José Stalin – Discurso de la Victoria (Moscú, 9 de Mayo 1945)

Nota – Hoy 9 de Mayo, se cumple el 70º aniversario de la histórica jornada de la victoria del glorioso Ejército Rojo de la Unión Soviética sobre el nazi-fascismo hitleriano, el 9 de Mayo de 1945.
Tal y como se señala en el artículo 70 años de la victoria sobre el nazismo: “¡La gloria de estos combates no se apagará jamás!”, publicado en el periódico de los camaradas brasileños de A Nova Democracia Nº 149, 1ª quincena de Mayo de 2015:
“El 9 de Mayo de 1945, la humanidad progresista celebraba la grandiosa victoria de la Unión Soviética sobre la máquina de guerra más reaccionaria que la Historia había conocido hasta entonces, el ejército imperialista nazifascista del Tercer Reich de Adolfo Hitler.
En cuatro años de heroica defensa de la Patria Internacionalista del Proletariado, 22 millones de soviéticos (entre ellos millones de militantes del Partido Comunista de la URSS), dieron su cuota de sangre por la libertad, ya sea en las trincheras de combate o en los ataques cobardes e indiscriminados lanzados por las hordas nazis contra la población civil. Sin duda –y esto hasta los historiadores burgueses lo reconocen – la batalla del pueblo soviético durante la Gran Guerra Patria, pasando por Stalingrado y otros combates legendarios, es el mayor hecho militar de la historia, hazaña que sólo pudo ser alcanzada por un pueblo amante de la libertad y que tenía como objetivo defender el primer Estado socialista que el mundo conoció.
Justeza, estrategia militar y política, una dirección revolucionaria, un pueblo dispuesto a pagar el precio de la libertad con la vida: estas fueron las razones por las cuales, como dice una de las versiones en español de clásico Himno Guerrillero, “¡la gloria de estos combates no se apagará jamás!”. La serpiente fue aplastada en Berlín y, aquel 9 de Mayo, hace 70 años, la bandera que ondeaba sobre el Reichstag alemán era roja con el martillo y la hoz”.
Con ocasión de este 70º aniversario, reproducimos a continuación el Discurso de la Victoria que pronunció el Camarada José Stalin el 9 de Mayo de 1945 en Moscú, que hemos extraído del libro J. V. Stalin, Works, Volume 16 (November 1944 – 1952), Red Star Press Ltd, London 1986, págs. 48-50 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

J.V. Stalin
DISCURSO DE LA VICTORIA
Emitido radiofónicamente desde Moscú a las 20.00 horas (hora de Moscú) el 9 de Mayo de 1945
¡Camaradas! ¡Compatriotas hombres y mujeres!
El gran día de la victoria sobre Alemania ha llegado. La Alemania fascista, forzada a arrodillarse por el Ejército Rojo y las tropas de nuestros aliados, ha reconocido su derrota y declarado su rendición incondicional.
El 7 de Mayo, el protocolo preliminar de rendición fue firmado en la ciudad de Reims. El 8 de Mayo, representantes del Alto Mando alemán, ante la presencia de representantes del Mando Supremo de las Tropas Aliadas y el Mando Supremo de las Tropas Soviéticas, firmaron en Berlín el acta final de rendición, cuya aplicación comenzó a las 24.00 horas del 8 de Mayo.
Conscientes de los carroñeros hábitos de los cabecillas alemanes, que consideran los tratados y acuerdos como trozos de papel vacíos, no tenemos razones para confiar en sus palabras. Sin embargo, esta mañana, en cumplimiento del acta de rendición, las tropas alemanas comenzaron a deponer sus armas y se rindieron masivamente a nuestras tropas. Esto ya no es un trozo de papel vacío. Esta es la rendición efectiva de las fuerzas armadas de Alemania. En verdad, un grupo de tropas alemanas en la zona de Checoslovaquia está aún evadiendo la rendición. Pero confío que el Ejército Rojo será capaz de conducirles a la sensatez.
Ahora podemos afirmar con plena justificación que el día histórico de la derrota final de Alemania, el día de la gran victoria de nuestro pueblo sobre el imperialismo alemán, ha llegado.
Los grandes sacrificios que hicimos en nombre de la libertad y la independencia de nuestra Patria, las privaciones y sufrimientos incalculables experimentados por nuestro pueblo en el curso de la guerra, el intenso trabajo en el frente y la retaguardia, colocados sobre el altar de la patria, no han sido en vano, y han sido coronados por la victoria completa sobre el enemigo. La lucha secular de los pueblos eslavos por su existencia y su independencia ha concluido con la victoria sobre los invasores alemanes y la tiranía alemana.
A partir de ahora la gran bandera de la libertad de los pueblos y la paz entre los pueblos ondeará sobre Europa.
Hace tres años Hitler declaró para que todos lo escucharan que sus objetivos incluían el desmembramiento de la Unión Soviética y arrebatarle a ella el Cáucaso, Ucrania, Bielorrusia, las tierras del Báltico y otras zonas. Él declaró sin rodeos: “Destruiremos a Rusia para que nunca más sea capaz de alzarse”. Esto fue hace tres años. Sin embargo, las alocadas ideas de Hitler no tuvieron el destino de convertirse en realidad –el avance de la guerra las dispersó a los cuatro vientos. De hecho ha ocurrido todo lo contrario a los delirios hitlerianos. Alemania ha sido completamente derrotada. Las tropas alemanas se están rindiendo. La Unión Soviética está celebrando la Victoria, aunque su intención no es ni desmembrar ni destruir Alemania.
¡Camaradas! La Gran Guerra Patria ha finalizado con nuestra victoria completa. El periodo de guerra en Europa ha pasado. Ha comenzado el periodo de desarrollo pacífico.
¡Os felicito por la victoria, mis queridos compatriotas hombres y mujeres!
¡Gloria a nuestro heroico Ejército Rojo que enarboló la independencia de nuestra Patria y obtuvo la victoria sobre el enemigo!
¡Gloria a nuestro pueblo, el pueblo victorioso!
¡Gloria eterna a los héroes que cayeron en la lucha contra el enemigo y dieron sus vidas por la libertad y la felicidad de nuestro pueblo!
(“Discursos de Guerra de Stalin, etc.”, p. 135)

Otros textos del Camarada José Stalin en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*A todos los obreros del Cáucaso. Claro resultado de tres meses de lucha (1905)

*El problema de los combates de clase del proletariado (1928)

*Ligar los intereses cotidianos del proletariado con los intereses básicos de la revolución proletaria

*Carta de J. Stalin al Presidente Mao Tsetung (2 de Septiembre 1951)

*Lenin y Stalin acerca de la crisis revolucionaria

Mao Tse-tung: La amistad más grande (9 de marzo 1953)

Nota – El artículo de Mao Tse-tung “La amistad más grande”, escrito con ocasión del fallecimiento del gran dirigente y maestro del proletariado soviético y del proletariado internacional José Stalin, fue publicado en el “Diario del Pueblo” el 9 de marzo de 1953 y apareció posteriomente en “Pravda” el 10 de Marzo de 1953, habiendo sido extraído del Marxists Internet Archive y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español:

LA AMISTAD MÁS GRANDE
Mao Tse-tung
El camarada José Vissarionovich Stalin, el genio más grande de la época actual, el gran maestro del movimiento comunista internacional, y el camarada en armas del inmortal Lenin, partió del mundo.
La contribución de Stalin a nuestra época a través de sus actividades teóricas y prácticas es incalculable. El camarada Stalin representó nuestra completa nueva época. Sus actividades han permitido al pueblo soviético y al pueblo trabajador de todos los países darle la vuelta completamente a la situación de todo el mundo. Es decir, la causa de la justicia y de la Democracia Popular y el socialismo ha alcanzado una victoria en una inmensa región del mundo, una región que agrupa a más de 800 millones de personas –un tercio de la población de la Tierra. Además, la influencia de esta victoria se extiende diariamente a cada rincón del mundo.
La muerte del Camarada Stalin ha causado al pueblo trabajador del mundo entero el sentir una profunda pena inigualable; ha removido los corazones del pueblo justo del mundo. Esto demuestra que la causa del Camarada Stalin y su pensamiento han sobrecogido a las amplias masas del pueblo en todo el mundo y ya se han convertido en una fuerza invencible, una fuerza que guiará a aquellos pueblos que ya han alcanzado la victoria en la conquista de victorias aún más frescas, una tras otra, y, al mismo tiempo, guiará a todos aquellos pueblos que están gimiendo aún bajo la opresión del malvado viejo mundo del capitalismo, con el fin de que puedan golpear con valor a los enemigos del pueblo.
Tras la muerte de Lenin, el Camarada Stalin dirigió al pueblo soviético en construir una magnífica sociedad socialista, el primer Estado socialista en el mundo, que él, junto con el gran Lenin, creó en la época de la Revolución de Octubre. La victoria de la construcción socialista de la Unión Soviética no sólo fue una victoria del pueblo de la Unión Soviética, sino también una victoria común para los pueblos del mundo entero. En primer lugar, ésta victoria demostró en los términos más auténticos y vivos la infinita exactitud del marxismo-leninismo y educó de manera concreta al pueblo trabajador del mundo en cómo deben avanzar hacia una buena vida. En segundo lugar, esta victoria aseguró que durante la Segunda Guerra Mundial la humanidad tendría la fuerza para derrotar a la bestia fascista. El logro de la victoria en la guerra antifascista, y la gloria por estas victorias deben ser atribuidas a nuestro gran camarada Stalin.
El camarada Stalin desarrolló la teoría marxista-leninista de un modo integral y trascendental e impulsó el desarrollo del marxismo hasta una nueva etapa. El Camarada Stalin desarrolló de manera creativa la teoría de Lenin relativa a la ley del desarrollo desigual del capitalismo y la teoría de que es posible para el socialismo alcanzar primero la victoria en un país; el Camarada Stalin contribuyó de manera creativa a la teoría de la crisis general del sistema capitalista; contribuyó a la teoría relativa a la construcción del comunismo en la Unión Soviética; contribuyó a la teoría de las leyes económicas fundamentales del capitalismo y el socialismo en la actualidad; contribuyó a la teoría de la revolución en las colonias y las semicolonias. El Camarada Stalin también desarrolló creativamente la teoría de Lenin de la construcción del partido. Todas estas teorías creativas del Camarada Stalin unieron todavía más a los trabajadores del mundo, unieron aún más a las clases oprimidas y pueblos oprimidos del mundo entero, permitiendo así la lucha de la clase obrera mundial y de todos los pueblos oprimidos por la liberación y bienestar y las victorias en esta lucha alcanzando proporciones sin precedentes.
Todos los escritos del Camarada Stalin son documentos inmortales del marxismo. Sus obras, Los Fundamentos del Leninismo, Historia del Partido Comunista [Bolchevique] de la URSS, y su última gran obra, Problemas Económicos del Socialismo en la URSS, constituyen una enciclopedia de marxismo-leninismo, una síntesis de la experiencia del movimiento comunista internacional de los últimos cien años. Su discurso al XIX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética es un precioso último testamento legado a los comunistas de todos los países del mundo. Nosotros, los comunistas chinos, como los comunistas de todos los países, buscamos nuestro propio camino hacia la victoria en las grandes obras del Camarada Stalin.
Desde la muerte de Lenin, el Camarada Stalin ha sido siempre la figura central en el movimiento comunista internacional. Nos agrupamos en torno suyo, le pedimos sus consejos, y constantemente extrajimos fuerza ideológica de sus obras. El camarada Stalin estaba pleno de calidez hacia los pueblos oprimidos de Oriente. “No olvidar a Oriente”. Este fue el gran llamamiento del Camarada Stalin después de la Revolución de Octubre. Todos saben que el Camarada Stalin amaba afectuosamente al pueblo chino y calificaba la fuerza de la revolución china como incalculable. Sobre la cuestión de la revolución china, contribuyó con su sublime sabiduría. Fue siguiendo las enseñanzas de Lenin y Stalin, junto con gozar del apoyo del gran Estado soviético y de todas las fuerzas revolucionarias de otros países, que el Partido Comunista de China y el pueblo chino lograron su histórica victoria hace unos pocos años.
Ahora hemos perdido a nuestro gran maestro y más sincero amigo, el Camarada Stalin. ¡Qué desgracia tan grande! El pesar que esta desgracia nos ha traído no se puede describir con palabras.
Nuestra tarea es transformar el dolor en fuerza. En memoria de nuestro gran maestro Stalin, la gran amistad entre el Partido Comunista de China y el pueblo chino [de un lado] y del Partido Comunista de la Unión Soviética y del pueblo soviético [de otro] conformada en nombre de Stalin, nunca cesará de fortalecerse. Los comunistas chinos y el pueblo chino intensificarán aún más el estudio de las enseñanzas de Stalin y el estudio de la ciencia y tecnologías soviéticas a fin de construir nuestro país.
El Partido Comunista de la Unión Soviética es un partido nutrido personalmente por Lenin y Stalin; es el partido más avanzado, más experimentado y el más teóricamente cultivado del mundo. Este partido se ha convertido en nuestro modelo en el pasado, es nuestro modelo en el presente y será nuestro modelo en el futuro. Creemos plenamente que el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética y el Gobierno de la Unión Soviética dirigido por el Camarada Malenkov será capaz de desarrollar definitivamente el trabajo inacabado del Camarada Stalin y empujar adelante la gran causa del Comunismo y llevarlo a un desarrollo más grande y más glorioso.
No existe la menor duda que el campo de la paz, la democracia y el socialismo a escala mundial estará aún más unido y más poderoso.
En los últimos treinta y cinco años, las enseñanzas del Camarada Stalin y el modelo de construcción del socialismo en la Unión Soviética han facilitado un gran avance para el mundo. Ahora que la Unión Soviética se ha hecho tan poderosa, que la revolución del pueblo chino ha alcanzado victorias tan grandes, que la construcción en las diversas democracias populares ha logrado éxitos tan grandes, que el movimiento de los diversos países del mundo contra la opresión y agresión ha alcanzado tales cimas, y que nuestro frente de amistad y solidaridad está tan consolidado, podemos decir con completa certeza que no tenemos miedo de ninguna agresión imperialista. Aplastaremos cualquier agresión imperialista, y todas sus odiosas provocaciones serán en vano.
La razón de que la gran amistad entre los pueblos de los dos países, China y la Unión Soviética, es inquebrantable se debe a que la amistad se ha construido sobre los grandes principios del internacionalismo de Marx, Engels, Lenin y Stalin. La amistad entre los pueblos de los dos países, China y la Unión Soviética, y los pueblos de las diversas democracias populares, al igual que con todos los pueblos que aman la paz, la democracia y la justicia en todos los países del mundo está también construida sobre estos grandes principios del internacionalismo y, consecuentemente, es también inquebrantable.
Claramente, la fortaleza creada por este tipo de amistad nuestra es inagotable y verdaderamente invencible.
¡Que todos los agresores y belicistas imperialistas tiemblen ante nuestra gran amistad!
¡Viva las enseñanzas de Marx, Lenin y Stalin!
¡Gloria inmortal al heroico nombre del gran Stalin!

(Diario del Pueblo, 9 de marzo de 1953)

Otros escritos de Mao Tse-tung en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Comunismo y Dictadura (Noviembre 1920, Enero 1921)

*Quitarse de encima los fardos y poner la máquina en marcha (12 Abril 1944)

*Prólogo a “La Victoria de la Nueva Democracia en China”  (14 Octubre 1949)

*Los partidos políticos proletarios en la actualidad son indispensables (25 Abril 1956)

* Rojo y experto (31 Enero 1958)

*Balance de diez años (18 Junio 1960)

*La cuestión racial es una cuestión de clase (1963)

*Notas sobre el informe del Camarada Ch´enheng-jen sobre su “puesto de ocupación” (29 Enero 1965)

*Carta de Mao Tsetung a los Guardias Rojos de la Secundaria Adjunta a la Universidad de Tsinghua (1 Agosto 1966)

 

Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero. El régimen político cubano

Nota – Reproducimos a continuación el artículo “El Régimen Político Cubano”, tercero de la serie titulada “Cuba: El socialismo ficción y el capitalismo verdadero”, aparecido en el órgano de los camaradas de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia Revolución Obrera nº 424, de 15 de marzo de 2015:

CUBA: EL SOCIALISMO FICCIÓN Y EL CAPITALISMO VERDADERO

Dando continuidad a esta serie, luego de analizar  El régimen económico cubano  (Revolución Obrera 422) y En Cuba: Diplomacia burguesa, negocios y mentiras (Revolución Obrera 421), publicamos ahora nuestros puntos sobre el régimen político de la isla:
III. EL RÉGIMEN POLÍTICO CUBANO
Así como en las relaciones sociales de producción, la revolución cubana sólo cambió la forma de la explotación capitalista, igual sucedió con el régimen político de dictadura burguesa. La dictadura de Fulgencio Batista fue reemplazada por la dictadura de los nuevos sectores de la burguesía, en particular por los dirigentes del Movimiento 26 de Julio, que dos años más adelante se unieron con el partido revisionista y pacifista cubano en el Partido Comunista de Cuba, un instrumento en las manos de los imperialistas rusos a través del cual ejercieron la dominación del pueblo cubano.
Los dirigentes cubanos, incluido Ernesto Guevara, tuvieron la posibilidad de deslindar campos con los nuevos zares, ya por aquella época desenmascarados como falsos socialistas y comunistas por el proletariado internacional, encabezado por los partidos de China y Albania, pero no lo hicieron. Tras el pretexto de defender la revolución de la inminente agresión imperialista yanqui, se cobijaron bajo el ala de los también imperialistas rusos.
Tal dependencia, no solo impidió el avance de la revolución en el terreno económico social (capitalismo de Estado disfrazado de socialismo), sino también determinó el carácter del Estado y el sistema de gobierno: la dictadura de una camarilla empotrada en un partido disfrazado de comunista y, más concretamente, la dictadura de los hermanos Castro y sus amigos.
La burocracia privilegiada, común a todos los Estados burgueses quedó incólume, solo cambiaron sus nombres; el ejército profesional permanente, común a todos los Estados burgueses, solo cambió las consignas. La separación del pueblo de la administración del Estado, común a todos los Estados burgueses, no solo se mantuvo sino fue agravado por cuanto los obreros y campesinos fueron privados incluso de la libertad burguesa de criticar a los gobernantes —en los años sesenta y por orientación de los imperialistas rusos, fueron creadas las “Unidades Militares de Ayuda a la Producción – UMAP” también llamados “campos de trabajo” a donde se enviaba a todos los críticos o disidentes, medida reaccionaria que los imperialistas y el trotskismo le achacan a un supuesto stalinismo. En Cuba, como en todos los países capitalistas, las masas se encuentran desarmadas e impotentes para elegir, destituir o remover a los funcionarios del Estado.
Los “Comités de Defensa de la Revolución – CDR”, organismos que se pueden considerar las únicas instituciones democráticas, en el sentido de que allí, por ser organizaciones de las barriadas, participan todos los habitantes y eligen delegados a la “Asamblea Nacional del Poder Popular”, no tienen ningún poder real y cumplen más bien una función policial y de control de la población.
Toda la experiencia del movimiento obrero confirma que la verdadera revolución proletaria no puede dejar en pie la máquina burocrático-militar burguesa: debe destruirla; debe crear un nuevo tipo de Estado sustituyendo el ejército profesional permanente por el pueblo en armas, reemplazando la burocracia estatal privilegiada y separada de la sociedad por organismos de las masas legislativos y ejecutivos al mismo tiempo, donde los funcionarios del Estado sean elegibles y removibles en cualquier momento, y sus salarios no sean superiores al del obrero común. Tal es el rasero por el cual puede medirse el alcance de toda verdadera revolución en cuanto al Estado.
Estos asuntos, sobre el nuevo tipo de Estado necesario para llevar a cabo la completa emancipación de los trabajadores, eran justamente, los problemas que discutía el Movimiento Comunista Internacional en el momento de la revolución cubana. El proletariado ya había sido derrotado en la URSS y era la nueva burguesía, socialista y comunista de palabra pero imperialista de hecho, quien había tomado las riendas de la sociedad y fue esa burguesía quien entró a regir los destinos de la isla en connivencia con los nuevos gobernantes.
Los gobernantes cubanos nunca han sido socialistas ni comunistas, su programa está reducido, al igual que las guerras de liberación nacional dirigidas por la burguesía y la pequeña burguesía, a conquistar la independencia respecto del imperialismo yanqui. Un programa nacionalista, utópico en la era del imperialismo, por cuanto independiente de la voluntad y de los deseos de los hombres, siempre terminará bajo la tutela de uno u otro poder imperialista. Esto estaba ya claro para el movimiento obrero desde la aparición del imperialismo como etapa superior y última del capitalismo: la liberación de los países oprimidos no es posible sin la transformación revolucionaria de la sociedad. Es decir, el problema colonial del imperialismo hace parte de la revolución proletaria mundial, la lucha de los pueblos por su liberación solo puede triunfar si está unida a la lucha del proletariado por la revolución socialista… pero este es el tema de la siguiente entrega.

