Chu Teh: Sobre algunos principios tácticos fundamentales (1933)

Nota: La historia de las grandes revoluciones del siglo XX –tanto de carácter socialista como de nueva democracia- ofrece al proletariado y a las masas populares del siglo XXI importantes experiencias sobre la conformación de las fuerzas armadas revolucionarias que hicieron posible el triunfo de las mismas.
Chu Teh [Zhu De] (1886-1976) fue un gran revolucionario y estratega proletario, un destacado dirigente del Partido Comunista de China, del Ejército Popular de China y de la República Popular China. Junto con Mao Tsetung, consagró su vida a la lucha por la causa del comunismo y perseveró en la continuación de la revolución.
Reproducimos a continuación el artículo escrito en 1933 por Chu Teh “Sobre algunos principios tácticos fundamentales”, texto originalmente insertado en la “Antología Campo de Batalla Rojo”, editada en junio de 1933 por la Academia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China. El texto ha sido extraído de “Obras Escogidas de Zhu De”, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín [Beijing] 1986, págs. 24-26, y Gran Marcha Hacia el Comunismo lo hemos transcrito para nuestro blog.

SOBRE ALGUNOS PRINCIPIOS TACTICOS FUNDAMENTALES*
Chu Teh
“Es práctica ciega aquella que se divorcie de la teoría, y teoría hueca aquella que se aparte de la práctica”. Esta es una consigna de las academias militares de la Unión Soviética, consigna que aconseja combinar la teoría con la práctica. El Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China, creado en la Guerra Revolucionaria Agraria antiimperialista y antifeudal, ha acumulado indiscutiblemente muchas experiencias prácticas; sin embargo, debido a las circunstancias que lo rodean, aún le faltan, en términos generales, estudios teóricos. Ante los ataques masivos que, al dictado y con la ayuda de los imperialistas, han lanzado los caudillos militares del Guomindang en sus cuatro campañas de “cerco y aniquilamiento” ** y en vísperas de un choque directo entre el imperialismo y las fuerzas armadas de los obreros y campesinos chinos, el Ejército Rojo, encargado de la gran misión de llevar a cabo la Revolución Agraria, lograr la liberación nacional, derribar el sistema feudal y establecer el poder de los soviets*** a escala nacional, con mayor razón debe mejorar sus habilidades militares tanto en la teoría como en la práctica, y sus mandos y comisarios políticos, sobre todo, deben dar el ejemplo en este sentido. A continuación, quisiera formular, integrando las experiencias adquiridas en los combates concretos con el estudio de la teoría militar, los siguientes principios tácticos fundamentales.
1. Los militares del Ejército Rojo deben aplicar la dialéctica materialista al estudio y empleo de las tácticas. Deben saber, antes que nada, que todo está sujeto a cambios, que las circunstancias son mutables y que, por consiguiente, es absolutamente inadmisible seguir métodos rutinarios e inmutables para mandar las tropas. En la guerra, cada decisión la debemos tomar según sean nuestras tareas, la situación del enemigo y las condiciones topográficas. Puesto que estos factores cambian a cada instante, deben variar en consecuencia nuestras decisiones y, con mayor razón, los principios que nos guíen en el empleo de las tácticas. Por ejemplo, en los encuentros inesperados hay que actuar con rapidez para adelantarse al enemigo, mientras que en las ofensivas contra un enemigo en actitud defensiva, es necesario dividir nuestras disposiciones en varias etapas sucesivas: acercamiento, ataque, asalto, etc. Huelga decir que “tomar sopa” y “roer huesos” son dos acciones distintas.
2. Tanto las grandes agrupaciones de tropas como las pequeñas unidades militares deben, en cada acción ofensiva, elegir y determinar una dirección principal de asalto y concentrar el mayor número posible de efectivos en esa dirección para lograr un desenlace decisivo. Y a las direcciones secundarias sólo cabe destinar fuerzas meramente suficientes para contener al enemigo; pero estas fuerzas deben actuar activamente para atraer hacia sí mismas la atención del enemigo y asegurar de este modo que sea más fácil el ataque en la dirección principal del asalto. Si se intenta atender bien a todas las partes y distribuir por igual los efectivos, el resultado será la carencia de fuerzas por doquier, la inoperancia generalizada o incluso el fracaso.
3. Por regla general, es necesario buscar, en lo estratégico, el grueso de las fuerzas del enemigo y, en lo táctico, sus puntos vulnerables. Si en la táctica se buscan exclusivamente sus puntos fuertes para atacarlo, sus puntos débiles se volverán fuertes. Una vez que por ello resulte imposible conseguir la victoria en lo táctico, será difícil asimismo alcanzar el objetivo estratégico. Sépase que el triunfo total en un combate es la suma total de numerosos éxitos pequeños. Si uno no se molesta en conquistar pequeños éxitos, ¿cómo podrá alcanzar una gran victoria?
4. Para efectuar una acción coordinada entre grandes agrupaciones de tropas, es indispensable conseguir que cada agrupación o unidad, al aceptar sus tareas, entienda con claridad lo esencial de las decisiones de los superiores y la significación que dentro de dichas decisiones revisten las tareas que se le asignen. En el curso del cumplimiento de sus tareas, las agrupaciones o unidades deben mantener la comunicación con los superiores para poder ejecutar conjuntamente las decisiones de estos últimos. En caso de que cambie la situación y la comunicación quede interrumpida, deben saber obrar con agilidad y resolución en consonancia con las decisiones de los superiores y las condiciones reales, sin que esto signifique que, obrando con agilidad y resolución, se pueda ir en sentido contrario a las decisiones de los superiores.
5. La tarea principal del reconocimiento es esclarecer la situación del enemigo y las condiciones topográficas para que los mandos tomen una decisión adecuada. Por eso, los mandos de todos los niveles deben, dentro del ámbito de sus propias tareas, efectuar acciones de reconocimiento. Sin embargo, semejantes acciones sólo permiten conocer hasta cierto punto la situación del enemigo, y la falta de informaciones completas se agrava sobre todo en los encuentros inesperados. Por lo tanto, la necesidad del reconocimiento no debe causar vacilación e indecisión en los mandos, haciendo que desperdicien una ocasión favorable. De este modo, es frecuente que estos últimos tengan que acudir a las avanzadas para anticipar el reconocimiento a fin de poder tomar una decisión con prontitud y dictar la orden adecuada sin dejar escapar la oportunidad.
6. Cuando las operaciones militares se efectúan en zonas montañosas a cargo de varias columnas paralelas, el hecho de que sean pocos y estrechos los senderos y que difícilmente se encuentren caminos paralelos adecuados obliga a alargar la formación de las tropas en marcha, retarda su despliegue, dificulta la coordinación de unas con otras y entorpece, en particular, todo cambio de línea frontal. Una fuerza inferior enfrentada en plena zona montañosa a un adversario superior logrará paralizar indudablemente el movimiento de éste y neutralizar sus refuerzos siempre que sepa aprovechar las circunstancias antedichas y, recurriendo a medios tales como el sigilo, la rapidez y el aplastamiento por partes, sea capaz de concentrar, en el momento propicio para una acción decisiva, una parte tan grande de sus efectivos que en el teatro de tal acción decisiva resulte superior a una determinada columna enemiga, a fin de poder aniquilarla resuelta y cabalmente para pasar luego a hacer otro tanto con las demás columnas. En caso de que, hallándose en el fuego cruzado entre varias columnas enemigas o encontrándose asediada por ellas, nuestra fuerza tenga que asaltar a una de esas columnas, debe tratar de mantener un arco interno relativamente extenso como espacio de fácil maniobra y aprovechar los terrenos de difícil acceso para contener las columnas enemigas restantes; si no están dadas estas condiciones, conviene asaltar a una determinada columna enemiga por su flanco expuesto o por su retaguardia.
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(*) Texto originalmente insertado en la “Antología Campo de Batalla Rojo”, editada en junio de 1933 por la Academia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China.
(**) Se refiere a la primera, segunda, tercera y cuarta campañas de “cerco y aniquilamiento”, desencadenadas por el ejército guomindanista contra las bases revolucionarias en el periodo de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria.
(***) “Soviet”, transcripción fonética de la palabra rusa “CoBeT”, significa “consejo” o “consejo de representantes”. Este fue el nombre que se les dio a los órganos de poder creados en Rusia después de la Revolución de Octubre. Durante la Segunda Guerra Civil Revolucionaria, el poder establecido por el PC de China en diversas partes del país se denominó también poder de los soviets, y las zonas bajo su control, zonas de los soviets.

