Pablo Iglesias emula a Felipe González: no hay una verdadera alternativa a la economía del mercado


Nota – Reproducimos a continuación el artículo Pablo Iglesias emula a Felipe González: no hay una verdadera alternativa a la economía del mercado publicado en el blog Cuestionatelotodo

PABLO IGLESIAS EMULA A FELIPE GONZÁLEZ: NO HAY UNA VERDADERA ALTERNATIVA A LA ECONOMÍA DEL MERCADO
Felipe González tranquilizó en su día a las grandes mafias financieras diciendo, en abril de 1984, muy poco después de llegar al poder, que pensaba que “el capitalismo era el sistema menos malo“; durante sus años de gobierno, demostró su ideología con creces, iniciando brutales procesos de privatizaciones, duras reformas laborales y, en definitiva, poniendo su gobierno al servicio de los intereses de las grandes empresas locales y multinacionales, no dudando en hacer todo lo que pudiera para poner al ejército español al servicio del brazo armado de EE.UU. en Europa, la OTAN (por no hablar por su recurso a métodos fascistas como la creación de grupos paramilitares como el GAL desde el propio estado).
Su reencarnación ideológica, Pablo Iglesias, fue de paseo recientemente al corazón del capitalismo norteamericano, Wall Street, y allí fue entrevistado por los conocidos reporteros David Romany Matt Moffett, del rotativo The Wall Street Journal. Pablo Iglesias afirmó ante ambos que no hay motivos para la inquietud, porque, según él, “no hay una ver­da­dera al­ter­na­tiva a la eco­nomía de mer­cado“.
Como su antecesor Felipe González, protagonista de la anterior maniobra política para calmar los ánimos de una cabreada clase obrera, en aquella ocasión recién salida de cuarenta años de salvaje dictadura, el actual líder del cambio, Pablo Iglesias, después de arrastrar a gran parte del descontento multiplicado a causa de la radicalización capitalista, ahora hace su trabajo de mantener a raya a los nuevamente embaucados para que no saquen los pies del tiesto.
En ambos casos, el objetivo está más que claro: inhibir la rabia revolucionaria. Para ello, el PSOE fue presentado, tras ser creado prácticamente de la nada por los medios de comunicación y el capital financiero, como el triunfo del cambio, como el final de la dictadura y el triunfo de la lucha que habían llevado miles y miles de comunistas y republicanos contra el franquismo, aunque lógicamente detrás de la maniobra no había nada de eso.
Del mismo modo, PODEMOS surgió de repente, tras las primeras apariciones en las calles de cientos de miles de indignados, con un discurso que con el eufemismo “casta” intentaba esconder y denostar a la tan necesaria “lucha de clases”, evitando así el paso a la ofensiva de la, en los últimos años de pantomima democrática, sumisa clase trabajadora, y haciendo una llamada al abandono de los posicionamientos de izquierdas y de derechas, en nombre de un ciudadanismo que no esconde más que una sociedad que pone en el mismo bando a ricos y pobres, explotadores y explotados.
El hombre es, en toda la naturaleza, el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra, y es desalentador ver como los trabajadores españoles vuelven a dejarse engañar de tal manera. Todo ello, por supuesto, con la colaboración traidora de los grandes perdedores tras la salida a la arena del nuevo partido del gatopardismo (cambiar algo para que no cambie nada). Así, Izquierda Unida, cuyo principal partido, el PCE, no tuvo ninguna vergüenza en dejar tirados a las víctimas de la dictadura, a sus propios camaradas, para colaborar en la primera transición, hoy se ha visto abandonada por los pocos que todavía creían en el milagro de su vuelta a posiciones antifascistas y comunistas, y arrastrada por la marea mediática que ha seguido a ciegas a ese nuevo flautista de Hamelin que es Pablo Iglesias.

Otros artículos referentes al partido socialdemócrata Podemos en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Las elucubraciones antimarxistas y reformistas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe como inspiración teórica y filosófica de los ideólogos y dirigentes socialdemócratas de Podemos

Deslindar los campos con los socialdemócratas de Podemos y ganarse a sus elementos de izquierda e intermedios dispuestos a luchar consecuentemente contra el capitalismo

*Las nuevas palabras del viejo electoralismo caduco

*El nuevo Suresnes

*Podemos: ganó la abstención

*A propósito de la oportunidad de la crítica al partido Podemos

*¿Campaña contra Podemos o campaña a su favor?

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Las elucubraciones antimarxistas y reformistas de Ernesto Laclau y Chantal Mouffe como inspiración teórica y filosófica de los ideólogos y dirigentes socialdemócratas de Podemos

“Los hombres han sido siempre, en política, víctimas necias del engaño ajeno y propio, y lo seguirán siendo mientras no aprendan a descubrir detrás de todas las frases, declaraciones y promesas morales, religiosas, políticas y sociales, los intereses de una u otra clase. Los que abogan por reformas y mejoras se verán siempre burlados por los defensores de lo viejo, mientras no comprendan que toda institución vieja, por bárbara y podrida que parezca, se sostiene por la fuerza de determinadas clases dominantes. Y para vencer la resistencia de esas clases, sólo hay un medio: encontrar en la misma sociedad que nos rodea, las fuerzas que pueden –y, por su situación social, deben—constituir la fuerza capaz de barrer lo viejo y crear lo nuevo, y educar y organizar a esas fuerzas para la lucha.
Sólo el materialismo filosófico de Marx señaló al proletariado la salida de la esclavitud espiritual en que se han consumido hasta hoy todas las clases oprimidas.”
V.I. Lenin, TRES FUENTES Y TRES PARTES INTEGRANTES DEL MARXISMO

Nota – El pasado 20 de Mayo, Gran Marcha Hacia el Comunismo hizo público el comunicado Deslindar los campos con los socialdemócratas de Podemos y ganarse a sus elementos de izquierda e intermedios dispuestos a luchar consecuentemente contra el capitalismo.
En esta necesaria tarea de los marxistas-leninistas-maoístas por deslindar los campos con este nuevo partido reformista de inspiración socialdemócrata, el comprender los fundamentos ideológicos y filosóficos en que se basan los ideólogos y dirigentes de Podemos es de carácter vital para combatir sus ideas.
“Chantal Mouffe (Charleroi, Bélgica, 1943) – escribe el periodista Francesco Manetto en la introducción a la entrevista con Chantal Mouffe publicada en el suplemento “Domingo” del diario El País, el 19-04-2015, pág. 8- habla (…) de populismo y posmarxismo, la corriente que inició junto a su marido, el filósofo argentino Ernesto Laclau, fallecido hace un año. En 1985 escribió con él “Hegemonía y estrategia socialista”, uno de los textos que inspiraron a los fundadores de Podemos. Esta politóloga, docente de la Universidad de Westminster, es una de las principales referentes teóricas de Pablo Iglesias [secretario general de Podemos] e Íñigo Errejón [responsable de la Secretaría Política de Podemos] con quien está a punto de publicar un libro de conversaciones.”
Y en esta misma entrevista la propia Mouffe no duda en afirmar el haber formado parte de la corriente burguesa anticomunista de los años 70 del siglo XX conocida como “eurocomunismo”, elaborada por el trio archirrevisionista Carrillo-Marchais-Berlinguer; sienta cátedra declarando que: “Lo que ha caducado es (…) el planteamiento anticapitalista ultraizquierdista” , y se jacta de que: “Me es particularmente grato ver que nuestras ideas son una referencia importante para Podemos y que hay muchos puntos de convergencia entre nuestras concepciones de la política”.
Efectivamente, las elucubraciones teórico-filosóficas antimarxistas, reformistas, y de defensa de la democracia burguesa, elaboradas en los últimos años por la pareja Laclau-Mouffe, han inspirado a los ideólogos y líderes españoles de Podemos, y sobre ellas éstos han conformado el entramado ideológico de este partido al servicio de la burguesía y caballo de Troya en el seno del pueblo.
Por su interés, y esclarecedor a este respecto, reproducimos a continuación un amplio extracto del artículo La era K y el doble discurso publicado en la revista del Partido Comunista Revolucionario (PCR) de la Argentina Política y Teoría nº 72, Marzo-Junio de 2011:

