (La Vía Maoísta) http://maoistroad.blogspot.com.es/ y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

DECLARACIÓN DE FUNDACIÓN DEL GRUPO COMUNISTA MAOÍSTA
El Nuevo Partido Comunista (Comité Organizador) celebró recientemente su Segundo Congreso y cambió su nombre por el de Grupo Comunista Maoísta.
Nuestro nuevo nombre refleja la tarea central del momento: consolidación ideológica, y en particular, la forja de una unidad de principios relativa a lo que denominamos `Maoísmo´. Sólo de esta manera podemos sentar los cimientos sobre los que se puede construir un Partido Comunista Maoísta.
En nuestro Primer Congreso en 2013, adoptamos una distorsión empírica del maoísmo, en que concebíamos el marxismo-leninismo-maoísmo como una simple e indiferenciada suma de los diversos logros históricos de Marx, Lenin y Mao. Este postulado descriptivo –es decir, ideológico- del maoísmo se reflejó en nuestros anteriores Principios de Unidad. Estamos ahora abordando el problema de construir un auténtico concepto teórico del maoísmo a través del camino contrario, es decir: ¿cuáles son las rupturas a través de las cuales se constituyó el marxismo-leninismo-maoísmo?
Nuestro anterior nombre y algunos de nuestros anteriores documentos eran producto de un subjetivismo dañino. Fracasamos en desarrollar el deber supremo de todo comunista: realizar el análisis concreto de la situación concreta. Nuestro nuevo nombre representa más exactamente lo que somos en la actual coyuntura política.
Lo que presentamos a continuación es nuestra Declaración de Fundación, que queremos que sea un documento vivo. Actualmente estamos desarrollando nuestra línea política sobre la cuestión nacional y la cuestión de la opresión de la mujer, entre otros asuntos. Llevaremos a cabo un análisis de clases coyuntural de los Estados Unidos en el futuro.

***
El Grupo Comunista Maoísta pretende llevar a las masas la tarea de construir su propio Partido Comunista maoísta de nuevo tipo, que será un arma que pueda dirigir a la clase obrera y las amplias masas en la construcción del poder político, con el objetivo del derrocamiento de la burguesía, el aplastamiento del Estado burgués y el establecimiento de la dictadura del proletariado. Nuestra tarea actual es forjar una unidad de principios a fin de crear una organización que pueda plantear a las masas la cuestión de la construcción del Partido. Sin consolidación ideológica y política –es decir, si no prohibimos nada y permitimos todo- abrimos el terreno político a intervenciones por parte de oportunismo, tanto de derecha como de `izquierda´. El primer orden del día es, por tanto, articular una línea política proletaria que pueda ser aplicada de forma creativa a las condiciones de la lucha de clases de la que emerge. Hacemos un llamamiento a todos los revolucionarios a que se unan a nosotros en esta tarea.
Con el fin de forjar una unidad de principios, debemos –sobre la base de un análisis concreto de la situación concreta- contribuir al armamento político e ideológico de las masas, con el fin de finalmente desarrollar un partido capaz de organizar las formas principales que la lucha de clases política debe asumir.
Según Mao, el nuevo estilo de trabajo que introduce el Partido Comunista supone: (1) la integración estrecha de la teoría con la práctica; (2) la forja de estrechos vínculos con las masas, y (3) la práctica de la autocrítica. Estos tres momentos son los requisitos teóricos para la línea de masas, que señala la teoría maoísta de la organización y el conocimiento en la secuencia definida por la finalidad del comunismo. El Partido concentra las ideas dispersas pero correctas de las masas, a la luz del pensamiento de clase del marxismo-leninismo-maoísmo, en directivas y consignas políticas que pueden conducir a las masas a transformar la situación concreta. La aplicación de estas directivas y consignas se evalúan concretamente, resultando en ideas nuevas, dispersas, que comienzan el ciclo nuevamente. Este ciclo de organización y conocimiento sólo concluye cuando el conocimiento de las masas y las organizaciones de masas se funden con el conocimiento de clase y las organizaciones de clase –es decir, con el final del Estado y la sociedad de clases, con el comunismo.