Del gran estratega proletario y comunista chino Chu Teh y sobre la etapa de la guerra de guerrillas y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China (más tarde denominado Ejército Popular de Liberación) ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Chu Teh: Cómo imprimir férrea solidez al Ejército Rojo (1931)

*Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)

*Canción de los Soldados Rojos

Como imprimir férrea solidez al Ejército Rojo – Por Chu Teh (1931)

Nota: La historia de las grandes revoluciones –tanto de carácter socialista como de nueva democracia- del siglo veinte ofrece al proletariado y a las masas populares del siglo veintiuno importantes experiencias sobre la conformación de las fuerzas armadas revolucionarias que hicieron posible el triunfo de las mismas.
Chu Teh [Zhu De] (1886-1976) fue un gran revolucionario y estratega proletario, un destacado dirigente del Partido Comunista de China, del Ejército Popular de China y de la República Popular China. Junto con Mao Tsetung, consagró su vida a la lucha por la causa del comunismo y perseveró en la continuación de la revolución.
Reproducimos a continuación el artículo escrito por Chu Teh “Cómo imprimir férrea solidez al Ejército Rojo” que fue publicado originalmente en julio de 1931 en los números 2 y 3 de “Zhandou” (El Combate), órgano del Buró del Comité Central del Partido Comunista de China en la Zona de los Soviets. El texto ha sido extraído de “Obras Escogidas de Zhu De”, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín [Beijing] 1986, págs. 7-13, y Gran Marcha Hacia el Comunismo lo hemos transcrito para nuestro blog.

