Chu Teh: Sobre algunos principios tácticos fundamentales (1933)

Nota: La historia de las grandes revoluciones del siglo XX –tanto de carácter socialista como de nueva democracia- ofrece al proletariado y a las masas populares del siglo XXI importantes experiencias sobre la conformación de las fuerzas armadas revolucionarias que hicieron posible el triunfo de las mismas.
Chu Teh [Zhu De] (1886-1976) fue un gran revolucionario y estratega proletario, un destacado dirigente del Partido Comunista de China, del Ejército Popular de China y de la República Popular China. Junto con Mao Tsetung, consagró su vida a la lucha por la causa del comunismo y perseveró en la continuación de la revolución.
Reproducimos a continuación el artículo escrito en 1933 por Chu Teh “Sobre algunos principios tácticos fundamentales”, texto originalmente insertado en la “Antología Campo de Batalla Rojo”, editada en junio de 1933 por la Academia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China. El texto ha sido extraído de “Obras Escogidas de Zhu De”, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín [Beijing] 1986, págs. 24-26, y Gran Marcha Hacia el Comunismo lo hemos transcrito para nuestro blog.

SOBRE ALGUNOS PRINCIPIOS TACTICOS FUNDAMENTALES*
Chu Teh
“Es práctica ciega aquella que se divorcie de la teoría, y teoría hueca aquella que se aparte de la práctica”. Esta es una consigna de las academias militares de la Unión Soviética, consigna que aconseja combinar la teoría con la práctica. El Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China, creado en la Guerra Revolucionaria Agraria antiimperialista y antifeudal, ha acumulado indiscutiblemente muchas experiencias prácticas; sin embargo, debido a las circunstancias que lo rodean, aún le faltan, en términos generales, estudios teóricos. Ante los ataques masivos que, al dictado y con la ayuda de los imperialistas, han lanzado los caudillos militares del Guomindang en sus cuatro campañas de “cerco y aniquilamiento” ** y en vísperas de un choque directo entre el imperialismo y las fuerzas armadas de los obreros y campesinos chinos, el Ejército Rojo, encargado de la gran misión de llevar a cabo la Revolución Agraria, lograr la liberación nacional, derribar el sistema feudal y establecer el poder de los soviets*** a escala nacional, con mayor razón debe mejorar sus habilidades militares tanto en la teoría como en la práctica, y sus mandos y comisarios políticos, sobre todo, deben dar el ejemplo en este sentido. A continuación, quisiera formular, integrando las experiencias adquiridas en los combates concretos con el estudio de la teoría militar, los siguientes principios tácticos fundamentales.
1. Los militares del Ejército Rojo deben aplicar la dialéctica materialista al estudio y empleo de las tácticas. Deben saber, antes que nada, que todo está sujeto a cambios, que las circunstancias son mutables y que, por consiguiente, es absolutamente inadmisible seguir métodos rutinarios e inmutables para mandar las tropas. En la guerra, cada decisión la debemos tomar según sean nuestras tareas, la situación del enemigo y las condiciones topográficas. Puesto que estos factores cambian a cada instante, deben variar en consecuencia nuestras decisiones y, con mayor razón, los principios que nos guíen en el empleo de las tácticas. Por ejemplo, en los encuentros inesperados hay que actuar con rapidez para adelantarse al enemigo, mientras que en las ofensivas contra un enemigo en actitud defensiva, es necesario dividir nuestras disposiciones en varias etapas sucesivas: acercamiento, ataque, asalto, etc. Huelga decir que “tomar sopa” y “roer huesos” son dos acciones distintas.
2. Tanto las grandes agrupaciones de tropas como las pequeñas unidades militares deben, en cada acción ofensiva, elegir y determinar una dirección principal de asalto y concentrar el mayor número posible de efectivos en esa dirección para lograr un desenlace decisivo. Y a las direcciones secundarias sólo cabe destinar fuerzas meramente suficientes para contener al enemigo; pero estas fuerzas deben actuar activamente para atraer hacia sí mismas la atención del enemigo y asegurar de este modo que sea más fácil el ataque en la dirección principal del asalto. Si se intenta atender bien a todas las partes y distribuir por igual los efectivos, el resultado será la carencia de fuerzas por doquier, la inoperancia generalizada o incluso el fracaso.