(…) Es justo (….) analizar algunas de las corrientes ideológicas de “última generación”, que en estos siete años han sido la inspiración y justificación de estas prácticas políticas. Y aquí es donde debemos nombrar a Ernesto Laclau y su mujer, Chantal Mouffe (…)

Respecto a la teoría del conocimiento de la realidad
Los autores Laclau y Mouffe, alineados en lo que podríamos llamar el “post-modernismo” (1) y el “post-estructuralismo”; y que además aceptan – no sabríamos decir por qué – la denominación de “postmarxistas”, afirman junto a Derrida, que al “significante”, es decir, las palabras o formas del lenguaje que nos sirven para comunicarnos, no les corresponde un “significado”, o sea un concepto que refleje la realidad y se exprese en dicho significante. Tampoco el “significado” tendría, según esta teoría, una correspondencia con la realidad.
Respecto a esa concepción de Laclau y Mouffe acerca de la radical contingencia de la realidad, dicen:
”Si tener accidentes es una característica esencial de una sustancia -o si lo contingente es una parte esencial de lo necesario-, ello implica que dentro de cualquier estructura hay una indecidibilidad necesaria (entendiendo por “estructura” una identidad compleja constituida por una pluralidad de momentos). Pues la estructura requiere las conexiones contingentes como parte indispensable de su identidad, pero éstas, precisamente por ser contingentes, no pueden derivarse lógicamente de ningún punto de la estructura.” (2)
La imposibilidad de encontrar racionalidad en la estructura interna de la realidad, se origina para estos autores, en el hecho de que los objetos o hechos objetivos, tienen múltiples rasgos accidentales o contingentes – o sea aquellos que pueden ser de una forma o de otra -, y éstos, por su propio carácter de accidentes, están en el terreno de lo indeterminado o “indecidible”, aquello sobre lo que no se puede decidir. Por consiguiente, lo que el hombre conoce de la realidad objetiva, está en el terreno de lo relativo, lo contingente, y el lenguaje pasa a ser el que estructura esta realidad.
A esto respondemos, que si bien lo contingente está presente en la esencia de la sustancia, no la agota, es justamente esta esencia de la estructura de todo lo real la que trasciende las distintas contingencias o accidentes, es el rasgo constitutivo fundamental que hace que una cosa sea lo que es y no otra, y es precisamente lo que hace que podamos conocerla.
En lugar de basarse en que cada realidad material, incluidas las relaciones sociales, tienen rasgos esenciales que exceden a cualquier accidente, y es eso lo que le permite ser conocida por el hombre; llegan por el contrario, a la formulación de que debido al carácter contingente de la realidad, el hombre no puede conocerla y es el lenguaje el que terminará estructurando la realidad, o como ellos mismos dicen “construyendo” la realidad; acción a la que llaman intervención hegemónica. El conocimiento que dará como consecuencia este proceso, serán construcciones arbitrarias, contingentes, que pueden ser de una manera u otra:
“…este es el momento deconstructivo en el análisis de Derrida – es que el “significado” y “la intuición del objeto” no se relacionan entre sí de un modo teleológico, es indecidible (desde el punto de vista del significado) si el segundo estará o no subordinado al conocimiento……Ahora bien: una intervención contingente que ocurre en un terreno indecidible es precisamente lo que nosotros hemos llamado intervención hegemónica.” (3)
Por el contrario, para el materialismo dialéctico, la realidad, más allá de los accidentes, como color y tamaño, que pueden ser de una forma u otra; posee rasgos esenciales, está recorrida por múltiples contradicciones, entre las cuales encontramos la contradicción principal de cada realidad, que más allá de lo coyuntural y lo accidental puede conocerse. Y es el hombre el que posee esa cualidad de aprehender y comprender los procesos inteligibles de la realidad, la dialéctica que la recorre y sus leyes. Es el que puede conocerla por sucesivas aproximaciones: partiendo de la experiencia y yendo de lo simple a lo complejo, de lo concreto a lo abstracto; formando conceptos, juicios y razonamientos a partir de la misma, y formulando un lenguaje a través del cual expresarla y transmitirla.
Lo que ocurre es que las afirmaciones que acabamos de citar, llevan convenientemente a los autores, a que el lenguaje termine estructurando la realidad al margen de la misma, ya que ésta es contingente. Esta tesis ha motivado que nos detengamos más de lo deseado en su análisis, debido a que esta teoría que sustentan, nos conducirá – según veremos – a justificar una serie de premisas que les son del todo necesarias para manipular con justificaciones teóricas – con “chapa de ciencia” – sus afirmaciones políticas, tan arbitrarias como útiles a sus propósitos de terminar salvando la democracia burguesa.
Laclau-Mouffe llegan a la conclusión de que la realidad es inefable, y que solo mediante la intervención de un sujeto podemos referirnos a ella, esto es, usando la deconstrucción teorizada por Derrida, que a un significante este sujeto tiene el derecho de atribuirle a su arbitrio un significado. Es entonces “el lenguaje”, como entidad abstracta, el que determina y construye realidades. Niegan que sea el sujeto que habla el que realice esta tarea, aunque nosotros sospechamos que así es y que en definitiva es este sujeto, oculto tras “el lenguaje” o lo que luego en sus textos se va transformando en “lo político” o “el poder”, el que construye una realidad al margen de ésta, a su mejor conveniencia y de acuerdo a lo que en cada momento le es más útil. En algunos textos niegan esta intervención del sujeto, para evitar la acusación de haber caído en el clásico idealismo, donde lo objetivo, o está en la mente de un sujeto en forma innata, o es construido por este; o en su defecto en el relativismo respecto del conocimiento, o sea en alguna de esas teorías que bajo las más variadas máscaras están en el terreno del idealismo, y que después de negar los descubrimientos del materialismo dialéctico e histórico, también se encogen de hombros frente a la existencia de la realidad más allá de que el hombre la conozca o se refiera a ella, ya que consideran fuera de la posibilidad del sujeto conocerla tal cual es, y por ende transformarla, como propone el marxismo.
Aquí apelan a lo que llaman “articulaciones hegemónicas”, consideradas “desde el comienzo como construcciones contingentes, precarias y pragmáticas”. En este marco consideran a lo político, mediante el lenguaje, como el constructor de la realidad, y en algunos puntos usan directamente la terminología kantiana de “la cosa-en-sí”. Cosa-en-sí, que según Kant, para el conocimiento humano es una completa incógnita, ya que ignora si existe o no, y en caso de que exista, no puede llegar a ella tal cual es, sino a través de las categorías de su mente – por ejemplo el espacio y el tiempo, la relación causa-efecto, etc. –, tanto en el terreno de las sensaciones, de las percepciones o del entendimiento y la razón. Debido a esto, el sujeto que conoce ordena y estructura la realidad, establece y dicta sus leyes, y concluye en que sus conocimientos acerca de ella son producto de “construcciones” de la mente del sujeto y no propiedades de la materia.
Laclau-Mouffe abundan en la mayoría de sus escritos sobre el tema, baste como ejemplo su libro Hegemonía y Estrategia Socialista, texto donde sientan el fundamento filosófico que les permitirá pasar a la categoría de politólogos y verdaderos oráculos en el campo de la política, al menos de la política argentina.
Por eso insiste en este caso Laclau:
“Si la contingencia radical ha ocupado el terreno del cimiento, todo significado social será una construcción social y no un reflejo intelectual de lo que son las “cosas-en-sí”. La consecuencia es que en esta “guerra de interpretaciones”, el poder, lejos de ser meramente aparente, pasa a ser constitutivo de la objetividad social.” (4*)
Este tipo de argumentos ya fue refutado hace más de cien años, primero por Marx y Engels en varias de sus obras por ejemplo, el Antidühring de Engels, y por Lenin en Materialismo y Empiriocriticismo. Es decir que lo “posmoderno” es más viejo de lo que los autores que se inscriben en él, creen.
Baste un párrafo con la coherencia de la teoría materialista dialéctica del conocimiento, en las palabras de Engels, después de este fárrago de argumentaciones:
“Pero, ¿de dónde saca el pensamientos esos axiomas? ¿Los saca de sí mismo?….los principios no son ya el punto de partida de la investigación, sino sus resultados finales; no se aplican a la naturaleza y a la historia humana, sino que se abstraen de ella; no son la naturaleza y el mundo humano los que se rigen por los principios, sino que estos sólo tienen razón de ser en cuanto coinciden con la naturaleza y con la historia.” (5*)