COMO IMPRIMIR FERREA SOLIDEZ AL EJERCITO ROJO
Por CHU TEH
Imprimir férrea solidez al Ejército Rojo constituye una de las tareas más perentorias e importantes del Partido en la actualidad. Un tal ejército debe reunir los siguientes seis requisitos fundamentales:
I. Tener un nítido carácter de clase.
El Ejército Rojo es el ejército de los obreros y campesinos o, si se quiere, de todas las masas trabajadoras. Su misión histórica consiste en conquistar el poder político, implantar y consolidar el poder de los soviets (1) de los propios obreros y campesinos y lograr la completa emancipación política y económica del proletariado y de todas las masas trabajadoras. Para cumplir esta misión histórica, su composición orgánica debe distinguirse por un total carácter de clase, lo cual significa que sólo los obreros y campesinos y otros integrantes de las masas trabajadoras están calificados para alistarse en el Ejército Rojo.
El Ejército Rojo de China se ha desarrollado y robustecido con el desenvolvimiento y la profundización de la Revolución Agraria. Sus principales integrantes son asalariados, campesinos pobres y campesinos medios que han obtenido beneficios de dicha revolución. Sus cuadros militares y, sobre todo, sus cuadros dirigentes políticos, deben provenir principalmente de entre los elementos avanzados del proletariado urbano. Los sindicatos de asalariados agrícolas y las ligas de campesinos pobres y, en particular, las federaciones sindicales urbanas deben enviar periódicamente miembros suyos que tengan firmeza política a completar y ampliar las fulas del Ejército Rojo. Aún más necesario es sacar de los destacamentos guerrilleros y de guardias rojos a aquellos activistas que hayan adquirido experiencias en la lucha para incorporarlos al Ejército Rojo, necesidad ésta que corroboran tanto la experiencia pasada como los hechos actuales.
2. Colocarse incondicionalmente bajo la dirección del Partido Comunista.
El Partido Comunista es la vanguardia del proletariado y sólo bajo su acertada dirección será posible que el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos cumpla su gran misión histórica. La guerra de guerrillas del periodo anterior al nacimiento del Ejército Rojo de China fue dirigida precisamente por el Partido Comunista. Es éste el que, habiendo elaborado tácticas acertadas para emprender la Revolución Agraria y ganarse a las masas, ha convertido en forma gradual los destacamentos guerrilleros en unidades del Ejército Rojo, engrosado y fortalecido paso a paso las fuerzas de éste y comenzado a organizar guerras revolucionarias de gran envergadura con miras a poner fin a las intrincadas guerras entre los caudillos militares, a ampliar el movimiento por el poder de los soviets, a crear sólidas bases de apoyo revolucionarias y a fundar un gobierno central propio. Estas tareas, grandiosas y arduas, sólo bajo la dirección del Partido Comunista es posible ponerlas resueltamente en ejecución y cumplirlas cabalmente coordinando en forma acertada la acción de las fuerzas revolucionarias de todo el país, adquiriendo pleno conocimiento de la relación entre el avance de los movimientos revolucionarios del mundo entero y la revolución china y formulando tácticas completamente favorables a la revolución.
Los liquidacionistas (2) sostienen que con el desarrollo de la Revolución Agraria son los campesinos y las zonas rurales los que están dirigiendo al proletariado y a las zonas urbanas. E incluso afirman que el Ejército Rojo es “una chusma de bandidos y hampones” y predicen su inminente liquidación. Niegan rotundamente el hecho de que el Ejército Rojo ha nacido y crecido bajo la inmediata dirección del Partido Comunista de China y que su robustecimiento es consecuencia de la profundización de la Revolución Agraria y del apoyo de las grandes masas indigentes de las zonas rurales. Si el Kuomintang y los imperialistas ya saben muy bien que el Ejército Rojo es una gran fuerza armada revolucionaria que se ha formado bajo la inmediata dirección del Partido Comunista, con mayor razón debemos nosotros mismos tener clara conciencia de esto partiendo de nuestra posición de clase. En el Ejército Rojo, el ejercicio del mando militar y, sobre todo, la aplicación del sistema de comisarios políticos y la preparación política deben llevarse a cabo totalmente bajo la dirección del Partido Comunista.
La vanguardia del proletariado (el Partido Comunista) ejerce su dirección en el Ejército Rojo a través de los comisarios políticos y los organismos políticos (departamentos y secciones políticos). Los organismos políticos, directamente conducidos por los comisarios políticos, forman parte del poder de los soviets y son los ejecutores de la línea política y de la disciplina del Partido en el Ejército Rojo, y los cuerpos dirigentes del Partido en el Ejército Rojo deben llevar adelante su trabajo bajo la guía de los comisarios políticos y los organismos políticos. La Orden Nº I impartida por el Comité Central del Partido Comunista de China al Ejército Rojo indica de manera muy explícita que los comisarios políticos son los representantes del poder central de los soviets y del Partido en el Ejército Rojo y que asumen igual responsabilidad que los mandos militares por la observancia de la disciplina en las tropas, por la elevación de la conciencia política de éstas y por el reforzamiento de su capacidad combativa. La tarea principal de las organizaciones del Partido y de la Liga de la Juventud consiste en elevar la conciencia política de los combatientes rojos y de las masas populares y en reforzar la capacidad combativa y la disciplina de las unidades. Los comisarios políticos responden totalmente de todo lo que ocurra en las unidades militares y, como es natural, también del estado en que se hallen las organizaciones del Partido.
Sólo actuando en consonancia con dicha instrucción se podrá restablecer un sólido sistema de comisarios políticos y asegurar una adecuada dirección del Partido sobre el Ejército Rojo. Por otra parte, el Partido debe prestar gran atención a la selección de comisarios políticos, de modo que estos cargos sean ocupados en los distintos niveles por los militantes comunistas más leales, valientes y firmes y dotados de la más elevada conciencia de clase. Debe hacer todo lo posible para formar y promover comisarios políticos de entre los mejores cuadros obreros. Sólo procediendo de esta manera será posible consolidar la justa dirección del proletariado en el Ejército Rojo e imprimirle a éste una solidez férrea.
3. Dar importancia a la preparación política.
Lo que distingue radicalmente al Ejército Rojo de los ejércitos burgueses en materia de preparación política reside en que aquel se opone categóricamente a la tentativa de la burguesía de hacer de la preparación política un instrumento de engaño para embotar la conciencia de clase de su tropa y de reducir esta preparación a meras fraseologías extraclasistas que nunca se ponen en práctica. En el Ejército Rojo, en cambio, la preparación política está llamada a despertar y elevar la conciencia proletaria de los mandos y combatientes, de modo que tengan claros los intereses de su propia clase, se esfuercen por cumplir la misión política de la misma y libren una lucha a muerte contra el enemigo común a fin de liquidarlo y liberar a su propia clase. Para imprimir férrea solidez al Ejército Rojo, es indispensable conseguir que todos sus mandos y combatientes tengan, ante todo, absoluta fe en la dirección del Partido Comunista; comprendan que a éste le incumbe la responsabilidad de conducir a los obreros y campesinos a unirse; sepan que al proletariado le corresponde el papel dirigente en la revolución; sean conscientes de que la guerra revolucionaria está llamada, por su naturaleza de clase, a lograr la liberación de todos los obreros y campesinos y demás masas trabajadoras de China; se den cuenta de que el activo cumplimiento por cada uno de una parte de las tareas de la guerra contribuye justamente a lograr la victoria final; tengan clara conciencia de que la fuerza de las masas populares es muy grande y de que el Ejército Rojo debe unirse estrechamente con ella, y comprendan que la victoria final de la actual revolución china depende de la coordinación de cuatro tipos de fuerzas en la lucha revolucionaria, a saber: la expansión del Ejército Rojo y las insurrecciones de obreros, de campesinos y de soldados. Sobre todo, deben conocer bien la etapa por la que atraviesa ahora la revolución china y el porvenir que le espera así como la presente situación de creciente auge de la revolución en toda China y en el mundo entero; entender a fondo que favorecerá a la revolución china el tremendo recrudecimiento tanto del pánico como de la gran tirantez en lo económico y lo político que aquejan a todo el campo enemigo, y tener plena convicción de que el Ejército Rojo, bajo la dirección del Partido Comunista, podrá derrocar al contrarrevolucionario Kuomintang y a los imperialistas, que ya tienen sus días contados.
Adquirir esta firme convicción política significa haber llegado a dominar un arma invisible pero irresistible y sentado la base moral para un Ejército Rojo de férrea solidez, capaz, por supuesto, tanto de superar cualquier dificultad que surja en el proceso de la revolución como de aguantar cualquier lucha, por enconada que sea, combatiendo con creciente heroísmo por la victoria final.
4. Elevar la técnica militar.
Con el diario progreso de la tecnología, nuestra época se caracteriza no sólo por el extraordinario aumento del papel de ésta en la guerra, sino también por la creciente complejidad del adiestramiento en la aplicación de la misma y por los cambios en los principios tácticos de que viene aparejado el progreso técnico.
En China, país técnicamente atrasado, ya hace más de medio siglo que se vienen adoptando técnicas avanzadas en la guerra, y el empleo de tácticas japonesas y alemanas también data de cerca de medio siglo. Aunque las técnicas y tácticas aplicadas ahora por los caudillos militares de China son muy inferiores a las de los imperialistas, el constante suministro y ayuda que éstos les proporcionan entre bastidores imprimen un carácter cada vez más moderno a la guerra en China. Las armas modernas de China provienen de diversos países y varían más y más según sus tipos y especificaciones. Por tanto, el Ejército Rojo debe esforzarse en lo táctico por aventajar al enemigo y en lo técnico por aprender el manejo de los nuevos tipos de armas, a fin de saber utilizarlas cuando logre capturarlas al enemigo.
En lo táctico, el Ejército Rojo ha adquirido mucha experiencia fresca a través de la prolongada guerra de guerrillas y, en particular, ha podido aprender muchas cosas nuevas en las batallas realizadas en zonas montañosas del Sur del país y ha adquirido un vigoroso espíritu ofensivo. Sin embargo, debido a la creciente ampliación de las proporciones de la presente guerra revolucionaria, no sólo no basta contar con la intrepidez en el asalto de los soldados del Ejército Rojo, sino que tampoco satisface las necesidades objetivas la mera experiencia que el Ejército Rojo ha adquirido en la guerra, de modo que es particularmente necesario acelerar su progreso táctico con miras a una guerra a escala nacional e incluso a una guerra directa contra el imperialismo. De hecho, el Ejército Rojo ya ha tenido repetidos encuentros con cañones y aviones imperialistas en Longzhou, Changsha y en el curso medio del río Changjiang (Yangtsé) (3).
El cambio de la estructura orgánica del Ejército Rojo, decidido por la Comisión Militar Revolucionaria del Comité Central, ha permitido mejorar su organización, reforzando así su poderío de combate. La nueva edición del manual del Ejército Rojo, en la que se ha suprimido todo tipo de formalismo y se concede particular importancia a la toma por asalto de ciudades en batallas de campaña, se ha redactado precisamente con el propósito de atender a las nuevas necesidades del periodo de desarrollo de la revolución y dar un primer paso en lo técnico y lo táctico para imprimir férrea solidez al Ejército Rojo.
5. Observar conscientemente una disciplina férrea.
La disciplina del Ejército Rojo se ha formulado de acuerdo con los intereses de todo el proletariado en su conjunto, los intereses de la revolución y las necesidades de la lucha revolucionaria. Esta disciplina, obligatoria tanto para los mandos como para los combatientes, es del todo diferente de la disciplina del ejército blanco, que sirve exclusivamente para oprimir a los soldados. La disciplina del Ejército Rojo nunca se mantiene por medio de palizas e injurias, sino que se basa en la solidaridad proletaria y es observada conscientemente gracias a la supervisión y estímulo mutuos en un espíritu de autocrítica y de educación. En sus combates con el enemigo, el Ejército Rojo no sólo cuenta con la unidad de acción de sus integrantes, sino también con la unidad de sus voluntades; cada uno de ellos, lejos de perjudicar los intereses de la clase obrera y de la revolución, está dispuesto a luchar e incluso a sacrificarse por estos intereses.
La adquisición y el fomento de este espíritu de consciente observancia de la disciplina permitirá hacer confluir en un patrimonio común a todo el ejército la lealtad y la valentía de cada uno de sus manos y combatientes y su espíritu de acatamiento de la disciplina Un Ejército Rojo así, caracterizado por la consciente observancia de la disciplina, será un Ejército Rojo de férrea solidez.
6. Tener un mando centralizado y realizar el adiestramiento en forma unificada.
El Ejército Rojo es una organización especial del poder de los soviets, encargada no sólo de cumplir la misión de la revolución democrático obrero-campesina de China, sino también de servir como pilar para la implantación y la defensa el socialismo. Tiene que combatir no sólo contra las tropas de los caudillos militares nacionales, sino también contra las tropas imperialistas pertrechadas con las armas más modernas y organizadas a la perfección. Por eso, la estructura orgánica del propio Ejército Rojo debe ser la más avanzada posible a fin de ajustarse a las nuevas circunstancias de la guerra. Es necesario unificar su adiestramiento y centralizar su mando. Es preciso que el Ejército Rojo cuente en sus acciones con la máxima capacidad de concentración bajo cualquier circunstancia para liquidar a las fuerzas armadas de los enemigos de clase. Sin embargo, aquí tengo que reafirmar que la combatividad del Ejército Rojo no sólo depende de sus condiciones técnicas militares, sino también, y esto es lo principal, de su conciencia política de clase y de su influencia política, y de su capacidad para movilizar a las grandes masas obreras y campesinas y desintegrar a las fuerzas armadas del enemigo.
Por último, quiero señalar que los esfuerzos por imprimir férrea solidez al Ejército Rojo deben realizarse en el curso de la lucha. Ahora, más que nunca, nos es preciso recoger y sintetizar las experiencias de las pasadas luchas del Ejército Rojo y forjar y ampliar un Ejército Rojo de férrea solidez estrictamente de acuerdo con los requisitos susodichos, a fin de que esté a la altura de su gran misión histórica.

Notas
(1) “Soviet”, transcripción fonética de la palabra rusa “CoBeT”, significa “consejo” o “consejo de representantes”. Este fue el nombre que se les dio a los órganos de poder creados en Rusia después de la Revolución de Octubre. Durante la Segunda Guerra Civil Revolucionaria, el poder establecido por el PC de China en diversas partes del país se denominó también poder de los soviets, y las zonas bajo su control, zonas de los soviets.
(2) Se refiere a la fracción liquidacionista trotskista-chenduxiuísta. Después del fracaso de la revolución de 1927, cierto número de capitulacionistas, representados por Chen Duxiu, abrazaron la posición trotskista, considerando que había sido coronada con la victoria la lucha de la burguesía china contra el imperialismo y de China, que el proletariado chino no podía esperar un momento futuro para efectuar su “revolución socialista” y que mientras tanto sólo podía desplegare un movimiento legal alrededor de la consigna central “Asamblea Nacional”, opinión que significaba liquidar el movimiento revolucionario. De ahí su denominación de “fracción liquidacionista trotskista-chenduxiuísta”.
(3) Se refiere a los tres enfrentamientos bélicos que tuvieron lugar en 1930 entre el Ejército Rojo y las fuerzas armadas intervencionistas de los imperialistas franceses, ingleses, japoneses y norteamericanos en Longzhou, Changsha y el curso intermedio del rio Changjiang. En febrero del mismo año, a raíz de la Sublevación de Longzhou en la provincia de Guangxi, los imperialistas franceses enviaron aviones para hostigar a las fuerzas sublevadas, y se encontraron con el contrataque del 8º cuerpo de ejército del Ejército Rojo. En julio y agosto, cuando el III Grupo de Ejércitos del Ejército Rojo ocupó la ciudad de Changha, provincia de Hunan, bomabardearon la ciudad los barcos de guerra ingleses, japoneses y de otros países imperialistas anclados en el río Xiangjiang, y las fuerzas del Ejército Rojo les respondieron en seguida con fuego de artillería y los obligaron a huir río abajo. En julio, cuando el III Grupo de Ejércitos del Ejército Rojo ocupó Yuezhou (hoy municipio de Yueyang), provincia de Hunan, los barcos de guerra ingleses, norteamericanos y japoneses que se encontraban en el río Changjiang bombardearon las zonas ribereñas de la ciudad, a los que respondieron las fuerzas del Ejército Rojo con fuego de artillería, obligándoles a alejarse de las orillas.