3. Por regla general, es necesario buscar, en lo estratégico, el grueso de las fuerzas del enemigo y, en lo táctico, sus puntos vulnerables. Si en la táctica se buscan exclusivamente sus puntos fuertes para atacarlo, sus puntos débiles se volverán fuertes. Una vez que por ello resulte imposible conseguir la victoria en lo táctico, será difícil asimismo alcanzar el objetivo estratégico. Sépase que el triunfo total en un combate es la suma total de numerosos éxitos pequeños. Si uno no se molesta en conquistar pequeños éxitos, ¿cómo podrá alcanzar una gran victoria?
4. Para efectuar una acción coordinada entre grandes agrupaciones de tropas, es indispensable conseguir que cada agrupación o unidad, al aceptar sus tareas, entienda con claridad lo esencial de las decisiones de los superiores y la significación que dentro de dichas decisiones revisten las tareas que se le asignen. En el curso del cumplimiento de sus tareas, las agrupaciones o unidades deben mantener la comunicación con los superiores para poder ejecutar conjuntamente las decisiones de estos últimos. En caso de que cambie la situación y la comunicación quede interrumpida, deben saber obrar con agilidad y resolución en consonancia con las decisiones de los superiores y las condiciones reales, sin que esto signifique que, obrando con agilidad y resolución, se pueda ir en sentido contrario a las decisiones de los superiores.
5. La tarea principal del reconocimiento es esclarecer la situación del enemigo y las condiciones topográficas para que los mandos tomen una decisión adecuada. Por eso, los mandos de todos los niveles deben, dentro del ámbito de sus propias tareas, efectuar acciones de reconocimiento. Sin embargo, semejantes acciones sólo permiten conocer hasta cierto punto la situación del enemigo, y la falta de informaciones completas se agrava sobre todo en los encuentros inesperados. Por lo tanto, la necesidad del reconocimiento no debe causar vacilación e indecisión en los mandos, haciendo que desperdicien una ocasión favorable. De este modo, es frecuente que estos últimos tengan que acudir a las avanzadas para anticipar el reconocimiento a fin de poder tomar una decisión con prontitud y dictar la orden adecuada sin dejar escapar la oportunidad.
6. Cuando las operaciones militares se efectúan en zonas montañosas a cargo de varias columnas paralelas, el hecho de que sean pocos y estrechos los senderos y que difícilmente se encuentren caminos paralelos adecuados obliga a alargar la formación de las tropas en marcha, retarda su despliegue, dificulta la coordinación de unas con otras y entorpece, en particular, todo cambio de línea frontal. Una fuerza inferior enfrentada en plena zona montañosa a un adversario superior logrará paralizar indudablemente el movimiento de éste y neutralizar sus refuerzos siempre que sepa aprovechar las circunstancias antedichas y, recurriendo a medios tales como el sigilo, la rapidez y el aplastamiento por partes, sea capaz de concentrar, en el momento propicio para una acción decisiva, una parte tan grande de sus efectivos que en el teatro de tal acción decisiva resulte superior a una determinada columna enemiga, a fin de poder aniquilarla resuelta y cabalmente para pasar luego a hacer otro tanto con las demás columnas. En caso de que, hallándose en el fuego cruzado entre varias columnas enemigas o encontrándose asediada por ellas, nuestra fuerza tenga que asaltar a una de esas columnas, debe tratar de mantener un arco interno relativamente extenso como espacio de fácil maniobra y aprovechar los terrenos de difícil acceso para contener las columnas enemigas restantes; si no están dadas estas condiciones, conviene asaltar a una determinada columna enemiga por su flanco expuesto o por su retaguardia.