Otros editoriales y artículos de Revolución Obrera órgano de la Unión Obrera Comunista (MLM) de Colombia, disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Editorial – Al respaldo imperialista a la farsa de paz ¡Unir y generalizar la lucha, preparar la Guerra Popular! ( 15 de Marzo 2015)

*8 de Marzo ¡El triunfo de la Revolución Proletaria es inconcebible sin la participación de la mujer! (2 de marzo 2015)

*¿La pacificación propuesta por las FARC a quien sirve? (21 de Febrero 2015)

*En Colombia: pacifismo armado. En la India Guerra Popular (23 Enero 2015)

*¿Qué es la Federación Sindical Mundial (FSM)? (1º  de Agosto 2014)

*Las guerras de rapiña imperialista deben ser enfrentadas con la guerra revolucionaria de masas (21 de agosto 2014)

*Editorial – ¡Contribuir a la unión y generalización de las luchas del pueblo!

*A cien años de la Primera Guerra Mundial imperialista (4 de Julio 2014)

*¡Contra la mentirosa paz de los ricos y la farsa electoral: NO VOTAR, UNIR Y GENERALIZAR LA LUCHA OBRERA Y POPULAR  (8 de Junio 2014)

*A propósito de la muerte de Gabo. Cuando murió hacía mucho tiempo que lo habíamos enterrado

*La Comuna de París: Primer Estado proletario (14 de Marzo 2014)

*La emancipación de la mujer exige su participación en la construcción del Partido (28 de Febrero 2014)

*Editorial – Paz y elecciones: Dos grandes farsas de los explotadores (17 de Febrero 2014) 

India: “La Guerra Popular Prolongada está cercana”, anuncia Ganapathy, Secretario General del PCI (Maoísta)

 

Nota – El blog Revolución en la India ha publicado la siguiente información:
«LA GUERRA POPULAR PROLONGADA ESTÁ CERCANA”, ANUNCIA GANAPATHY, SECRETARIO GENERAL DEL PARTIDO COMUNISTA DE LA INDIA (MAOISTA)
Traducido por camarada para ODC
El secretario general del Partido Comunista de India (Maoísta), Ganapathy, en una entrevista con el Maoist Information Bulletin, habló entre otros temas de los desafíos que su partido tiene que vencer.
«Tras su acceso al poder, el BPJ [Bharatiya Janata Party, Partido Popular Indio, Nota de O.d.C.] está llevando a cabo políticas pro-imperialistas y vendepatrias a un ritmo frenético, sirviendo las necesidades de los grandes capitalistas indios y extranjeros y de los grandes terratenientes, y al mismo tiempo ejecutando un programa indo-fascista en diversas maneras. Por ello hay una necesidad de unidad de todas las fuerzas democráticas, progresistas, seculares y patrióticas. Unas nuevas y más abundantes capas sociales, clases y fuerzas sociales entrarán en la lucha, y se abrirán nuevas oportunidades para hacer progresar la Guerra Popular Prolongada.» «La economía imperialista mundial aún está atravesando una seria crisis, y todas las contradicciones fundamentales en el mundo se van agudizando. Por consiguiente, las fuerzas revolucionarias, democráticas y de liberación nacional de todo el mundo están ganando fuerza contra el imperialismo y sus apoyos locales. Las fuerzas maoístas también se están consolidando.»
Sobre el plan del partido para acelerar el desarrollo del Ejército Guerrillero de Liberación Popular (PLGA) y la intensificación de la lucha guerrillera, Ganapathy declaró que «a medida que el enemigo emplea nuevas contra-tácticas, surgen nuevas situaciones. Por ello tendremos que adoptar nuevas tácticas que nos puedan dar la ventaja para enfrentarnos a las fuerzas superiores del enemigo mediante la lucha guerrillera y la movilización popular. Un factor crucial en la construcción y desarrollo de la guerrilla será el afianzamiento de nuestras masas de apoyo.»
Respecto a la necesidad de la Campaña de Bolchevización, el máximo dirigente maoísta dijo que su partido lanzó en 2013 una llamada para bolchevizar el partido, que se está ejecutando ahora por éste, por el PLGA (Ejército Guerrillero de Liberación Popular), y por las organizaciones de masas. «Llevará más tiempo completar la campaña, y solamente entonces podremos evaluar el éxito de remodelar nuestro partido en un partido bolchevique».
«Fue el Partido Comunista de la Unión Soviética, el partido ruso bolchevique, quién venció a la burguesía y estableció la dictadura proletaria por primera vez. Cuando ningún partido comunista estaba en el poder en el mundo, este partido fue el que llevó a la clase obrera y a las masas asalariadas al poder. Fue el partido bolchevique el que llevó al socialismo por primera vez en la historia de la humanidad. Por ello tomamos este partido como modelo, esforzándonos en convertir a nuestro partido en un partido proletario de ese tipo, aprendiendo lecciones de él y absorbiendo las cualidades que hicieron todo ello posible», declaró Ganapathy, añadiendo que esas fueron las causas por las que se dio el nombre a la Campaña de Bolchevización.
«Por otro lado, el Partido Comunista Chino es un modelo muy importante para los maoístas, ya que China e India comparten bastantes similitudes. Es necesario conocer y adquirir las cualidades del PCCh que ayudaron a una revolución victoriosa y a construir el socialismo en un país atrasado semicolonial y semifeudal, en donde el campesinado es mayoría, desarrollando la Guerra Popular Prolongada, formando un ejército popular y un frente unido, estableciendo áreas liberadas. El Partido Comunista de China se reforzó a si mismo tomando como modelo al Partido Comunista de la Unión Soviética.»
«Decidimos realizar esta campaña teniendo en mente las experiencias de este partido, especialmente de el Gran Debate, a la luz de las lecciones extraídas de la Revolución Cultural Proletaria. Mantenemos a esos dos partidos como modelos en la bolchevización del partido, y a la luz de la experiencia alcanzada en la larga historia revolucionaria de nuestro partido», declaró también el secretario general del Partido Comunista de India (maoísta).
Traducido de: https://revolutionaryfrontlines.wordpress.com/2015/03/20/india-protracted-peoples-war-at-hand-warns-top-maoist-cpi/#more-28806

 

La influencia de la Revolución China en el Movimiento Comunista de Grecia (2006) – Documento de la Organización Comunista de Grecia (KOE)


Nota – La Organización Comunista de Grecia (Kommounistiki Organosi Elladas – KOE) fue una organización que se definía a sí misma como “popular, militante y democrática. Nuestras raíces están en el movimiento comunista de Grecia, que está unido con el Pueblo griego a través de lazos indestructibles por la sangre vertida en innumerables décadas de luchas por la Liberación Nacional y Social. Nuestra base teórica es el marxismo revolucionario, fundado por Marx y Engels y enriquecido por el leninismo y las obras de Mao Tsetung, continuamente enriquecido por los esfuerzos colectivos por producir las necesarias nuevas respuestas a los nuevos problemas que surgen en la época moderna”.
En julio de 2013, diez días antes del I Congreso de SYRIZA, KOE anunció su “decisión de suspender su presencia pública autónoma como un paso necesario para el fortalecimiento de SYRIZA y de su expresión unificada”.
Con anterioridad, en el año 2006, KOE elaboró un extenso documento titulado “La influencia de la revolución china en el movimiento comunista de Grecia”.
Gran Marcha Hacia el Comunismo comparte la inmensa mayoría de las posiciones políticas que KOE mantiene en este documento (en cuanto a la defensa de Mao Tsetung y sus enseñanzas, la Gran Revolución Cultural Proletaria, etc.), aunque discrepamos en algunas de sus afirmaciones (como, por ejemplo, cuando escribe que “en las décadas siguientes [a la de los años 70 del siglo XX], una serie de fuerzas mostraron una tendencia por reducir el maoísmo a la estrategia de la Guerra Popular y aclamaron la Guerra Popular como la línea general del movimiento comunista. Esta postura obstaculizó a esa corriente de estudiar en profundidad los cambios que se estaban produciendo en el mundo en ese momento” o también cuando señala que el último intento serio de elaborar una línea general del movimiento comunista internacional fuese el realizado por el Partido Comunista de China en los años 60 del siglo pasado, omitiendo la importancia que supuso la creación del hoy desaparecido Movimiento Revolucionario Internacionalista (MRI) y su  Declaración fundacional de Marzo de 1984 al igual que la histórica declaración del MRI ¡Viva el marxismo-leninismo-maoísmo! de 26 de Diciembre de 1993).
Sin embargo consideramos que se trata de un documento de gran interés, tanto por ser ilustrativo de la historia del movimiento comunista y maoísta en Grecia, como por su análisis crítico y autocrítico, estando alejado de posturas dogmáticas y por plantear además cuestiones de vital importancia sobre la lucha contra el revisionismo contemporáneo y muy útil para que los comunistas no olvidemos las enseñanzas del gran maestro del proletariado Mao Tsetung y la necesaria tarea de la unidad de los comunistas del mundo con una línea general que, en la actualidad, en opinión de Gran Marcha Hacia el Comunismo, no puede ser otra que el dar pasos en la construcción de una nueva organización internacional basada en el marxismo-leninismo-maoísmo para poder avanzar con éxito por el camino hacia la nueva gran ola de la Revolución Proletaria Mundial.
Reproducimos a continuación el documento de KOE “La influencia de la revolución china en el movimiento comunista de Grecia” que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español.

LA INFLUENCIA DE LA REVOLUCIÓN CHINA EN EL MOVIMIENTO COMUNISTA DE GRECIA (2006)
Contribución al proyecto del Camarada Bao Yu Ching
Introducción
Sin lugar a dudas, la lucha de los comunistas chinos ha influido, y hasta cierto grado definido el desarrollo del movimiento comunista internacional. No podemos saber cuál sería el alcance de la resistencia contra el revisionismo y la restauración capitalista si no hubiese tenido lugar la contribución esencial del Partido Comunista de China (PCCh), de los comunistas chinos y de Mao Tsetung.
Sin embargo, la verdadera cuestión que nos debe importar y apunta hacia una evaluación crítica es la siguiente: ¿se ha hecho todo lo máximo posible para oponerse al revisionismo y a la restauración capitalista? Los acontecimientos internos en China y a nivel internacional durante los años 60 y70 no son fáciles de “descifrar”, ni sería correcto de una forma metodológica juzgar a través del “resultado”. Por un lado, existe el hecho de que el “cuartel general” que condujo la lucha contra el revisionismo soviético durante los años 60 (y parecía unido en ese momento), se dividiría posteriormente, durante la Revolución Cultural. De otro lado, el cambio en la política exterior china caracterizado por el acercamiento chino-norteamericano y la aplicación de la “Teoría de los Tres Mundos”, plantea muchas cuestiones que deben ser analizadas, porque no debemos limitarnos a un canto de alabanza ceremonial. Somos conscientes de la seriedad y dificultad de un esfuerzo así, pero no podemos pretender, 50 años después del XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) y 40 años después del inicio de la Revolución Cultural, que no existan dichos asuntos.
Nuestra contribución puede alcanzar el punto de formular una opinión (abierta al debate) y compartir la experiencia de una pequeña sección del proletariado internacional, el movimiento comunista griego.

Los comunistas griegos y la Revolución China
“Nuestros países tienen dos cosas en común: nuestra antigua civilización, y dos números funestos, 6 y 7. Vosotros estáis en el paralelo 36 y nosotros en el 37. Vosotros tenéis la 6ª Flota estadounidense y nosotros la 7ª”.
(De un discurso del Presidente Mao durante un encuentro con representantes de la Liga de Amistad Grecia-China en 1965).
Es de interés exponer la opinión dada por el gran comunista griego que fue pionero en la lucha antirrevisionista en Grecia. Es la del camarada Yannis Hontzeas quien, en la siguiente nota, nos ofrece un testimonio de lo que era la percepción de los comunistas griegos sobre el PCCh, y cuáles eran sus expectativas, antes de iniciarse el conflicto con los revisionistas rusos:
“Cuando I.V. Stalin murió, muchos comunistas en nuestro país, la mayoría miembros del veterano EAM [Frente de Liberación Nacional] que permaneció fiel al PCG [Partido Comunista de Grecia o KKE) y a las tradiciones del EAM durante tiempos difíciles, esperaban que el Presidente Mao fuese invitado a Moscú a fin de asesorar, dirigir, y organizar las cosas. No importa lo que uno pueda decir hoy, Mao era entonces, tras la muerte de Stalin, calificado como el dirigente del proletariado mundial, el guía del movimiento comunista internacional. Si se trataba de una fe simplista, este es un asunto de distinta naturaleza. Mao visitó Moscú en dos ocasiones separadas. La primera vez en 1950 a fin de firmar el tratado con Stalin, y la segunda en 1957 con objeto de asistir a la Conferencia de Partidos Comunistas. Tras los acontecimientos de ese periodo, el nombre de Mao fue transformado de la leyenda a la blasfemia –para convertirse en leyenda nuevamente en los años 60 y 70, ganándose las mentes tanto de la juventud como del pueblo trabajador, obteniendo incluso mayor gloria tras años de calumnias. ¿Pero cómo se conoció en Grecia a Mao y a la Revolución china?
La generación que creció en los años 30 tenía una percepción “mítica” de lo que estaba ocurriendo en China. Por supuesto los comunistas y simpatizantes leían en los periódicos comunistas sobre el heroísmo y victorias del Ejército Rojo chino, del Gobierno soviético chino, etc. Los viejos comunistas recordaban entonces a los jóvenes que la Revolución china no era un juego. Les recordaban la sangrienta invasión japonesa, orgullosos de haber participado en las protestas durante los años 20 bajo la consigna de “¡Fuera las manos de China!”, etc. Instintivamente, esa auténticamente magnífica y legendaria revolución tocaba de tal manera los corazones y las mentes de nuestro pueblo, que incluso la prensa burguesa se interesó en ella para aumentar sus ventas, y así contribuyó enormemente a la información general sobre China y su revolución, no importa cuán precisa fuera de hecho esta información.
El nombre de Mao Tsetung comenzó a ser mencionado relativamente tarde. Los nombres de otros líderes del Ejército Rojo fueron inicialmente mencionados con mayor frecuencia –pero siempre de un modo confuso. No obstante, las campañas y contracampañas del Ejército Rojo llenaron de sorpresa a la burguesía y a nuestro pueblo de admiración.
A mediados de los años 30 el nombre de Mao comenzó a ser mencionado en la prensa burguesa como el de un general comunista satánico –especialmente porque nuestros periodistas burgueses informaban una y otra vez que había resultado muerto y luego siempre reaparecía vivo. Mientras tanto, desde 1936, Grecia vivía bajo otra dictadura fascista. La Guerra Civil española, pese a su lugar dominante en las noticias internacionales, aún dejaba espacio para la Revolución China, el Frente Unido, etc. Brotó una convicción entre los comunistas y simpatizantes griegos que el Ejército Rojo era invencible. Durante la ocupación [alemana de Grecia 1941-1944] y posteriormente, el PCCh, su Ejército, al igual que Mao, se hicieron incluso más populares. Durante el verano de 1946 hasta principios de 1947, cuando el Terror Blanco [en Grecia] estaba en su apogeo, Rizospastis [el entonces órgano del PC de Grecia aún legal] publicó los famosos principios de la guerra de guerrillas que fueron formulados por Mao en su trabajo “Una sola chispa puede encender la pradera” (“cuando el enemigo avanza, nosotros retrocedemos, etc.). Tras su publicación, el régimen reaccionario prohibió prácticamente la venta del Rizospastis.
Los comunistas, el pueblo de Grecia, seguían la marcha triunfal de la Guerra Revolucionaria del pueblo chino y saludaron calurosamente su victoria. La victoria en China se convirtió en un factor de gran ayuda, dado que se produjo simultáneamente (1949) a la “victoria” de las fuerzas reaccionarias del monarcofascismo en Grecia dirigidas por EE.UU.
Demos un ejemplo: en Makronisos [una pequeña isla griega transformada en el más feroz campo de concentración y tortura], un militante fue salvajemente torturado, pero rehusó denunciar sus convicciones. Los torturadores entonces trataron de convencerle con el “super argumento” siguiente: ¿por qué no te unes a la mayoría? (se referían a los militantes que se habían rendido por las insoportables torturas). Y les respondió: “¿Qué decís? ¡Soy yo quien pertenezco a la mayoría! ¿No son los 900 millones de chinos (exagerando el número de la población china dado el estado psicológico en que se encontraba) la mayoría? ¡Torturarnos, asesinarnos, pero un día seréis castigados, tanto vosotros como vuestros amos!” Este no es un caso aislado. La victoria de la Revolución china estimuló enormemente a los presos comunistas griegos en estos difíciles años.
Durante los años 1950-1956 comenzaron las traducciones de las obras de Mao, originalmente escritas a mano, que eran difundidas de mano en mano en las prisiones y campos de concentración, y más tarde a través de editoriales. La Guerra de Corea y el papel de China allí cosecharon nuevamente la admiración del pueblo griego.
Durante un breve periodo después de la “VI Conferencia” [la “VI Conferencia”, organizada con la violenta intervención de los revisionistas soviéticos en 1956 fue para el PCG lo que el XX Congreso para el PCUS] los nuevos dirigentes revisionistas del PCG desplegaron de todas las formas posibles su admiración y apoyo por el Presidente Mao, alabando la combinación de su “sabiduría occidental” con su marxismo-leninismo “antidogmático”.
Sin embargo, esta admiración cambió rabiosamente en el verano de 1957, cuando la Conferencia de Partidos Comunistas en Moscú declaró que el revisionismo era la principal amenaza para el movimiento comunista internacional. “Bien informados”, como siempre, los revisionistas griegos lo atribuyeron a Mao. Desde 1959 se incrementaron los ataques calumniosos contra Mao al igual que el veneno antiinternacionalista, anticomunista y antichino.”
Posteriormente, cuando nuestra organización examinó el periodo posterior a 1956, llegó a las siguientes conclusiones:
1. Durante los años 1953-1957 hubo muchos giros y cambios en la URSS y en muchos partidos comunistas. Los revisionistas en la camarilla dirigente del PCUS permanecieron tranquilos para promover todas sus decisiones y poderse estabilizar. Aquí reside una cierta responsabilidad en cuanto a cuándo y qué tipo de crítica en contra del revisionismo se realizó, o incluso como las posiciones revisionistas fueron inicialmente favorecidas (incluyendo por parte del PCCh). [Cualquiera que lea los artículos “Sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado” y “Más sobre la experiencia histórica de la dictadura del proletariado” de 1956 podrá ver claramente nuestro punto de vista.].
Del mismo modo, aunque las declaraciones de las conferencias internacionales de 1957 y 1960 calificaban al revisionismo como la principal amenaza, no bloquearon realmente el predominio del revisionismo moderno. Cuanto ocurrió a nivel internacional hasta el comienzo de la polémica pública entre el PCUS y el PCCh, fue en realidad muy insuficiente, ofreciendo así al revisionismo moderno un tiempo precioso para estabilizarse, calumniar a sus oponentes y aislar a las fuerzas comunistas coherentes.
2. La X Conferencia del PCCh a finales de 1962 es la primera vez en que se adoptaron directrices relativas a la lucha de clases bajo el socialismo, los “dos caminos”, el peligro de restauración capitalista y la crítica de la construcción socialista en la URSS. Todas estas conclusiones se expresarían a través de la polémica pública durante el conflicto abierto con la URSS en 1963-1964. De hecho, muchas cosas ya habían ocurrido tales como el Gran Salto Adelante, la retirada de los expertos soviéticos y la ruptura de relaciones entre la URSS y China, la histeria antichina y antialbanesa en la prensa y los congresos de los partidos revisionistas.
Pese al hecho que las mencionadas conclusiones constituyeron un avance histórico y fomentaron y armaron la lucha de los comunistas coherentes de todo el mundo, la mayor parte del Partido chino se encontraba bajo el control de Liu Shao-chi y Teng Xiao-ping, que no hicieron sino minar la lucha antirrevisionista. Esta cuestión es importante, porque cuando en 1964 surge el problema de la separación organizativa de los partidos revisionistas, ésta camarilla domina el PCCh con todas las consecuencias que esto tuvo. No obstante, existen muchas cuestiones en este periodo en China que parecían ser o eran realmente controvertidas.
3. El estallido de la Revolución Cultural muestra en la práctica lo inadecuado de la respuesta inicial, al igual que la necesidad de una más profunda crítica y revolucionarización del programa, así como de la acción de las masas. A diferencia del documento “secreto” de N. Jruschov sobre Stalin (que fue suministrado deliberadamente a la CIA y publicado por ésta, tratándose del primer gran intento de cooperación soviético-norteamericano), que supuso un gran golpe para los comunistas del mundo entero, la consigna de la Revolución Cultural de “¡Bombardear el Cuartel General!” fue un grito de batalla para la rebelión, para la creación de una nueva generación de comunistas que crearían un nuevo programa, enriquecido con todas las conclusiones sobre las características de las sociedades socialistas, la necesidad de profundizar la dictadura del proletariado y el impulso de la lucha contra el imperialismo a escala internacional. Además, estuvo ligado al surgimiento de una nueva ola revolucionaria por todo el mundo. Surge una pregunta: habiendo de enfrentarse a enemigos unidos y bien organizados (el imperialismo, el socialimperialismo, el revisionismo moderno, etc.), ¿acaso avanzó la reestructuración y reagrupamiento a escala internacional del movimiento comunista de una forma suficientemente organizada? ¿Con qué programa?
4. En el contexto anterior, existe un asunto que es la actitud del PCCh relativo a la situación en Europa (y no nos referimos a la “teoría de los tres mundos”, que vendría después). En lo que respecta a Europa, hubo una desconcertante declaración: “debemos unirnos al revisionismo secundario para oponernos al revisionismo principal”. Tanto el “flirteo” del PCCh con el eurocomunismo y sus relaciones con el Partido Comunista de Rumanía y el Partido Comunista de España de Santiago Carrillo constituyen el resultado de determinadas valoraciones. De manera simultánea, reflejan un modo estatista de pensar por parte del PCCh, al menos en lo que concierne a Europa. Muchas cosas pueden ser explicadas por la compleja situación interna y las luchas en China, pero permanece el hecho que todo lo anterior no resultó ser de ayuda para las fuerzas antirrevisionistas a nivel internacional, y especialmente en Europa. Por el contrario, crearon dificultades. El análisis que puede residir tras esto es que no se esperaban grandes movimientos revolucionarios en Europa. En combinación con el análisis de que se debía dar prioridad a las zonas revolucionarias, el resultado fue “descuidar” el deber de proporcionar ayuda y análisis y dirección específicos a los comunistas de Europa. El otro campo (el revisionismo soviético) no descuidó este deber en absoluto. Esto fue un error, especialmente tras la “tormenta” provocada por el “Mayo del 68” y el alejamiento a gran escala por parte de las masas de la influencia burguesa y revisionista. El error fue mayor cuando las posiciones y opiniones informales de los chinos se expresaron en Europa a través de …. intelectuales, y cuando se permitieron e incluso se fomentaron que aparecieran ejemplos denigrantes de partidos “prochinos” .
5. ¿Cuál fue la razón por el hecho de que, en la lucha contra el revisionismo, una gran parte del movimiento comunista internacional fracasó en agruparse y grupos que se crearon sobre la base de esta lucha con frecuencia fracasaron en lograr una base mayor y más masiva? Existen razones a nivel objetivo y subjetivo.
Entre las primeras podemos reconocer el hecho que, en contraste con el viejo revisionismo, el revisionismo moderno contó con el apoyo de Estados. Esto es muy significativo. Aunque el apoyo por parte de Estados hacia los partidos revisionistas tuvo muchas caras y fue continuo, lo mismo no puede aplicarse respecto del PCCh y del PTA (Partido del Trabajo de Albania) hacia el movimiento comunista antirrevisionista internacional. El revisionismo, pese a sus contradicciones, actuó de un modo organizado mientras el marxista-leninista actuó dividido en muchos pedazos, no sólo a nivel de coordinación sino también a nivel de clarificar los asuntos básicos teóricos, políticos, etc. Esto en lo referente al nivel objetivo.
A nivel subjetivo, y este aspecto no es, por supuesto, independiente del objetivo, existieron varias corrientes entre las fuerzas que se oponían al revisionismo. Había quienes creían que una cierta “mala suerte” golpeó al movimiento comunista en cierto “momento”, alterando su curso y que las cosas se corregirían “automáticamente” algún día. Otros estaban más unidos a expresiones de discusión general de las creencias básicas. Y otros, según sus experiencias específicas, vieron que muchos asuntos deberían ser reexaminados en profundidad, etc. Finalmente, había una tendencia mayoritaria, según la cual los problemas debían ser solventados por “alguien distinto”.
Los conflictos entre estas tendencias se intensificaron debido a la forma en que se interpretó la Revolución Cultural, al igual que por algunos análisis semiformales que circularon en Europa y afectaban al pasado del movimiento comunista. La incapacidad de las fuerzas organizadas en Europa en países como Francia e Italia para elaborar un análisis correcto e intervenir –en grado suficiente- en acontecimientos como Mayo de 1968, pese al hecho de que en ambos casos hubo un gran interés por parte de ambos partidos (PCCh-PTA), convirtieron el problema en mayor, porque en ese periodo amplias masas estaban desenganchándose del revisionismo, creando formaciones temporales o más estables de organizaciones políticas. Podríamos mencionar un extenso número de ejemplos que muestran las diferencias que existían (ya antes de la ruptura entre China y Albania) entre las fuerzas que combatían al revisionismo, y sus consecuencias.
Faltaban dos cosas en un período donde nuevos fenómenos y tendencias se estaban desarrollando en el mundo moderno: un proceso de discusión de todos los problemas a los que se enfrentaban los movimientos y organizaciones marxistas-leninistas, y una base común “central” ideológico-política.
Finalmente, tal como se esperaba, la “teoría de los tres mundos” jugó un negativo e importante papel especialmente en Europa. La crisis y división de los partidos marxistas-leninistas en Europa durante los años 70 y 80 no son irrelevantes a estos asuntos.