Sobre la etapa de la guerra de guerrillas y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China (más tarde denominado Ejército Popular de Liberación) ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)

*Canción de los Soldados Rojos

Héroe (1928) – Un poema de Alexéi Surkov


Nota – Con ocasión del 97º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, reproducimos a continuación el poema “Héroe”, del poeta y novelista soviético Alexéi Surkov (1), extraído del libro de Alexander Nakarov “Antología de la poesía soviética”, Editorial Júcar, Madrid 1974, págs. 114 y 115 y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos transcrito para nuestro blog:

HÉROE

Lo confieso. Mi “musa” no tiene mucho que ver con lo exótico.
Poco habituado en su niñez a los juegos de caza,
mi héroe no fue a Chukotka a matar osos marinos
ni apuntó al ojo del rayado tigre.

El noroeste no sacudió sus espesos cabellos
bajo la vela anaranjada de una frágil embarcación.
No fue a descubrir polos ignotos
y no ocultó fardos de contrabando en los desfiladeros.

En resúmen, mi héroe es un personaje parco
En materia de exotismo,
poco tiene que ver con los versos floridos.
Mi héroe fue soldado raso de la gran revolución,
toda una época de combates se apoya en su hombro.

Torturado por el tifus, las alarmas y los piojos,
por los caminos de la guerra, de Chitá al Donbás,
súbdito de la revolución mundial,
marchaba el soldado de la guardia de la clase insurgente.

En la primera línea de fuego, bajo banderas desgarradas,
en el ajetreo de los altos en las marchas,
mientras construía fábricas y esgrimía planes,
aprendió a tener siempre listos fusil y corazón.

Y no es en absoluto una desgracia que el espíritu de la aventura
no viva en su cuerpo, duro, habituado al trabajo.
Lo amo todo en él, desde el corazón al cordón rojo,
sin olvidar la estrella arrugada de su capote de soldado.

Alexéi Surkov, 1928

Versión española de Nicanor Parra

Notas
(1) Alexei Surkov (1899-1983), poeta y novelista soviético. Nacido en la aldea de Serednevo al norte de Moscú, combatió en la guerra civil (1918-1920). En 1925 ingresó en el Partido Comunista (bolchevique) de la URSS. Comenzó a publicar sus trabajos en 1918. En 1934 se graduó en el Departamento de Literatura del Instituto de Profesores Rojos. Sus poemas y canciones escritos en los años 30 del siglo XX, como La Canción del Ejército Rojo, fueron publicados en las colecciones tituladas Introducción (1930), La Última Guerra (1933), Contemporáneos (1934), La Tierra de los Valientes (1935) y Así Crecimos (1940). Combatió en la guerra contra la invasión nazi-fascista (1941-45) escribiendo durante esos años poemas como la canción El Fuego Ruge en la Pequeña Estufa (Premio Estatal de la URSS, 1946), aparecido en la colección Diciembre Cerca de Moscú (1942), El Ataque (1943) y Vengativa Rusia(1944), expresando en ellos con lirismo e incisividad la furia del pueblo soviético y el combate por la victoria. Fue Editor Jefe de la revista Literaturnaia gazeta (Gaceta Literaria) entre 1944 y 1946 y de la revista Ogonek (Faro) entre 1945 y 1953. Alexei Surkov pasó a ser Secretario de la Unión de Escritores de la URSS entre 1953 y 1959. Muchos de sus poemas y canciones han sido traducidos a diversos idiomas.

EL CAMINO LUMINOSO DE OCTUBRE – Fausto Arruda (A Nova Democracia)


Nota – Con ocasión de cumplirse hoy 7 de noviembre de 2014 el 97º aniversario de la Gran Revolución Socialista de Octubre, que dirigida por el gran maestro del proletariado V.I. Lenin aplastó el aparato del viejo Estado burgués a través de la revolución violenta, fundando el primer Estado de dictadura del proletariado y abriendo una nueva época en la historia de la humanidad, reproducimos a continuación el artículo publicado en el periódico brasileño A Nova Democracia nº 39, Enero 2008, titulado El Camino Luminoso de Octubre de Fausto Arruda, Profesor y miembro del Consejo Editorial de “A Nova Democracia” y que Gran Marcha Hacia el Comunismo hemos traducido al español por su interés:

EL CAMINO LUMINOSO DE OCTUBRE
Profesor Fausto Arruda

Todos los años, el aniversario de la Revolución de Octubre de 1917, los revolucionarios y demócratas avanzados en todo el mundo celebran el gran acontecimiento que cambió el rumbo de la historia de la humanidad e inauguró una Nueva Era. La reacción, a través de todos los medios, no deja de aprovechar oportunidad como ésta para, una vez más, destilar su más rabioso rencor contra la revolución proletaria.
Transcurridos 90 años, los reaccionarios y sus potentes medios de comunicación, a pesar que ya han decretado por mil veces la muerte y fin de comunismo, gastan ríos de tinta y montañas de papel en un esfuerzo frenético por reescribir la historia, sepultar toda la verdad y arrojar un mar de lodo sobre los gloriosos y heroicos hechos de las masas revolucionarias y especialmente de sus grandes jefes.
Interesante notar que, en este intento obstinado, las publicaciones y difusores de la reacción insultan y maldicen al gran dirigente comunista José Stalin, tras abarrotar montañas de mentiras y sandeces sobre su honrada y revolucionaria trayectoria. Con el mismo empeño, que llega a rayar en lo grotesco y ridículo, ensalzan la figura de Leiva Davidovich Bronstein –Trotsky- como el mayor discípulo de Lenin al igual que como la “inteligencia sin igual” en la dirección de la revolución. Los más empedernidos trotskistas ganan espacios nobles en los principales medios de los monopolios de comunicación para dar sus versiones pequeño-burguesas de la Revolución de Octubre de 1917 y, claro, engrosar el coro de la reacción en su triste tarea de difamación de Stalin.
En verdad, dígase de paso, Trotsky después de una trayectoria sinuosa y oportunista, marcada por profundas contradicciones con Lenin, en cuestiones teóricas e ideológicas, sólo llegó al Partido Bolchevique en vísperas de la revolución. Y pocos años después del triunfo de la revolución fueron suficientes para revelar completamente su verdadero papel traicionero.
La Revolución de Octubre de 1917 es un inmortal e impagable acontecimiento histórico. Llegará el tiempo que nuevos vientos revolucionarios barrerán toda la inmundicia lanzada contra ella.

Cómo y por qué triunfó la Revolución de Octubre
Hace 90 años las masas de obreros, campesinos y soldados rusos derrumbaron el Estado autocrático del zar Nicolás II e hicieron dos revoluciones. En febrero la revolución democrática dio lugar a un régimen burgués e imperialista feudal y, contra él, la revolución socialista triunfó el 25 de Octubre (7 de Noviembre en el calendario occidental). Después de un breve periodo, levantaron su propio Estado, inaugurando un periodo que llenaría de esperanzas a los trabajadores y de temor a los reaccionarios del mundo entero.
La existencia de un partido de nuevo tipo, armado con la poderosa línea ideológico-política marxista fue el factor decisivo para la victoria de la revolución, y además, claro está de la acertada conducción en la alianza obrero-campesina y la propia situación concreta de crisis que existía en Rusia. Este partido, con lazos indisolubles con las masas, tomó el poder político, promovió la expropiación de los capitalistas y latifundistas, socializó los medios de producción, destruyó la maquinaria burocrática-administrativa-policial-militar y estableció el poder estatal del proletariado sobre nuevas bases, todo apoyado por la fuerza de las masas armadas.
En 1917 el mundo se encontraba sumergido en una crisis. Hacía ya tres años que los países imperialistas se habían arrojado a una guerra por el reparto de las colonias y semicolonias, teniendo a Rusia, país atrasado en relación a las demás potencias imperialistas, ingresado en una de las coaliciones que promovían el conflicto, la I Guerra Mundial. Centenas de millares de soldados del ejército zarista eran campesinos sedientos de tierra y justicia, insatisfechos con una guerra injusta. Se sumaba a esto la existencia de un proletariado con gran experiencia en la lucha de clases y muy concentrado en algunas ciudades. Solamente los bolcheviques, dirigidos por Lenin y forjados a lo largo de duras luchas contra el oportunismo y el revisionismo, comprendieron que allí, en Rusia, estaban reunidas las condiciones para la realización de la primera revolución proletaria victoriosa de la historia.