Los “posmarxistas”
Como dice Lenin: “Toda una serie de escritores que pretenden ser marxistas han emprendido…una verdadera campaña contra la filosofía del marxismo….Es el revisionismo filosófico típico, pues los revisionistas son los únicos que han adquirido un triste renombre por haber abjurado de las concepciones fundamentales del marxismo y por haberse mostrado timoratos o incapaces para, en forma franca, directa, decidida y clara, “liquidar cuentas” con los puntos de vista abandonados” (6/7)
Tanto Ernesto Laclau, que militó en el Partido de Izquierda Nacional, para luego emigrar de la Argentina a una cátedra en Inglaterra, al igual que su mujer Chantal Mouffe, son dos pragmáticos de la política. Toman de diferentes autores lo que les conviene para llegar a su propósito. Reconocen la influencia de Derrida, Heidegger, y Lacan entre otros.
A lo largo de sus escritos, dos temas están siempre presentes, como muestra de su preocupación por ellos:
Uno es refutar y dar por superado al marxismo – nosotros entendemos que darlo por enterrado, aunque sin lograrlo en absoluto -. Otro es cómo demostrar que la democracia burguesa de las tres últimas décadas, una de las formas de gobierno del capitalismo y del imperialismo en nuestros días; es conveniente y aceptable para las masas, no sólo como la única sino también como la deseable forma política que los pueblos y sus gobernantes deben profundizar y fortalecer. Esto aún a costa de tener que recurrir al conocido ideólogo nazi Carl Schmitt para reforzar sus argumentos.

Sus posiciones respecto del marxismo
En primer lugar Laclau-Mouffe consideran que a partir de mediados del siglo XX, se demuestra cabalmente el fracaso de las experiencias del marxismo en el poder. Les parece justo emitir este juicio sólo con poco más de cincuenta años de experiencias de gobiernos socialistas; sin recordar los cientos de años que llevó terminar con un sistema de dominación de clases para pasar a otro, como en los casos del esclavismo o del feudalismo por ejemplo.
Pero más allá de esta descalificación, cuestionan al marxismo, no desde los últimos períodos, en que la URSS y luego China cambian el socialismo por el retorno al capitalismo; sino desde sus orígenes y en sus tesis fundamentales. Además de que prácticamente en sus textos no aparezcan términos como “materialismo dialéctico”, “materialismo histórico”, “plusvalía” o “frente único”; niegan la preponderancia de lo económico y su influencia en las relaciones de producción, la existencia de clases sociales y de la lucha de clases. También digno de destacar es que en general, cuando critican al marxismo, lo hacen de segunda mano, reproduciendo las opiniones muchas veces de ignotos terceros autores, sin polemizar con los grandes teóricos marxistas (Marx, Engels, Lenin, Mao) y con los textos directamente escritos por ellos.
Cuando hablan de deconstruir la “modernidad”, el “racionalismo”, el “esencialismo”, las concepciones “fisicalistas o naturalistas”, se refieren por lo general elíptica o expresamente al marxismo y a su interpretación la realidad.
Entre otros muchos textos, refiriéndose a su particular modo de efectuar “un proceso de reapropiación” del marxismo como “tradición intelectual”, con la intención de “ir más allá de esta última”, dicen al respecto:
“Para nosotros esta reactivación debe mostrar la contingencia originaria de aquellas síntesis que las categorías marxistas intentaban establecer. En lugar de adherirnos a nociones tales como “clase”, la tríada de niveles (lo económico, lo político y lo ideológico) o la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de producción como fetiches sedimentados, lo que intentamos fue revivir las precondiciones que hicieron posible su operatividad discursiva (la de el marxismo), y nos interrogamos sobre su continuidad o discontinuidad en el capitalismo contemporáneo.” (8)
Para concluir finalmente con esta confesión: “Releer la teoría marxista a la luz de los problemas contemporáneos implica necesariamente deconstruir las categorías centrales de esta teoría. Eso es lo que ha sido denominado nuestro “posmarxismo”. (9)
En virtud de la brevedad de este artículo nos detendremos en sólo dos puntos más de las posiciones de estos “posmarxistas” respecto a los fundamentos de las tesis marxistas.
Algo que es preocupación a lo largo de toda su obra es el concepto de hegemonía. Para ellos es de crucial importancia porque es fundamental para negar la posibilidad de la revolución con hegemonía de la clase obrera. Por lo tanto deconstruyen el concepto marxista de hegemonía y lo transforman de acuerdo a sus propósitos.
Uno de sus argumentos es que en este período de la globalización y de crecimiento desigual del capitalismo, la clase obrera se encuentra fragmentada y no está en condiciones ser protagonista principal y hegemonizar el resto de los sectores oprimidos para protagonizar los cambios fundamentales hacia otra sociedad, ni la revolución en marcha al socialismo y al comunismo, ni las luchas de emancipación de los pueblos oprimidos. Para estas afirmaciones de que la clase obrera como tal, como clase, no existe; usan un estereotipo de “clase obrera” que según ellos constituía la visión marxista de la misma: léase clase obrera homogénea, unida, organizada, y conciente de su carácter de clase. Muy por el contrario, los marxistas que dirigieron revoluciones triunfantes jamás tuvieron esa visión simplista e irreal de la clase obrera, sino que la vieron en su extraordinaria complejidad y potencialidad.
El otro argumento que se destaca es el surgimiento de “un conjunto de fenómenos nuevos y positivos”. Cuando los enumeran, para Laclau–Mouffe son tan novedosos hechos como “la aparición del nuevo feminismo, los movimientos de minorías sexuales, la lucha antinuclear y los movimientos ecologistas”; como las luchas de sectores oprimidos por sucesivos regímenes de producción a lo largo de la historia como lo son “los movimientos contestatarios de las minorías étnicas y nacionales, y las luchas sociales en los países de la periferia capitalista”. Ya a esta altura, no sorprende que consideren “nuevos” a fenómenos con siglos de existencia, movimientos sociales originados en la resistencia a las distintas formas que reviste la opresión del estado: ese órgano de las clases dominantes para sojuzgar y oprimir a las grandes mayorías, sea cual sea el traje político que vista. Movimientos sociales que llevan cientos de años resistiendo, triunfando o siendo derrotados, pero enfrentando tanto a las minorías en el poder, como a la dominación colonial de opresores sobre pueblos sometidos y, actualmente, la dominación imperialista de un puñado de potencias sobre el resto del planeta.
Denominan a esta situación de los “nuevos” fenómenos en la política mundial “un exceso de lo social” respecto a los cuadros racionales y organizados que nos presentaba según ellos el marxismo. Por eso concluyen:
“Lo que está actualmente en crisis es toda una concepción del socialismo fundada en la centralidad ontológica de la clase obrera, en la afirmación de la Revolución como momento fundacional en el tránsito de un tipo de sociedad a otra, y en la ilusión de la posibilidad de una voluntad colectiva perfectamente una y homogénea que tornaría inútil el momento de la política. El carácter plural y multifacético que presentan las luchas sociales contemporáneas ha terminado por disolver el fundamento último en el que se basaba este imaginario político, poblado de sujetos “universales” y constituido en torno a una Historia concebida en singular: esto es, el supuesto de “la sociedad” como una estructura inteligible, que puede ser abarcada y dominada intelectualmente a partir de ciertas posiciones de clase y reconstituida como orden racional y transparente a partir de un acto fundamental de carácter político. Es decir, que la izquierda está asistiendo al acto final de la disolución del imaginario jacobino.” (10)
Debemos agregar que también desde este análisis que desconoce la dialéctica y la unidad y lucha de contrarios como movimiento interno de toda realidad, descartan la existencia de las llamadas clases dominantes, y consideran distintos tipos de relaciones entre las cuales distinguen las siguientes categorías: de “subordinación”, de “opresión” o de “dominación”. Para los autores, sorprendentemente, es “relación de subordinación aquélla en la que un agente está sometido a las decisiones de otro – un empleado respecto a un empleador por ejemplo…”
A lo cual agregan:
“Está claro por qué las relaciones de subordinación, consideradas en sí mismas, no pueden ser relaciones antagónicas: porque una relación de subordinación establece simplemente, un conjunto de posiciones diferenciadas entre agentes sociales…” (11)
Como vemos, los autores no dejan piedra sobre piedra de lo que ellos interpretan como marxismo. Y con esta sencilla argumentación creen dar por terminado el tema de la lucha de clases más allá de los infinitos datos de la realidad que demuestran lo contrario.
Pero estas teorías, sin demasiadas diferencias, ya existían hace prácticamente un siglo, cuando Lenin en su libro Materialismo y Empiriocriticismo escrito en 1908, desarrolla su polémica con ellas. Y aunque es preferible leer su texto completo, sólo referiremos un corto fragmento al respecto:
“El punto de vista de la vida, de la práctica debe ser el punto de vista primero y fundamental de la teoría del conocimiento. Y conduce infaliblemente al materialismo, apartando desde el comienzo mismo las elucubraciones interminables de la escolástica profesoral. Naturalmente, no hay que olvidar aquí que el criterio de la práctica no puede nunca, en el fondo, confirmar o refutar completamente una representación humana cualquiera que sea. Este criterio también es lo bastante “impreciso” para no permitir a los conocimientos del hombre convertirse en algo “absoluto”; pero, al mismo tiempo, es lo bastante preciso para sostener una lucha implacable contra todas las variedades del idealismo y del agnosticismo. Si lo que confirma nuestra práctica es la verdad única, última, objetiva, de ello se desprende el reconocimiento del camino de la ciencia, que se mantiene en el punto de vista materialista, como el único camino conducente a esta verdad.” (12)