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(*) Texto originalmente insertado en la “Antología Campo de Batalla Rojo”, editada en junio de 1933 por la Academia del Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China.
(**) Se refiere a la primera, segunda, tercera y cuarta campañas de “cerco y aniquilamiento”, desencadenadas por el ejército guomindanista contra las bases revolucionarias en el periodo de la Segunda Guerra Civil Revolucionaria.
(***) “Soviet”, transcripción fonética de la palabra rusa “CoBeT”, significa “consejo” o “consejo de representantes”. Este fue el nombre que se les dio a los órganos de poder creados en Rusia después de la Revolución de Octubre. Durante la Segunda Guerra Civil Revolucionaria, el poder establecido por el PC de China en diversas partes del país se denominó también poder de los soviets, y las zonas bajo su control, zonas de los soviets.

Del gran estratega proletario y comunista chino Chu Teh y sobre la etapa de la guerra de guerrillas y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China (más tarde denominado Ejército Popular de Liberación) ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Chu Teh: Cómo imprimir férrea solidez al Ejército Rojo (1931)

*Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)

*Canción de los Soldados Rojos

Como imprimir férrea solidez al Ejército Rojo – Por Chu Teh (1931)

Nota: La historia de las grandes revoluciones –tanto de carácter socialista como de nueva democracia- del siglo veinte ofrece al proletariado y a las masas populares del siglo veintiuno importantes experiencias sobre la conformación de las fuerzas armadas revolucionarias que hicieron posible el triunfo de las mismas.
Chu Teh [Zhu De] (1886-1976) fue un gran revolucionario y estratega proletario, un destacado dirigente del Partido Comunista de China, del Ejército Popular de China y de la República Popular China. Junto con Mao Tsetung, consagró su vida a la lucha por la causa del comunismo y perseveró en la continuación de la revolución.
Reproducimos a continuación el artículo escrito por Chu Teh “Cómo imprimir férrea solidez al Ejército Rojo” que fue publicado originalmente en julio de 1931 en los números 2 y 3 de “Zhandou” (El Combate), órgano del Buró del Comité Central del Partido Comunista de China en la Zona de los Soviets. El texto ha sido extraído de “Obras Escogidas de Zhu De”, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Pekín [Beijing] 1986, págs. 7-13, y Gran Marcha Hacia el Comunismo lo hemos transcrito para nuestro blog.

COMO IMPRIMIR FERREA SOLIDEZ AL EJERCITO ROJO
Por CHU TEH
Imprimir férrea solidez al Ejército Rojo constituye una de las tareas más perentorias e importantes del Partido en la actualidad. Un tal ejército debe reunir los siguientes seis requisitos fundamentales:
I. Tener un nítido carácter de clase.
El Ejército Rojo es el ejército de los obreros y campesinos o, si se quiere, de todas las masas trabajadoras. Su misión histórica consiste en conquistar el poder político, implantar y consolidar el poder de los soviets (1) de los propios obreros y campesinos y lograr la completa emancipación política y económica del proletariado y de todas las masas trabajadoras. Para cumplir esta misión histórica, su composición orgánica debe distinguirse por un total carácter de clase, lo cual significa que sólo los obreros y campesinos y otros integrantes de las masas trabajadoras están calificados para alistarse en el Ejército Rojo.
El Ejército Rojo de China se ha desarrollado y robustecido con el desenvolvimiento y la profundización de la Revolución Agraria. Sus principales integrantes son asalariados, campesinos pobres y campesinos medios que han obtenido beneficios de dicha revolución. Sus cuadros militares y, sobre todo, sus cuadros dirigentes políticos, deben provenir principalmente de entre los elementos avanzados del proletariado urbano. Los sindicatos de asalariados agrícolas y las ligas de campesinos pobres y, en particular, las federaciones sindicales urbanas deben enviar periódicamente miembros suyos que tengan firmeza política a completar y ampliar las fulas del Ejército Rojo. Aún más necesario es sacar de los destacamentos guerrilleros y de guardias rojos a aquellos activistas que hayan adquirido experiencias en la lucha para incorporarlos al Ejército Rojo, necesidad ésta que corroboran tanto la experiencia pasada como los hechos actuales.