Grandes hechos y conquistas
Así, la política acertada del Partido Bolchevique condujo no solo al triunfo a la insurrección armada sino que aseguró el establecimiento y construcción de un nuevo poder, el de los Soviets, el Poder político del proletariado basado en la alianza obrero-campesina y la más avanzada democracia, la Dictadura del Proletariado. El primer decreto del nuevo poder estatal socialista fue el de la paz con Alemania. Estableció todos los derechos reclamados por los trabajadores y pasó el control de las fábricas a los obreros, entregó la tierra a los campesinos pobres, instituyó la igualdad de la mujer y respondió al problema de las nacionalidades y minorías nacionales oprimidas basado en el derecho de los pueblos a la autodeterminación, creando la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas ya en los primeros años.
En cuanto la reacción y el imperialismo emprendían inútiles sabotajes y agresiones, el pueblo soviético, dirigido por los bolcheviques, levantaba monumentos a la capacidad y creatividad humanas, cosas que sólo el mismo pueblo es capaz de realizar.
Primero en la guerra civil contra los parásitos burgueses, feudales y zaristas y para expulsar a los ejércitos de 15 países que ocuparon Rusia en socorro de las clases explotadoras derrotadas. Luego emprendió el camino de la construcción del socialismo en un solo país en las condiciones de cerco imperialista, para lo que contó con el apoyo y solidaridad de millones y millones de trabajadores y progresistas en todo el mundo.
En el corto periodo de 25 años, el naciente poder del proletariado se enfrentó a la guerra civil, realizó la electrificación e industrialización, la cooperativización del campo y aún soportó la devastación indescriptible practicada por las hordas hitleristas, con el genocidio, la matanza y muerte de más de 25 millones de sus compatriotas. Ayudó en la liberación de numerosas naciones de las garras nazi-fascistas y reconstruyó una vez más el país, adelantando a las naciones capitalistas más desarrolladas en el campo de la ciencia y la técnica.

EL SIGNIFICADO INTERNACIONAL
La Revolución de Octubre sacudió el yugo del capital en todo el mundo, haciendo estremecer los cimientos del imperialismo. Y forjó una nueva arma para el proletariado –la teoría y la táctica de la revolución proletaria-, apuntando a los pueblos oprimidos de todos los países el camino para el triunfo del socialismo, lo que elevó al marxismo a su segunda etapa, el marxismo-leninismo. Era la ruptura del monopolio del poder político por la burguesía en el mundo y de la condición del mercado capitalista como mercado mundial único.
Alentados por los acontecimientos en Rusia, los proletarios de todo el mundo redoblaron de iniciativa revolucionaria a Europa y Estados Unidos, además de incontables movimientos de liberación nacional en las colonias y semicolonias. Como se verificó en China, la revolución democrático-burguesa ganó nueva forma con la dirección del Partido Comunista y del Presidente Mao Tsetung, dirigida ahora contra el feudalismo, el capitalismo burocrático y el imperialismo.
Como impacto de la Revolución de Octubre y su significado internacional, el impulso de la revolución china fue la confirmación de que, en la época del imperialismo, las luchas de liberación nacional se convirtieron en parte integrante de la Revolución Proletaria Mundial.

EL REVISIONISMO MODERNO
Con todo, todos los avances alcanzados en la lucha revolucionaria en la aplicación de las tareas de construcción socialista –para el desarrollo de las fuerzas productivas y la máxima satisfacción de las necesidades de las personas- se mostraron insuficientes para asegurar el desarrollo continuado de la revolución y conjurar el peligro de la restauración capitalista. Lenin afirmaba que socializar los medios de producción era la tarea más fácil de la revolución proletaria después de su triunfo. Y que las tareas de eliminar las clases y sus restos y vestigios (las diferencias entre la ciudad y el campo, entre obreros y campesinos y entre trabajo manual e intelectual) eran las más difíciles y complejas, que por tanto demandaría muchos y muchos años (1).
La jefatura bolchevique, bajo la dirección de Stalin, a pesar de los grandes progresos en la resolución de gigantescos nuevos problemas en la construcción socialista, no fue capaz de obtener a tiempo la suficiente comprensión sobre una cuestión crucial como el de la continuidad de la revolución en las condiciones del socialismo y de la Dictadura del Proletariado, en que la lucha de clases seguía y se tornaba más encarnizada y compleja. Además, como demuestran los hechos históricos, fue después de la muerte de Stalin que la contrarrevolución tuvo serios obstáculos para imponerse.
Jruschov dirigió la restauración capitalista en la URSS difamando la dictadura del proletariado a través de las falsas denuncias de los “crímenes” de Stalin. Como el Partido Comunista de la URSS, hasta entonces, tenía reconocido el papel de vanguardia del movimiento comunista internacional, las orientaciones de los restauracionistas arrastraron a los países del campo socialista y a los partidos comunistas en el resto del mundo, llevándolos al campo de la contrarrevolución. Pero a eso se resistió un grupo de partidos liderados por el Partido Comunista de China y el Partido del Trabajo de Albania. Bajo el liderazgo del Presidente Mao y después de algunos años de lucha sorda, en 1963 se destapó la más tenaz batalla ideológica jamás vista. Mao, sustentando el Camino de Octubre y en la defensa del marxismo-leninismo, identificó en el XX Congreso del PCUS (realizado en 1956), el surgimiento y sistematización del nuevo revisionismo y desenmascaró la podrida teoría jruschovista de las “tres pacíficas” y “de los dos todos” (2).
La investigación de las causas de la restauración capitalista en la URSS realizadas por el Presidente Mao confirmaba la concepción marxista-leninista de que en el socialismo las clases y la lucha de clases seguían existiendo, aunque bajo nuevas formas. Mao afirmaba que después de la toma del poder por el proletariado, la lucha entre el camino socialista y el capitalista se agudizaba y que no estaba garantizado de antemano quien vencería a quien, lo que demandaría muchos años e inclusive también muchas décadas. Que dependía de la continuidad de la lucha de clases y de una correcta dirección del Partido Comunista para llevar a cabo la abolición de las mismas.
Defendió la necesidad de distinguir la diferencia de las contradicciones en la sociedad socialista que se dan entre “nosotros y el enemigo” y de aquellas que se dan “en el seno del pueblo”, contradicciones de naturalezas distintas y que para su solución demandan de métodos diferentes.
Mao afirmó: “Nunca debemos olvidar la lucha de clases”, lanzando la gran Campaña de Educación Socialista y el Gran Salto Adelante que finalmente desembocaron en la Gran Revolución Cultural Proletaria. La Gran Revolución Cultural Proletaria movilizó a centenares de millones de chinos en defensa del poder para el proletariado como garantía del socialismo y de la abolición de las clases para pasar al comunismo, meta final de la revolución proletaria; aportó grandes desarrollos al marxismo-leninismo, elevándolo a una nueva y tercera etapa, el maoísmo, e impidió por diez años la restauración capitalista en China.
Entre tanto, aunque desenmascarados, astutamente los revisionistas modernos siguieron defendiendo la vía pacífica y la participación en los parlamentos, negando el Camino de Octubre, sirviendo a los imperialistas y a sus lacayos en los países dominados y provocando la confusión entre las masas para separarlas del camino revolucionario.