(1) Teoría y Práctica. El marxismo-leninismo-maoísmo, que organiza y recolecta la práctica de las masas, debe integrarse con la práctica concreta del movimiento de masas. Este principio se opone tanto a pensar en lugar de las masas (dogmatismo) como a asumir la experiencia parcial y fragmentaria por universalidad (empirismo). La lucha contra el dogmatismo y el empirismo es el proceso de consolidación ideológica. Mao escribe: “La educación ideológica es el nexo vital para ser empuñado en unir al conjunto del Partido para las grandes luchas políticas. A menos que se haga esto, el partido no puede llevar a cabo ninguna de sus tareas políticas”. Sólo podemos avanzar hacia la construcción de un auténtico Partido Comunista maoísta si definimos nuestra práctica en respuesta a las preguntas que nos plantea la coyuntura política. Sólo si procedemos desde una valoración concreta de la coyuntura –es decir: el momento actual de la lucha de clases tomado como una síntesis de las contradicciones- pueden determinarse teóricamente los problemas auténticos de la lucha de clases desde la perspectiva de su transformación objetiva.
(2) Vínculos con las masas. El dogmatismo y el empirismo entendido en sus formas políticas desarrolladas (burocratismo, seguidismo, dirigismo, etc.) son reflejos de un solo y mismo problema, el del abismo que se abre entre el Partido y las masas. Mao escribe: “Cada camarada debe ser ayudado a comprender que en tanto nos apoyemos en el pueblo, creamos firmemente en el inagotable poder creativo de las masas y, por consiguiente, confiemos y nos identifiquemos con ellas, ningún enemigo podrá aplastarnos mientras que nosotros podemos aplastar a cualquier enemigo y superar toda dificultad”. El marxismo-leninismo-maoísmo no proviene de una fuente externa a las masas. Es precisamente la sistematización teórica, en cada una de sus etapas, de la experiencia histórica de las masas. Aquí, todo depende en asir a las masas como el aspecto principal de la dialéctica clase-masas: primero la democracia, segundo el centralismo –o, de forma equivalente: `de las masas, a las masas´. Sólo si las masas son entendidas como el aspecto principal de la dialéctica clase-masas, puede emerger el futuro comunista, no como una figura de fe mesiánica, sino como una finalidad practicable.
(3) Crítica y Autocrítica. El polvo se acumulará si una habitación no se limpia con regularidad, nuestras caras se ensuciarán si no las lavamos. Mao dice: “La práctica consciente de la autocrítica es aún otro rasgo que distingue a nuestro Partido de todos los demás partidos políticos”. La autocrítica es un proceso real en el que el pensamiento y la práctica del Partido se sujetan a la crítica a través del pensamiento y práctica del movimiento de masas, incluso mientras el Partido divide las ideas correctas del movimiento de masas de los efectos (división, dispersión) de la ideología burguesa. La autocrítica no es una confesión a la manera de un beato penitente, sino un momento inmanente a las situaciones concretas de la historia. Por esta razón, el momento de la autocrítica sólo se lleva a cabo en el momento subsiguiente a la rectificación material. Es el principio de la autocrítica el que determina el marxismo-leninismo-maoísmo, el pensamiento de clase del Partido, como un proceso de selección que divide las prácticas conforme a lo que debe vivir y lo que debe morir a fin que el presente se transforme.
“Si el nuevo estilo de trabajo presentado por el Partido está marcado por la teoría y práctica relacionadas, forjar vínculos con las masas, y la crítica y autocrítica, el papel del Partido es dirigir a las masas”. Esto significa que una fracción de las masas debe constituirse a sí misma como una clase revolucionaria, una clase en el sentido político –es decir, una clase capaz de constituirse en fuerza dirigente que pueda tomar el poder estatal y modelar la sociedad a su imagen. Pero si esta dirección, a su vez, se convierte en una nueva forma de dominación, el Partido por el contrario se convierte en el embrión de una nueva burguesía burocrática. En el otro extremo, si no existe una dirección de clase, las masas se quedan sin un medio efectivo de realizar sus aspiraciones.