2. Colocarse incondicionalmente bajo la dirección del Partido Comunista.
El Partido Comunista es la vanguardia del proletariado y sólo bajo su acertada dirección será posible que el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos cumpla su gran misión histórica. La guerra de guerrillas del periodo anterior al nacimiento del Ejército Rojo de China fue dirigida precisamente por el Partido Comunista. Es éste el que, habiendo elaborado tácticas acertadas para emprender la Revolución Agraria y ganarse a las masas, ha convertido en forma gradual los destacamentos guerrilleros en unidades del Ejército Rojo, engrosado y fortalecido paso a paso las fuerzas de éste y comenzado a organizar guerras revolucionarias de gran envergadura con miras a poner fin a las intrincadas guerras entre los caudillos militares, a ampliar el movimiento por el poder de los soviets, a crear sólidas bases de apoyo revolucionarias y a fundar un gobierno central propio. Estas tareas, grandiosas y arduas, sólo bajo la dirección del Partido Comunista es posible ponerlas resueltamente en ejecución y cumplirlas cabalmente coordinando en forma acertada la acción de las fuerzas revolucionarias de todo el país, adquiriendo pleno conocimiento de la relación entre el avance de los movimientos revolucionarios del mundo entero y la revolución china y formulando tácticas completamente favorables a la revolución.
Los liquidacionistas (2) sostienen que con el desarrollo de la Revolución Agraria son los campesinos y las zonas rurales los que están dirigiendo al proletariado y a las zonas urbanas. E incluso afirman que el Ejército Rojo es “una chusma de bandidos y hampones” y predicen su inminente liquidación. Niegan rotundamente el hecho de que el Ejército Rojo ha nacido y crecido bajo la inmediata dirección del Partido Comunista de China y que su robustecimiento es consecuencia de la profundización de la Revolución Agraria y del apoyo de las grandes masas indigentes de las zonas rurales. Si el Kuomintang y los imperialistas ya saben muy bien que el Ejército Rojo es una gran fuerza armada revolucionaria que se ha formado bajo la inmediata dirección del Partido Comunista, con mayor razón debemos nosotros mismos tener clara conciencia de esto partiendo de nuestra posición de clase. En el Ejército Rojo, el ejercicio del mando militar y, sobre todo, la aplicación del sistema de comisarios políticos y la preparación política deben llevarse a cabo totalmente bajo la dirección del Partido Comunista.
La vanguardia del proletariado (el Partido Comunista) ejerce su dirección en el Ejército Rojo a través de los comisarios políticos y los organismos políticos (departamentos y secciones políticos). Los organismos políticos, directamente conducidos por los comisarios políticos, forman parte del poder de los soviets y son los ejecutores de la línea política y de la disciplina del Partido en el Ejército Rojo, y los cuerpos dirigentes del Partido en el Ejército Rojo deben llevar adelante su trabajo bajo la guía de los comisarios políticos y los organismos políticos. La Orden Nº I impartida por el Comité Central del Partido Comunista de China al Ejército Rojo indica de manera muy explícita que los comisarios políticos son los representantes del poder central de los soviets y del Partido en el Ejército Rojo y que asumen igual responsabilidad que los mandos militares por la observancia de la disciplina en las tropas, por la elevación de la conciencia política de éstas y por el reforzamiento de su capacidad combativa. La tarea principal de las organizaciones del Partido y de la Liga de la Juventud consiste en elevar la conciencia política de los combatientes rojos y de las masas populares y en reforzar la capacidad combativa y la disciplina de las unidades. Los comisarios políticos responden totalmente de todo lo que ocurra en las unidades militares y, como es natural, también del estado en que se hallen las organizaciones del Partido.