¿A quién atacan y qué defienden Laclau-Mouffe?
Cuando Ernesto Laclau dice: “ningún sistema político es estable si no ha logrado un cierto equilibrio entre lógicas equivalenciales (la movilización autónoma de las masas) y las lógicas diferenciales (la absorción institucional de las demandas).” (13), no debe sorprendernos a partir de lo que hemos visto, que ni sueñe con hablar de “resolución” respecto a las demandas de los distintos grupos que reclaman. Usa el término “absorberlas”, digno de cualquier gobierno que quiere tener la fiesta en paz.
Y por si esto fuera poco insiste: “En una situación de gran desorden, la necesidad de un orden, cualquiera que sea, es más imperiosa que el contenido concreto que éste asuma; y cuanto más generalizado esté el desorden, mayor será la distancia entre estas dos dimensiones y más indiferencia manifestará la gente ante el contenido concreto de las formas políticas que restauran una cierta normalidad” (14)
Creemos que coherentes con esta visión, se ubican netamente en el lugar de los que detentan el poder, y de acuerdo con eso agregan:
“Es importante, ciertamente, entender que la democracia liberal no es el enemigo a destruir para crear, a través de la revolución, una sociedad enteramente nueva. Esto es, desde luego, lo que ya argumentábamos en este libro mediante nuestra insistencia en redefinir el proyecto de la izquierda en términos de una “radicalización” de la democracia. Desde nuestra perspectiva, el problema con las democracias liberales “actualmente existentes” no es con sus valores constitutivos cristalizados en los principios de libertad e igualdad para todos, sino con el sistema de poder que redefine y limita la operación de esos valores. Por esto, nuestro proyecto de “una democracia radical y plural” fue concebido como una etapa en la profundización de la “revolución democrática”, como la extensión de las luchas democráticas por la igualdad y la libertad a un número crecientemente amplio de relaciones sociales.” (15)
Y para continuar con la panacea de la democracia capitalista agregan:
“Es la noción misma de ciudadanía la que sido transformada con el Estado social, puesto que se atribuyen ahora al ciudadano “derechos sociales”. Como consecuencia, las categorías de “justicia”, “libertad”,”equidad” e “igualdad” han sido redefinidas, y el discurso liberal democrático ha sido profundamente modificado por esta ampliación de la esfera de los derechos. La nueva concepción “socialdemócrata” de la realidad, que ha llegado a ser hegemónica se inscribe sin duda en el cuadro del liberalismo, pero de un liberalismo profundamente transformado por su articulación con la idea democrática.” (16)
Lo que más les interesa demostrar es que la situación de los oprimidos es lo bastante satisfactoria como para conformarlos con algunos retoques, sin incursionar en cambios mayores, como la destrucción del estado de las clases dominantes y su reemplazo por un estado de nuevo tipo, que represente a las mayorías, con la forma política que cada realidad haga necesaria en el camino al socialismo.
Tampoco figura en este examen el tema del imperialismo, ya que consideran que ha finalizado la época de un mundo unipolar, bajo la égida de EEUU, y es preciso avanzar hacia una conformación multipolar, mediante diferentes “polos regionales con sus instituciones específicas.” (17) Esta idílica propuesta hecha en plena época de expansión imperialista, en medio de la mayor crisis del capitalismo y de una lucha feroz entre las potencias para no salir de la misma como principales perjudicadas; nos lleva a una pregunta obligada: el imperialismo se esfumará espontáneamente, y de lo contrario – como descontamos ocurrirá – ninguna potencia se dará por muerta antes de tiempo; y falta saber qué potencias les simpatizan a Laclau-Mouffe y sus seguidores, como para hegemonizar a cada uno de estos “polos regionales”; ya que no existe por el momento, libertad para que los países oprimidos decidan al respecto. Solo la lucha de los pueblos y las revoluciones permitirán cambiar la situación, que se expresa tanto en feroces luchas interimperialistas por esferas de influencia, como en la más tenaz resistencia de parte de los sojuzgados, lo que vemos a diario en su más cruda expresión en todo el continente africano, en nuestra propia América Latina y en el mundo entero.