Volviendo a nuestra propia historia
En 1955, en Tashkent, capital del Kazajistán soviético (y base de los refugiados políticos comunistas griegos tras la derrota del Ejército Democrático de Grecia en 1949), comenzó una cruel intervención de los revisionistas soviéticos contra el Partido Comunista de Grecia. Los problemas se prolongaron durante meses, alcanzando su cima con el establecimiento de una “comisión internacional especial de partidos hermanos” con el objetivo de “resolver la crisis” –que los propios revisionistas habían provocado en el seno del PCG. El resultado fue la expulsión de miles de comunistas en todas las organizaciones de los refugiados políticos, al igual que el exilio de centenares de ellos a Siberia, incluido el del propio secretario general, Nikos Zachariadis. La razón fue la no conformidad y desacuerdo de los comunistas griegos con el “nuevo espíritu” de los revisionistas soviéticos, y, en última instancia, su oposición a las directrices del XX Congreso del PCUS.
Desde 1956 hasta 1964, tuvo lugar un gran enfrentamiento dentro del movimiento comunista griego, implicando a miles de comunistas griegos que vivían como refugiados políticos en la URSS y los países socialistas, al igual que en la propia Grecia, en las organizaciones clandestinas, en el exilio y en las prisiones. Desde comienzos de los años 60, las obras de Mao y los documentos del PCCh comenzaron a ser distribuidos entre los comunistas griegos. Como resultado de este enfrentamiento, la primera expresión pública de los marxistas-leninistas griegos, la revista Anagennisi (Renacimiento) fue publicada en Octubre de 1964. Muchos documentos del PCCh fueron reeditados en esta revista, y la Gran Revolución Cultural Proletaria fue apoyada públicamente –hecho que provocó la furia de los revisionistas griegos.
En este momento, es necesaria una clarificación histórica: históricamente, el PCG, el movimiento comunista griego, se formó y desarrolló con la decisiva contribución del PC de la URSS y de la Internacional Comunista. Esta realidad se expresó en todos los aspectos de sus actividades, en su política organizativa y en sus métodos de dirección y educación. Estas relaciones especiales entre el PCG y el PC de la URSS, al igual que la aguda y ruda lucha de clases en Grecia (legislación anticomunista, dictaduras fascistas, complots de la policía secreta, la guerra civil, los castigos especiales anticomunistas en las islas de la tortura y exilio, etc.) se reflejaron inevitablemente en la realidad del movimiento comunista griego –y sus reflejos no fueron exclusivamente positivos, dado que también adoptamos los aspectos negativos del “modelo” soviético. Por tanto, se creó un “sistema”, teniendo como consecuencia que el movimiento comunista griego no ha experimentado ninguna campaña de rectificación tales como las realizadas por el PCCh en 1941-1942. Esto puede explicar muchas cosas.
Lo que denominamos dirección revolucionaria del movimiento marxista-leninista en Grecia no fue algo que tuvo un único color o monolítico, y no fue algo unificado desde su inicio en cuanto a lo que declaraba o combatía. Esto constituyó un cierto tipo de fortaleza y debilidad a la vez. Su fortaleza residió en que no fue la causa de un grupo minoritario de personas, sino que expresó una reivindicación profundamente enraizada en una extensa masa de militantes. Los aspectos débiles se superarían si aquellos en puestos de dirección en este movimiento cumplieran sus deberes en momentos decisivos y determinantes.
Los militantes que se rebelaron contra el revisionismo dentro y fuera de Grecia, fueron los más disciplinados y fieles al Partido soviético de antes de 1956, comparados con otros miembros que no se rebelaron. Esta “paradoja” es una peculiaridad aún más importante del movimiento marxista-leninista griego en comparación con otros países. La lucha antirrevisionista en Grecia no fue una cuestión de mecanismos o estudiantes; por el contrario, lo que propulsó la lucha antirrevisionista fue la rebelión de los militantes de base del movimiento comunista griego. Por tanto, la historia de la lucha antirrevisionista en Grecia es mucho más antigua que lo que mucha gente piensa, y definitivamente no se originó sólo como una rebelión juvenil, tal y como ocurrió en diversos países europeos. Por el contrario, la juventud griega de aquella época conoció la corriente antirrevisionista a través de un ritmo lento y tortuoso.
Durante los años 1956-58, cuando el “nuevo espíritu” (XX Congreso) ya había iniciado una gran masacre contra los comunistas griegos viviendo en la URSS y otros países socialistas, y expulsado a la mayoría de los comunistas de Tashkent, dentro de Grecia el equilibrio de fuerzas era el siguiente: las organizaciones clandestinas (especialmente tras la postura de la dirección favoreciendo la autodisolución de las organizaciones clandestinas, tal y como fue ordenado por los jruchovistas), la mayoría de los comunistas en el campo de exiliados de Ai-Stratis (el principal campo de exiliados en Grecia), un extenso número de los militantes detenidos y la mayoría de los cuadros medios e inferiores de las organizaciones legales allí, en diverso grado, se opusieron a la “nueva situación” provocada por la intervención jruchovista en el PCG. Este equilibrio de fuerzas, junto con los 7.000 comunistas expulsados de Tashkent, ofreció una abrumadora ventaja positiva para la corriente antirrevisionista. Este equilibrio de fuerzas no fue utilizado adecuadamente y finalmente las luchas que se desarrollaron en ese periodo tuvieron lugar de un modo que permitió a los dirigentes revisionistas extender la confusión y aprovecharse de la deserción o inacción de un gran número de antiguos altos cuadros –de los que se esperaba dirigieran la lucha antirrevisionista. En conclusión, en el caso griego tuvimos una rebelión masiva de los comunistas contra el revisionismo, a pesar de la imperfección de las declaraciones o la influencia de determinados cuadros “antirrevisionistas” que no adoptaron una postura correcta.
Entre los comunistas griegos que resistieron al revisionismo moderno, coexistieron dos situaciones. La primera, la dominante, fue el vano deseo y esperanza de la restauración de la soberanía de las normas del Partido y el regreso a un pasado reciente que se caracterizó por la lucha revolucionaria de los comunistas. La segunda, concerniente a una minoría, fue la comprensión de que el pasado no podía volver, que las condiciones habían cambiado y que nos encontrábamos en una nueva época.
La gran masa de comunistas, debido a la forma en que fueron educados, no podían aceptar la idea de una separación organizativa del Partido, pese a su simpatía por los marxistas-leninistas. Por esta razón, no les siguieron cuando aparecieron públicamente. La mayor responsabilidad por este hecho radica en los cuadros superiores del Partido, quienes, pese a su desacuerdo con el XX Congreso del PCUS, consideraron que cualquier corrección sólo era posible “desde dentro”. Pero incluso entre aquellos que se atrevieron y asumieron la responsabilidad de una separación organizativa del viejo Partido, hubo un sector que lo que tenía en mente era “el regreso al grandioso pasado”. Por tanto, este sector estaba desarmado frente a las grandes conmociones que sacudirían China posteriormente; recurrieron fácilmente a una posición irreflexiva de sumisión prochina y finalmente alabaron la “teoría de los tres mundos” y se volvieron en contra de la llamada “Banda de los Cuatro” y la Revolución Cultural.
El movimiento marxista-leninista necesariamente entró en contacto con sectores de la juventud rebelde que se encontraba presente en los grandes estallidos antiimperialistas de los años 1963-1965 en Grecia. Esta juventud fue más receptiva a las ideas radicales que surgieron durante la Revolución Cultural, pero era más inestable y con menos experiencia en la lucha de clases en comparación con los comunistas veteranos. Posteriormente, y debido a los duros golpes bajo la dictadura fascista en 1967-74 (gran cantidad de detenciones, incluyendo la dirección central), la dirección pasó a manos de jóvenes. Durante estos años difíciles hubo cuadros que “descubrieron” fácilmente el revisionismo entre nuestras propias filas y avanzaron –con igual facilidad- hacia nuevas escisiones. Dado que “uno se divide de forma determinista en dos, y la lucha de dos líneas es inevitable”, todo fue aplaudido “de forma determinista” como justificación para nuevas escisiones. Así, la corriente marxista-leninista quedó registrada como una corriente de continuas escisiones y pareció estar alejada de la realidad griega y sus acontecimientos, particularmente en los convulsos años 70.
Un documento de nuestra organización, KOE, contiene la siguiente evaluación de este periodo:
No fue accidental que la separación organizativa del movimiento marxista-leninista griego respecto del revisionista PCG (iniciada con la publicación de la revista Anagennisi en 1964) fuese el resultado de la lucha e iniciativa de los cuadros medios del viejo PCG, y no de cuadros dirigentes superiores. Pese a la rebelión de los militantes de base en contra del XX Congreso del PCUS y la denominada VI Conferencia del PCG, no se originó como resultado de una lucha de dos líneas o una división en los organismos dirigentes del PCG. La razón de ello reside en la composición peculiar de los organismos dirigentes del PCG (bajo la orientación directa del PCUS) y en percepciones específicas que dominaron al PCG durante décadas.
Pero incluso tras la publicación de Anagennisi y posteriormente, en todo el curso de este movimiento, nunca se constituyó un núcleo dirigente marxista-leninista con una planificación y puntos de vista clarificados y comunes. Esta fue la principal fuente de los problemas de la inestabilidad, de los retrocesos que se expresaron en el seno de la corriente marxista-leninista griega y que condujeron finalmente a su disolución.
Sin embargo, el movimiento marxista-leninista en Grecia superó las escalas de un pequeño grupo que editó una revista, gozó de una base de masas, obtuvo la adhesión de una extensa cantidad de militantes y creó un elevado número de cuadros. Esto se debió principalmente al hecho que demostró ser capaz, en gran medida, de analizar y conformar estimaciones y evaluaciones programáticas.
Apoyamos el punto de vista que Anagennisi formuló importantes elementos programáticos, confirmados por los acontecimientos. Tales elementos fueron: la posición de Grecia y el papel especial de la lucha antiimperialista en nuestro país; la evaluación del papel del revisionismo y la necesidad del reagrupamiento del movimiento de izquierda; el apoyo al movimiento comunista internacional y una posición bastante clara de la confrontación que se estaba produciendo en ese momento; la formulación de criterios sobre asuntos críticos (como el de lograr enraizarse en las masas, cultivar un espíritu “independiente” en lugar de depender de centros internacionales); la evaluación de cuestiones críticas del movimiento comunista griego del pasado y, simultáneamente, la confrontación con otras corrientes y “modas” de aquella época, así como la insistencia en el elección de la lucha de masas popular.
Pese al hecho que al principio se intentó la consolidación y profundización de estos elementos críticos, finalmente este objetivo no se logró. Los resultados de esta debilidad se expresaron a través de una vacilación permanente, de retrocesos y cambios de relaciones coherentes, de crisis permanente en la dirección, en el momento mismo cuando la extensión e influencia de este movimiento entre las masas exigía un curso diferente. Esta crisis se intensificó a finales de los años 70, cuando el horizonte internacional se oscureció, cuando cesaron de existir las “certezas” y las “bases” internacionales, y cuando se desarrollaron diversos “círculos” y “personalidades”, conformando un entorno que ya era irreversible.
La segunda peculiaridad del movimiento marxista-leninista griego es el hecho que su organización política nunca obtuvo una acción política que pudiera enfrentarse a problemas como los descritos, o problemas de desarrollo. Este asunto adquiere mayor importancia porque ésta no fue una debilidad que se comprendiese al final del transcurso de este movimiento, sino ya desde su inicio. De hecho, nunca se intentó realmente superar esta debilidad. Un intento así hubiese requerido la adopción de las necesarias medidas políticas y organizativas, y principalmente involucrarse con actividades que condujeran a un cambio en cuanto a la base de clases de este movimiento, a fin de obtener unas profundas relaciones y raíces con las masas populares.
Por el contrario, lo que prevaleció fue la lógica de un “fuerte activismo” y “hacer ruido” sin preocuparse por las líneas políticas e ideológicas del movimiento, es decir, los elementos políticos e ideológicos del movimiento, es decir, los elementos programáticos que necesitaban ser redefinidos en un periodo de grandes cambios y realineamientos en el conjunto mundial. En vez de una forma organizativa pesada y complicada con un contenido muy insuficiente de la discusión interna, lo que era necesario era una actividad política que armara al conjunto de la organización para las necesidades particulares de un fortalecimiento ideológico, político y organizativo. Al mismo tiempo, debían haberse adoptado medidas contra la creación de “reinos independientes” dentro de la organización en varias ciudades griegas, contra el estrangulamiento del deseo por estudiar e investigar, contra el dogmatismo y la autoconfianza ciega y contra el cultivo de diversas “mitologías”.
En los años en que un nuevo curso era posible, en particular después de 1974 y la caída de la junta militar fascista, se produjo una reversión de los elementos políticos programáticos básicos, se manifestaron cambios en las posiciones previas y se produjo una desorientación de las tareas principales y básicas. Dominaron entonces el “fare política” (término negativo del movimiento italiano), el economicismo y la copia ciega de otras experiencias, al igual que un seguidismo respecto del PCCh.
Yiannis Hontzeas, la mente más brillante y fresca de esta corriente, que jugó un importante papel en la configuración política e ideológica inicial del movimiento marxista-leninista griego (fue detenido durante la junta fascista en lo que se demostró fue el golpe más duro contra los marxistas-leninistas griegos) pero también, posteriormente, de nuestra organización, KOE, escribió en una nota:
“El “comienzo” y el “resultado” no ofrecen nada sustancial como conclusión si se ignora el “desarrollo”. El “desarrollo” es siempre una historia molesta para las conciencias en “calma” ”.
(Notas para El Movimiento Obrero y el Leninismo, página 55, A/synechia 1996).
KOE está en desacuerdo con aquellos que, sólo ahora, apoyan que el “mal comienzo” fue el útero de la crisis final y disolución a principios de los años 80. Pues, el “mal comienzo” no impidió en ciertos momentos a este movimiento que agrupase a miles de militantes, que jugara un papel importante en actos de masas, que concentrara las necesaria masa de fuerzas para desarrollar raíces entre las masas populares y convertirse en un polo de atracción para amplios sectores de militantes. Hubo ciertas posibilidades que no se utilizaron en la forma en que debieron hacerse. En conclusión, el “resultado”, es decir, la disolución a comienzos de los años 80, no permite la adopción de argumentos pragmáticos, del tipo de “dado que este fue el resultado, entonces esto o aquello en el inicio conduciría inevitablemente a ese resultado”, etc., sin examinar los verdaderos términos y causas del resultado, es decir, el “desarrollo”.