Sólo actuando en consonancia con dicha instrucción se podrá restablecer un sólido sistema de comisarios políticos y asegurar una adecuada dirección del Partido sobre el Ejército Rojo. Por otra parte, el Partido debe prestar gran atención a la selección de comisarios políticos, de modo que estos cargos sean ocupados en los distintos niveles por los militantes comunistas más leales, valientes y firmes y dotados de la más elevada conciencia de clase. Debe hacer todo lo posible para formar y promover comisarios políticos de entre los mejores cuadros obreros. Sólo procediendo de esta manera será posible consolidar la justa dirección del proletariado en el Ejército Rojo e imprimirle a éste una solidez férrea.
3. Dar importancia a la preparación política.
Lo que distingue radicalmente al Ejército Rojo de los ejércitos burgueses en materia de preparación política reside en que aquel se opone categóricamente a la tentativa de la burguesía de hacer de la preparación política un instrumento de engaño para embotar la conciencia de clase de su tropa y de reducir esta preparación a meras fraseologías extraclasistas que nunca se ponen en práctica. En el Ejército Rojo, en cambio, la preparación política está llamada a despertar y elevar la conciencia proletaria de los mandos y combatientes, de modo que tengan claros los intereses de su propia clase, se esfuercen por cumplir la misión política de la misma y libren una lucha a muerte contra el enemigo común a fin de liquidarlo y liberar a su propia clase. Para imprimir férrea solidez al Ejército Rojo, es indispensable conseguir que todos sus mandos y combatientes tengan, ante todo, absoluta fe en la dirección del Partido Comunista; comprendan que a éste le incumbe la responsabilidad de conducir a los obreros y campesinos a unirse; sepan que al proletariado le corresponde el papel dirigente en la revolución; sean conscientes de que la guerra revolucionaria está llamada, por su naturaleza de clase, a lograr la liberación de todos los obreros y campesinos y demás masas trabajadoras de China; se den cuenta de que el activo cumplimiento por cada uno de una parte de las tareas de la guerra contribuye justamente a lograr la victoria final; tengan clara conciencia de que la fuerza de las masas populares es muy grande y de que el Ejército Rojo debe unirse estrechamente con ella, y comprendan que la victoria final de la actual revolución china depende de la coordinación de cuatro tipos de fuerzas en la lucha revolucionaria, a saber: la expansión del Ejército Rojo y las insurrecciones de obreros, de campesinos y de soldados. Sobre todo, deben conocer bien la etapa por la que atraviesa ahora la revolución china y el porvenir que le espera así como la presente situación de creciente auge de la revolución en toda China y en el mundo entero; entender a fondo que favorecerá a la revolución china el tremendo recrudecimiento tanto del pánico como de la gran tirantez en lo económico y lo político que aquejan a todo el campo enemigo, y tener plena convicción de que el Ejército Rojo, bajo la dirección del Partido Comunista, podrá derrocar al contrarrevolucionario Kuomintang y a los imperialistas, que ya tienen sus días contados.
Adquirir esta firme convicción política significa haber llegado a dominar un arma invisible pero irresistible y sentado la base moral para un Ejército Rojo de férrea solidez, capaz, por supuesto, tanto de superar cualquier dificultad que surja en el proceso de la revolución como de aguantar cualquier lucha, por enconada que sea, combatiendo con creciente heroísmo por la victoria final.
4. Elevar la técnica militar.
Con el diario progreso de la tecnología, nuestra época se caracteriza no sólo por el extraordinario aumento del papel de ésta en la guerra, sino también por la creciente complejidad del adiestramiento en la aplicación de la misma y por los cambios en los principios tácticos de que viene aparejado el progreso técnico.