¿El discurso lo puede todo? Una ideología de la pobreza y la dependencia
Cuando estas teorías se llevan a la práctica, y se pretende trastocar la realidad a través del discurso, todo parece volverse posible. En pos de ese objetivo y sin que ningún escrúpulo la detenga, Chantal Mouffe apela incluso al conocido ideólogo nazi Carl Schmitt, buscando argumentos para mejor manejar la voluntad popular. Así le reconoce que “es un adversario del que debemos aprender”.
De él recoge la teoría de que “la democracia consiste fundamentalmente en la identidad de gobernantes y gobernados”, pero le enmienda la plana agregando que “si es el pueblo el que va a gobernar, es necesario determinar quiénes pertenecen al pueblo” (18)
Mouffe considera que para llevar a la práctica estas propuestas de Schmitt es necesario “poner en cuestión “toda la idea de “pueblo” como algo ya dado y con una identidad sustantiva”. Afirma, por el contrario que pueblo “es el resultado de una construcción”, que se logra gracias a la llamada “articulación hegemónica”, cuyo carácter es contingente, -y que de acuerdo a las conveniencias del poder, hoy puede ser una y mañana otra, según resulte más útil -.
Para “suturar” – como gustan decir los autores, aunque nosotros preferimos términos más caseros como “coser”, “remendar” o “zurcir” – este proyecto de poder, en función de lo que llaman “democracia radical”; después de construir al pueblo, Laclau agrega un broche de oro, cuando dice que “el significante vacío” (llamado a unificar la “cadena equivalencial” de todo tipo de demandas populares no satisfechas), es el punto “en que esa unidad se plasma y no puede ser de naturaleza conceptual” (es decir de naturaleza racional). “…el significante vacío es un nombre y no un concepto y, por tanto, constituye el movimiento político como singularidad. Pero la forma por antonomasia de un nombre (singular) es un nombre propio, lo que explica el rol del líder: en su nombre cristaliza la unidad del movimiento.” (19)
Por si lo asombroso de lo que sostienen hasta ahora fuera poco, como complemento necesario, incorporan la teoría del “agonismo” o enfrentamiento político. Este “agonismo” implica constituir arbitrariamente un ellos por oposición a un nosotros – lo que llamaríamos con mayor sencillez “bandos” –. Un “nosotros”, integrado por el gobierno y el pueblo a quien se supone representa, enfrentado y opuesto a un “ellos”, que integran de acuerdo a los distintos conflictos políticos, los sectores que están en desacuerdo:
“…en el dominio de las identificaciones colectivas – en que se trata de la creación de un “nosotros” por la delimitación de un “ellos – siempre existe la posibilidad de que esta relación nosotros/ellos se transforme en una relación de amigo/enemigo, es decir que se convierta en sede de un antagonismo. Esto se produce cuando se comienza a percibir al otro, al que hasta aquí se consideraba según el simple modo de la diferencia., como negación de nuestra identidad y como cuestionamiento de nuestra existencia. A partir de ese momento, sean cuales fueren las relaciones nosotros/ellos, ya se trate del orden religioso, étnico, económico o de cualquier otro, se convierte en político en el sentido schmittiano de relación amigo/enemigo” (20)
(…)
Es una vez más el gatopardismo de cómo hacer creer que se cambia todo, para que todo siga igual y cuando en realidad no se cambia nada.
Palabras y más palabras, utopías, engañapichangas, para lograr que esos “nuevos” movimientos no terminen unidos a la “peligrosa” clase obrera, que tanto los desvela y a la que tanto temen; y encuentren finalmente un camino hacia la liberación.
Esa clase obrera que es como es; con sus obreros en negro y sus tercerizados; luchando contra por su legítima organización clasista, luchando tanto con patronales como con dirigentes sindicales asesinos, corruptos y traidores; con sus millones de desocupados excluidos del sistema a los que solo resta caerse del mapa; con sus hijos jóvenes que ni estudian ni trabajan; con sus viejos jubilados que día a día engrosan las filas de la pobreza y la indigencia; en síntesis, esa clase obrera que logrará unirse con aquellos para los cuales el horizonte está cerrado; con todos los que surgen de la marginación, la injusticia y el sufrimiento; con los crecientes miles de sin techo; con sus aliados de los pueblos originarios, campesinos pobres despojados de su tierra y víctimas de un verdadero genocidio; con los sectores patrióticos y democráticos que asisten y resisten la entrega creciente de la energía, las comunicaciones, el subsuelo, los servicios esenciales de un país que sin haber pasado por una guerra ha regalado y sigue regalando su inconmensurable riqueza. Ese es el discurso que habla de la verdad, ese es el discurso que necesitamos porque habla de lo posible, aunque esto aterre el poder.
(…) Como marxistas seguimos pensando que nuestra teoría, el materialismo histórico y el materialismo dialéctico están vigentes, y la realidad cada día se encarga de demostrarlo. Seguimos pensando que no se puede tapar el sol con un dedo, y que tarde o temprano se impone la fuerza de la realidad, cueste lo que cueste.

Notas
1. Ver el art. de Rosa Nasiff, “Sobre el “Imaginario social”, Política y Teoría 38, pag. 58
2.  Ernesto Laclau ,Poder y representación. Artículo publicado originalmente en Politics, Theory and Contemporary Culture, editado por Mark Poster, Nueva York, Columbia University Press, 1993. Tradujo Leandro Wolfson.
3. Ernesto Laclau ,Poder y representación. Artículo publicado originalmente en Politics, Theory and Contemporary Culture, editado por Mark Poster, Nueva York, Columbia University Press, 1993. Tradujo Leandro Wolfson. Pag.4
4. Ibid.pag.12
* la negrita es siempre de la redacción.
5. Federico Engels, Antidühring, Buenos Aires, 1975, pag. 33-34
* Nota de la redacción: Engels se refiere aquí a Dühring, que anuncia “la filosofía como el desarrollo de la forma suprema de la conciencia del mundo y de la vida y abarca, en el sentido más amplio los principios de todo conocimiento y voluntad….”
6. V.I.Lenín, Materialismo y empiriocriticismo. Pag. 5
7. “Nuestros revisionistas se dedican todos ellos a impugnar el materialismo, aún cuando aparentan impugnar sólo al materialismo de Plejanov y no al materialismo de Engels….” Ibid. Pag. 9
8. E. Laclau y Ch. Mouffe, Hegemonía y estrategia socialista, Buenos Aires, 2010. pag. 8
9. Ibid. pag. 10
10. Ibid. pag.26
11. Ibid. pag.196
12. V.I.Lenín, Materialismo y empiriocriticismo. Pag.174-175
13. Consideraciones sobre el populismo latinoamericano Caracas, 2006. Cuadernos del CENDES Nº 62 p. 118-119
14. Poder y representación Ernesto Laclau. Artículo publicado originalmente en Politics, Theory and Contemporary Culture, editado por Mark Poster, Nueva York, Columbia University Press, 1993. Tradujo Leandro Wolfson. .pag. 6-7
15. Ernesto Laclau y Chantal Mouffe, Hegemonía y Estrategia socialista. pag 16
16. Ibid, pag 207
17.Chantal Mouffe,Política Agonística en un mundo multipolar, Barcelona, 2010
18. Chantal Mouffe, Carl Schmitt y la paradoja de la democracia liberal, 2002,Tópicos, Nº 010,Revista de Filosofía de Santa Fe
19. Consideraciones sobre el populismo latinoamericano Caracas, 2006. Cuadernos del CENDES Nº 62 p. 118-119
20. Chantal Mouffe, El retorno a lo político, Barcelona , 1999. pag.15-16

Otros artículos referentes al partido socialdemócrata Podemos en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Las nuevas palabras del viejo electoralismo caduco

*El nuevo Suresnes

*Podemos: ganó la abstención

*A propósito de la oportunidad de la crítica al partido Podemos

*¿Campaña contra Podemos o campaña a su favor?

 

Deslindar los campos con los socialdemócratas de Podemos y ganarse a sus elementos de izquierda e intermedios dispuestos a luchar consecuentemente contra el capitalismo – Gran Marcha Hacia el Comunismo


DESLINDAR LOS CAMPOS CON LOS SOCIALDEMÓCRATAS DE PODEMOS Y GANARSE A SUS ELEMENTOS DE IZQUIERDA E INTERMEDIOS DISPUESTOS A LUCHAR CONSECUENTEMENTE CONTRA EL CAPITALISMO
El cabecilla del nuevo partido Podemos, Pablo Iglesias, no se cansa de afirmar que tanto su ideología como la del partido que él mismo dirige es la socialdemócrata.
Veamos algunos ejemplos:
-Entrevistado por un diario de Madrid, a la pregunta de si está más cerca del comunismo o de la socialdemocracia, Iglesias respondió: “Programáticamente más cerca de la socialdemocracia” (“20 Minutos”, 4-11-2014)
-“Las propuestas que asumimos son las que hasta no hace mucho tiempo iba a asumir cualquier socialdemócrata”. (Pablo Iglesias en la presentación en Madrid del Plan Económico de Podemos, “El País”, 27-11-2014)
-“Ellos [el P “SO”E] abandonaron el espectro de la socialdemocracia. Estamos encantados de ocupar ese espacio.” (Pablo Iglesias en el mitin de Podemos celebrado en el auditorio del parque Fofó de Murcia, 15-5-2015)
-“…el espacio de la socialdemocracia y, sí, lo estamos ocupando” (Pablo Iglesias en una entrevista a “La Opinión de Málaga”, 17-5-2015)
-“Ellos [el P “SO”E], han abandonado el espacio de la socialdemocracia. Nosotros nos sentimos cómodos en ese espacio”. (Pablo Iglesias en una entrevista en el programa “Las Mañanas de Cuatro”, 18-5-2015).
A la vista de todo ello ¿cuál es el papel que juega la socialdemocracia y qué posición debemos adoptar los marxistas-leninistas-maoístas ante esta corriente ideológica burguesa?
Como señalaran los comunistas chinos en 1963 bajo la dirección del camarada Mao Tsetung :
“(….) Los comunistas de los países capitalistas, al dirigir activamente las luchas actuales, deben vincularlas con la lucha por los intereses de largo alcance y de la causa en su conjunto, educar a las masas en el espíritu revolucionario del marxismo-leninismo, elevar sin cesar su conciencia política y tomar sobre si la tarea histórica de la revolución proletaria. Proceder de otra manera, considerar que el movimiento actual es todo, determinar el comportamiento de un caso para otro, adaptarse a los acontecimientos del día y sacrificar los intereses fundamentales del proletariado, esto es pura socialdemocracia.
La socialdemocracia es una corriente ideológica burguesa. Lenin señaló hace mucho que los partidos socialdemócratas son destacamentos políticos de la burguesía, sus agentes en el movimiento obrero y su principal pilar social. Los comunistas deben, en todo momento, deslindar claramente los campos con los partidos socialdemócratas en el problema fundamental de la revolución proletaria y de la dictadura del proletariado, y eliminar la influencia ideológica de la socialdemocracia en el movimiento obrero internacional y entre las masas obreras de los diversos países. Sin duda alguna, deben conquistar a las masas que se hallan bajo la influencia de los partidos socialdemócratas, y ganarse a los elementos izquierdistas e intermedios de dichos partidos que estén dispuestos a luchar contra el capital monopolista doméstico y el control del imperialismo extranjero y deben desplegar amplias acciones conjuntas con ellos en las luchas cotidianas del movimiento obrero (…)”
(Proposición Acerca de la Línea General del Movimiento Comunista Internacional. 14 de Junio de 1963. Respuesta del Comité Central del Partido Comunista de China a la Carta del Comité Central del Partido Comunista de la Unión Soviética del 30 de Marzo de 1963. Ediciones en Lenguas Extranjeras. Pekín, 1973, págs. 20, 21)