El maoísmo como corriente política e ideológica en los años 60 y 70

“Los próximos 50 a 100 años más o menos, a partir de hoy, serán una gran época de cambio radical del sistema social en el mundo, una época que estremecerá la Tierra, una época con la que ninguna época anterior pueda compararse. Viviendo en tal era, debemos estar listos para librar una gran lucha cuyas formas tendrán muchas características diferentes de las épocas pasadas”.
(Mao, 1970)

Igual que el bolchevismo fue una corriente política e ideológica diferenciada del movimiento revolucionario en el marco nacional de Rusia, el maoísmo se desarrolló y se formó en el marco de China.
Tras la victoria de la Revolución de Octubre, el bolchevismo adquiere gloria mundial y forma una corriente política internacional dentro del movimiento internacional del proletariado. La Tercera Internacional es, en cierta medida, la expresión de esta formación.
Respectivamente, el maoísmo adquiere dimensiones internacionales, es decir, se conforma como una corriente política e ideológica internacional a mediados de los años 60, pero con ciertas particularidades:
1. No deriva directamente de la victoria de una revolución, como fuera la Revolución de Octubre, sino de la necesidad de enfrentarse al estancamiento de la revolución y del peligro de restauración capitalista.
2. Entra en contacto con todos los procesos de las tormentas de los años 60 y las afecta en gran medida. No consiste sólo en un proceso de polémicas en el movimiento comunista, sino que agrupa en torno suyo a numerosas y distintas fuerzas que, de una u otra manera, combaten contra el sistema uniforme de relaciones sociales en Oriente y Occidente: los movimientos y frentes de liberación nacional, los movimientos juveniles de todo el mundo, el movimiento de la Revolución Cultural en China, el movimiento negro en EE.UU., los movimientos anticapitalistas en las metrópolis capitalistas, etc.
3. Está principalmente relacionado con los procesos de formación de una corriente a nivel internacional tras una conmoción revolucionaria. Existieron varias razones para ello. Básicamente, porque el movimiento de restauración y la lucha de clases en China estaban desatándose violentamente en China y la cuestión de quien derrotaría a quien aún no se había resuelto.
4. Existía heterogeneidad y objetivos divergentes incluso en el seno del frente de las fuerzas antirrevisionistas y en la propia China.
5. Este movimiento tampoco escapó a la influencia negativa del estatismo (adoración del Estado y predominio de los intereses estatales sobre los intereses del movimiento) que inevitablemente existieron y alteraron muchos elementos.
Estas particularidades no rebaten ni invalidan el balance en cuanto a que esta corriente político-ideológica ha sido la más importante nacida de la tormenta de los años 60 por las razones siguientes:

1. La extensión, profundidad y agrupamiento de fuerzas que consiguió e influencia que ejerció
En primer lugar, se debe sopesar a la Izquierda en China y los movimientos que impulsó, especialmente la Gran Revolución Cultural Proletaria.
En segundo lugar, se deben tener en cuenta todos los movimientos de liberación nacional en el mundo y el hecho de que adoptaron las consignas y políticas de la Línea General “china” en esa época. Muchas organizaciones guerrilleras y otros movimientos se basaron en la teoría de la Guerra Popular que estudiaron y se educaron a través de los escritos militares de Mao.
Se debe estimar la influencia e impacto que el maoísmo ejerció en la juventud del mundo, por todo el planeta.
Además, se debe tener en cuenta la influencia que ejerció en los movimientos rebeldes, como el movimiento de los Panteras Negras en EE.UU., los movimientos anticapitalistas como el de Mayo del 68, etc.
Finalmente, no debemos olvidar mencionar su influencia sobre intelectuales de todo el mundo (Jean Paul Sartre, Charles Bettelheim, Robert Linhart, Benjamin Coriat, William Hinton, Edgar Snow, Thompson, Samir Amin, La Grassa, Rossana Rossada, Luis Althusser, etc.)

2. Ha sido la única corriente ideológica y política internacional que ha llamado a una lucha firme contra el imperialismo.
Miles de luchadores emergieron de entre sus filas y se enfrentaron a la reacción y al imperialismo con heroísmo y abnegación. La militancia y heroísmo de esta corriente, su capacidad de unirse con los pobres y oprimidos, ayudó a echar raíces en el terreno de la realidad y en la vida de diversos países y regiones, y de abrir nuevos senderos de lucha.
Se desarrolló particularmente en la “zona de las tempestades”, en los llamados países del Tercer Mundo, donde actuaron importantes movimientos de liberación nacional y en donde estallaron insurrecciones y rebeliones. En estas zonas hay múltiples ejemplos de dirigentes y cuadros de este movimiento que sacrificaron sus vidas por la causa del pueblo y encontraron una muerte trágica a manos de las fuerzas contrarrevolucionarias.

3. Sus posiciones y teoría se confirmaron en importantes asuntos de carácter histórico
Fue el único sector del entonces movimiento comunista “oficial” que saludó, participó y jugó un papel en la tormenta de los años 60. Este es un elemento extremadamente importante en sí mismo.
Fue el único sector que dio un paso al frente para poner al descubierto y denunciar al revisionismo moderno y llamó a los comunistas a rebelarse contra él.
Fue el único sector que previno y advirtió sobre la restauración capitalista, que arrojó luz sobre las contradicciones de clase en el socialismo, que impulsó y apoyó a la Gran Revolución Cultural Proletaria en China.
En resumen,
A diferencia de otras corrientes existentes, como el guevarismo-foquismo y el trotskismo [que no comprendió el carácter del periodo, lo que estaba en juego a nivel internacional y tenía además otras posiciones básicas falsas que le condujeron a errores políticos –principalmente de subjetivismo de izquierda para el primero y de subjetivismo de derecha para el segundo, que a veces llevó a los trotskistas incluso a la adopción de posiciones proimperialistas], el maoísmo estaba mejor enraizado en los problemas reales, agrupó en sus filas a fuerzas amplias y probablemente heterogéneas, fue un frente que el imperialismo y la reacción tuvieron que tomar en consideración, y en gran medida determinó la correlación de poder a nivel mundial.
No fue accidental que la derrota de la Izquierda en China en 1976 fuera un acontecimiento para un contraataque frontal generalizado de la burguesía, el imperialismo y el revisionismo. El contraataque reaccionario dio como resultado la restauración capitalista, el “Nuevo Pensamiento Político” de la perestroika e, inmediatamente, el Nuevo Orden Mundial.

Una breve referencia sobre las debilidades y carencias de esta corriente:
1. La “parcialidad” (el modo unilateral de pensar y actuar), la espontaneidad, el voluntarismo son fenómenos bastante explicables durante los primeros pasos de esta corriente ideológico-política, cuando la revolución parece próxima y en unas circunstancias en que fuerzas heterogéneas se agruparon. Tenemos el precedente histórico de la intervención de Lenin contra las “parcialidades” a través de su obra “La enfermedad infantil del “izquierdismo” en el comunismo”, que fue dirigida a los animados miembros de la izquierda proletaria en esa época, y les invitó a crear partidos comunistas importantes y ganarse a la mayoría de la clase obrera. Las particularidades de la lucha de clases en China no permitieron intervenciones necesarias parecidas.
2. Formas en que se expresan la parcialidad y la espontaneidad.
Arrastrar al límite la posición correcta que la línea ideológica y política es lo decisivo para todo. Esto ha conducido a una serie de divisiones y prestar poca atención a la cuestión de la unidad, al margen de procesos de maduración y la creación de lazos con las masas populares. También condujo, en algunos casos, al autoaislamiento en un microcosmos que tenía poco contacto con la realidad.
La posición de que todo estaba en juego en la zona de las tempestades (el denominado Tercer Mundo) condujo a una serie de fuerzas en los países capitalistas a rebajar la necesidad de un esfuerzo sistemático por abrir una nueva vía en sus propios países, y, como consecuencia, convertirse en simples defensores y partidarios de movimientos de otros países.
La mecanicista y a veces exagerada contradicción de Stalin frente a Mao.
3. El curso de la lucha de clases en China, la política exterior que siguió y la implicación del estatismo que emergió a comienzos de los años 70 con la errónea “teoría de los tres mundos”, condujo al maoísmo como corriente internacional a grandes aventuras y dio origen a un seguidismo en su seno que, no difería, desde un aspecto cualitativo, del revisionismo. Todo esto prácticamente denigró la obra de Mao y el maoísmo.
4. En esa época, al igual que en las décadas siguientes, una serie de fuerzas mostraron una tendencia por reducir el maoísmo a la estrategia de la Guerra Popular y aclamaron la Guerra Popular como la línea general del movimiento comunista. Esta postura obstaculizó a esta corriente de estudiar en profundidad los cambios que se estaban produciendo en el mundo en ese momento.

La necesidad de reagrupamiento de los comunistas sobre la base de una Línea General
Es verdad que han pasado muchos años sin ningún debate serio relativo a la Línea General del movimiento comunista en las condiciones contemporáneas. El último intento serio que planteó asuntos relativos a la Línea General en el movimiento comunista internacional tuvo lugar a comienzos de los años 60 por parte del Partido Comunista de China. Sin embargo, desde entonces han transcurrido muchos años. El panorama actual del mundo es muy distinto del panorama de comienzos de los años 60. Se han producido muchas transformaciones, cambios en la correlación de poder, retrocesos, hasta llegar a la situación actual. Se han combatido muchas batallas de significación histórica, tales como la tempestad incompleta de las luchas revolucionarias de los años 60, con su cima, la Gran Revolución Cultural Proletaria en China. La cuestión histórica que se ha planteado y necesita ser respondida es si el curso del movimiento revolucionario hubiese sido diferente, es decir, si las diversas batallas hubiesen podido ser realizadas desde posiciones mejores, si se llevaron a cabo intentos serios para una confrontación común y general con la línea burguesa y revisionista.
Esta pregunta exacta va ligada y se conecta con toda la cuestión de la Línea General. La falta de reconocimiento del significado que la cuestión de la Línea General tuvo siempre y aún tiene, tuvo efectos desastrosos para el movimiento marxista-leninista, especialmente en los años 80. El movimiento marxista-leninista atravesó una gran prueba y desintegración en esa década. Pese a honrosas excepciones por parte de partidos y movimientos que enarbolaron la bandera roja de la revolución baja unas extremadamente difíciles condiciones, la mayoría de los partidos y organizaciones experimentaron grandes crisis y su fuerza declinó de manera significativa.
El proceso de apartarse de la problemática de la Línea General, al igual que la evidente crisis del movimiento marxista-leninista (que había emergido previamente, también, a través de las aventuras, la “línea” y la posición de los dos “centros”, China y Albania) condujo o bien a unos sustitutos insuficientes de la Línea General (y este fue el “mejor” caso) o a un importante distanciamiento de las posiciones antirrevisionistas, o incluso posiciones prosocialimperialistas, y a una negación silenciosa de todos los asuntos que la obra de Mao Tsetung sacara a la superficie.
Sin embargo, incluso con posterioridad a los difíciles años 80, durante los años 90 y a comienzos del siglo XXI, en las condiciones de gradual reagrupamiento del movimiento revolucionario y de un cada vez más intenso surgimiento del descontento popular a nivel global, se observa que diversas iniciativas y reuniones de partidos y organizaciones comunistas no se enfocan en la discusión sobre el asunto vital de la Línea General. El grado de coordinación es muy bajo y otras prioridades parecen motivar las diversas iniciativas, en lugar de fomentar de forma estable y resuelta el debate y la discusión de la Línea General. Todo esto ocurre en unas circunstancias en que tienen lugar grandes cambios alrededor nuestro, en que existe un gran conmoción causada por el curso de la reestructuración capitalista/imperialista y el arsenal ideológico y político de la burguesía logra plantear asuntos y tomar la iniciativa escala mundial.
Las exigencias de la nueva etapa del movimiento revolucionario imponen la existencia de partidos y organizaciones que tengan los pies en tierra y se valgan por sí mismos y piensen con su propia cabeza, que sean capaces de analizar las condiciones específicas de las situaciones específicas y tengan la habilidad de innovar, de abrir nuevos senderos. Estas exigencias no se pueden cumplir si no hacemos frente con la autocrítica al hecho de que se ha hecho un gran daño por: (a) el seguidismo, (b) la falta de opinión sobre una serie de asuntos importantes y cruciales, (c) la pobreza en cuestiones de Línea General, y (d) “fácil” ideologización de todos los asuntos.
En nuestra opinión, el revisionismo moderno en todas sus variantes, incluyendo la neorrevisionista, tiene que ser denunciado en el movimiento comunista internacional. Las características esenciales y específicas del revisionismo deben ser estudiadas y generalizadas, a fin de rastrear el óxido revisionista, localizar la influencia revisionista y aislar a los revisionistas (no importa cómo se denominen a sí mismos, como revolucionarios, marxistas-leninistas, internacionalistas, etc., etc.). Pensamos que los principales rasgos del revisionismo moderno son los siguientes:
El revisionismo moderno se opone a la profundización de la lucha de clases. Consecuentemente, conduce a la cooperación con la burguesía; persigue una concertación con el estado de cosas burguesas. En los países capitalistas-imperialistas, el revisionismo moderno apoya los “intereses nacionales” y las “instituciones democráticas”. Participa o trata de participar en las formaciones gubernamentales junto con la burguesía y se inspira por el gubernamentalismo, ofreciendo la absolución a la antipopular política burguesa y, aún más, ayudando directamente a su realización. Atenta contra la bandera de la lucha antiimperialista y promueve una “postura responsable y realista” de cumplir con las condiciones del Nuevo Orden Mundial imperialista. El revisionismo moderno rehúsa luchar contra las integraciones imperialistas y los resultados de la reestructuración capitalista. No combate las políticas de división entre las masas y la clase obrera. No combate el racismo y la xenofobia y continuamente descubre “vías nacionales al socialismo”.
El revisionismo moderno apoya la teoría de las fuerzas productivas y adopta el productivismo. Limita el papel de las masas al “deber” de acelerar un supuesto proceso automático a través del “progreso científico y técnico”. Adora la “revolución científico-técnica” y la considera un proceso objetivamente progresista, positivo y neutral. El revisionismo moderno admiró los “éxitos” del capitalismo e intentó “importarlos” en las sociedades de transición, con el objetivo de “acelerar el desarrollo y creciente productividad”. El resultado fue por supuesto distinto de lo que esperaba, porque es exactamente así como se restauró el capitalismo. Incluso en la actualidad, el revisionismo alaba el “socialismo de mercado”.
El revisionismo moderno está impregnado de estatismo. Reproduce la superstición de adorar al Estado, lo que no tiene nada en común con el punto de vista marxista-leninista del poder proletario. Teme a la movilización y espontaneidad de las masas; no confía ni en las masas ni en la clase obrera. Se apoya en los métodos burocráticos y administrativos y aumenta la distancia entre los mecanismos y las masas. Arrastra estos puntos de vista incluso en las relaciones entre partidos comunistas, manteniendo una postura y práctica arrogantes, que nada tienen en común con las ideas comunistas. Juega un papel activo en calumniar las luchas, organizaciones, individuos y círculos de la izquierda revolucionaria. Coopera con las fuerzas represivas o asume el propio papel de represor en movilizaciones específicas. Al llegar al poder, adopta la política socialimperialista.
Negación de la lucha de clases; promoción de la cooperación de clases, el productivismo y el estatismo son las características esenciales del revisionismo en nuestra época. Las declaraciones, palabras, etc., pueden esclarecer su esencia sólo un poco. Las altisonantes declaraciones y juramentos grandilocuentes de lealtad al marxismo-leninismo sólo pueden engañar a aquellos que quieren ser engañados, o que quieren unirse estrechamente con el revisionismo. La Gran Revolución Cultural Proletaria profundizó en estos asuntos, enriqueció el programa comunista, ofrece un rico material e inspira a aquellos que se empeñan en abrir nuevos senderos para la revolución proletaria en el siglo XXI.

Subrayada y codificada, la Línea General del movimiento comunista contemporáneo se podría formular de la forma siguiente:
“¡Resistir el Nuevo Orden Mundial, el mayor enemigo de la humanidad! ¡Aplastar el holocausto que está siendo preparado por la dirección imperialista y sus siervos!
¡Cambiar a nivel global, a través de las luchas y los movimientos, la correlación de poder a favor de las fuerzas del progreso, promoviendo la Comunidad Internacional de los Pueblos, que es el frente amplio de las clases y capas que luchan contra el Nuevo Orden Mundial y la sociedad dual!
¡Reconstruir, paso a paso, el movimiento comunista, la fuerza necesaria y decisiva que puede unir y ofrecer perspectiva a las luchas!
¡Construir el programa comunista, desechando cualquier cosa oxidada y anacrónica resultante de la dominación del revisionismo durante más de 30 años!
¡Difundir la posición de la actualidad del socialismo y el comunismo como la única salida positiva a la barbarie capitalista!”.

¡Promoviendo y, principalmente, verificando esta Línea General, pensamos que el movimiento comunista de nuestra época abrirá nuevos caminos, conduciendo a la Revolución Proletaria del siglo XXI!

Epílogo
En este pequeño rincón del mundo, Grecia, los comunistas han mejorado y refundado continuamente su ideología de forma revolucionaria. La obra de Mao Tsetung será una gran arma y lección en su camino. La Organización Comunista de Grecia (KOE), continuará estudiando, absorbiendo, tomando ejemplo de Mao y de la Gran Revolución Cultural Proletaria. KOE prestará atención para completar los puntos más esenciales del maoísmo y de la Gran Revolución Cultural Proletaria, la necesaria elaboración del programa comunista moderno y la Línea General del nuevo movimiento comunista. En la actualidad, no puede existir marxismo revolucionario sin el maoísmo y la Gran Revolución Cultural Proletaria.
Honramos la lucha de Mao Tsetung y de los comunistas chinos. Honramos la Gran Revolución Cultural Proletaria conquistando, o reconquistando si es necesario, simples verdades marxistas, y profundizando nuestro conocimiento en el curso de la evolución social. Hemos vivido revoluciones, pero ahora vivimos la dominación de contrarrevoluciones y nos preparamos para una nueva esperanzadora fase revolucionaria de luchas en todo el mundo.

Los comunistas griegos nunca olvidan las grandes verdades formuladas por Mao:
Debemos depender de nuestras propias fuerzas. Cuando los comunistas se desviaron de este principio, la victoria se alejó y nuevas adversidades golpearon a nuestros pueblos.
Debemos atrevernos a luchar, debemos atrevernos a vencer. Los comunistas deben estar preparados para la victoria, no deben sentirse como si fueran los últimos. Deben ser capaces de resolver problemas, de dirigir grandes batallas y grandes experimentos sociales.
Es justo rebelarse. Es correcto ir contra la corriente. Rebelarse contra la injusticia, la opresión y el revisionismo; ignorar las modas y las “soluciones” fáciles.
Debemos conquistar la dialéctica. Sin el materialismo dialéctico no es posible una refundación de nuestra ideología en una dirección militante.
El Partido dirige, no monopoliza. Contra el estrangulamiento de la iniciativa popular, contra las “soluciones sencillas”, contra los métodos administrativos.
Decimos no al “marxismo” de invernadero. Los marxistas no temen confrontarse a ideas erróneas. Sólo a través de la confrontación puede forjarse el marxismo, vigorizarlo e impedir que la revolución se “congele”.
La lucha de clases, las masas y su movilización, en última instancia, el ser humano, son los factores decisivos –no los técnicos, ni las armas, ni los expertos, etc. Las fuerzas productivas no son independientes de la lucha de clases y su desarrollo se ve afectado de forma decisiva por el rumbo de la lucha de clases.
Debemos servir al pueblo de todo corazón y con todo nuestro pensamiento. Debemos ser modestos y cuidadosos. Debemos protegernos de la arrogancia y la petulancia.
Todos los reaccionarios son tigres de papel. Debemos despreciarlos estratégicamente, pero tener tácticamente en cuenta al oponente ¡especialmente en la actualidad en la lucha desarrollada por los pueblos contra el Nuevo Orden Mundial imperialista y el imperialismo norteamericano!

Organización Comunista de Grecia (KOE)

EL CAMINO LUMINOSO DE OCTUBRE – Fausto Arruda (A Nova Democracia)


Nota – Con ocasión de cumplirse hoy 7 de noviembre de 2014 el 97º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, que dirigida por el gran maestro del proletariado V.I. Lenin aplastó el aparato del viejo Estado burgués a través de la revolución violenta, fundando el primer Estado de dictadura del proletariado y abriendo una nueva época en la historia de la humanidad, reproducimos a continuación el artículo publicado en el periódico brasileño A Nova Democracia nº 39, Enero 2008, titulado El Camino Luminoso de Octubre de Fausto Arruda, Profesor y miembro del Consejo Editorial de “A Nova Democracia” y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español por su interés:

EL CAMINO LUMINOSO DE OCTUBRE
Profesor Fausto Arruda

Todos los años, el aniversario de la Revolución de Octubre de 1917, los revolucionarios y demócratas avanzados en todo el mundo celebran el gran acontecimiento que cambió el rumbo de la historia de la humanidad e inauguró una Nueva Era. La reacción, a través de todos los medios, no deja de aprovechar oportunidad como ésta para, una vez más, destilar su más rabioso rencor contra la revolución proletaria.
Transcurridos 90 años, los reaccionarios y sus potentes medios de comunicación, a pesar que ya han decretado por mil veces la muerte y fin de comunismo, gastan ríos de tinta y montañas de papel en un esfuerzo frenético por reescribir la historia, sepultar toda la verdad y arrojar un mar de lodo sobre los gloriosos y heroicos hechos de las masas revolucionarias y especialmente de sus grandes jefes.
Interesante notar que, en este intento obstinado, las publicaciones y difusores de la reacción insultan y maldicen al gran dirigente comunista José Stalin, tras abarrotar montañas de mentiras y sandeces sobre su honrada y revolucionaria trayectoria. Con el mismo empeño, que llega a rayar en lo grotesco y ridículo, ensalzan la figura de Leiva Davidovich Bronstein –Trotsky- como el mayor discípulo de Lenin al igual que como la “inteligencia sin igual” en la dirección de la revolución. Los más empedernidos trotskistas ganan espacios nobles en los principales medios de los monopolios de comunicación para dar sus versiones pequeño-burguesas de la Revolución de Octubre de 1917 y, claro, engrosar el coro de la reacción en su triste tarea de difamación de Stalin.
En verdad, dígase de paso, Trotsky después de una trayectoria sinuosa y oportunista, marcada por profundas contradicciones con Lenin, en cuestiones teóricas e ideológicas, sólo llegó al Partido Bolchevique en vísperas de la revolución. Y pocos años después del triunfo de la revolución fueron suficientes para revelar completamente su verdadero papel traicionero.
La Revolución de Octubre de 1917 es un inmortal e impagable acontecimiento histórico. Llegará el tiempo que nuevos vientos revolucionarios barrerán toda la inmundicia lanzada contra ella.