En China, país técnicamente atrasado, ya hace más de medio siglo que se vienen adoptando técnicas avanzadas en la guerra, y el empleo de tácticas japonesas y alemanas también data de cerca de medio siglo. Aunque las técnicas y tácticas aplicadas ahora por los caudillos militares de China son muy inferiores a las de los imperialistas, el constante suministro y ayuda que éstos les proporcionan entre bastidores imprimen un carácter cada vez más moderno a la guerra en China. Las armas modernas de China provienen de diversos países y varían más y más según sus tipos y especificaciones. Por tanto, el Ejército Rojo debe esforzarse en lo táctico por aventajar al enemigo y en lo técnico por aprender el manejo de los nuevos tipos de armas, a fin de saber utilizarlas cuando logre capturarlas al enemigo.
En lo táctico, el Ejército Rojo ha adquirido mucha experiencia fresca a través de la prolongada guerra de guerrillas y, en particular, ha podido aprender muchas cosas nuevas en las batallas realizadas en zonas montañosas del Sur del país y ha adquirido un vigoroso espíritu ofensivo. Sin embargo, debido a la creciente ampliación de las proporciones de la presente guerra revolucionaria, no sólo no basta contar con la intrepidez en el asalto de los soldados del Ejército Rojo, sino que tampoco satisface las necesidades objetivas la mera experiencia que el Ejército Rojo ha adquirido en la guerra, de modo que es particularmente necesario acelerar su progreso táctico con miras a una guerra a escala nacional e incluso a una guerra directa contra el imperialismo. De hecho, el Ejército Rojo ya ha tenido repetidos encuentros con cañones y aviones imperialistas en Longzhou, Changsha y en el curso medio del río Changjiang (Yangtsé) (3).
El cambio de la estructura orgánica del Ejército Rojo, decidido por la Comisión Militar Revolucionaria del Comité Central, ha permitido mejorar su organización, reforzando así su poderío de combate. La nueva edición del manual del Ejército Rojo, en la que se ha suprimido todo tipo de formalismo y se concede particular importancia a la toma por asalto de ciudades en batallas de campaña, se ha redactado precisamente con el propósito de atender a las nuevas necesidades del periodo de desarrollo de la revolución y dar un primer paso en lo técnico y lo táctico para imprimir férrea solidez al Ejército Rojo.
5. Observar conscientemente una disciplina férrea.
La disciplina del Ejército Rojo se ha formulado de acuerdo con los intereses de todo el proletariado en su conjunto, los intereses de la revolución y las necesidades de la lucha revolucionaria. Esta disciplina, obligatoria tanto para los mandos como para los combatientes, es del todo diferente de la disciplina del ejército blanco, que sirve exclusivamente para oprimir a los soldados. La disciplina del Ejército Rojo nunca se mantiene por medio de palizas e injurias, sino que se basa en la solidaridad proletaria y es observada conscientemente gracias a la supervisión y estímulo mutuos en un espíritu de autocrítica y de educación. En sus combates con el enemigo, el Ejército Rojo no sólo cuenta con la unidad de acción de sus integrantes, sino también con la unidad de sus voluntades; cada uno de ellos, lejos de perjudicar los intereses de la clase obrera y de la revolución, está dispuesto a luchar e incluso a sacrificarse por estos intereses.
La adquisición y el fomento de este espíritu de consciente observancia de la disciplina permitirá hacer confluir en un patrimonio común a todo el ejército la lealtad y la valentía de cada uno de sus manos y combatientes y su espíritu de acatamiento de la disciplina Un Ejército Rojo así, caracterizado por la consciente observancia de la disciplina, será un Ejército Rojo de férrea solidez.