LA LUCHA EN BRASIL
En Brasil, como ocurrió en innumerables países, de la misma forma que la Revolución de Octubre impactó profundamente, concurriendo como uno de los factores que llevaron a la fundación del Partido Comunista en 1922, también los resultados del XX Congreso del PCUS y el revisionismo jruschovista provocaron grandes contradicciones.
Una fracción del partido se levantó contra el revisionismo de la dirección de Prestes y en defensa del marxismo-leninismo y del Camino de Octubre, reconstruyendo el partido en 1962. En breve irguió la bandera del Pensamiento Mao Tsetung y de la Guerra Popular. Por insuficiencias de asimilación y dogmatismo de la dirección del partido, la Guerrilla de Araguaia fue derrotada. Esto bastó para que los enemigos del maoísmo en el partido saboteasen el balance crítico de aquella rica experiencia, hecha con la sangre vertida por decenas de heroicos cuadros comunistas y masas, para abandonar la línea revolucionaria y capitular.
Hundiéndose en el revisionismo hoxhista (3) la dirección de Joao Amazonas, a fines de la década de los años70, liquidó por completo el Partido Comunista de Brasil en cuanto partido revolucionario del proletariado, lo que dio lugar, en los años siguientes, a otra organización revisionista bajo las siglas de PCdoB.
Transcurridos 90 años de la Revolución Rusa, el revisionista PCdoB de Renato Rabelo, como todo revisionista que se precia, corrió a exaltarla como “el más destacado acontecimiento social y político de la humanidad” (4), para concluir que eso, no obstante, es cosa del pasado. En su nota, criticó un supuesto “mando centralizador” (5) del Estado Soviético, que habría “debilitado la democracia socialista” (6). Esto, para atacar a la Dictadura del Proletariado y sustentar la dictadura burguesa-burocrática-semifeudal instalada en Brasil, clasificada por él de “democracia”.
Señala además la nota que las condiciones objetivas, en cuanto a la Revolución de Octubre, ya no existen en la actualidad, teniendo en cuenta que “los rasgos actuales del capitalismo cambiaron” (7), lo que llevaría a la necesidad de luchar por el socialismo en las nuevas condiciones del siglo XXI. Obviedades comprendidas por cualquier colegial. Pero, observaciones hechas para defender las tesis revisionistas como las presentadas por Luiz Fernandes, extraídas “de las lecciones de las experiencias fracasadas del socialismo en el siglo XX”, de nuevos caminos a través de la “preservación de mecanismos de democracia representativa” (8).
Hoy, además del jruschovismo clásico, surgen nuevas modalidades de revisionismo. No existen sólo posiciones como las del PCdoB o las de Chávez en Venezuela, que habla sobre un socialismo del siglo XXI sin destrucción de la máquina burocrática-administrativa-militar de la burguesía, sin Dictadura del Proletariado, sin expropiación de la burguesía, de los latifundistas y del imperialismo y sin socialización de los medios de producción.
Existen además procesos en que, tras años de luchas heroicas de las masas en la guerra revolucionaria, sus direcciones pasan a predicar argumentos semejantes, deponiendo las armas e integrándose en el Estado reaccionario. Y además acusan de dogmáticos a quienes persisten en la defensa intransigente de los postulados esenciales del marxismo y del Camino de Octubre, para justificar su capitulación ante el imperialismo y embellecer al capitalismo y perpetuar su Estado. El Presidente Mao ya había alertado sobre tal truco, respondiendo a los ataques jruschovistas afirmando que todas las desviaciones, entre ellas el dogmatismo, eran maléficas, pero que, ineluctablemente, el peligro principal seguía siendo el revisionismo.

EL TRIUNFO ELECTORAL DEL OPORTUNISMO
El predominio del revisionismo moderno de Jruschov en el interior del movimiento comunista de América Latina lo adiestró en las ilusiones constitucionales y causó profundas secuelas y reacciones de todo tipo como la influencia del foquismo. Después de la derrota de los procesos revolucionarios en la región en las décadas de los años 60 y 70, y en función de la carencia de una dirección proletaria que fuera rota por la contrarrevolución y con el consiguiente reinado del revisionismo, se creó el ambiente para el surgimiento de una tal “nueva izquierda” con discursos radicales y grandes apetitos oportunistas y electoreros.
Exguerrilleros arrepentidos, nacionalistas, trotskistas de diversas sectas, sectores de la Iglesia católica y sindicalistas formados por los institutos yanquis para el “sindicalismo libre”, se conformaron en un verdadero cártel de oportunismo. De las fuerzas que continuaron la lucha armada, con raras excepciones, capitularon y renegaron de la revolución en las décadas siguientes de los años 80 y 90. De las que continuaron n la luchar armada revolucionaria, rigurosamente sólo el Partido Comunista del Perú siguió sustentando el marxismo-leninismo a través del maoísmo y de la guerra popular. Y también con los duros golpes sufridos en el auge de la ofensiva general de la contrarrevolución mundial en el inicio de los años 90, la Revolución Peruana siguió adelante con la guerra popular combatiendo la capitulación y enfrentándose a viento y marea. En otras partes del mundo continuaron guerras populares en Turquía, en las Filipinas y en la India. También luchas clasistas y revolucionarias continuaron en muchos países y han propiciado el surgimiento o resurgimiento de partidos comunistas auténticos. La lucha antiimperialista crece cada día y tiene inspiración en la heroica resistencia patriótica en Irak, en la resistencia palestina y en Afganistán.
Cabalgando sobre las masas que iniciaron el siglo XXI resistiendo desesperadamente las políticas del imperialismo de saqueo y superexplotación y prometiéndoles el cielo, el cártel del oportunismo triunfó electoralmente y de forma encadenada en la mayoría de los países de la región. Ya a través de la administración del viejo Estado, presentando las mínimas promesas, se dedicaron a aplicar las políticas que decían combatir y a presidir la represión de las masas.
Integrando el cártel oportunista, también se encuentran curtidos revisionistas y partidos que se escudan bajo la máscara de marxistas-leninistas o incluso de maoístas. Juntos anuncian el surgimiento y papel central de nuevos “actores sociales”, según ellos, revelados por la nueva realidad social surgida en el mundo con la bancarrota del “socialismo real” y el establecimiento del “Nuevo Orden” de la “Globalización”. Proclamando el fin o secundarización de las clases, apuntan como agentes transformadores a la gama de manifestaciones denominadas como “movimientos sociales”: las “ONGs”, el “ecologismo”, la “cuestión de género” y “homosexualismo”, el “indigenismo” y el “neoanarquismo”, la “cuestión racial” y “antiglobalización”.
A pesar del discurso de “transparencia” y “horizontalidad” anunciados a bombo y platillo, la práctica de sus organizaciones y de sus gobiernos no van más allá de los más vulgares y rastreros métodos burgueses de autoritarismo, de populismo, de tutelaje de las organizaciones sociales, de corporativización de las masas y de mero asistencialismo.
Pero en toda América Latina, incluso dentro del ambiente aún de ofensiva de carácter general de la contrarrevolución a nivel mundial, las masas resisten y cada vez crecen más las luchas combativas. Aunque el oportunismo haya prevalecido temporalmente, desviando a las masas del camino revolucionario para mantenerlas eternamente atadas al viejo Estado, las luchas y rebeliones son preludio de un nuevo momento de la situación revolucionaria en desarrollo.
La base objetiva de esta situación fue generada por la crisis crónica de un sistema semicolonial, secularmente impuesto en el continente por el imperialismo, principalmente yanqui, que empuja al pueblo al combate. En los últimos años, esta crisis se agravó como consecuencia directa de la descomposición de la propia base material y del impacto sobre ella de la restructuración mundial del capitalismo denominada “globalización”.
El surgimiento de estos gobiernos caracterizados por los analistas burgueses como viraje a la izquierda en América Latina, representa nada más que, en última instancia, la reacción de la fracción burocrática de la gran burguesía de los países de la región. Éstas, que fueron –después de décadas enteras de hegemonía- destronadas del centro del aparato del Estado, y hacen del proyecto electoral de los oportunistas reformistas burgueses, la esperanza de retomar la posición perdida, reestructurar el Estado e impulsar el capitalismo burocrático.
Existe una relación indisoluble entre la existencia del imperialismo, de las colonias y semicolonias por él esclavizadas y dominadas, con el problema nacional, la democracia y la conquista del Poder por el proletariado. Por eso mismo, en América Latina, el verdadero camino del socialismo, muy lejos de las caricaturas de socialismo y quimeras vía “referéndums”, es el de la lucha dura y prolongada de la revolución de nueva democracia. Esto como condición indispensable para barrer la semifeudalidad, el capitalismo burocrático y la dominación imperialista, llevar a cabo la revolución de Nueva Democracia y pasar ininterrumpidamente a la revolución socialista, sirviendo al mismo tiempo a la revolución mundial y a la meta final del comunismo.
Así es que, en este cuadro, el gran desafío para las masas populares latinoamericanas, como del resto del mundo, es más que nunca el de seguir el Camino de Octubre. El Camino de Octubre, confirmado por la experiencia de todas las demás revoluciones populares y proletarias, enseña que es necesario desenmascarar al oportunismo y al revisionismo, liberando las inmensas energías revolucionarias de las masas y crear la fuerza armada revolucionaria, para derrotar a la reacción local y al enemigo común, el imperialismo. Por último, los factores que aseguraron el triunfo del Gran Octubre, se pueden traducir todos en una sola verdad proferida por Lenin: “Educar al partido y a las masas en el combate implacable al oportunismo y en la violencia revolucionaria”.
Al asestar un golpe certero al enemigo común, la Revolución de Octubre dio a los pueblos de todos los países un ejemplo y mostró el camino de la lucha de liberación de las masas explotadas y oprimidas. Mostró los medios de las masas para concretizar el derecho de decidir sobre sus propios destinos. ¡Las enseñanzas de la Revolución de Octubre y el Camino de Octubre seguirán vigentes hasta que toda la burguesía y toda la reacción sean barridas del poder en todo el mundo!