“Como señala el Camarada Mao Tsetung, la línea política correcta debe ser `de las masas, a las masas´. Para asegurar que la línea realmente proviene de las masas y, en particular, que verdaderamente vuelve a las masas, deben existir estrechos vínculos no sólo entre el Partido y las masas fuera del Partido (entre la clase y el pueblo), sino, por encima de todo, entre los órganos dirigentes del Partido y las masas dentro del Partido (entre los cuadros y los militantes de base); en otras palabras, debe existir una línea organizativa correcta. Por tanto, igual que en cada periodo de la historia del Partido, el Camarada Mao Tsetung ha establecido una línea política representando los intereses de las masas, así ha establecido una línea organizativa sirviendo a la línea política y manteniendo lazos con las masas tanto dentro como fuera del Partido”.
El ciclo de conocimiento revolucionario, que procede de las masas a las masas, es mediado por el Partido. El ciclo de conocimiento organiza el siguiente proceso dialéctico: revueltas de masas que producen ideas correctas en un estado de dispersión y división; sistematización parcial de estas ideas a través del proceso de la lucha de clases dentro del movimiento de masas; sistematización centralizada de la lucha entre el Partido de clase del proletariado que analiza a la luz del pensamiento de clase del marxismo-leninismo-maoísmo; formulación, concentrada en la forma de la directiva o consigna, que articula la sistematización de las ideas correctas con la transformación de la situación objetiva; aplicación de la directiva de las masas y el Partido de la clase; evaluación de la exactitud de la directiva a través de los resultados obtenidos de forma efectiva en su proceso para implementar por parte de las masas y el Partido de la clase; la producción, a través de esta aplicación, de nuevas ideas en un estado de dispersión y división que sirve como la base para un nuevo ciclo de sistematización. Este nuevo ciclo comienza con el proceso de transformar la directiva, su rectificación.
La línea de masas es simultáneamente la teoría maoísta del conocimiento y la teoría maoísta de la organización. Mao escribe: “¿Qué clase de método es este? Es el método del centralismo democrático, el método de la línea de masas: primero democracia, luego centralismo; de las masas, a las masas; integración de la dirección con las masas”. El centralismo aquí hace referencia a un doble movimiento de síntesis y dirección: designa tanto la concentración de las ideas correctas de las masas, aunque dispersas y divididas, a la luz del pensamiento de clase del marxismo-leninismo-maoísmo, y la organización subsiguiente de esta síntesis en la forma de una directiva o consigna. De esta manera el centralismo depende en una práctica democrática amplia como su origen, aunque la penetración de la teoría marxista en el movimiento de masas tiene como fuente inmediata la directiva o consigna que difunde la línea política del Partido.
Los tres requisitos para la línea de masas dejan suficientemente claro que no se puede construir el Partido Comunista maoísta del proletariado y el pueblo en un frío aislamiento del movimiento de masas. No debemos caer en la trampa histórica de permitir nuestro llamamiento a construir el Partido Comunista maoísta para servir como una tapadera al burocratismo en que la construcción del Partido de vanguardia y la lucha de las masas se disuelvan en dos procesos independientes para ser fusionados en un futuro que no llega nunca. Más bien, la construcción del Partido y la dirección del movimiento de masas deben ser concebidos como dos aspectos del mismo proceso, dado que el sentido aquí de la palabra `organización´ es la organización de las ideas correctas de las masas, aunque dispersas y divididas, que resisten la dominación y explotación. El concepto maoísta de construcción del Partido es, por tanto, opuesto a la interpretación del Partido por parte de la Internacional Comunista como principalmente definido por normas y estructuras administrativas que constituyen una fortaleza “de acero” cuyo objetivo principal es prevenir una grieta por parte de elementos ajenos que amenazan su existencia. El papel estratégico del Partido es dirigir a las masas en su creciente implicación en gestionar los asuntos del Estado hasta que el Estado ya no sea necesario. Esta perspectiva –la perspectiva de masas, o comunista- debe guiar al Partido en cada etapa del proceso revolucionario. El llamamiento para construir el Partido, por tanto, debe ser asumido por los elementos más avanzados de las masas, y es sólo entonces que el proletariado, nacido así en el sentido político, puede construir su propia organización que pueda dirigir a las masas hacia el comunismo.