Cómo y por qué triunfó la Revolución de Octubre
Hace 90 años las masas de obreros, campesinos y soldados rusos derrumbaron el Estado autocrático del zar Nicolás II e hicieron dos revoluciones. En febrero la revolución democrática dio lugar a un régimen burgués e imperialista feudal y, contra él, la revolución socialista triunfó el 25 de Octubre (7 de Noviembre en el calendario occidental). Después de un breve periodo, levantaron su propio Estado, inaugurando un periodo que llenaría de esperanzas a los trabajadores y de temor a los reaccionarios del mundo entero.
La existencia de un partido de nuevo tipo, armado con la poderosa línea ideológico-política marxista fue el factor decisivo para la victoria de la revolución, y además, claro está de la acertada conducción en la alianza obrero-campesina y la propia situación concreta de crisis que existía en Rusia. Este partido, con lazos indisolubles con las masas, tomó el poder político, promovió la expropiación de los capitalistas y latifundistas, socializó los medios de producción, destruyó la maquinaria burocrática-administrativa-policial-militar y estableció el poder estatal del proletariado sobre nuevas bases, todo apoyado por la fuerza de las masas armadas.
En 1917 el mundo se encontraba sumergido en una crisis. Hacía ya tres años que los países imperialistas se habían arrojado a una guerra por el reparto de las colonias y semicolonias, teniendo a Rusia, país atrasado en relación a las demás potencias imperialistas, ingresado en una de las coaliciones que promovían el conflicto, la I Guerra Mundial. Centenas de millares de soldados del ejército zarista eran campesinos sedientos de tierra y justicia, insatisfechos con una guerra injusta. Se sumaba a esto la existencia de un proletariado con gran experiencia en la lucha de clases y muy concentrado en algunas ciudades. Solamente los bolcheviques, dirigidos por Lenin y forjados a lo largo de duras luchas contra el oportunismo y el revisionismo, comprendieron que allí, en Rusia, estaban reunidas las condiciones para la realización de la primera revolución proletaria victoriosa de la historia.

Grandes hechos y conquistas
Así, la política acertada del Partido Bolchevique condujo no solo al triunfo a la insurrección armada sino que aseguró el establecimiento y construcción de un nuevo poder, el de los Soviets, el Poder político del proletariado basado en la alianza obrero-campesina y la más avanzada democracia, la Dictadura del Proletariado. El primer decreto del nuevo poder estatal socialista fue el de la paz con Alemania. Estableció todos los derechos reclamados por los trabajadores y pasó el control de las fábricas a los obreros, entregó la tierra a los campesinos pobres, instituyó la igualdad de la mujer y respondió al problema de las nacionalidades y minorías nacionales oprimidas basado en el derecho de los pueblos a la autodeterminación, creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ya en los primeros años.
En cuanto la reacción y el imperialismo emprendían inútiles sabotajes y agresiones, el pueblo soviético, dirigido por los bolcheviques, levantaba monumentos a la capacidad y creatividad humanas, cosas que sólo el mismo pueblo es capaz de realizar.
Primero en la guerra civil contra los parásitos burgueses, feudales y zaristas y para expulsar a los ejércitos de 15 países que ocuparon Rusia en socorro de las clases explotadoras derrotadas. Luego emprendió el camino de la construcción del socialismo en un solo país en las condiciones de cerco imperialista, para lo que contó con el apoyo y solidaridad de millones y millones de trabajadores y progresistas en todo el mundo.
En el corto periodo de 25 años, el naciente poder del proletariado se enfrentó a la guerra civil, realizó la electrificación e industrialización, la cooperativización del campo y aún soportó la devastación indescriptible practicada por las hordas hitleristas, con el genocidio, la matanza y muerte de más de 25 millones de sus compatriotas. Ayudó en la liberación de numerosas naciones de las garras nazi-fascistas y reconstruyó una vez más el país, adelantando a las naciones capitalistas más desarrolladas en el campo de la ciencia y la técnica.

EL SIGNIFICADO INTERNACIONAL
La Revolución de Octubre sacudió el yugo del capital en todo el mundo, haciendo estremecer los cimientos del imperialismo. Y forjó una nueva arma para el proletariado –la teoría y la táctica de la revolución proletaria-, apuntando a los pueblos oprimidos de todos los países el camino para el triunfo del socialismo, lo que elevó al marxismo a su segunda etapa, el marxismo-leninismo. Era la ruptura del monopolio del poder político por la burguesía en el mundo y de la condición del mercado capitalista como mercado mundial único.
Alentados por los acontecimientos en Rusia, los proletarios de todo el mundo redoblaron de iniciativa revolucionaria a Europa y Estados Unidos, además de incontables movimientos de liberación nacional en las colonias y semicolonias. Como se verificó en China, la revolución democrático-burguesa ganó nueva forma con la dirección del Partido Comunista y del Presidente Mao Tsetung, dirigida ahora contra el feudalismo, el capitalismo burocrático y el imperialismo.
Como impacto de la Revolución de Octubre y su significado internacional, el impulso de la revolución china fue la confirmación de que, en la época del imperialismo, las luchas de liberación nacional se convirtieron en parte integrante de la Revolución Proletaria Mundial.

EL REVISIONISMO MODERNO
Con todo, todos los avances alcanzados en la lucha revolucionaria en la aplicación de las tareas de construcción socialista –para el desarrollo de las fuerzas productivas y la máxima satisfacción de las necesidades de las personas- se mostraron insuficientes para asegurar el desarrollo continuado de la revolución y conjurar el peligro de la restauración capitalista. Lenin afirmaba que socializar los medios de producción era la tarea más fácil de la revolución proletaria después de su triunfo. Y que las tareas de eliminar las clases y sus restos y vestigios (las diferencias entre la ciudad y el campo, entre obreros y campesinos y entre trabajo manual e intelectual) eran las más difíciles y complejas, que por tanto demandaría muchos y muchos años (1).
La jefatura bolchevique, bajo la dirección de Stalin, a pesar de los grandes progresos en la resolución de gigantescos nuevos problemas en la construcción socialista, no fue capaz de obtener a tiempo la suficiente comprensión sobre una cuestión crucial como el de la continuidad de la revolución en las condiciones del socialismo y de la Dictadura del Proletariado, en que la lucha de clases seguía y se tornaba más encarnizada y compleja. Además, como demuestran los hechos históricos, fue después de la muerte de Stalin que la contrarrevolución tuvo serios obstáculos para imponerse.
Jruschov dirigió la restauración capitalista en la URSS difamando la dictadura del proletariado a través de las falsas denuncias de los “crímenes” de Stalin. Como el Partido Comunista de la URSS, hasta entonces, tenía reconocido el papel de vanguardia del movimiento comunista internacional, las orientaciones de los restauracionistas arrastraron a los países del campo socialista y a los partidos comunistas en el resto del mundo, llevándolos al campo de la contrarrevolución. Pero a eso se resistió un grupo de partidos liderados por el Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania. Bajo el liderazgo del Presidente Mao y después de algunos años de lucha sorda, en 1963 se destapó la más tenaz batalla ideológica jamás vista. Mao, sustentando el Camino de Octubre y en la defensa del marxismo-leninismo, identificó en el XX Congreso del PCUS (realizado en 1956), el surgimiento y sistematización del nuevo revisionismo y desenmascaró la podrida teoría jruschovista de las “tres pacíficas” y “de los dos todos” (2).
La investigación de las causas de la restauración capitalista en la URSS realizadas por el Presidente Mao confirmaba la concepción marxista-leninista de que en el socialismo las clases y la lucha de clases seguían existiendo, aunque bajo nuevas formas. Mao afirmaba que después de la toma del poder por el proletariado, la lucha entre el camino socialista y el capitalista se agudizaba y que no estaba garantizado de antemano quien vencería a quien, lo que demandaría muchos años e inclusive también muchas décadas. Que dependía de la continuidad de la lucha de clases y de una correcta dirección del Partido Comunista para llevar a cabo la abolición de las mismas.
Defendió la necesidad de distinguir la diferencia de las contradicciones en la sociedad socialista que se dan entre “nosotros y el enemigo” y de aquellas que se dan “en el seno del pueblo”, contradicciones de naturalezas distintas y que para su solución demandan de métodos diferentes.
Mao afirmó: “Nunca debemos olvidar la lucha de clases”, lanzando la gran Campaña de Educación Socialista y el Gran Salto Adelante que finalmente desembocaron en la Gran Revolución Cultural Proletaria. La Gran Revolución Cultural Proletaria movilizó a centenares de millones de chinos en defensa del poder para el proletariado como garantía del socialismo y de la abolición de las clases para pasar al comunismo, meta final de la revolución proletaria; aportó grandes desarrollos al marxismo-leninismo, elevándolo a una nueva y tercera etapa, el maoísmo, e impidió por diez años la restauración capitalista en China.
Entre tanto, aunque desenmascarados, astutamente los revisionistas modernos siguieron defendiendo la vía pacífica y la participación en los parlamentos, negando el Camino de Octubre, sirviendo a los imperialistas y a sus lacayos en los países dominados y provocando la confusión entre las masas para separarlas del camino revolucionario.

LA LUCHA EN BRASIL
En Brasil, como ocurrió en innumerables países, de la misma forma que la Revolución de Octubre impactó profundamente, concurriendo como uno de los factores que llevaron a la fundación del Partido Comunista en 1922, también los resultados del XX Congreso del PCUS y el revisionismo jruschovista provocaron grandes contradicciones.
Una fracción del partido se levantó contra el revisionismo de la dirección de Prestes y en defensa del marxismo-leninismo y del Camino de Octubre, reconstruyendo el partido en 1962. En breve irguió la bandera del Pensamiento Mao Tsetung y de la Guerra Popular. Por insuficiencias de asimilación y dogmatismo de la dirección del partido, la Guerrilla de Araguaia fue derrotada. Esto bastó para que los enemigos del maoísmo en el partido saboteasen el balance crítico de aquella rica experiencia, hecha con la sangre vertida por decenas de heroicos cuadros comunistas y masas, para abandonar la línea revolucionaria y capitular.
Hundiéndose en el revisionismo hoxhista (3) la dirección de Joao Amazonas, a fines de la década de los años70, liquidó por completo el Partido Comunista de Brasil en cuanto partido revolucionario del proletariado, lo que dio lugar, en los años siguientes, a otra organización revisionista bajo las siglas de PCdoB.
Transcurridos 90 años de la Revolución Rusa, el revisionista PCdoB de Renato Rabelo, como todo revisionista que se precia, corrió a exaltarla como “el más destacado acontecimiento social y político de la humanidad” (4), para concluir que eso, no obstante, es cosa del pasado. En su nota, criticó un supuesto “mando centralizador” (5) del Estado Soviético, que habría “debilitado la democracia socialista” (6). Esto, para atacar a la Dictadura del Proletariado y sustentar la dictadura burguesa-burocrática-semifeudal instalada en Brasil, clasificada por él de “democracia”.
Señala además la nota que las condiciones objetivas, en cuanto a la Revolución de Octubre, ya no existen en la actualidad, teniendo en cuenta que “los rasgos actuales del capitalismo cambiaron” (7), lo que llevaría a la necesidad de luchar por el socialismo en las nuevas condiciones del siglo XXI. Obviedades comprendidas por cualquier colegial. Pero, observaciones hechas para defender las tesis revisionistas como las presentadas por Luiz Fernandes, extraídas “de las lecciones de las experiencias fracasadas del socialismo en el siglo XX”, de nuevos caminos a través de la “preservación de mecanismos de democracia representativa” (8).
Hoy, además del jruschovismo clásico, surgen nuevas modalidades de revisionismo. No existen sólo posiciones como las del PCdoB o las de Chávez en Venezuela, que habla sobre un socialismo del siglo XXI sin destrucción de la máquina burocrática-administrativa-militar de la burguesía, sin Dictadura del Proletariado, sin expropiación de la burguesía, de los latifundistas y del imperialismo y sin socialización de los medios de producción.
Existen además procesos en que, tras años de luchas heroicas de las masas en la guerra revolucionaria, sus direcciones pasan a predicar argumentos semejantes, deponiendo las armas e integrándose en el Estado reaccionario. Y además acusan de dogmáticos a quienes persisten en la defensa intransigente de los postulados esenciales del marxismo y del Camino de Octubre, para justificar su capitulación ante el imperialismo y embellecer al capitalismo y perpetuar su Estado. El Presidente Mao ya había alertado sobre tal truco, respondiendo a los ataques jruschovistas afirmando que todas las desviaciones, entre ellas el dogmatismo, eran maléficas, pero que, ineluctablemente, el peligro principal seguía siendo el revisionismo.

EL TRIUNFO ELECTORAL DEL OPORTUNISMO
El predominio del revisionismo moderno de Jruschov en el interior del movimiento comunista de América Latina lo adiestró en las ilusiones constitucionales y causó profundas secuelas y reacciones de todo tipo como la influencia del foquismo. Después de la derrota de los procesos revolucionarios en la región en las décadas de los años 60 y 70, y en función de la carencia de una dirección proletaria que fuera rota por la contrarrevolución y con el consiguiente reinado del revisionismo, se creó el ambiente para el surgimiento de una tal “nueva izquierda” con discursos radicales y grandes apetitos oportunistas y electoreros.
Exguerrilleros arrepentidos, nacionalistas, trotskistas de diversas sectas, sectores de la Iglesia católica y sindicalistas formados por los institutos yanquis para el “sindicalismo libre”, se conformaron en un verdadero cártel de oportunismo. De las fuerzas que continuaron la lucha armada, con raras excepciones, capitularon y renegaron de la revolución en las décadas siguientes de los años 80 y 90. De las que continuaron n la luchar armada revolucionaria, rigurosamente sólo el Partido Comunista del Perú siguió sustentando el marxismo-leninismo a través del maoísmo y de la guerra popular. Y también con los duros golpes sufridos en el auge de la ofensiva general de la contrarrevolución mundial en el inicio de los años 90, la Revolución Peruana siguió adelante con la guerra popular combatiendo la capitulación y enfrentándose a viento y marea. En otras partes del mundo continuaron guerras populares en Turquía, en las Filipinas y en la India. También luchas clasistas y revolucionarias continuaron en muchos países y han propiciado el surgimiento o resurgimiento de partidos comunistas auténticos. La lucha antiimperialista crece cada día y tiene inspiración en la heroica resistencia patriótica en Irak, en la resistencia palestina y en Afganistán.
Cabalgando sobre las masas que iniciaron el siglo XXI resistiendo desesperadamente las políticas del imperialismo de saqueo y superexplotación y prometiéndoles el cielo, el cártel del oportunismo triunfó electoralmente y de forma encadenada en la mayoría de los países de la región. Ya a través de la administración del viejo Estado, presentando las mínimas promesas, se dedicaron a aplicar las políticas que decían combatir y a presidir la represión de las masas.
Integrando el cártel oportunista, también se encuentran curtidos revisionistas y partidos que se escudan bajo la máscara de marxistas-leninistas o incluso de maoístas. Juntos anuncian el surgimiento y papel central de nuevos “actores sociales”, según ellos, revelados por la nueva realidad social surgida en el mundo con la bancarrota del “socialismo real” y el establecimiento del “Nuevo Orden” de la “Globalización”. Proclamando el fin o secundarización de las clases, apuntan como agentes transformadores a la gama de manifestaciones denominadas como “movimientos sociales”: las “ONGs”, el “ecologismo”, la “cuestión de género” y “homosexualismo”, el “indigenismo” y el “neoanarquismo”, la “cuestión racial” y “antiglobalización”.
A pesar del discurso de “transparencia” y “horizontalidad” anunciados a bombo y platillo, la práctica de sus organizaciones y de sus gobiernos no van más allá de los más vulgares y rastreros métodos burgueses de autoritarismo, de populismo, de tutelaje de las organizaciones sociales, de corporativización de las masas y de mero asistencialismo.
Pero en toda América Latina, incluso dentro del ambiente aún de ofensiva de carácter general de la contrarrevolución a nivel mundial, las masas resisten y cada vez crecen más las luchas combativas. Aunque el oportunismo haya prevalecido temporalmente, desviando a las masas del camino revolucionario para mantenerlas eternamente atadas al viejo Estado, las luchas y rebeliones son preludio de un nuevo momento de la situación revolucionaria en desarrollo.
La base objetiva de esta situación fue generada por la crisis crónica de un sistema semicolonial, secularmente impuesto en el continente por el imperialismo, principalmente yanqui, que empuja al pueblo al combate. En los últimos años, esta crisis se agravó como consecuencia directa de la descomposición de la propia base material y del impacto sobre ella de la restructuración mundial del capitalismo denominada “globalización”.
El surgimiento de estos gobiernos caracterizados por los analistas burgueses como viraje a la izquierda en América Latina, representa nada más que, en última instancia, la reacción de la fracción burocrática de la gran burguesía de los países de la región. Éstas, que fueron –después de décadas enteras de hegemonía- destronadas del centro del aparato del Estado, y hacen del proyecto electoral de los oportunistas reformistas burgueses, la esperanza de retomar la posición perdida, reestructurar el Estado e impulsar el capitalismo burocrático.
Existe una relación indisoluble entre la existencia del imperialismo, de las colonias y semicolonias por él esclavizadas y dominadas, con el problema nacional, la democracia y la conquista del Poder por el proletariado. Por eso mismo, en América Latina, el verdadero camino del socialismo, muy lejos de las caricaturas de socialismo y quimeras vía “referéndums”, es el de la lucha dura y prolongada de la revolución de nueva democracia. Esto como condición indispensable para barrer la semifeudalidad, el capitalismo burocrático y la dominación imperialista, llevar a cabo la revolución de Nueva Democracia y pasar ininterrumpidamente a la revolución socialista, sirviendo al mismo tiempo a la revolución mundial y a la meta final del comunismo.
Así es que, en este cuadro, el gran desafío para las masas populares latinoamericanas, como del resto del mundo, es más que nunca el de seguir el Camino de Octubre. El Camino de Octubre, confirmado por la experiencia de todas las demás revoluciones populares y proletarias, enseña que es necesario desenmascarar al oportunismo y al revisionismo, liberando las inmensas energías revolucionarias de las masas y crear la fuerza armada revolucionaria, para derrotar a la reacción local y al enemigo común, el imperialismo. Por último, los factores que aseguraron el triunfo del Gran Octubre, se pueden traducir todos en una sola verdad proferida por Lenin: “Educar al partido y a las masas en el combate implacable al oportunismo y en la violencia revolucionaria”.
Al asestar un golpe certero al enemigo común, la Revolución de Octubre dio a los pueblos de todos los países un ejemplo y mostró el camino de la lucha de liberación de las masas explotadas y oprimidas. Mostró los medios de las masas para concretizar el derecho de decidir sobre sus propios destinos. ¡Las enseñanzas de la Revolución de Octubre y el Camino de Octubre seguirán vigentes hasta que toda la burguesía y toda la reacción sean barridas del poder en todo el mundo!

Notas
(1) Lenin – Economía y Política en el periodo de la Dictadura del Proletariado – Obras Completas.
(2) Las “tres pacíficas” y los “dos todos” fue como denominó el Presidente Mao al conjunto de las tesis de Jruschov presentadas en el XX Congreso del PCUS y sistematizadas en el XXII. Las Tres pacíficas son: la coexistencia pacífica, la transición pacífica y la emulación pacífica, con las cuales preconizaba la imposibilidad del camino revolucionario en los países capitalistas y de la lucha de liberación delos pueblos y naciones oprimidas, en un mundo en que existían bombas atómicas. Por tanto, sólo restaba al proletariado y a los pueblos oprimidos intentar el camino del parlamento burgués para su liberación; la paz debería conseguirse a cualquier precio y el socialismo vencería probando al mundo por la comprobación práctica (en la URSS) que él era el mejor sistema social. Los Dos todos son: Estado de todo el pueblo y Partido de todo el pueblo, con que fundamentaba que el Estado socialista era ahora un Estado de todo el pueblo, pues no existían más clases antagónicas en la URSS y, por tanto, ya no había necesidad de Dictadura del Proletariado. Con esto, negaba la existencia de las clases y la lucha de clases en todo el periodo del socialismo y revisaba el concepto marxista del Estado, según el cual el Estado es el producto de la sociedad de clases siendo él el instrumento especial de represión de la clase dominante. Y además, negaba el carácter de clase del Partido Comunista, denominándolo el partido de todo el pueblo y ya no más partido del proletariado.
(3) De Hoxha, líder del Partido del Trabajo de Albania. El revisionismo de Hoxha consiste en negar la existencia de las clases y de la lucha de clases en el socialismo y de aferrarse al dogmatismo. Después de reconocer las contribuciones de Mao al marxismo-leninismo, reculó pasando a negarlo y a atacarlo, haciendo coro con la reacción imperialista.
(4) Nota del PCdoB sobre los 90 años de la Revolución Socialista de 1917, en Rusia, 29 de octubre de 2007 (sitiovermelho.org.com.br)
(5) Idem
(6) Ibidem
(7) Ibidem
(8) Desafíos del socialismo en el siglo XXI – Luis Fernandes PCdoB – sitiovermelho.org.com.br

Sobre la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*7 de Noviembre: La Revolución Socialista de Octubre de 1917 es la mejor confirmación en la realidad de las justas tesis de Lenin

*¡Viva el 95º Aniversario de la Revolución de Octubre!