Notas
(1) Lenin – Economía y Política en el periodo de la Dictadura del Proletariado – Obras Completas.
(2) Las “tres pacíficas” y los “dos todos” fue como denominó el Presidente Mao al conjunto de las tesis de Jruschov presentadas en el XX Congreso del PCUS y sistematizadas en el XXII. Las Tres pacíficas son: la coexistencia pacífica, la transición pacífica y la emulación pacífica, con las cuales preconizaba la imposibilidad del camino revolucionario en los países capitalistas y de la lucha de liberación delos pueblos y naciones oprimidas, en un mundo en que existían bombas atómicas. Por tanto, sólo restaba al proletariado y a los pueblos oprimidos intentar el camino del parlamento burgués para su liberación; la paz debería conseguirse a cualquier precio y el socialismo vencería probando al mundo por la comprobación práctica (en la URSS) que él era el mejor sistema social. Los Dos todos son: Estado de todo el pueblo y Partido de todo el pueblo, con que fundamentaba que el Estado socialista era ahora un Estado de todo el pueblo, pues no existían más clases antagónicas en la URSS y, por tanto, ya no había necesidad de Dictadura del Proletariado. Con esto, negaba la existencia de las clases y la lucha de clases en todo el periodo del socialismo y revisaba el concepto marxista del Estado, según el cual el Estado es el producto de la sociedad de clases siendo él el instrumento especial de represión de la clase dominante. Y además, negaba el carácter de clase del Partido Comunista, denominándolo el partido de todo el pueblo y ya no más partido del proletariado.
(3) De Hoxha, líder del Partido del Trabajo de Albania. El revisionismo de Hoxha consiste en negar la existencia de las clases y de la lucha de clases en el socialismo y de aferrarse al dogmatismo. Después de reconocer las contribuciones de Mao al marxismo-leninismo, reculó pasando a negarlo y a atacarlo, haciendo coro con la reacción imperialista.
(4) Nota del PCdoB sobre los 90 años de la Revolución Socialista de 1917, en Rusia, 29 de octubre de 2007 (sitiovermelho.org.com.br)
(5) Idem
(6) Ibidem
(7) Ibidem
(8) Desafíos del socialismo en el siglo XXI – Luis Fernandes PCdoB – sitiovermelho.org.com.br

Sobre la Gran Revolución Socialista de Octubre de 1917 ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*7 de Noviembre: La Revolución Socialista de Octubre de 1917 es la mejor confirmación en la realidad de las justas tesis de Lenin

*¡Viva el 95º Aniversario de la Revolución de Octubre!

*Guión de la película soviética “Lenin en Octubre” (1937)

«La burguesía ha creado una leyenda en torno al 14 de Abril.» Extracto del discurso del delegado del PCE en el XII Pleno de la Internacional Comunista (Septiembre 1932)


Nota – Reproducimos a continuación un amplio extracto del discurso titulado “El P.C. de España en la revolución española”, pronunciado por Hurtado, delegado español del Partido Comunista de España (PCE) en el XII Pleno de la Internacional Comunista, celebrado en Moscú en septiembre de 1932, y que refleja las posiciones revolucionarias que el PCE mantenía en aquellos primeros años de la década de los años treinta del siglo XX en lo relativo a su crítica y denuncia de la república burguesa-latifundista nacida el 14 de abril de 1931, y antes que las ideas revisionistas y burguesas fueran introduciéndose en él y acabaran minándole y corroyéndole, transformándolo en un partido reformista y contrarrevolucionario y un agente de la burguesía en las filas del proletariado y las masas populares. El texto ha sido extraído de la revista “La Internacional Comunista”, nº 7, Barcelona octubre 1932 y la transcripción es de Gran Marcha Hacia el Comunismo.

EL P.C. DE ESPAÑA EN LA REVOLUCIÓN ESPAÑOLA
(Discurso del delegado español en el XII Pleno de la I.C.)