La consolidación ideológica, la iniciativa de masas y la evaluación continua de nuestra teoría y práctica son los tres principios de los que debemos proceder mientras llevamos a las masas la cuestión de la construcción del Partido Comunista maoísta de nuevo tipo. La forma precisa que tomará un Partido así no puede elaborarse adelantándose al movimiento concreto de su construcción. Llamamos a todos los revolucionarios a unirse a nosotros en la difícil tarea que se presenta ante nosotros.

¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOISMO!

Mayo 2014

Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)


Nota –El VI Congreso Nacional del Partido Comunista de China se celebró en Moscú del 18 de junio al 11 de julio de 1928 (no por casualidad, también en la capital de la URSS, se celebró el VI Congreso de la Internacional Comunista entre el 17 de julio y el 1 de septiembre de 1928).
El VI Congreso del Partido Comunista de China señaló que, después de la derrota de 1927, la revolución china continuaba siendo, por su carácter, una revolución democrático burguesa antiimperialista y antifeudal, y que era inevitable un nuevo auge revolucionario; pero, como este nuevo auge revolucionario no había surgido todavía, la línea general para la revolución en aquel tiempo consistía en ganarse a las masas. Además, el VI Congreso barrió con el capitulacionismo de derecha de Chen Tu-siu, surgido en 1927, y también sometió a crítica el putchismo “izquierdista” que se manifestó en el partido a fines de 1927 y comienzos de 1928.
Reproducimos a continuación por su interés el apartado IX de la Resolución del VI Congreso del Partido Comunista de China sobre el Movimiento Campesino titulado “Guerra de Guerrillas”, extraído del libro de Conrad Brandt, Benjamin Schwartz y John K.Fairbank “Historia de la China Comunista”, Editorial AHR, Barcelona 1957, págs. 181-183 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos trascrito para nuestro blog:

IX. GUERRA DE GUERRILLAS
1. El partido debe dirigir activamente la guerra de guerrillas, que será el principal instrumento de la lucha.- En aquellos lugares en que la lucha de clases ha alcanzado una fase intensa, cada lucha menor por la vida conduce a un conflicto armado. Así, la guerra de guerrillas se ha convertido en el principal instrumento de la lucha, en dichos lugares. Por lo tanto, el PC debe guiar en forma activa y resuelta dichas luchas, dándoles mejor organización y más íntima relación con las masas, en conjunto.
2. Las principales tareas de la guerra de guerrillas y la realización de los slogans de la lucha agraria, etc. Las principales tareas de la guerra de guerrillas son primero, la inmediata realización de los slogans de la lucha agraria (como son la confiscación de la tierra de los terratenientes para su distribución entre los campesinos, la matanza de los aristócratas y terratenientes opresores, el establecimiento de delegados de los campesinos, comités y soviets en las poblaciones, etc.) para movilizar mayor número de masas campesinas para que se unan al frente combatiente de la lucha revolucionaria; segundo, el establecimiento del Ejército Rojo. Los bravos jóvenes luchadores, particularmente los de fondo proletario o semiproletario, deberían ser gradualmente absorbidos, durante el curso de las luchas de guerrillas, dentro de las unidades de guerrilla para convertirles, gradualmente, en un Ejército Rojo revolucionario de obreros y campesinos; tercero, debilitar la fuerza de los elementos reaccionarios (por tales método como confiscación de las armas de fuego de los guardias de la población, de las tropas de policía, etc.)