6. Tener un mando centralizado y realizar el adiestramiento en forma unificada.
El Ejército Rojo es una organización especial del poder de los soviets, encargada no sólo de cumplir la misión de la revolución democrático obrero-campesina de China, sino también de servir como pilar para la implantación y la defensa el socialismo. Tiene que combatir no sólo contra las tropas de los caudillos militares nacionales, sino también contra las tropas imperialistas pertrechadas con las armas más modernas y organizadas a la perfección. Por eso, la estructura orgánica del propio Ejército Rojo debe ser la más avanzada posible a fin de ajustarse a las nuevas circunstancias de la guerra. Es necesario unificar su adiestramiento y centralizar su mando. Es preciso que el Ejército Rojo cuente en sus acciones con la máxima capacidad de concentración bajo cualquier circunstancia para liquidar a las fuerzas armadas de los enemigos de clase. Sin embargo, aquí tengo que reafirmar que la combatividad del Ejército Rojo no sólo depende de sus condiciones técnicas militares, sino también, y esto es lo principal, de su conciencia política de clase y de su influencia política, y de su capacidad para movilizar a las grandes masas obreras y campesinas y desintegrar a las fuerzas armadas del enemigo.
Por último, quiero señalar que los esfuerzos por imprimir férrea solidez al Ejército Rojo deben realizarse en el curso de la lucha. Ahora, más que nunca, nos es preciso recoger y sintetizar las experiencias de las pasadas luchas del Ejército Rojo y forjar y ampliar un Ejército Rojo de férrea solidez estrictamente de acuerdo con los requisitos susodichos, a fin de que esté a la altura de su gran misión histórica.

Notas
(1) “Soviet”, transcripción fonética de la palabra rusa “CoBeT”, significa “consejo” o “consejo de representantes”. Este fue el nombre que se les dio a los órganos de poder creados en Rusia después de la Revolución de Octubre. Durante la Segunda Guerra Civil Revolucionaria, el poder establecido por el PC de China en diversas partes del país se denominó también poder de los soviets, y las zonas bajo su control, zonas de los soviets.
(2) Se refiere a la fracción liquidacionista trotskista-chenduxiuísta. Después del fracaso de la revolución de 1927, cierto número de capitulacionistas, representados por Chen Duxiu, abrazaron la posición trotskista, considerando que había sido coronada con la victoria la lucha de la burguesía china contra el imperialismo y de China, que el proletariado chino no podía esperar un momento futuro para efectuar su “revolución socialista” y que mientras tanto sólo podía desplegare un movimiento legal alrededor de la consigna central “Asamblea Nacional”, opinión que significaba liquidar el movimiento revolucionario. De ahí su denominación de “fracción liquidacionista trotskista-chenduxiuísta”.
(3) Se refiere a los tres enfrentamientos bélicos que tuvieron lugar en 1930 entre el Ejército Rojo y las fuerzas armadas intervencionistas de los imperialistas franceses, ingleses, japoneses y norteamericanos en Longzhou, Changsha y el curso intermedio del rio Changjiang. En febrero del mismo año, a raíz de la Sublevación de Longzhou en la provincia de Guangxi, los imperialistas franceses enviaron aviones para hostigar a las fuerzas sublevadas, y se encontraron con el contrataque del 8º cuerpo de ejército del Ejército Rojo. En julio y agosto, cuando el III Grupo de Ejércitos del Ejército Rojo ocupó la ciudad de Changha, provincia de Hunan, bomabardearon la ciudad los barcos de guerra ingleses, japoneses y de otros países imperialistas anclados en el río Xiangjiang, y las fuerzas del Ejército Rojo les respondieron en seguida con fuego de artillería y los obligaron a huir río abajo. En julio, cuando el III Grupo de Ejércitos del Ejército Rojo ocupó Yuezhou (hoy municipio de Yueyang), provincia de Hunan, los barcos de guerra ingleses, norteamericanos y japoneses que se encontraban en el río Changjiang bombardearon las zonas ribereñas de la ciudad, a los que respondieron las fuerzas del Ejército Rojo con fuego de artillería, obligándoles a alejarse de las orillas.

Sobre la etapa de la guerra de guerrillas y el Ejército Rojo de Obreros y Campesinos de China (más tarde denominado Ejército Popular de Liberación) ver también en el blog de Gran Marcha Hacia el Comunismo:

*Guerra de Guerrillas – VI Congreso del Partido Comunista de China (1928)

*Canción de los Soldados Rojos