(….) Vino el 14 de abril, que trajo la caída de la monarquía y la instauración de una República burguesa, en cuyo gobierno, los puestos de Presidente y ministro de Gobernación, pertenecían a dos viejos monárquicos: Alcalá Zamora y Miguel Maura, los cuales, de completo acuerdo con el resto del Gobierno, incluso los socialistas, se plantearon como tarea principal la salvación del aparato del Estado y de la base social de la monarquía y la salvación de los latifundistas en general.
La burguesía ha creado una leyenda alrededor del 14 de abril, intentado presentarlo como un idilio de armonía de clases y de un cambio de régimen sin efusión de sangre y sin luchas, con un completo acuerdo de todos.
El Partido y los hechos desenmascaran esta leyenda burguesa. La caída de la monarquía el 14 de abril fue preparada por el empuje revolucionario de los obreros, de los campesinos y de una capa de la pequeña burguesía de la ciudad.
El rey se vió obligado a abandonar el país para evitar males mayores. Bajo la presión de las masas, las clases dominantes realizaron una maniobra para aplazar la revolución. El bloque latifundista burguésmonárquico se transformó en bloque burgués-latifundista republicano. El sentido y fin de esta maniobra consistía en engañar a las masas revolucionarias con el nombre de la República, con ilusiones democráticas, con promesas demagógicas y evitar de este modo el desenlace de la revolución.
Pero la realidad ha demostrado muy pronto toda la justicia de la teoría marxista-leninista de la lucha de clases. La revolución empezó y no terminó con el 14 de abril. El Gobierno republicano ha demostrado su carácter contrarrevolucionario desde sus primeros días. El mismo 14 y 15 de abril ametralló en Sevilla y otros lugares a obreros revolucionarios.
El Gobierno se opuso directamente al desarrollo de la revolución agraria, a la liberación nacional, a la disolución de las órdenes religiosas, a la destrucción del aparato del Estado monárquico, a la disolución de la guardia civil, etc., etc. Las masas revolucionarias, por su parte, a pesar de sus ilusiones democrática, han demostrado un deseo sincero e insistente de luchar por la realización de las tareas fundamentales de la revolución.
Los acontecimientos del 10 de mayo de 1931, quemas de conventos, etcétera, son un momento político importantísimo, son un momento de viraje que ha demostrado la imposibilidad de evitar la revolución, que era el fin principal del 14 de abril. (….) este movimiento era, no sólo dirigido contra la Iglesia, el monárquico y viejo régimen, en general, sino también, contra la República burguesa, contra Alcalá Zamora, que se puso a la defensa de la iglesia y dirigió contra las masas revolucionarias las fuerzas del ejército y la policía.
Otro momento político importantísimo de desencadenamiento de la revolución, es la “semana sangrienta” de julio de 1931 en Sevilla; aquel movimiento surgió sobre la base de los conflictos económicos. El Gobierno, defendiendo la propiedad capitalista, se puso en contra de la ola de huelgas económicas que empezó a desarrollarse; la policía disparaba contra cualquier intento de manifestación o agrupación de obreros. El asesinato de un obrero muy conocido entre las masas, produjo una gran indignación; y en estas condiciones nuestro Partido tomó la iniciativa, guiando el frente único de todos los obreros y declaró una huelga general de 48 horas que fue realizada de forma absoluta. Las autoridades aumentaron la represión, a la cual los obreros contestaron con una resistencia armada, surgiendo de este modo una serie de luchas armadas que duraron una semana, del 20 al 25 de julio. Para sofocar este movimiento el Gobierno movilizó grandes fuerzas de aviación, y la artillería, destruyendo a cañonazos la casa donde se reunían los comunistas.
(…) En enero y febrero de 1932 el movimiento revolucionario se eleva a un grado superior y mayor que anteriormente. En la aldea de Castilblanco los campesinos, indignados por la represión, matan a 4 guardias civiles; 5 días después en Arnedo los guardias civiles disparan sobre una manifestación pacífica matando a 10 manifestantes e hiriendo a muchos, entre los que se encontraban mujeres y niños. La indignación por el crimen cometido en Arnedo era unánime en todo el país. El Partido desarrolló una fuerte campaña contra la guardia civil y el gobierno, declarando una huelga general de protesta para los días 25 y 26 de enero. En esta atmósfera política tan tensa el día 19 de enero empieza la huelga en la cuenca minera del Llobregat, huelga que se transforma rápidamente en una insurrección. Los obreros de Manresa, Figols y otros pueblos ocuparon los ayuntamientos y desarmaron a la guardia civil, declarándose en abierta rebeldía. El Gobierno se hallaba muy alarmado y concentró grandes fuerzas del ejército que cercaron el radio sublevado, obligando a los obreros a rendirse. El 23 de enero se declara la huelga general en Barcelona, el 25 empieza la huelga general proclamada en todo el país, llevada a cabo con gran éxito sobre todo en Sevilla y otras ciudades del Sur de España. La cantidad de huelguistas en este mes de enero alcanzó la cifra de un millón. El Gobierno desencadenó una fuerte represión. Se aplicó rigurosamente la ley de “Defensa de la República”, adoptada en el mes de octubre que permite a las autoridades gubernativas hacer lo que quieren. La prensa del Partido fue suprimida, los sindicatos revolucionarios clausurados, los obreros son deportados en masa a Africa, pero el movimiento no decae pese a todas estas medidas. El movimiento de febrero, en protesta contra todas estas deportaciones, tiene un alcance aún mayor que en la huelga de enero; la cantidad de huelguistas, en éste, asciende a un millón 300 mil. Y si el Gobierno, al fin y al cabo, ha logrado sofocar este movimiento, el empuje revolucionario en su totalidad no ha terminado. Las huelgas de Toledo, Galicia, Antequera, los días 1 y 29 de mayo, la insurrección campesina de Villa de Don Fadrique, las luchas de los obreros contra el golpe de Estado de Sanjurjo nos marcan las etapas de su empuje revolucionario continuado.
El resultado indudable del desarrollo de la revolución obtenido hasta la fecha, es la extrema agudización de las contradicciones de clase, es el debilitamiento considerable de las ilusiones democráticas, el desengaño de las masas de la república burguesa; para ellas se hace cada vez más claro el carácter contrarrevolucionario del gobierno. El Partido Comunista toma y plantea como punto principal de su propaganda y agitación el desenmascaramiento del gobierno de Azaña-Caballero. El Partido combate cualquier matiz de concesión a este gobierno, cualquier intento de estimarlo como gobierno revolucionario o semirevolucionario, pequeñoburgués o kerenskista; oponiendo a estas estimaciones oportunistas su estimación clara, que caracteriza al gobierno como contrarrevolucionario burgués latifundista.
El rasgo característico de la dictadura contrarrevolucionaria burguesa-latifundista que reina en España es que ella intenta ocultar su carácter contrarrevolucionario adoptando una máscara democrática. Continuando la maniobra empezada el 14 de abril, es decir, el intento de paralizar la revolución con gestos demagógicos, el gobierno altera su política de represiones brutales y de terror con la política de reformas pseudodemocráticas, que tienen por objeto fomentar las ilusiones republicanas que ya empiezan a desvanecerse. En estos momentos, en el parlamento está a punto de aprobarse la reforma agraria y el Estatuto de Cataluña; lo que está ligado con los dos problemas más agudos de la revolución española; la cuestión agraria y la cuestión nacional. Ni que decir tiene que las reformas adoptadas no resuelven estos problemas en un sentido favorable para las masas oprimidas. La reforma agraria promete realizar dentro de algunos años una colonización par algunos millares de familias campesinas. La promesa, bastante vaga, que deja sin contestar la cuestión de cómo podrán realizar esta colonización los campesinos pobres privados de los capitales necesarios, demuestra su carácter contrarrevolucionario, sobre todo por el hecho de dejar en realidad intactos los grandes latifundios y los derechos feudales. De tal modo el fin de la reforma es defender la propiedad de los latifundistas, intentando calmar al campesinado rebelde con promesas falsas. Lo mismo ocurre con el Estatuto de Cataluña. La autonomía que este estatuto concede a Cataluña es una autonomía nominal, ficticia. Todo el poder real queda en las manos de Madrid y la redención nacional continúa planteándose como problema agudísimo de la revolución. Otras regiones no tienen siquiera una autonomía nominal. Ni que decir tiene que Marruecos y otras colonias continúan en el mismo estado de esclavitud que antes. Lo mismo ocurre también con todas las medidas adoptadas por el Gobierno en todas las actividades de la vida política, Iglesia, aparato del Estado, Ejército, legislación social, etc., etc. Se publican leyes que no satisfacen las demandas de las masas revolucionarias y conceden algo, muy poco (sólo para maniobrar mejor), para evitar la explosión de la revolución.
Pero a la situación actual de España, es característico también otro momento: que las “reformas” del Gobierno, que no satisfacen a las masas revolucionarias por su carácter moderado no satisfacen tampoco a una parte considerable delas clases dominantes.
La burguesía que ha pasado al lado de la República el 14 de abril, queriendo con esta maniobra detener el curso de la revolución, viendo ahora el desarrollo rápido del empuje revolucionario de las masas, se asusta cada vez más de los gestos demagógicos de su gobierno y evoluciona a la derecha con la esperanza de utilizar el desengaño de las masas en la República burguesa para volver a una dictadura abierta e incluso a una dictadura monárquica. Después de la maniobra burguesa de izquierda se manifiesta en los momentos actuales una maniobra burguesa de derecha. La forma contrarrevolucionaria encarnada en el gobierno Azaña-Caballero no satisface completamente a toda la burguesía. Esta teme el fracaso de esta arma y por eso crea otros destacamentos y reservas de la contrarrevolución.
(…) el propio gobierno Azaña-Caballero. Este gobierno dejó intacta la base económica, política y militar de la restauración de la monarquía y de la dictadura abiertamente contrarrevolucionaria, en general. Con su benevolencia hacia los elementos reaccionarios y la represión contra los elementos revolucionarios, el gobierno Azaña-Caballero se ha mostrado como un cómplice y ayudante de la intentona de Sanjurjo. Y si Sanjurjo no triunfó, si huyó cobardemente de Sevilla, el mérito pertenece en primer término a los obreros revolucionarios de Sevilla, que declararon la huelga general y se lanzaron a la calle.
El fracaso del golpe de Estado de Sanjurjo tiene una importancia enorme, porque revela dos hechos fundamentales: 1) La acentuación de la contrarrevolución burguesa latifundista. La fuerza principal de esta contrarrevolución es el gobierno Azaña-Caballero. Pero a parte de él y a su lado se organizan otras fuerzas de la contrarrevolución menos inclinadas a los gestos demagógicos, más importantes, más impacientes en lo que se refiere a la represión brutal del movimiento revolucionario. Esto significa que el proletariado tiene que estar preparado para combatir la contrarrevolución burguesa latifundista en todas sus formas, empleando todas las armas de lucha. 2) El ambiente revolucionario de las masas obreras y campesinas es tan grande, es tan unánime, que se puede dominar sólo por medio de engaños. Donde un enemigo de clase pone su cara al descubierto o bien utiliza un disfraz muy visible (como ha hecho Sanjurjo en Sevilla) allí recibe un golpe terrible.
Los últimos acontecimientos demuestran que la energía revolucionaria del proletariado español está alerta y que nos encontramos en vísperas de nuevos combates de clases de mayor envergadura y agudeza que hasta ahora.
(…) El empuje del proletariado español continúa. El golpe dado a Sanjurjo es una prueba de ello. La crisis se agudiza cada día. Las contradicciones de clase se agudizan. La contrarrevolución encarnada en Azaña y Largo Caballero se desenmascara más y más ante las masas, no sólo por su política interna, sino también por su política exterior (la alianza con el imperialismo francés, sus manifestaciones públicas de preparar al Ejército español para una guerra interimperialista y de agresión contra la U.R.S.S., etc.).
El Partido Comunista de España consciente de la responsabilidad histórica que pesa sobre él, lucha con todas sus fuerzas por el derrumbamiento del poder burgués y por la instauración en España del poder de los Soviets.