*Guión de la película soviética “Lenin en Octubre” (1937)

Dos Líneas Opuestas en el Movimiento Sindical Mundial – Filip Kota

 

Nota – “En el plano nacional como en el internacional, en el seno del movimiento sindical –escribió Filip Kota en su libro “Dos líneas opuestas en el movimiento sindical mundial”- se enfrentaron y se seguirán enfrentando dos líneas opuestas que representan los intereses antagónicos de la burguesía y del proletariado. El problema relativo a estas dos líneas opuestas en el movimiento sindical mundial es tan viejo como el movimiento en sí, sobrevivirá mientras existan las clases antagónicas y la lucha de clases. Esta es una necesidad imperiosa y una ley objetiva también para el desarrollo del movimiento sindical de clase. No ver esta realidad o eludirla consciente o inconscientemente es ser miope políticamente y es ignorar la ley de la lucha de clases”.
El interesante libro de Filip Kota “Dos líneas opuestas en el movimiento sindical mundial” ofrece una visión general del panorama sindical a nivel internacional desde la formación de clase obrera -como consecuencia del surgimiento del capitalismo a finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX hasta mediados de los años 70 del siglo XX- desde una perspectiva de clase y comunista.
Reproducimos a continuación un extenso extracto del libro de Filip Kota “Dos líneas opuestas en el movimiento sindical mundial”, Emiliano Escolar Editor, Madrid 1977, que ha sido transcrito por Gran Marcha Hacia el Comunismo para nuestro blog. Para las nuevas generaciones, especialmente de jóvenes, que se incorporan hoy a la lucha sindical y política contra el capitalismo y el imperialismo, es un excelente texto y que esperamos resulte de interés a cuantos siguen el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo y se preocupan por la historia del movimiento sindical revolucionario, y desean sacar experiencias del mismo.

DOS LINEAS OPUESTAS EN EL MOVIMIENTO SINDICAL MUNDIAL
Filip Kota

FORMACION DE LA CLASE OBRERA Y DE LAS PRIMERAS ORGANIZACIONES SINDICALES

1. Las condiciones del nacimiento y desarrollo de la clase obrera y del Movimiento Sindical

Históricamente, el nacimiento del proletariado, como el de la burguesía y del modo de producción capitalista proviene de una época determinada, la del desarrollo de las fuerzas productivas, la de la sustitución progresiva del trabajo manual por la máquina, la de la revolución industrial naciente que conoció primero Inglaterra, después de la segunda mitad del siglo XVIII, y más tarde los demás países de Europa occidental y los EE.UU. de América.
La revolución industrial, que se manifestó ante todo por la aparición de las máquinas y fábricas no era simplemente una revolución técnica; influyó directamente en la composición de las clases en la sociedad, en la creación de nuevas relaciones entre los hombres, en el nacimiento y desarrollo de dos clases antagónicas, la burguesía y el proletariado industrial. Esta profunda transformación cualitativa de la sociedad desembocó en la aparición y desarrollo de las relaciones de producción capitalistas; por una parte el propietario que disponía de los medios e instrumentos de producción y, por otra, el proletariado que no vivía más que de sus brazos. La lucha del proletariado contra la burguesía empieza con el nacimiento del proletariado como clase.
Paralelamente al nacimiento y desarrollo del capitalismo se ha visto crecer la clase de los proletarios, de esos “esclavos asalariados”, clase que empezó a formarse con el proceso de acumulación inicial de capital, como consecuencia de la expropiación de los campesinos y de la ruina de los artesanos. Eran precisamente estas nuevas masas las que formaron el ejército de los asalariados, obligados a vender a los capitalistas la fuerza de sus brazos a precios baratos.
La mecanización de la producción industrial trajo consigo la explotación sin freno e inhumana de los proletarios. El trabajo penoso, la ausencia de toda seguridad técnica, de condiciones de higiene o de cualquier ley sobre el trabajo, los salarios bajos, las condiciones insalubres de vivienda de los obreros, el hambre, la pobreza y el comportamiento arbitrario de los patronos capitalistas, eran las duras condiciones en las que trabajaba y vivía el proletariado. F. Engels nos hace un retrato fiel de esta situación en su obra: “La situación de las clases trabajadoras en Inglaterra”.
Con el fin de asegurarse el máximo de beneficios posibles y producir a bajos costos, los capitalistas explotaron principalmente a mujeres y niños. En la industria textil, millares de niños trabajaban por un bocado de pan y con frecuencia había niños de cinco a seis años a quienes se pegaba para mantenerlos despiertos. “En mil ochocientos setenta y cinco, cerca de ciento veinte mil niños de menos de trece años trabajaban en la industria textil de Gran Bretaña e Irlanda. Eran obligados a trabajar doce y catorce horas por día, generalmente de pie.” (1)
La Ley del 6 de abril de 1802 votada por la Cámara e los Comunes, que estipulaba que la jornada de trabajo no debía sobrepasar las doce horas para los niños y prohibía que se acostaran más de dos niños por cama, no fue jamás aplicada.
Las condiciones de vida y trabajo de los obreros eran muy duras, el obrero era una mera mercancía que se contrataba o despedía conforme a las exigencias de la producción y de la competencia y estaba sometido a los actos arbitrarios, a las reglas draconianas de los patronos. Esto es lo que se podía leer en su reglamento de la fábrica alemana KRUPP en 1838, que en aquella época era considerada como una de las empresas más adelantadas en el plano social: “Todo trabajador debe ser fiel y obedecer sin límite, comportarse decentemente en el interior y fuera de la fábrica y mostrar con esmero que desea trabajar para beneficio de la fábrica” (2)
Víctimas de una explotación feroz y faltos de los derechos más elementales, los obreros empezaron a luchar por mejorar su situación económica. Esta resistencia que se opuso por diferentes vías –violentas y pacíficas- era, hasta mediados del siglo XIX, espontánea, aislada, y sin un carácter consciente u organizado. Al principio, los obreros pensaron que las máquinas eran la causa de sus desgracias y se opusieron por todos los medios a su uso, llegando incluso a su destrucción. Pero la experiencia terminó por convencerles de que tales actos no podían desembocar en los resultados deseados, que el origen de sus sufrimientos no estaba en las máquinas sino en las relaciones de producción capitalista, en la clase capitalista que los desangraba.
Tras las revoluciones burguesas, y hasta la mitad del siglo XIX, cuando el capitalismo había sido instaurado total o parcialmente como el sistema dominante en Europa occidental y en los Estados Unidos de América, el desarrollo capitalista acelerado arrastró el crecimiento cuantitativo y cualitativo del proletariado y la creación de la clase obrera.
Históricamente, el nacimiento y desarrollo de la clase obrera, según los países y sus condiciones respectivas, ha conocido varias etapas y fases. En el transcurso de este proceso largo y laborioso, la clase obrera buscó y puso en práctica formas de trabajo, de lucha y de organización que desembocaron en la creación de sus primeras organizaciones: Cofradías, Mutualidades, Hermandades, “Trade-Unions”, Cámaras Sindicales, Bolsas de Trabajo, Sindicatos, etc.
Al principio, estas asociaciones nacieron en las diversas ramas de la producción como consecuencia de los esfuerzos espontáneos de los trabajadores, como necesidad de una resistencia colectiva, para unirse y defender los intereses estrictamente profesionales. Estas reivindicaciones se limitaban a los problemas del momento: salarios, horarios de trabajo, paro, competencia, etc. Progresivamente, estas organizaciones se transformaron en “centros de organización”, en “órganos de resistencia” de la clase obrera contra la burguesía capitalista, y lucharon sistemáticamente contra la opresión y la explotación capitalistas. La primera forma, la forma inferior del movimiento sindical, fue, pues, la lucha económica.
Desde 1720, los maestros sastres de Londres estaban agrupados en su organización, que tenía siete mil artesanos. Una carta que ésta dirigía a la Cámara de los Comunes da a conocer que el fin de la asociación era: “…aumentar sus salarios y dejar el trabajo una hora antes …, han acumulado grandes sumas de dinero para defenderse en caso de persecución”. (3)
Con el crecimiento del proletariado y de su conciencia de clase, con su iniciación en las ideas socialistas, los sindicatos, en tanto que organizaciones de la clase obrera, estuvieron sometidos a cambios cuantitativos y cualitativos. Más tarde, respecto a su contenido y formas, tomaron un carácter de clase acentuado para realizar reivindicaciones económicas y políticas determinadas. “Los sindicatos (decía Marx), deben convencer al mundo entero que no luchan por sus simples intereses personales, sino por la liberación de millones de hombres oprimidos”. (4)
La historia del Movimiento Obrero demuestra que las primeras organizaciones obreras, los sindicatos, no fueron en seguida reconocidos. La burguesía y el aparato del Estado tomaron una postura dura hacia ellos. Sus representantes, sus dirigentes sobre yodo, fueron objeto de odiosas persecuciones que llegaron hasta sus muertes. La burguesía había dirigido sus flechas contra la organización de la clase obrera, promulgando toda una serie de leyes y ordenanzas. Al principio, los sindicatos eran clandestinos y considerados un peligro para el orden público burgués, por eso el hecho de afiliarse era un acto condenado por la ley y calificado de delito.
Con el fin de debilitar y destruir el movimiento obrero y sindical, la burguesía no titubeó en usar directamente la fuerza, la demagogia y la corrupción. Según las condiciones, ha utilizado uno u otro de estos métodos, pero con frecuencia ha utilizado los tres a la vez. El canciller del imperio alemán Bismarck, con el decreto “de la ley de excepción contra los socialistas” asesinó a millares en doce años. Consciente del hecho de que no podía extirpar las ideas del socialismo sin destruir a toda la clase obrera, que estaba empapada por éstas, cambió la táctica y en lugar de “la política del látigo”, les ofreció “la política del pastel”, y decretó las leyes sobre reconocimiento de los sindicatos, sobre seguros sociales, sobre accidentes de trabajo, etc. Todas estas “concesiones” o “reformas”, la burguesía se ve obligada a hacerlas también en nuestros días, con el fin de apaciguar a la clase obrera, e impedir las movilizaciones y los “grandes disturbios”.
La creación de los sindicatos no es, pues, un regalo de la burguesía, de su “generosidad”, sino el resultado de la lucha encarnizada y consecuente del proletariado. El punto de vista de los ideólogos de la burguesía, según el cual el movimiento sindical habría nacido porque era necesario a la clase obrera para colaborar con el capitalismo, apunta a despojar al régimen capitalista de su carácter de clase, a perpetuarlo y demostrar que la colaboración de clase entre el proletariado y los capitalistas ha sido y debe ser la tarea principal del movimiento sindical.
La clase obrera no ha conseguido nada de la burguesía sin una lucha de clases encarnizada, la cual, en etapas determinadas, ha tomado las formas más variadas y las más violentas, que van hasta la insurrección armada para el derrocamiento de la burguesía y la instauración de la dictadura del proletariado. Esta valiosa lección, la aprendió la clase obrera de su propia existencia.
La organización de la clase obrera en sindicatos ha sido una gran victoria para los obreros los cuales pasaron de hombres aislados a unirse y convertirse en una gran fuerza a organizada. Así pues, la burguesía se ha visto obligada, a su pesar, a reconocer la existencia de los sindicatos como representantes de la clase obrera

Notas
(1) BIT, L´ OIT au service du progres social, Ginebra, 969, página 10.
(2) Idem pág, 12.
(3) G. LEFRANC, Le sindicalisme dans le monde, Paris, 1963, página 6.
(4) K. MARX y F. ENGELS, Instrucciones dadas a los delegados del Consejo Central Provincial para cuestiones particulares, en Obras, edición rusa. Vol, 16, págs. 200-201.

2. Las diversas tendencias y los rasgos del desarrollo del Movimiento Sindical Mundial

La organización del proletariado y su lucha, al igual que los rasgos que revistió el movimiento sindical, han sido determinados por las condiciones históricas particulares de cada país: el desarrollo capitalista desigual, el grado de conciencia de clase del proletariado y la coyuntura política de la época.
El último cuarto del siglo XIX vio nacer y desarrollarse en el movimiento sindical, sobre todo en Europa, tres tipos de organización sindical que tomaron amplitud en Gran Bretaña, en Francia y Alemania y que influyeron en todo el movimiento sindical mundial. Estas organizaciones tuvieron sus propios rasgos característicos que mencionamos brevemente a continuación:

a) El Trade-Unionismo
Es en Gran Bretaña, uno de los más antiguos países capitalistas, donde aparece primero el proletariado y, con él, las primeras organizaciones obreras. Aunque el Gobierno británico con las leyes de 1799 y 1800 prohibió estas organizaciones y sus primeras huelgas, los obreros del textil y de las minas crearon una serie de organizaciones ilegales y semi-legales. Ante la gran presión de los obreros que, en algunos casos desencadenaron levantamientos, el parlamento británico se vio obligado a votar leyes autorizando la organización de la clase obrera en sindicatos.
Después de la derogación de las leyes que impedían la creación de as organizaciones obreras, en Inglaterra aparecieron las trade-unions, como primeras organizaciones sindicales. Estas organizaciones, que agrupaban a los obreros clasificados según sus profesiones y algunas veces según su especialidad, se unieron más tarde a nivel nacional y crearon en 1868 una central única: el Congreso de las Trade-Unions (TUC).
El movimiento obrero y sindical en Gran Bretaña se ha desarrollado en condiciones particulares, cuando el poder económico de la burguesía se acrecentaba considerablemente como consecuencia de la explotación sin freno del proletariado inglés y del saqueo sin piedad al que eran sometidos numerosos países coloniales. Es así, como acumulando grandísimos beneficios, la burguesía fue la primera en pagar a los dirigentes de la clase obrera, quienes, con los obreros más cualificados, los “líderes” de los sindicatos y los de las corporaciones obreras, formaron la amplia capa de la aristocracia de la clase obrera que participó en los órganos políticos del país, en el parlamento, en los órganos del poder local, etc.
En esas condiciones, se desarrolló en Gran Bretaña una corriente conocida bajo el nombre de Trade-Unionismo, cuya actividad está basada en la colaboración de clase, en la inviolabilidad del orden burgués y de la propiedad privada, y en la defensa de los intereses de los grupos obreros más privilegiados. Las trade-unions no luchan para abolir al régimen capitalista, y todo lo que él lleva consigo, sino para “perfeccionarlo”; utilizan sólo formas aceptables para la burguesía, tales como las negociaciones y los acuerdos con los patronos, su participación en los diversos órganos económicos, estatales y patronales, etc.
Proclamando el principio “ninguna clase de política en las uniones”, las trade-unions británicas siguen así limitando su actividad únicamente al estrecho marco de las reivindicaciones económicas; las cuestiones de carácter político son tratadas por el partido laborista, que, en su origen, no fue sino el producto del movimiento sindical aburguesado, su portavoz en el parlamento.
La creación de las trade-unions era en esa época un fenómeno progresista en la historia del movimiento obrero, pero pronto el trade-unionismo se convirtió en el movimiento sindical en una corriente oportunista y empezó a jugar un papel negativo.

b) El anarco-sindicalismo
El proletariado francés ha participado en numerosas batallas y revoluciones. A partir de 1860 aparecen en Francia las cámaras sindicales o sindicatos, que fueron creadas en base a las profesiones, como organizaciones locales. La Comuna de París dio un nuevo impulso e influyó positivamente en el movimiento obrero y sindical en Francia y fuera de sus fronteras. En 1884, cuando el derecho sindical fue reconocido por el parlamento, tras la anulación de la ley Le Chapelier, el número de obreros que se afiliaron a estas organizaciones alcanzó los cien mil aproximadamente. Algunas Cámaras Sindicales estaban dirigidas por la Sección francesa de la Primera Internacional. En 1895, en Limoges, como consecuencia de la unión de todos los sindicatos, se fundó a escala nacional, la Confederación General del Trabajo (CGT).
Las condiciones económicas y políticas de finales del siglo XIX y de principios del XX y hasta comienzos de la primera guerra mundial favorecieron, en el movimiento obrero francés, el nacimiento y difusión de las ideas anarcosindicalistas. Esta corriente encontró un terreno propicio, porque además, los obreros estaban frustrados a causa de la actividad oportunista y reformista de los dirigentes sindicales y del partido socialista francés. Más tarde el anarcosindicalismo se desarrolló también en Italia, España, Portugal, Argentina, Méjico, etc. Países, todos ellos, que tenían un claro retraso en su desarrollo capitalista. También se considera el anarco-sindicalismo como un fenómeno propio de los países de lenguas latinas.
Los anarco-sindicalistas consideraban la huelga general de “brazos caídos” como la forma más elevada y más radical de la lucha del proletariado; su objetivo final era derrocar el capitalismo y tomar el poder mediante la Huelga General que consideraban como el “medio ideal de la revolución” y la “manifestación de la violencia que evita la efusión de sangre”. Los anarco-sindicalistas se opusieron a toda forma de Estado, independientemente de su carácter; consideraban los sindicatos como la única forma de organización del proletariado de resistencia a la burguesía y querían que el taller sustituyera al Gobierno.
Proclamando la total “independencia” de los sindicatos con respecto a los partidos políticos de la clase obrera, los anarco-sindicalistas negaban la necesidad de la lucha política de la clase obrera. El anarco-sindicalismo introdujo en el movimiento obrero y sindical la ideología, la política y la táctica del anarquismo. Así fueron adoptadas formas de lucha como el sabotaje y la destrucción de las máquinas, de las materias primas, de la producción, etc. Las huelgas y los sabotajes, fuese cual fuese su carácter, eran considerados como una “gimnasia revolucionaria”.

c) Pluralismo sindical
El movimiento sindical y obrero en Alemania se caracterizó sobre todo por el fraccionamiento sindical. La socialdemocracia alemana ejerció una gran influencia sobre este movimiento. En Alemania, las relaciones capitalistas se establecieron más tarde que en Inglaterra y en Francia. Hacia principios del siglo XIX, el desarrollo económico de Alemania, sobre todo después de la fusión de los estados alemanes en un único estado, se realizó aun ritmo más rápido; así también la clase obrera se formó y organizó más rápidamente.
Pero fue sólo después de 1860 cuando se formaron en Alemania las primeras organizaciones de la clase obrera, porque la reacción política las había prohibido hasta entonces. Las organizaciones sindicales se multiplicaron inmediatamente; “crecieron, decía Augusto Bebel, como champiñones después de una lluvia de verano”. A causa de la diversidad de las corrientes políticas, el movimiento sindical en Alemania quedó fragmentado. Se distinguían cuatro corrientes sindicales, que según el orden cronológico de su creación se pueden dividir en:
1º.- Sindicatos de Hirsch-Dunker (por el nombre de sus fundadores) que estaban bajo la influencia de la burguesía liberal, en tanto que organizaciones oportunistas y reformistas del tipo de las trade-unions británicas.
2º.- Sindicatos lasallianos, que estaban dirigidos por el partido político lasalliano, negaban totalmente la lucha económica, se oponían a la revolución a la que sustituían por la lucha por los derechos electorales generales y la actividad en el parlamento; predicaban igualmente el paso pacífico a la sociedad socialista. Marx, en su obra Crítica del programa de Gotha denunciaba el carácter reaccionario de los lasallianos.
3º.- Sindicatos de Eisenach a los que se conocía también con el nombre de “Asociación de Educación Obrera”. Fueron creados por el partido social-demócrata alemán, cuyos dirigentes permanecieron, en general, en posiciones marxistas. Al margen de la lucha económica de los obreros se habían impuesto como tarea de abolir el régimen capitalista y, a tal fin, estaban dispuestos a recurrir a todos los medios. Los sindicatos de Eisenach aceptaron en noviembre de 1868 el programa de la Primera Internacional; fueron los sindicatos más potentes y más influyentes de Alemania. En 1875 agrupaban aproximadamente a 500.000 miembros.
4º.- Sindicatos cristianos, creados sobre los principios religiosos que predicaban la armonía de clases. Su fundador fue el clero católico.
La unión de los dos partidos políticos de Eisenach y de los lasallianos llevó a unificar el movimiento sindical de estas dos centrales. La conferencia sindical que se reunió con esta ocasión estableció dos principios:
a) “Deber de los trabajadores de alejar la política de los sindicatos”
b) “Obligación moral para los obreros de afiliarse al partido socialista, quien sólo puede hacer idónea la condición política y económica del proletariado”.
Después, el movimiento sindical unificado alemán empezó a seguir la vía del oportunismo y reformismo. Los sindicatos alemanes daban más importancia a los aspectos administrativos que a la lucha de la clase obrera. Los sindicatos se burocratizaron, a su cabeza se instalaron liberados quienes, aburguesándose progresivamente, desviaron estas organizaciones de la lucha de clases orientándolas hacia la lucha parlamentaria.
Estas tres principales corrientes en el movimiento sindical tuvieron una importancia particular dado que influyeron sobre la evolución del conjunto del movimiento sindical mundial.