GRAN MARCHA HACIA EL COMUNISMO
20 de Mayo de 2015

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Syriza, Podemos, Queremos: El oportunismo de siempre – Artículo de “A Nova Democracia” (Brasil)


Nota – Reproducimos a continuación el artículo «Syriza, Podemos, Queremos: el oportunismo de siempre» de Hugo R C Souza, publicado en el periódico brasileño A Nova Democracia nº 146, primera quincena de Marzo de 2015 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español :

SYRIZA, PODEMOS, QUEREMOS : EL OPORTUNISMO DE SIEMPRE
Hugo R C Souza
La historia reciente es pródiga en ejemplos de cómo es posible que de las farsas electorales realizadas en el mundo ahora surjan retumbantes pantomimas para mantener a las viejas clases dominantes en el poder, pero que intentan venderse como «alternativas». Ocurre que, al contrario de cómo se presentan al pueblo, esas fuerzas y figuras pretendidamente fuera de la curva de la «vieja política», ellas son, efectiva y realmente, alternativas, pero no para las masas trabajadoras ante las políticas antipopulares implementadas por los Estados encabezados por aquellos representantes más notorios y antiguos de los intereses de los mayores enemigos de las clases populares.
Son, esto sí, y sobre todo en momentos de grandes dificultades para el capital, alternativas justamente para dar nuevos ropajes a las viejas estructuras de dominación y opresión, de hambre, muerte y esclavización, ya sea en el plano nacional, ya sea en el ámbito de la división internacional del trabajo.
Ejemplo craso reciente fue la elección de Luiz Inácio [Lula da Silva] en Brasil en 2012 como un gran camino alternativo para revigorizar el capitalismo burocrático nacional y, siendo así, aceptar y ajustar, bajo el disfraz de «izquierda», los engranajes político-jurídicos de este pobre país para atender el hambre cada vez mayor de rapiña y explotación (remesa de beneficios, reserva de materias primas y mano de obra barata) por parte de los monopolios internacionales inmersos en la crisis, con el más rastrero oportunismo atendiendo aún a los más inconfesables intereses y las más reaccionarias exigencias del latifundio y de la gran burguesía nacionales.
Otro ejemplo fue la propia elección en EE.UU. de Barack Obama, la gran alternativa encontrada por la gran burguesía industrial de aquel país para intentar ofrecer una cara más amigable al imperialismo yanqui justamente en el momento en que el imperialismo yanqui se preparaba para ser el más feroz de la historia, con la profundización de su gran proyecto de dominación global diseñado como único camino para intentar contener la crisis general de superproducción relativa del capitalismo –la llamada «guerra contra el terror», con sus invasiones, ocupaciones, provocaciones, ataques, sabotajes y fomento de guerras civiles en diversas naciones de todo el planeta.
Ahora bien, ¿no sería algo muy parecido con todo eso lo que está aconteciendo exactamente ahora en Europa devastada por la llamada «crisis de la deuda» – el matiz local, la forma como allá afloró de manera más clara la crisis general de los monopolios- con la ascensión electorera de una cierta «izquierda radical»?
Esa «izquierda» acepta disputar –y, luego, apoyar- farsas electorales de las cuales nada verdaderamente bueno puede salir para las clases populares, y que si fuese «izquierda» de verdad estaría en las calles al lado de las masas, en las gigantescas e inflamadas jornadas de protesta contra el ataque sin fin, en lugar de asentarse en las estructuras del Estado proponiendo la patraña de conciliar mejor los intereses del gran capital monopolista y las aspiraciones del pueblo.
Esa «izquierda» que habla poco o nada de las cuestiones de clase –las que realmente importan- y en cuyos programas no consta mención alguna al objetivo último y la misión histórica de las clases trabajadoras, que es poner fin al sistema de explotación del hombre por el hombre. Al contrario. Esta «izquierda» no se avergüenza de decir que su «radicalismo» consiste en proponer caminos alternativos -¡fíjate en la «alternativa» ahí!- para restaurar la salud del capitalismo en los países donde se viabilizó o está en vías de viabilizarse  la gestión del Estado.
En la delantera, por así decir, de la ascensión en Europa del oportunismo denominado «antiausteridad» está Syriza (siglas en griego de la Coalición de Izquierda Radical), que acaba de ganar las elecciones generales en Grecia prometiendo a las masas pauperizadas, humilladas y atacadas por el orden de la Europa del capital monopolista, el rompimiento con las políticas antipopulares. Políticas éstas dictadas por la Troika (FMI, Comisión Europea y Banco Central Europeo) a los antecesores del nuevo «primer ministro» griego, Alexis Tsipras, que menos de un mes después de tomar posesión en el cargo dijo que, después de todo, estaba de acuerdo «con el 70% de las exigencias de los acreedores».
Después de comenzar su turno en la gestión del Estado griego anunciando un acuerdo de «gobernabilidad» con la derecha más infame y de coquetear con el imperialismo ruso -probablemente intentando posicionarse mejor para las negociaciones con la UE- Syriza no demoró para siquiera conseguir sustentar el cacareo anti Europa y anti FMI con que trilló la vía electorera cabalgando sobre la insatisfacción generalizada de las masas.