3. Debilidad de la guerra de guerrillas; inconexión, falta de íntima unión con las masas, destrucción de ciudades y poblaciones, irrazonables matanzas de destrucción.- Durante la guerra de guerrillas del pasado, se descubrieron muchos puntos débiles e indeseables tendencias. Estas debilidades y tendencias perjudicarán o incluso destruirán la eficacia de la guerra de guerrillas y, por los tanto, deben ser corregidas. Primero, el llevar a cabo la guerra de guerrillas separada de las masas tiene el efecto de hacer que éstas confundan su significado, e incluso respondan a la propaganda de los terratenientes en el sentido de que la guerra de guerrillas equivale al bandidaje. Por ello, de ahora en adelante, la guerra de guerrillas tiene que empezar con la espontánea demanda de las masas, y debe ser llevada a cabo simultáneamente con el trabajo de agitación y propaganda. Segundo, la tendencia a destruir ciudades y matar, incendiar y robar intencionadamente. Esta tendencia no es más que un reflejo de una mentalidad de masa indefinida proletaria y campesina, que puede perjudicar el desarrollo del partido entre las masas campesinas e incluso entre el proletariado. Por lo tanto, debería hacerse todo lo posible para borrar este erróneo concepto dentro del partido. Por supuesto, nuestro partido debería conducir activamente a la masas campesinas en su lucha para liquidar a los terratenientes y aristócratas y debilitar las fuerzas antirrevolucionarias. Lo que el partido censura, y a lo que se opone, pues es que se mate a incendie a propósito, que no está de acuerdo con nuestra misión revolucionaria. “Matar e incendiar por su propia cuenta” y no por el verdadero beneficio de la revolución, es censurable. Tercero, inconexión y falta de organización. De ahora en adelante debemos dirigir a las asociaciones campesinas de una forma planeada, organizada y centralizada.
4. Cuando la guerra de guerrillas se convierte en revueltas locales, el partido debe tener en cuenta las condiciones objetivas y la fuerza subjetiva y dirigir con táctica adecuada. La resolución de la Novena Sesión Plenaria del CEIC [Comité Ejecutivo de la Internacional Comunista] declara que: “la guerra de guerrillas espontánea de los campesinos en varias provincias y distritos… puede ser un punto de partida en la revuelta de las masas, nacionalmente victoriosa, sólo con la condición de que sea llevada a cabo en alianza con una nueva marea revolucionaria entre el proletariado de las ciudades”. La experiencia pasada ha demostrado que esta es una declaración extremadamente válida. En la lucha de clases, intensificada en forma creciente en la actualidad, es posible el establecimiento de un régimen de soviet en uno o varios hsien. No es necesario que la guerra de guerrillas se convierta en revueltas locales. Sólo cuando, dentro del proceso de la lucha, las vastas masas campesinas son movilizadas, cuando surge una genuina demanda por parte de las masas de un régimen político propio y cuando las fuerzas reaccionarias del área se están tambaleando en realidad, puede convertirse la guerra de guerrillas en revueltas locales. Por lo tanto, cuando las fuerzas de las guerrillas han situado a una gran área bajo su control, se han asegurado la participación de una gran cantidad de personas y las condiciones están maduras para producir un hsien o revuelta municipal local, el partido debe considerar cuidadosamente sus condiciones objetivas y fuerza subjetiva, y seguir adelante con la revuelta bien preparada, bien organizada, empleando táctica adecuada y bajo la dirección, y con la cooperación, de los obreros del hsien o municipalidad. Después del éxito de la revuelta, el slogan de la lucha de masas debería ser puesto en práctica, y todas las fuerzas reaccionarias deberían ser liquidadas para que mayores cantidades de campesinos y obreros puedan ser movilizados y se lleven a cabo las políticas del régimen soviético. Debería prestarse particular atención a la extensión de la revuelta a las áreas adyacentes.
5. El Partido debería dirigir las revueltas espontáneas de los campesinos.- En la actualidad, cuando los sufrimientos de las masas campesinas van en aumento diariamente, se producen fácilmente revueltas espontáneas. El partido debe proporcionar legítima dirección a las revueltas espontáneas. Particularmente debería intensificar su trabajo entre los obreros artesanos y dependientes de tiendas, en las ciudades hsien o poblaciones, para permitirles comprender el significado de la revuelta campesina y ayudar a conducir dichas revueltas espontáneas hasta el establecimiento y expansión del régimen soviético.