ACERCA DE LAS DOS LÍNEAS ANTAGÓNICAS EN EL MOVIMIENTO SINDICAL EN EL SIGLO XIX

Hacia el último cuarto del siglo XIX, cuando el movimiento obrero y sindical se convirtió en una fuerza organizada y que tomaba más peso en el plano político y social, dos líneas diferentes, que se apartaban progresivamente una de otra, empezaron a aparecer en el seno de la clase obrera: la línea oportunista y la línea proletaria de la lucha de clases: la línea oportunista y la línea proletaria de la lucha de clases. Estas dos líneas opuestas representan, hoy como en el pasado, dos plataformas políticas e ideológicas diferentes.

1.La línea reformista y oportunista

El nacimiento y el desarrollo del oportunismo y del reformismo en las filas del movimiento obrero y sindical fueron determinadas por una serie de condiciones objetivas, económicas y sociales, entre las cuales podemos mencionar principalmente:
1º- Las condiciones relativamente “pacíficas” del desarrollo del capitalismo cuanto todas las contradicciones propias de la sociedad capitalista no se habían aún manifestado con toda su fuerza, como lo harían en el período anterior a la crisis general del capitalismo. La explotación feroz y el saqueo sin piedad de los países coloniales dieron a la burguesía beneficios incalculables. El rápido desarrollo del capitalismo, aunque acompañado de crisis, trajo mejoras relativas y momentáneas del nivel de vida de la clase obrera, la reducción de las horas de trabajo, el aumento de los salarios, aprobación de las leyes sobre la protección en el trabajo, seguros sociales, etc. Así, por ejemplo, en Alemania, el salario de la gran masa de los trabajadores creció un 15 por 100 en el último decenio del siglo XIX y el de los trabajadores especializados un 50 por 100.
2º- Tras el desarrollo de la gran propiedad capitalista, los pequeños productores (grandes capas de los campesinos, artesanos y pequeños burgueses desclasados) engrosaron las filas del proletariado y, bajo la fuerte presión de la burguesía y de su ideología, infectaron la clase obrera y el movimiento sindical con sus ideas pequeño burguesas y extendieron la desorganización, el anarquismo y la indecisión. Estas nuevas capas que se infiltraron en las filas de la clase obrera trajeron conceptos e ilusiones reformistas.
3º- La corrupción llevada por la burguesía a una parte de los obreros, a la aristocracia de la clase obrera. Esta “élite” se apartó de la masa de la clase obrera y tanto por su situación económica como por su manera de pensar, se diferenciaba poco de la burguesía, porque de hecho representaba sus intereses y su concepción del mundo. Se convirtió en la base social de la burguesía y su principal apoyo en el movimiento obrero y sindical.
Las condiciones de legalidad del movimiento obrero y sindical, la extensión de sus filas por la afiliación de numerosos elementos procedentes de la pequeña burguesía, la atmósfera de los éxitos conseguidos por ciertos partidos obreros en las elecciones (en los parlamentos de diez países industrialmente desarrollados estos partidos tenían más de doscientos diputados), así como algunas conquistas parciales en el plano social, acarrearon el nacimiento y desarrollo de la corriente oportunistas y reformista, como plataforma política de la clase obrera y del movimiento sindical. En este periodo aparecieron ciertas teorías y tesis que los oportunistas y los reformistas aplicaron también en el movimiento sindical.
Las tendencias estrechamente corporativas trade-unionistas tomaron forma en los sindicatos. La actividad de estos últimos se limitó a algunas reivindicaciones económicas, a la recogida de las cotizaciones y a su transformación, en algunos casos, en organizaciones culturales y de ayuda; el principio básico del movimiento sindical fue la colaboración de clase. Los “líderes” sindicales consideraban la tribuna parlamentaria como su principal instrumento de lucha.

2. Acerca de algunos principios fundamentales en el Movimiento Sindical de clase

K. Marx y F. Engels, fueron los primeros en poner las bases teóricas, prácticas y de organización del movimiento obrero sindical de clase, considerando los sindicatos como una escuela de la lucha de clases del proletariado en las condiciones del régimen capitalista.
En la resolución “A propósito del papel, de la importancia y de las tareas de los sindicatos”, que Marx presenta en el primer Congreso de la Internacional que se reunió en Ginebra en 1886, fueron expuestos, por vez primera, los fundamentos de la concepción marxista de los sindicatos como organización de clase. Según esta resolución, los sindicatos deberían ser centros de organización de la clase obrera, tener por tarea luchar por su liberación total, y apoyar, por otra parte, todo movimiento revolucionario. Según la resolución, los obreros no deben ni exagerar la importancia de la lucha económica (lo que sucedía entre los obreros ingleses) ni infravalorarla (como en el caso de los franceses, alemanes y, sobre todo, lasallianos). Los sindicatos eran considerados como un fenómeno legítimo y, además, indispensable para organizar a la clase obrera contra la explotación capitalista.

EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO Y LA SOLIDARIDAD OBRERA: PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DEL MOVIMIENTO SINDICAL DE CLASE

Con el desarrollo y consolidación del proletariado, y con la propagación de las ideas del socialismo, los obreros tomaron más conciencia, en todos los sitios donde trabajaban y vivían, de que eran víctimas de una explotación implacable, independientemente de su nacionalidad, tenían los mismos intereses y aspiraciones, y que para liberarse de la opresión, debían organizarse, unirse y ayudarse mutuamente en la lucha contra el enemigo común, la burguesía y el capitalismo. El internacionalismo fue para el proletariado una necesidad que se imponía, un principio muy importante y una norma moral de profunda significación revolucionaria. Apareció en la conciencia del proletariado como resultado del papel económico y social que esta clase cumple en el modo de producción capitalista.
El principio fundamental del internacionalismo ha sido, y es, la solidaridad de combate de los obreros, la colaboración, la ayuda y el apoyo que se han de dar en la lucha común contra el capitalismo, el establecimiento de vínculos fuertes entre ellos, la táctica a aplicar en la lucha de clases contra la burguesía compaginándola con las luchas de liberación nacional y revolucionarias.
El carácter internacional del trabajo y del capital, al igual que las condiciones concretas del crecimiento cualitativo y cuantitativo del proletariado, hicieron necesaria la creación de una organización internacional de la clase obrera que pudiera defender sus intereses, y oponer a las fuerzas de la burguesía unida las fuerzas unidad del proletariado.
Marx y Engels publicaron en 1847 en el Manifiesto Comunista la célebre consigna: “Proletarios de todos los países, uníos”, y fueron los primeros en promover entre el proletariado la necesidad de su unión y de su organización no sólo a escala nacional sino también internacional. En septiembre de 1864, crearon la Asociación Internacional de Obreros, conocida como Primera Internacional.
En el seno de la Primera Internacional, Marx y Engels llevaron una lucha enconada contra los Proudhonianos y sus colaboradores, que estaban en contra de los sindicatos, de las huelgas y de otras formas revolucionarias de la lucha de clases del proletariado. La Primera Internacional tuvo un papel histórico en el desarrollo y consolidación del movimiento obrero y sindical internacional sobre bases esencialmente de clase. Estableció los fundamentos de la organización internacional de los obreros y preparó el terreno para una nueva etapa más avanzada del desarrollo del movimiento obrero y sindical.
Más tarde, la Segunda Internacional, sobre todo en su primer periodo, cuando era dirigida por Engels y tenía posiciones revolucionarias, influyó directamente en la creación de los sindicatos, ayudando y organizando a las fuerzas del proletariado mundial. Ya en el Primer Congreso de los representantes de los partidos socialistas, que tuvo lugar en Paris el 14 de julio de 1889 con ocasión del centenario de la toma de la “Bastilla” y del que nació la Segunda Internacional, se acordó conmemorar cada año el 1º de Mayo, aniversario de los asesinatos de los obreros de Chicago cuando reivindicaban la jornada de trabajo de ocho horas. También se acordó que el 1º de Mayo fuese considerado como jornada de solidaridad proletaria internacional.

Creación de las Organizaciones Sindicales Internacionales

La organización del movimiento sindical a escala internacional exigía un trabajo arduo. Los primeros esfuerzos se hicieron en sectores de la producción, tales como el del tabaco, cerámica, tipografía, etc. El papel de estos sindicatos estaba limitado al estrecho marco de una categoría profesional, tenían como tarea intercambiarse las plataformas reivindicativas y apoyarse económicamente.
En 1871 fue creada la Federación Profesional Internacional de los Obreros del Tabaco. Más tarde las organizaciones internacionales se multiplicaron, hasta tal punto que en vísperas de la Primera Guerra Mundial, se podían enumerar treinta y dos Federaciones Profesionales; la más importante era la de minas, que contaba con 1.370.000 miembros. Pero, en realidad, no pudieron aún cumplir un pape3l importante en el apoyo y solidaridad y en la coordinación de la lucha del movimiento obrero y sindical a escala nacional e internacional.
Con ocasión del Congreso de los Sindicatos Alemanes que tuvo lugar en 1902 en Stuttgart, los delegados de las centrales sindicales de Europa y de Estados Unidos organizaron una conferencia sindical internacional y, en el mismo otoño, fue creado en Dublín, Irlanda, “El Secretariado Internacional de las Centrales Sindicales Nacionales”. Esta organización, en su Congreso de Zurich, en 1913, tomó el nombre de “Federación Sindical Internacional”.
La principal característica de estas organizaciones era que en ellas predominaba el oportunismo y el reformismo y, algunas veces, en ellas se manifestaban tendencias chauvinistas y nacionalistas. Aunque la guerra era inminente, los dirigentes del movimiento sindical internacional, consideraron el problema de la guerra imperialista como una cuestión de carácter “político” y no se sublevaron contra ella; hasta tal punto que cuando se declaró la guerra, los dirigentes del movimiento sindical Jouhaux, Gompers, Legien y compañía defendieron mezquinas posiciones nacionales burguesas y fueron ardientes partidarios de la ideología chauvinista y militarista de sus respectivos países, asumiendo incluso importantes funciones en los órganos del Estado.
La Gran Revolución Socialista de Octubre [en Rusia en 1917] trajo cambios radicales en la situación internacional y la relación de fuerzas. Era, para la clase obrera y el movimiento sindical, un ejemplo brillante y una valiosa experiencia. Los obreros del mundo entero vieron en esta revolución como podrían hacerse realidad sus auténticas aspiraciones. La revolución de Octubre fue un factor decisivo que reactivó el movimiento sindical y obrero y le elevó a un nuevo nivel. Permitió a la clase obrera de los países colonizados despertar y tomar conciencia de su fuerza, consolidarse y luchar encarnizadamente contra el capitalismo y sus agentes reformistas. La creación de una poderosa central sindical en Rusia era de hecho un gran apoyo y ayuda para el conjunto del movimiento sindical de clase en el mundo. Por otra parte, el firme apoyo que el proletariado del mundo entero dio a la joven República de los Soviets, confirmaba que los obreros habían comprendido que la Revolución de la Rusia Soviética representaba su propia causa.
Los dirigentes sindicales oportunistas y reformistas, con el apoyo, entre otros, de los grandes capitales y de la burguesía, crearon inmediatamente después de la victoria de la Revolución Socialista de Octubre cierto número de organizaciones sindicales internacionales. Estas tenían por meta limitar la gran influencia de las ideas de Octubre, restringir la amplitud de la lucha de clases y el espíritu revolucionario que, en esos tiempos, se propagaron en todos los sitios, y tener en sus manos el control del movimiento obrero y sindical.
En consecuencia, la lucha entre las dos líneas opuestas en el movimiento obrero y sindical internacional se intensifica, la zanja se hace cada vez mayor. En el plano sindical, se concreta con la creación, por una parte, de organizaciones oportunistas y reformistas, como “Federación Sindical Internacional”, “Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos”; y, por otra, de la Internacional Sindical Roja, organización sindical de clase y revolucionaria.

a) La Federación Sindical Internacional
Creada en 1919 en Amsterdam, conocida también por “Internacional de Amsterdam”, actuaba principalmente en Europa occidental. Sus dirigentes mantuvieron siempre posturas oportunistas, reformistas y de colaboración de clase. Aunque esta organización se consideraba fuera de los partidos y de la política, defendía de hecho la internacional socialista que estaba en manos de los socialistas de derechas.

b) La Confederación Internacional de Sindicatos Cristianos
Creada en La Haya en 1920, basó su actividad en la doctrina cristiana. Según el artículo dos de sus estatutos, “La vida económica y social implica la colaboración de todos los hijos de un mismo pueblo. Rechaza pues la violencia y la lucha de clases…”.

c) La Internacional Sindical Roja
La creación de la Tercera Internacional Comunista en Moscú, en marzo de 1919, influyó directamente en el movimiento sindical de clase mundial y le dio un nuevo impulso. En 1920, tuvo lugar en Moscú el Primer Congreso de Sindicatos Revolucionarios en el cual participaron delegados de 41 países. Allí se creó la Internacional Sindical Roja.
La tarea principal, tal como señalaba su programa era la destrucción del sistema capitalista y la instauración del socialismo. Sus puertas estaban abiertas a todas las organizaciones sindicales que aceptaban los principios revolucionarios de la lucha de clases, que unían la lucha de los obreros por reivindicaciones económicas a la lucha política, y que luchaban por denunciar el movimiento reformista representado por los dirigentes de la Federación Sindical Internacional de Amsterdam. La Internacional Roja, creada bajo los auspicios y con el apoyo directo de la Tercera Internacional Comunista, declaró abiertamente que colaboraba con ella y que aceptaba su dirección política e ideológica.
La creación de la Internacional Sindical Roja tuvo un papel muy importante en la lucha de la clase obrera y del movimiento sindical mundial. Su auge es reflejado por el número cada vez mayor de sus afiliados, que ascendían en 1937 a veinte millones, mientras que los efectivos de la Internacional de Amsterdam bajaron de veinte a doce millones.
La Internacional Roja instó repetidas veces a la de Amsterdam a unirse, a emprender acciones conjuntas contra la ofensiva del capital, contra la aparición e instauración del fascismo y la amenaza de la guerra imperialista, pero los dirigentes de derecha de la Internacional de Amsterdam hicieron oídos sordos a estas justas propuestas y, de hecho, facilitaron la vía al fascismo.

Otra organización que sostiene y protege los intereses de la burguesía y de los monopolios es la Organización Internacional del Trabajo (OIT), creada en Ginebra en 1919, al tiempo que la Sociedad de Naciones, creada por los países vencedores de la Primera Guerra Mundial como “una organización permanente para la protección y mejoramiento de las condiciones de los trabajadores en el plano universal”.
Sus creadores y dirigentes más ardientes fueron los social-demócratas de derecha, S. Gompers, L. Jouhaux y los “líderes” de la Federación Sindical Internacional. Su primer presidente fue Albert Tomas, “socialista”, sindicalista, ministro francés de Defensa durante la Primera Guerra Mundial.
El fin de la creación de la OIT era desviar a la clase obrera de la revolución, hacerla ignorar las contradicciones y la lucha de clases, y crear en el seno de la clase obrera y del movimiento sindical la ilusión de que sus intereses de clase serían protegidos y satisfechos por esta organización.

LA FEDERACION SINDICAL MUNDIAL Y SU PAPEL POSITIVO EN EL CURSO DE SU PRIMERA FASE

Fue en el seno de la coalición antifascista donde nació la Federación Sindical Mundial (FSM) como amplia organización democrática representativa del movimiento sindical mundial. Su creación no fue casual. Constituía un hecho histórico que respondía a las nuevas condiciones creadas durante la Segunda Guerra Mundial.
Los primeros esfuerzos para el establecimiento de lazos regulares y de colaboración sindical, en el marco del conflicto antifascista, se concretizaron con la creación del Comité Sindical anglo-soviético en diciembre de 1941, que debía tomar después la iniciativa de crear el Comité Preparatorio compuesto de representantes del Consejo Central de los Sindicatos soviéticos, del Congreso de los Trade-Unions británicos, así como del Congreso de las Organizaciones Industriales (CIO) de los Estados Unidos de América. Ese comité preparó y convocó la primera conferencia Sindical Mundial.
La Conferencia Sindical Mundial tuvo lugar en Londres del 6 al 17 de febrero de 1945 con la participación de 40 centrales nacionales y de 15 organizaciones internacionales que representaban aproximadamente cincuenta millones de trabajadores. La conferencia definió las tareas del movimiento sindical para el periodo de la guerra y la post-guerra, y elaboró el programa de las reivindicaciones fundamentales socio-económicas de los trabajadores. Una de sus decisiones más importantes fue la convocatoria de un Congreso Constituyente que debía crear la organización sindical mundial.
Así, en presencia de doscientos quince delegados de cincuenta y seis países, tuvo lugar en París del 225 de septiembre al 8 de octubre de 1945 la Conferencia Sindical Mundial de donde salió la Federación Sindical Mundial (FSM).
El Congreso aprobó los estatutos de la Federación Sindical Mundial donde se definían las metas, los métodos, el programa y la plataforma con respecto a los grandes problemas internacionales del momento, tales como la extirpación del fascismo, la cuestión de la paz, las reivindicaciones de los sindicatos en cuanto a la mejora de las condiciones de vida y de trabajo, la unidad sindical, etc. El Congreso eligió igualmente los órganos dirigentes de la FSM.
En la primera resolución aprobada por el Congreso, la lucha por la extirpación rápida y completa del fascismo era considerada como una de las principales tareas de la FSM y del movimiento sindical de todos los países. Sin duda alguna, el hecho de que el Congreso discutiese el problema de la lucha contra el colonialismo y el de la liberación nacional de los pueblos, fue un éxito para él. “Sería una victoria completa –se decía en la cuarta resolución del Congreso que trataba del derecho de los pueblos a disponer de sí mismos- si los pueblos de las colonias y las nacionalidades de todos los países se viesen privados de sus derechos a la autodeterminación y a la independencia nacional. (1)
La Conferencia de Londres, el Congreso de París y la creación de la FSM constituyeron por sí solos un éxito para las fuerzas sindicales de clase y democráticas, pues por primera vez en la historia del movimiento sindical se hacían reuniones con tan gran número de representantes de todos los continentes. Sus acuerdos eran positivos y, en general, tenían en cuenta la defensa de los derechos e intereses de la clase obrera. Estos resultados no fueron conseguidos fácilmente, necesitaron una lucha encarnizada. Hubo divergencias y desacuerdos que lejos de ser casuales descubrían, que tarde o temprano, saldrían a la luz en determinadas condiciones.
Por una parte, estaban las fuerzas sindicales de clase, antiimperialistas y progresistas que luchaban y pedían que la nueva organización mundial fuera creada sobre fuertes y amplias bases democráticas, antifascistas y de clase, que agrupase a la clase obrera de todos los países para resolver con éxito todos los problemas esenciales acerca de sus intereses de clase.
Hablando del problema de la unidad y de las tendencias antisoviéticas que se manifestaban en los dirigentes de las trade-unions británicas, el jefe de la delegación de los sindicatos soviéticos en la Conferencia de Londres declaró: “¿Cómo podremos hablar de unidad del Movimiento Sindical Internacional, cómo podemos hablar de los esfuerzos de la clase obrera para conseguir la derrota de la Alemania fascista si asustamos a los delegados con el fantasma de los sindicatos soviéticos?” (2)
De otro lado, se encontraban las fuerzas reformistas y oportunistas, representadas por los líderes sindicales de Gran Bretaña y de Estados Unidos, etc., que intentaron de diversas formas poner trabas y boicotear la creación de la FSM, pues querían mantener en pie la internacional creada por ellos, la Federación Sindical Internacional de Amsterdam. Frustrados sus intentos, se vieron obligados bajo la presión de las masas y del espíritu de clase del movimiento sindical que crecía sin cesar, a quedarse en la FSM. Pero no se quedaron para consolidar la FSM, sino para apoderarse de ella desde dentro, para convertirla en su instrumento y de no conseguirlo para socavarla y destruirla desde dentro. Así, bloquearon el trabajo de la creación de departamentos profesionales de la FSM y boicotearon sistemáticamente toda una serie de acuerdos.
Todos estos hechos prueban que, desde la creación de la FSM, existieron dos líneas opuestas, que por la coyuntura política de entonces no cuajaron y se concretizaron hasta más tarde.