La «izquierda» quiere un voto de confianza del capital…
A mediados de febrero la propia prensa burguesa de Europa ya ironizaba acerca de la distancia olímpica entre la oratoria de Tsipras y de su ensalzado ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, y la práctica de aquella camarilla. El día 11 de febrero, el periódico español El País informaba que :
«A pesar de la fuerte retórica de los últimos días, el ministro de Finanzas, Yanis Varoufakis, presentará al Eurogrupo el miércoles la propuesta de Syriza, que comienza a parecer aceptable para los socios del Eurogrupo».
Y añadía :
« Entre los planes de Grecia no hay más huellas de perdón de deudas, ni el rechazo de un tercer rescate asociado a nuevas condiciones, las dos líneas rojas que impedían cualquier vislumbre de acuerdo. Las posiciones comienzan a aproximarse: Grecia está dispuesta a aceptar una `extensión técnica´ del rescate actual hasta agosto para llegar a un pacto sobre un nuevo programa, rescate o `contrato´, como Berlín lo empieza a llamar».
En entrevista a Radio Renascença, de Portugal, el eurodiputado de Syriza, Dimitrios Papadimoulis, afirma que Europa precisa de una especie de New Deal. Fíjense: New Deal. Justamente el gran programa de obras de infraestructura lanzado por Franklin Roosevelt buscando preparar a EE.UU. para la segunda guerra imperialista por el reparto del mundo entre los monopolios de las grandes potencias. Este es el tipo de idea difundida por esta “izquierda radical”.
Después de Syriza, es el partido español `Podemos´ la otra fuerza político-electorera que también emerge bajo reflectores y bajo el sombrero de la «nueva izquierda europea» (¿quien se acuerda de la «nueva izquierda latinoamericana», tan ensalzada por ciertos «revolucionarios» y cierta intelectualidad, y que en la práctica fue y es engordada con la nata del oportunismo de los trópicos, como Luiz Inácio [Lula da Silva], Chávez, Morales y demás ?).
Los estudios sobre intención de voto ya muestran a Podemos alcanzando el segundo lugar en las elecciones que el Estado español organiza este año. En Brasil, «disidentes» del partido eco-oportunista Red Sostenible, de Marina Silva, crearon `Queremos´, inspirados en, digamos, el oportunismo de nuevo tipo europeo, siempre buscando participar, legitimar y engrandecer las farsas electorales que sólo satisfacen al imperialismo, al latifundio, a la gran burguesía y a todo cuanto es enemigo de las masas trabajadoras. La prioridad de los fundadores de Queremos es recoger firmas para conseguir el registro que le permita ser uno más a disputar en las próximas farsas electorales en Brasil.
Así como, cuando preguntado sobre los principales objetivos de Podemos, el líder del nuevo partido español, Pablo Iglesias, siquiera se hace de rogar en decir –ansioso que está para volverse «primer ministro»- que lo principal para ellos es ganar las elecciones legislativas que deben tener lugar a finales de 2015, pasando de largo por las cuestiones de clase y de la urgencia en cuanto a construir una democracia verdaderamente popular en España y en los demás países europeos.
Como Syriza, el máximo de radicalidad que Podemos coloca sobre la mesa es mencionar la posibilidad de devolver al capitalismo a sus niveles, digamos, normales de explotación del hombre por el hombre, sin atacar demasiado a las masas trabajadoras a punto de echar fuego en el pajar de la rebelión generalizada y de, en la punta del lápiz de la matemática burguesa, echar por la borda la supuesta «recuperación» -como si de una forma u otra fuese posible revertir la crisis general que ya viene de décadas y que se agrava inexorablemente año tras año.
Así como Luiz Inácio [Lula da Silva] intentó hacer más aceptable la rapiña de los monopolios en la semicolonia de Brasil ; así como Obama intenta hacer que el imperialismo yanqui parezca más agradable.
No por casualidad ya comienzan a aparecer aquí y allá viejos zorros de la política europea y renombrados economistas burgueses diciendo que tal vez sea el caso de darles, a los Syrizas y compañía, un «voto de confianza», justamente la expresión utilizada por Panos Kammenos, el líder del fascista ANEL, para justificar la alianza de la «extrema derecha» con la «extrema izquierda» en Grecia.
El 8 de febrero, por ejemplo, el «canciller» de Austria, Werner Faymann, salió a decir que el «enfoque anticrisis» de Syriza es más inteligente que la «austeridad» recetada por Alemania y por la Comisión Europea. Para Faymann, combatir la corrupción y la evasión fiscal, como promete Syriza, tiene más sentido que recortar gastos y privatizar durante la crisis. Declaró esto la víspera de una visita oficial del propio Tsipras, a quien el astuto jefe del Estado austríaco llamó «nuevo amigo»…

Otros editoriales y artículos del periódico A Nova Democracia disponibles en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Editorial. La gestión neoliberal del PT y la leyenda fascista de la “Patria Educadora” de Dilma (1ª quincena de Febrero 2015)

*Editorial – Imperialismo = Terrorismo  (2º quincena de Enero 2015)

*Editorial – Hipocresia, anticorrupción y persecución a la Juventud Combatiente  (1ª quincena de Enero 2015)

*La farsa electoral y la crisis inevitable. Por Fausto Arruda (2º quincena de Noviembre 2014)

* Dirigente campesino asesinado en Norte de Minas (1ª quincena de Noviembre 2014)

*Editorial – Una chispa puede incendiar la pradera (2º quincena de septiembre 2014)

*¡El espectro del boicot ronda la farsa electoral! Por Hugo R C Souza  (1ª quincena de septiembre 2014)

*¡No vote! ¡Abajo la farsa electoral!  (2ª quincena de Septiembre 2014)

*Acto de celebración del 12º aniversario del periódico “A Nova Democracia” en Río de Janeiro  (2ª quincena de agosto 2014)

*¡Viva los 12 años de A Nova Democracia!  (1ª quincena de agosto 2014)

*Editorial- Y la protesta popular no se calla  (1ª quincena de julio 2014)

*Editorial – ¡Ni Copa ni farsa electoral! – (Junio de 2014)

*Editorial – La nueva etapa de la lucha de clases que ya se inició  (2ª quincena de mayo 2014)

*Editorial – ¡Ni perdón ni reconciliación! ¡Castigo para los criminales fascistas!  (1ª quincena de abril 2014)

*¡Honor a Manoel Lisboa!  (2ª quincena de Febrero 2014)

*El Camino Luminoso de Octubre. Por el Profesor Fausto Arruda  (Enero de 2008)

 

 

¿Campaña contra Podemos o campaña a su favor? – Un comentario del compañero M. Alonso


Nota – Reproducimos a continuación el comentario del compañero M. Alonso titulado “¿Campaña contra Podemos o campaña a su favor?” que hemos extraído del blog marxista-leninista-maoísta Dazibao Rojo 

¿Campaña contra Podemos o campaña a su favor?

Miguel Alonso

Mientras se precipita el derrumbe del viejo régimen de la restauración borbónica arrecia en los mass-medias de la burguesía los ataques al recién constituido Partido Podemos y a sus dirigentes. La misma prensa que antes les ha mimado y potenciado ahora se ha vuelto critica, pero ¿por qué?

Caben varias respuestas, pero una de ellas no se debe de descartar, frente al claro autoritarismo arrogante de esta nueva elite, puesto en evidencia en el proceso de “entronación” de Iglesias Turrión  y que comienza a alertar a los sectores más conscientes de la clase obrera y a las capas auténticamente progresistas, se organiza un ataque mediático para convertirlos en víctimas de la “casta” llevándolos así de nuevo a las portadas. Discurso reforzado desde el propio Partido Podemos para hacer de cualquier crítica a sus discursos vacíos un “ataque de la casta”.

No voy a decir nada de la supuesta corruptela del profesor Errejón o de los desplantes a la prensa burguesa pero si señalar la dura crítica que el  KKE, griego hace del programa del nuevo partido de la pequeña-burguesía al que califica de engaño para las masas; “Con medidas como la persecución de la corrupción, el castigo severo de fraude financiero y la participación ciudadana, el partido intenta mostrar que la economía puede funcionar de manera armoniosa por el bien de todos, y que la empresa puede ser controlada y funcionar en acuerdo a la leyes”, acusa el Rizospastis -órgano oficial del KKE. A través de estas estratagemas, Podemos pretendería hacer creer a los ciudadanos que los problemas sociales que sufren son producto de la crisis o de una mala gestión, ocultándoles que se trata de cuestiones estructurales inherentes al capitalismo, para cuya perpetuación las propuestas de Podemos estarían “cortadas a medida”. (El Mundo)

Que un partido como el KKE, que al margen de su discurso “comunista”, lleva muchos años en el terreno del reformismo, se vea en la necesidad de criticar el reformismo postmoderno de Podemos, semejante al de Syriza, es un buen ejemplo de la evidente y grosera maniobra que prepara la burguesía hegemónica para encumbrar a estos farsantes en los países del sur de Europa.

Pero hay más frentes internos abiertos, tengo entendido que el grupo de euro parlamentarios del Partido Podemos está totalmente roto y que los “pablistas” boicotean  abiertamente a sus compañeros Pablo Echenique y Teresa Rodriguez, haciéndoles el vacío, incluso a la hora de comer, en la € cámara.

¿Cuánto tiempo van a tardar en acusarlos de quintacolumnistas?  Y es que, dejando a un lado el oportunismo trotskista de IA,  hay que reconocer que  muchos de sus militantes son conocidos activistas en las luchas populares y con un trabajo cotidiano en las mismas y no solo en los laboratorios universitarios, particularmente en Andalucía.  La actitud arrogante de la troika dirigente en el Partido Podemos de excluir a los disidentes puede costarle caro en caso de fractura, sobre todo en su base social de trabajadores y parados, que pueda dar origen a otro partido.

Otros comentarios del compañero M. Alonso sobre el partido Podemos en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Las nuevas palabras del viejo electoralismo caduco

*El nuevo Suresnes

*Podemos: ganó la abstención

*A propósito de la oportunidad de la crítica al partido Podemos

A propósito de la oportunidad de la crítica al Partido Podemos – Un artículo del compañero M. Alonso

Nota – Reproducimos a continuación el artículo del compañero Miguel Alonso titulado “A propósito de la oportunidad de la crítica al Partido Podemos” que hemos extraído del blog marxista-leninista-maoísta Dazibao Rojo

A PROPÓSITO DE LA OPORTUNIDAD DE LA CRÍTICA AL PARTIDO PODEMOS
Miguel Alonso
He leído atentamente la carta del compañero Yáñez en la que hace una crítica a los que nos manifestamos abiertamente críticos con el Partido Podemos.
En primer lugar agradecer su intervención en este debate, para a continuación señalar, que en ningún momento, ni yo, ni otros camaradas, nos hemos referido al Partido Podemos y a sus dirigentes como revisionistas, porque compartimos el análisis que no son comunistas ni anteriormente lo fueron, aunque si del semillero del oportunismo revisionista de IU y del falso P”C”E.
He reiterado que la crítica al programa pequeño-burgués es necesario, en la medida que como comunistas, tenemos el deber de hablar claro a las masas y desde una posición de clase. “Hay que decir a las masas la amarga verdad con sencillez, claridad y franqueza” (Obras Completas, t. 36, p. 299) señaló Lenin.
No utilizamos oportunismo como un insulto, sino como la descripción de un comportamiento que en palabras de Lenin se caracteriza: «…. no hay que olvidar nunca un rasgo peculiar de todo el oportunismo contemporáneo en todos los terrenos: su carácter indefinido, difuso, inaprensible. El oportunista, por su misma naturaleza, evita siempre plantear los problemas de manera concreta y rotunda, busca la resultante, de desliza como una culebra entre puntos de vista que se excluyen mutuamente, esforzándose por “estar de acuerdo” con uno y otro, reduciendo sus discrepancias a pequeñas enmiendas, a dudas, a buenos deseos candorosos, etc.,etc.» (Obras completas, t. 8, p. 416).
Lenin consideró que “dar colorete a la verdad es inmoral”. (Obras completas, t. 1, p. 410) por ello no nos debe importar estar en minoría, por amplio que sea el sector de las masas cautivas del discurso pequeño-burgués. «¿Debilidad numérica? Pero, desde cuándo los revolucionarios hacen depender su política de si están en mayoría o en minoría?» (Obras Completas, t. 3, p. 274). “No hay que temer quedar en minoría” es un principio marxista-leninista.
Para los comunistas, es evidente que en la re-estructuración del Estado burgués español, juega un papel importante, la pequeña-burguesía y ciertas capas privilegiadas del proletariado industrial, que son la base cuantitativa de una lucha en el marco del capitalismo para restar poder a la fracción de la burguesía Industrial y Financiera, pero esta lucha no es por una revolución democrática, cuyos objetivos fueron cumplidos, aunque mediatizados, por la Restauración Borbónica de 1978. Es más bien, una segunda línea de defensa del poder burgués bajo consignas republicanas.
En el imaginario popular y progresista, la Segunda República Española representa unos valores democráticos que fueron llevados a la práctica de forma consecuente cuando se inicia su fin, en julio del 1936. La modernización del Estado burgués español en los periodos anteriores obedecían a la necesidad de estructurar una nueva forma del poder burgués, adecuada a los valores de la revolución democrática, al modo de las otras potencias capitalistas, después de la pérdida de su condición de potencia colonial y de barrer los elementos más molestos de la semi-feudalidad terrateniente con la reforma agraria.
Por lo expuesto, la actual contradicción no es Dictadura de la Oligarquía versus Democracia pequeño-burguesa, como plantea el compañero, la contradicción principal para los países capitalistas en este periodo histórico es; Proletariado/Burguesía, Revolución/Contra-revolución, Capitalismo/Socialismo.
El sistema capitalista en su fase imperialista no precisa de más democracia, su tendencia es hacia más represión, mas explotación de las masas y a crear la mayor diferencia de clases que conoce la historia humana.
A todo ello, solo se puede poner fin por medio de la Revolución Proletaria, con la toma del Poder por medio de las armas y en la construcción de una fuerte dictadura de clase sobre la burguesía, la Dictadura del Proletariado. Dictadura que es una dictadura democrática de las clases populares sobre la burguesía. De la mayoría sobre una minoría explotadora. Si camaradas, este concepto básico del Marxismo-Leninismo-Maísmo, hoy repudiado por todo tipo de impostores desde los clásicos renegados revisionistas a los anti-autoritarios pacifistas.
Coincido con el compañero Yáñez en caracterizar a la pequeña burguesía de aliada del proletariado, del semi-proletariado y del campesinado en la lucha contra la dictadura burguesa, pero eso en la medida que el Programa de la primera no represente una vuelta al pasado, una vuelta a los tiempos anteriores a la gran crisis, en una nostalgia por el consumismo desenfrenado de la primera década del siglo XXI o en la medida que defienda un capitalismo con rostro “ético”, falsa mercancía del rancio reformismo de los social-traidores. Sabemos de sobra como el oportunismo es una poderosa arma de la burguesía en la opresión de los pueblos.
Es cierto que el proletariado de Galiza y de los otros pueblos del Estado español carecen de unas fuertes organizaciones proletarias revolucionarias para enfrentar la maniobra contra-revolucionaria pero bajo ningún concepto podemos engañar a las masas afirmando que el triunfo del Partido Podemos y su actual programa representará un triunfo revolucionario, incluso con la proclamación de una Tercera República Española.
Mantener la movilización en la calle y en las fábricas, la denuncia de las podridas instituciones burguesas, incluidos sus fraudulentos procesos electorales y la constitución de comités revolucionarios, son elementos básicos de una línea de un programa revolucionario de transformación de la sociedad tanto en Galiza como en el Estado español y es en ello que debemos trabajar los comunistas revolucionarios.

Podemos: Ganó la abstención – Un comentario de M. Alonso (Correo Vermello)

Nota – Reproducimos a continuación el comentario del compañero M. Alonso (Correo Vermello) titulado “Podemos: Ganó la abstención” que hemos extraído del blog marxista-leninista-maoísta Dazibao Rojo

PODEMOS: GANÓ LA ABSTENCIÓN
M. Alonso (Correo Vermello)
Las orquestas de la prensa burguesas todas tocan la melodía del, previsible, aplastante triunfo de la propuesta de la Santísima Trinidad; Iglesias, Monedero, Errejón en las elecciones on-line del Partido Podemos.
Con la misma pericia y tranquilidad con las que manipulan otros actos de la política, en este triunfo han obviado que, de ser ciertos los datos, de las personas inscritas 205.000 en la plataforma de dicho partido con derecho a voto, solo lo hicieron 112.070 y de estos 90.000 apoyaron la plataforma ganadora pero la abstención con 92.930 fue la auténtica ganadora. Y es que muchas personas que, en un principio, consideraron positivo este proceso, se han visto desengañadas por los aires prepotentes y soberbios del “lidercito” que en su riña por el poder con los de Izquierda anti-Capitalista, igual que Felipe González amago con marcharse si no ganaba.
Por no decir del programa del Partido Podemos, cada vez más “centrado” en “lo posible” en lo “ético” que realmente no vulnere el derecho burgués, y volcado en unas elecciones generales que pretenden ganar como cura de todos los males.
Ese falso discurso transformador tiene mucho que ver también con el “cambio” del tándem González/Guerra cambiar caras viejas por caras nuevas, esta vez por los pequeños burgueses del tipo hispter y su código “ético” de consumismo “ecológico”.
De risa, si no fuera porque apuntan a ser la punta de lanza de la operación de restructuración burguesa ante la quiebra de la Restauración Borbónica.