Cuando los imperialistas angloamericanos se percataron de que no podían convertir la FSM en su propio instrumento por medio de una dirección sindical reformista, se dedicaron entonces a socavar y romper la unidad sindical en su seno. Con este fin agruparon fuerzas y buscaron un pretexto para golpearla y destruirla.
Este pretexto les fue dado por el “Plan Marshall”. En la reunión del Comité Ejecutivo de la FSM en noviembre de 1947, la delegación del CIO pidió que dicho plan fuera sometido a discusión, aunque esta cuestión no figuraba en el orden del día. Esta propuesta fue rechazada por mayoría. El 28 de enero de 1948, el Consejo General de las TUC británicas, que adoptaron la postura del CIO, dirigió a la FSM un ultimátum pidiéndole: “que el Ejecutivo de la FSM se reunirá a mediados de febrero con el tema del Plan Marshall en el orden del día, si no, las TUC se considerarían libres de convocar una reunión separada de las organizaciones sindicales favorables al plan”. (3).
Ocurrió entonces que desde fuera de la FSM y en oposición a ella, las Trade-Unions británicas, sin alejarse de ella formalmente, convocaron en marzo de 1948, en Londres, la conferencia de los países “marshallizados” que creó el “Comité Consultativo de Sindicatos para la aplicación del programa de reconstrucción europea”. Fue un acto de escisión que tenía por meta romper definitivamente con la unidad en el seno de la FSM.
Se sucedieron los actos escisionistas. En enero de 1949, en la reunión del Ejecutivo de la FSM, el, representante del Consejo General de las TUC británicas pidió la suspensión de las actividades de la FSM. Esta propuesta iba acompañada de un ultimátum que decía: ”El Consejo General ha acordado, además, que en el caso de que la FSM se niegue a suspender sus actividades, se retirarían las TUC” (4).
Eta propuesta, que de hecho, apuntaba a la FSM para destruirla, no fue aceptada por su Ejecutivo, por lo que los representantes de los sindicatos británicos, americanos y holandeses salieron de la sal de reuniones y se retiraron definitivamente de la FSM. Así pues la escisión se hizo realidad.
La actitud de los dirigentes de los sindicatos americanos y otros, no fue un acto puramente sindical. Fue ante todo una postura política favorable al plan general del imperialismo americano, que quería establecer en todos los sitios su hegemonía y tener un papel preponderante. La causa de la escisión no era pues la aceptación o rechazo del “Plan Marshall”, eso no fue más que el pretexto como más tarde se supo, la escisión se produjo tras una larga y minuciosa preparación en el Departamento d Estado de EE.UU., de acuerdo con la CIA.
La estrategia y táctica seguidas para destruir la FSM habían sido elaboradas ya en la reunión de Ginebra en 1949, en la cual participaron representantes del gobierno americano y algunos líderes del CIO. Se encuentran rastros, ya en 1947, de agentes del Gobierno americano, quienes presentándose como sindicalistas, se establecieron, en calidad de agregados o delegados de asuntos sociales o de trabajo, en las embajadas americanas en los países donde funcionaba el Plan Marshall. Su principal tarea consistía en preparar el terreno para la creación de una nueva organización sindical internacional.
Otra tarea fue encomendad a la Federación Americana del Trabajo (AFL), la cual no participó en la creación de la FSM, pero que, ya en 1946, había conspirado contra la FSM. La oficina de correspondencia que ésta creó en Bruselas tenía como fin boicotear la actividad de la FSM. Su presidente, Green, reconoció el 17 de noviembre de 1948 que había distribuido 160 millones de dólares para subvencionar las nuevas organizaciones sindicales en Europa.
A consecuencia de la escisión, una nueva organización fue creada en Londres, el 28 de noviembre de 1949: la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL). No es un secreto para nadie que esta organización fue creada por incitación y bajo las auspicios del imperialismo y como resultado del acuerdo secreto entre el ministro inglés de Asuntos Extranjeros, “el sindicalista” E. Bevin y J. Dulles, líder del partido republicando y más tarde secretario de Estado de EE.UU. La colaboración de clase, el apoyo activo al pacto Atlántico y a sus instrumentos así como la lucha contra los comunistas y las demás fuerzas progresistas, etc.,…eran los objetivos principales de la CISL.

Tras la creación de la Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL), una amplia campaña de escisión y de corrupción se desencadenó directamente apoyada por el Departamento de Estado de USA y por la CIA. La creación de la central sindical en Alemania occidental (DGB), de la CGT-FO en Francia, y más tarde la Confederación Italiana de Sindicatos de Trabajadores (CISL) en Italia, fue el fruto. Así lo admitió G. Meany, presidente de AFL, quien en 1951, declaró: “cuando creció el peligro comunista en Francia e Italia, en los años de la postguerra, los sindicalistas de tendencia libres fueron apoyados por sus colegas americanos agregados a la Embajada, que proporcionaron la ayuda material para constituir sindicatos anticomunistas” (5)
Hasta los gobiernos de estos países han contribuido a la creación de las organizaciones sindicales disidentes. Baste recordar que sólo en Francia el Gobierno dio 40 millones de francos para la creación de la CGT-FO.
Los dirigentes de las centrales sindicales reformistas apoyaron las medidas de sus gobiernos que desencadenaron ataques contra el nivel de vida, los derechos democráticos y las libertades sindicales. Así pues, en la huelga general de los mineros que estalló en 1947 en Gran Bretaña, el presidente de la Unión Nacional de Mineros, atacando a los huelguistas, se expresó de la siguiente manera: “Esta huelga no es oficial y debe ser impugnada por cada miembro honrado; no la toleraremos… el gobierno tienen que valerse de todos los medios para que cesen estos ataques criminales que ponen en peligro a la producción”. (6)
La furiosa histeria anticomunista que corrió en esta época, tenía por objetivo atacar al movimiento sindical progresista y a sus dirigentes. En noviembre de 1949, Tewson, por entonces secretario general de las TUC británicas, daba a los dirigentes sindicales órdenes tajantes de luchar por todos los medios contra “la infiltración comunista” en los sindicatos.
A pesar de la retirada de las TUC británicas del CIO y otras centrales sindicales reformistas, la FSM no se debilitó, por el contrario, tomó un nuevo empuje, y todas las acciones concretas que emprendió para la defensa de los intereses vitales de los trabajadores no hicieron más que realzar su autoridad y prestigio ante las masas. Lejos de quedarse con los brazos cruzados ante los ataques de los burgueses, la clase obrera tomó la delantera y se puso a la ofensiva. En este período, ajustándose a sus principios, la FSM con documentos, resoluciones, actos de solidaridad y con su actividad práctica sostuvo activamente los amplios movimientos por reivindicaciones económicas y políticas de la clase obrera y del movimiento sindical; desplegó además una amplia actividad en el plano internacional para la movilización de todas las fuerzas sindicales sanas, para la defensa de la paz y la creación de un frente único de todas las masas trabajadoras.
Rechazando los principios de colaboración de clase, de oportunismo y reformismo en el terreno sindical, la FSM luchó en esta época para poner en práctica los principios del internacionalismo proletario y de solidaridad obrera, para consolidar la unidad de clase. En este marco, la denuncia de las escisiones fue para ella una tarea muy importante. La resolución del Comité Ejecutivo de la FSM, que se reunió en mayo de 1950 en Budapest, decía:
“El Ejecutivo de la Federación Sindical Mundial estigmatiza a los jefes de la Internacional amarilla y todos los traidores de la clase obrera, y los considera como agentes del imperialismo anglo-americano en el seno del movimiento obrero.” (7)
La FSM se opuso con firmeza a la hegemonía y a la política global del imperialismo americano y estigmatizó sus diversas organizaciones políticas, económicas y militares. En la resolución de su programa económico y social se podía leer:  “El Plan Marshall”, la “Unión Occidental” y el “Pacto del Atlántico”, son todos eslabones de una misma política agresiva de los imperialistas anglo-americanos que aspiran a la hegemonía mundial” (8)
La FSM adoptó una actitud justa con respecto a la actividad escisionista de los sindicatos yugoslavos. Su Comité Ejecutivo, con la resolución de junio de 1950 “Sobre la traición de los dirigentes del Consejo Central de los sindicatos yugoslavos” decidió romper con ellos, excluyéndoles de su Comité Ejecutivo y de su Consejo General.
La Federación Sindical Mundial, en su primer periodo que se acaba hacia 1960, fue una organización que gozaba de prestigio y que adoptaba en general posiciones positivas impregnadas de espíritu de clase y antiimperialista.

Notas
(1) M. GEORGE, The last five years, Chicago, 1951
(2) G. LEFRANC, Le sindicalisme dans le monde, París, 1963, p. 6.
(3) FSM, Rapport d´activité de la FSM. Resolutions adoptees par le II Congres Sindical Mondial, Viena, 1953, p. 99.
(4) Idem, p. 99.
Notas
(5) Raportul Conferintei-Congres de constituire a Federatie Sindicale Mondiale, Ed. Confederatei General Muncii din Romania, pág. 323
(6) Raport de la Conference Syndicale Mondiale, County Hall, Londres, 1945, pág. 66.
(7) FSM, Rapport d´ activite de la Federation Syndical Mondiale, Milán, 1949, pág. 55.
(8) Idem, pág. 53.

ORIGEN DE LAS DIVERGENCIAS EN EL SENO DE LA FSM Y SU DESVIACIÓN DE LA LUCHA DE CLASES Y ANTIIMPERIALISTA

Tras el acceso al poder en la Unión Soviética de la camarilla revisionista de N. Kruschev, y como consecuencia de la gran presión ejercida por los dirigentes sindicales soviéticos en la FSM, en el seno de ésta nacieron también tendencias oportunistas, que con el tiempo, se hicieron más frecuentes y evidentes. Así pues, una nueva tendencia apareció en el seno mismo de la FSM, que en su inicio fue disfrazada bajo un velo de demagogia. Según los revisionistas, los cambios en la línea de la FSM han sido con la intención de que pudiera adaptarse a la “situación concreta” y “a las nuevas condiciones” de rectificar algunas “deformaciones”, etc. El proceso de transformación de la línea general de la FSM no se hizo de una vez, evolucionó progresivamente, pasando de los aspectos secundarios a las cuestiones generales y fundamentales.
Los cambios introducidos en la FSM no eran ni aislados ni causales. Habían sido extraídos directamente de la nueva plataforma de los revisionistas de Kruschev, que revisaban toda la línea y la política de la Unión Soviética. El hecho es que no estamos ante los errores de una persona cualquiera, o de una táctica errónea, sino ante una nueva línea de la FSM, una plataforma ideológica y política que, fundamentalmente después del XX Congreso del PC de la URSS se ha configurado aún más. Esta es la razón por la cual la línea general y la actitud de la FSM han sufrido un giro radical, dominado por un espíritu oportunista, reformista y revisionista. De ahí las contradicciones que se manifestaron en el seno de la FSM. Y precisamente por esto que su dirección, y en particular los dirigentes sindicales soviéticos, son responsables ante la clase obrera y el movimiento sindical internacional de la situación creada, del golpe dado a la unidad y de la escisión que se produjo en las filas de la FSM.
Después de la reunión de la X Sesión del Consejo General de la FSM al principio de junio de 1960, los revisionistas intentaron imponer su opinión, según la cual la FSM no debía atacar en sus documentos al imperialismo americano y a su cabecilla Eisenhower, sino que debía aprobar el supuesto “Espíritu de Camp David”, etc. Los revisionistas, y principalmente los revisionistas soviéticos, expusieron en la reunión del Consejo General sus tesis y puntos de vista oportunistas y revisionistas sobre los problemas cardinales, tales como la postura a adoptar respecto al imperialismo americano, la coexistencia pacífica, etc.
Esta nueva plataforma sindical fue sometida a discusión en la reunión del Ejecutivo de la FSM en noviembre de 1961 en Moscú, que examinó la ponencia y los documentos que serían presentados en el V Congreso de la FSM. El presidente de la FSM, A. Novella, que era también cabeza de la delegación [italiana] de la CGIL, se esforzó por cambiar el documento-programa de la FSM “Proyecto de Programa de la Acción Sindical en la etapa actual por la defensa de los intereses y de los derechos de los trabajadores”, que iba a ser sometido a la aprobación del Congreso.
Según A. Novella, se reflejaba demasiado “el espíritu de partido” en el proyecto del programa, por eso propuso la reelaboración sobre bases nuevas, aceptables también para los sindicatos no simpatizantes con la FSM. En el proyecto concreto que presentó se propuso, además, no mencionar directamente al imperialismo americano, conceder, para el mantenimiento de la paz, una mayor importancia a los contactos con los jefes de Gobierno y formular la tesis del paso del capitalismo al socialismo por “la reorganización de la estructura”. Son estas mismas posiciones oportunistas y reformistas las que se plantearon en relación con la cuestión de la unidad sindical.
Tras el proyecto de A. Novella se escondían los revisionistas soviéticos. Precisamente por este motivo sus tesis fueron aprobadas por el antiguo presidente de los sindicatos soviéticos V. Grichine, quien hizo presión para que en el proyecto del programa y en la ponencia del V Congreso de la FSM estuvieran también incluidas las del XXII Congreso del PC de la URSS y su programa. Los dirigentes sindicales revisionistas no consiguieron los resultados que esperaban en el V Congreso de la FSM; se vieron obligados a aprobar el Programa de la Acción Sindical.
Este programa era un importante documento, y su aplicación fue una victoria importante para el movimiento sindical. En su conjunto se reflejaba el espíritu de clase antiimperialista, tanto en el análisis de la situación internacional como en la definición de la función y de las tareas del movimiento sindical. Pero los acontecimientos demostraron que no fue aplicado por la dirección revisionista de la FSM, que aunque hablara en nombre del Programa Sindical lo quebrantó prácticamente dándole una interpretación arbitraria y oportunista.
Los revisionistas soviéticos querían obtener del V Congreso de la FSM, por una parte, la “unidad” y crear una cabeza de puente entre los dirigentes de las organizaciones sindicales oportunistas y reformistas y, por otra parte, atacar y difamar a las organizaciones de clase miembros de la FSM. Ese también fue el objetivo del discurso que N. Kruschev pronunció en este Congreso. En un editorial, dedicado a la apertura del V Congreso Sindical Mundial, “Pravda” del 4/12/1961, no menciona para nada la lucha contra el imperialismo, pero llama a luchar contra el “dogmatismo y el sectarismo” en el movimiento sindical internacional, que, según “Pravda”, era el principal obstáculo para la unidad.
El periodo que siguió al V Congreso de la FSM se caracterizó por un nuevo abandono de la plataforma de clase y antiimperialista por parte de los dirigentes de la FSM, por un compromiso más marcado en la vía del oportunismo y del reformismo y por una absoluta sumisión a la línea revisionista de la URSS. Este estado de cosas tuvo como consecuencia la aparición de dos líneas opuestas antagónicas en el seno de la FSM, líneas que se iban configurando y concretando: por una parte, la de la colaboración de clases, renuncia a la lucha antiimperialista del proletariado y de los sindicatos, difundida por el revisionismo moderno, con los dirigentes sindicales soviéticos a su cabeza y, por otra parte, la línea de clase antiimperialista, defendida con fidelidad y consecuentemente por las Uniones Profesionales de Albania, los sindicatos de China y otras organizaciones sindicales progresistas.
(…) la FSM, a pesar de su demagogia, no puede ocultar su línea oportunista, de abandono de la lucha de clase antiimperialista, de sumisión a la dirección de los revisionistas soviéticos, etc. La línea de conciliación de los jefes de la FSM ha provocado en sus filas riñas, contradicciones y rivalidades que han estallado con fuerza, sobre todo cuando la Unión Soviética agredió a Checoslovaquia [1968]. La dirección revisionista de la CGIL italiana y de la CGT de Francia, etc…, aprovechando esta ocasión, se esforzaron en sustraerse de la dirección soviética, en debilitar su influencia y reconquistar cierta autonomía. Pero las tendencias poli-centristas, sobre todo italianas que se proponían crear una central sindical europea única de los países capitalistas, donde pudieran ocupar puestos claves y hacerse ellos los amos, no fueron mirados con buenos ojos por los jefes sindicales soviéticos.
Aunque la FSM habla de universalidad, ha perdido de hecho su carácter representativo, lo que se refleja en sus órganos dirigentes que realizan toda su actividad. La mitad de los miembros de los principales órganos dirigentes elegidos en el VIII Congreso de la FSM (Varna, octubre de 1973) son europeos.
Toda una casta burocrática ha nacido en el seno de la FSM y de sus Uniones Internacionales de Sindicatos (UIS), que disponen de un aparato enorme de funcionarios, elegidos principalmente en función de su fidelidad a la política soviética. Algunos miembros elegidos del Ejecutivo de la FSM, como los representantes “argentinos, brasileños, etc.”, no representan nada a no ser a sí mismos, desligados desde hace tiempo de su organización y de su país. Perciben sueldos elevados y van de un país a otro para participar en diversos congresos y reuniones. (…)

EL PAPEL DE LA CLASE OBRERA
Los ideólogos burgueses y revisionistas intentan negar el carácter revolucionario y la función histórica y dirigente de la clase obrera en nuestra época. Se esfuerzan en presentar la sociedad capitalista moderna como “renovada” y “próspera”. Según ellos, el capitalismo monopolista ha evolucionado, no es tan opresor y explotador como en el pasado; en los momentos actuales, estaría en marcha el proceso de desproletarización de la sociedad capitalista; así pues, la clase obrera deja de ser proletaria, porque las diferencias entre ella y el capitalismo son menores cada día. Esta “nueva” sociedad está bautizada con varios nombres, “capitalismo popular”, “neocapitalismo”, “sociedad de consumo”, “sociedad industrial”, etc.
En estas condiciones, siempre según su opinión, la clase obrera pierde su espíritu de lucha, no está interesada en la transformación revolucionaria de la sociedad y, por consiguiente, en el plano sindical, los sindicatos deben colaborar con el capitalismo y solucionar las contradicciones por la vía de la negociación, en el marco del sistema burgués y de su Constitución.
Los importantes cambios que se han producido en el mundo y los fenómenos recientes no han cambiado la naturaleza y carácter del capitalismo. En vez de hacerlo más “popular”, lo han hecho, por el contrario, más cruel, más agresivo y más represor. La explotación y empobrecimiento de la clase obrera no sólo persisten sino que se acentúan continuamente: esta es la ley de la sociedad capitalista. (…)
Es un hecho incontestable que en la sociedad capitalista monopolista, la proletarización, que entraña necesariamente la diferenciación de clase, se realiza a ritmos muy rápidos. (….) Muy importante es el hecho de que la clase obrera no es sólo un hecho numérico, sino también una fuerza social y política, que lucha resueltamente contra la represión y explotación capitalista.
La burguesía aplica una política social sutil. Aunque observemos cierta mejora relativa de las condiciones de vida de una parte de la clase obrera en los países capitalistas desarrollados, esto se debe a la lucha de la clase obrera y de las masas trabajadoras así como a la influencia de las ideas socialistas. La burguesía está obligada a dar a los trabajadores algunas concesiones, con frecuencia temporales, como sueldos, seguridad social, vacaciones, etc. Pero esto no se debe a la humanidad, a la comprensión de la burguesía, sino fundamentalmente a la función objetiva de la clase obrera en la producción social.
Especulando sobre estos cambios, se ha señalado la tesis sobre la “sociedad de consumo” para demostrar, según dicen, la abolición de la clase obrera por la sociedad capitalista y el cambio de la posición social y económica de la clase obrera. Pero el consumo individual del obrero no modifica su posición en la sociedad, este consumo sigue siendo destinado sólo a la reproducción de la mano de obra, a fin de que ésta sea más apta para producir y afrontar los ritmos infernales de trabajo.
En estas condiciones de la revolución científico-técnica, los capitalistas están interesados en que el obrero tenga un mayor nivel cultural y de cualificación profesional para hacer frente a la mecanización cada vez más compleja de la producción, al objeto de que el obrero les proporcione mejor rendimiento y más beneficios.
Los trotskistas y los anarquistas niegan también la función de la clase obrera y su capacidad. Consideran a los estudiantes y a los intelectuales como fuerza principal de la revolución. Al predicar la espontaneidad en el movimiento obrero, los trotskistas y los anarquistas no admiten la necesidad del partido del proletariado, de la organización de la clase obrera en sindicatos que consideran como “burocráticos”. De hecho, estas corrientes, han vuelto a despertar en el movimiento sindical, principalmente estos últimos años y como consecuencia de la traición revisionista y de la penetración en el movimiento de capas pequeño burguesas que vacilan de “izquierda” a derecha. Estas corrientes independientemente de las declaraciones de sus representantes, de su jerga de “izquierdas” y “revolucionaria”, se alían con los objetivos principales de los revisionistas modernos.
Los conflictos sociales estallan constantemente en el mundo capitalista desarrollándose un amplio movimiento de clase que toma las formas más violentas, son verdaderas tempestades revolucionarias que remueven en sus cimientos al sistema burgués. El rasgo que diferencia a estos conflictos es que, en primer lugar, son dirigidos por la clase obrera, que emprende grandes acciones contra los monopolios y el poder políticos de la burguesía, contra el imperialismo y el colonialismo. En este combate se compaginan correctamente la lucha de la clase obrera y de las masas para mejorar sus condiciones económicas con la lucha por los derechos sociales y políticos; en la base de estas batallas de clases residen el odio y la protesta contra la sociedad burguesa que es la causa de todos los males.
Con su lucha, la clase obrera demuestra que sus intereses son incompatibles con los de la burguesía, que la única vía segura para su liberación de la explotación y represión capitalista es destruir por la violencia el sistema capitalista. En toda revolución popular auténtica, no sólo socialista, sino también democrática y liberadora, la clase obrera puede y debe tener la hegemonía, esta es una cuestión de principios. La clase obrera es la artífice de las grandes transformaciones sociales, independientemente del nivel de su consciencia, ha sido y será la clase más revolucionaria, directamente interesada en derrocar el sistema capitalista.
Pero la misión histórica de la clase obrera se une estrechamente a la creación del partido político revolucionario de la clase y su función de organizar y dirigir. Estas tesis presentan una gran importancia de principios; la experiencia de la clase obrera y la práctica han confirmado que tienen siempre vigencia.